Los niños heredan inevitablemente la naturaleza caída de la raza humana, una lamentable herencia que nos viene de Adán y Eva. Aunque parezcan angelitos encantadores, amorosos y atrayentes, lo cierto es que tienen una naturaleza básicamente pecadora. Debido a esto, necesitan corrección. Siento grandemente por los niños, y los amo. Hay algo celestial, inocente y maravillosamente delicado en ellos. Los miramos a los ojos y hallamos en ellos una inocencia que habla de Dios. Los niños son un regalo inapreciablemente valioso de Dios.

No obstante, aunque son amorosos, delicados y angelicales, llevan dentro la naturaleza pecaminosa con que nacieron. Unos abuelos tienen una nieta extremadamente delicada, Jennifer. A pesar de esto, de vez en cuando se enoja, y cuando lo hace, sus padres tienen que corregirla. Hace algunas cosas que no debería hacer, y en cambio, no hace otras que si debería hacer. Naturalmente, necesita educación y corrección.

Es posible que alguien diga: "¡Qué terrible! ¡Le están arruinando la infancia a esa niña!" Sin embargo, hablando con verdad, la Palabra de Dios dice que el no corregir ni educar a un niño es lo terrible.

La Biblia dice: "No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol" (Proverbios 23:13,14). Todos los niños pequeños tienen una naturaleza que, si no se la domina, los puede llevar a pecados serios, incluso al asesinato, al adulterio, a la blasfemia, a desafiar a Dios, ¡y finalmente al infierno!

La razón de esto es que los niños legan a este mundo con pecado innato. Si se le permite desenvolverse sin control, la naturaleza pecadora que les es inherente se expresará cada vez de una forma más completa, y esto los llevará finalmente a ser condenados por Dios. "Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentira desde que nacieron" (Salmo 58:3).

David, quebrantado de corazón y arrepentido después de su vergonzosa aventura con Betsabé, dijo: "He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre" (Salmo 51:15).

No quiso decir que él fuera un hijo ilegítimo. Lo que estaba afirmando al decir que había sido concebido en pecado, es el hecho de que la naturaleza pecadora y caída es el legado lógico de la caída de Adán y Eva. Es algo que recibe todo ser human al ser concebido con esta naturaleza depravada que había heredado.


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