
La Misi�n de la Comunidad Cristiana del Reino de Dios es:
Ganar a los inconversos para Cristo, prepararlos y capacitarlos a fin de que las personas encuentren el destino de sus vidas en Dios.
La visi�n es: conquistar a nuestra ciudad por medio de la proclamaci�n y demostraci�n del Reino de Dios a trav�s de nuestras vidas.
Tel�fono: (503) 669 - 0275
Direcci�n: Prolongaci�n 1a. Av. Nte. # 28
Col. San Francisco, San Miguel, El Salvador, Centroam�rica.
Informaci�n General: [email protected]

Comenzamos en esta ciudad (San Miguel, El Salvador) a finales de diciembre de 1994, siendo en aquella ocasi�n una congregaci�n compuesta
por 40 miembros; que asist�an regularmente, para ese entonces alquil�bamos un local para llevar a cabo nuestras celebraciones.
Hoy en d�a, tenemos nuestro propio local para la honra y gloria de Dios, y una asistencia al culto dominical de aproximadamente 120 personas,
las cuales mantienen su compromiso de llevar la palabra y ayudar al engrandecimiento del reino de nuestro Se�or Jesucristo.
Como Comunidad tenemos una responsabilidad hist�rica en el destino de nuestra ciudad. La Comunidad Cristiana de San Miguel cada d�a
est� ocupando un lugar muy importante en medio de nuestra sociedad, ya que estamos siendo conocidos por muchas familias
y por los sectores en donde estamos incursionando con los Equipos de Crecimiento.
No hay duda que para algunos ya somos motivo de estudio y preocupaci�n. Es por ello que le animo a que realice con mucho esmero
la obra que Nuestro Dios ha puesto en sus manos, confirmando la palabra con su calidad de vida cristiana.
" Ninguno puede servir a dos se�ores; porque o aborrecer� al uno y amar� al otro, o estimar� al uno y menospreciar� al otro. No podeis servir a Dios
y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afaneis por vuestra vida, que hab�is de comer o que hab�is de beber; ni por vuestro cuerpo,
que hab�is de vestir. �No es la vida m�s que el alimento, y el cuerpo m�s que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran,
ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. �No val�is vosotros mucho m�s que ellas? "




