PSICOLOGÍA SOCIAL Y
COMUNICOLOGÍA.
Apuntes para explorar un
espacio conceptual común.
Marta Rizo García*
Universidad Autónoma
de
1. Introducción: interacción y
comunicación
La comunicación se ha definido desde
enfoques muy distintos a lo largo de su historia como campo de pensamiento. Uno
de ellos, el que pone el acento en las definiciones originarias del término[1],
es el que la vincula con la interacción. La comunicación, como fundamento de la
interacción social, es el mecanismo que ha hecho posible la existencia de lo
que llamamos sociedad. Es el principio básico de la organización social, y como
tal, es requisito indispensable para las relaciones sociales. Todo ello pone de
manifiesto que la comunicación, antes que nada, es un proceso social articulado
en torno al fenómeno de compartir, de poner en común, de vincular.
Esta primera
aproximación al concepto de comunicación apunta hacia la necesidad de
profundizar en la exploración de su materia prima, la interacción. Y para ello,
una de las estrategias posibles es la revisión del espacio conceptual de una de
las disciplinas que más han abordado la interacción:
La interacción es
escenario de la comunicación, y a la inversa. No existe una sin la otra. En el
proceso de comunicación los sujetos proyectan sus subjetividades y modelos del
mundo, interactúan desde sus lugares de construcción de sentido. En términos
muy generales, la interacción puede ser comprendida como “el intercambio y la
negociación del sentido entre dos o más participantes situados en contextos
sociales” (O’Sullivan, et. al., 1997:
196). Otra definición, también general, apunta que “en la interacción social,
el acento está puesto en la comunicación y la reciprocidad entre quienes
promulgan, utilizan y construyen los códigos y las reglas” (O’Sullivan, et. al., 1997: 196). Ambas definiciones
ponen de manifiesto que sólo hay interacción social si hay una reciprocidad
observable por parte de otros. En el proyecto “Hacia una Comunicología Posible”,
la interacción es definida como el “corazón de la comunicología” (Galindo,
2003), y en un sentido más específico, se la define como la relación entre
sistemas de comunicación, para diferenciarla de los sistemas de información o
medios de difusión.
Generalmente se asocia
el término interacción al de comunicación interpersonal, a las relaciones de
comunicación en situación de co-presencia. Por ello, hay que establecer algunas
ideas básicas que ayuden a entender qué es la comunicación interpersonal y cómo
ésta se relaciona con la interacción. Para empezar, se considera que la
comunicación interpersonal es la base de todas las comunicaciones humanas.
Comprende interacciones en las que los individuos ejercen influencia recíproca
sobre sus respectivos comportamientos, siempre en una situación de presencia
física simultánea. En la relación de interacción, cada interlocutor intenta
adaptarse al comportamiento y expectativas del otro, puesto que como se verá,
la interacción implica el establecimiento de reglas, normas y dinámicas
compartidas. Siguiendo a Goffman (1972), las interacciones son la realización,
regular y rutinaria de los encuentros, o dicho de otra forma, son situaciones
sociales completas, lo cual aleja las aleja de los actos lineales de
transmisión de información.
En definitiva, este
texto pretende explorar las áreas de interés común entre
2. Exploración del espacio conceptual
de
En términos generales, y a pesar de que todavía no parece haber consenso en el establecimiento de límites que separen la psicología social de los campos de la psicología y la sociología, se suele marcar como objetivo principal de la psicología social la armonización de los enfoques individuales y sociales en la reflexión sobre la realidad. El interés básico de esta disciplina radica en el análisis de las interacciones sociales entre individuos y entre grupos humanos.
Existen muchas definiciones de
Una de las corrientes de mayor importancia dentro del pensamiento
psico-social, aunque en algunos casos se ha ubicado dentro de corrientes de
corte más sociológico y fenomenológico, es el llamado Interaccionismo
Simbólico, cuyo origen se fecha en el año 1938 cuando Herbert Blumer bautiza
con este nombre a la corriente. El Interaccionismo Simbólico pone el acento en
la importancia de la negociación de sentido entre sujetos sociales; considera
que la conducta humana no se basa en el esquema de estímulo-respuesta propuesto
por el conductismo más radical; otorga un enorme privilegio al estudio de los
contextos sociales en los que tienen lugar las interacciones cotidianas entre
individuos; y pone énfasis en la necesidad de tomar en cuenta la interdependencia que existe entre las
variables que participan en una situación concreta de interacción.
El punto de partida
básico del Interaccionismo Simbólico[4],
y que lo sitúa de lleno en las reflexiones aportadas por los enfoques
psico-sociales, es que los seres humanos no viven aislados, sino formando parte
de grupos y en interacción permanente con otras personas. De esta manera, se
retoma la dialéctica entre lo individual y lo social, misma que ha guiado el
pensamiento de
El espacio conceptual de
Como se puede observar,
2.1. Un poco de historia: de la génesis a la actualidad de
Como
su nombre lo indica,
En
la actualidad,
2.2. Teorías psico-sociales: un breve apunte
El psicoanálisis, pese a que no se
puede considerar propiamente una teoría psico-social, ha tenido ciertas
repercusiones en
Este breve recorrido por
las teorías de
2.3. Conceptos básicos de
Si bien las líneas anteriores ya
ponen de manifiesto algunos de los conceptos básicos de
Para
Mendoza y González (2004),
Deutsch
y Krauss (2001) exponen cuatro teorías concretas en Psicología Social. Dentro
de la primera,
Por
su parte, Gómez y Canto (1997) abordan una larga lista de conceptos para explicitar
la especificidad de
En
un sentido similar, Lindaren (2003) revisa conceptos como asociación,
atracción, aprendizaje social, motivos y actitudes, estatus, conducta, roles
sociales, percepción social, liderazgo, procesos grupales y comunicación, entre
otros. Y lo mismo sucede en la obra de Rodrigues (2004), donde el autor establece
como conceptos básicos a la interacción, la influencia, las actitudes y la
intimidad interpersonal, entre otros.
El siguiente cuadro recoge los
conceptos generales y específicos de
|
Conceptos generales |
Afectividad colectiva / Sistemas simbólicos colectivos / Relación entre memoria y olvido / Identidades sociales / Actitudes y pensamientos / Conducta / Percepción social / Cognición social / Persuasión / Relaciones sociales / Grupos sociales / Comunidad y asociación / Comunicación humana / Aprendizaje social / Liderazgo |
|
Conceptos específicos |
Acto comunicativo (Teoría de Disonancia cognoscitiva (Teoría del Campo) Autocontrol y comportamiento (Teorías del
Refuerzo) Cultura y personalidad (Teoría de Status, sí-mismo, rol (Teoría del Rol). |
Fuente: Elaboración propia.
Como se puede observar, nuevamente destaca la relación entre lo individual y lo social, matriz de todo el pensamiento psico-social.
3. Una lectura psico-social de
A pesar del enorme espectro de
significados que abarca el concepto de comunicación, es indiscutible su base
socio-psicológica. Desde este punto de vista, la comunicación es concebida como
un fenómeno simultáneamente individual y social. Por un lado, el individuo
ocupa un lugar central en el proceso de comunicación, elemento que ha sido sobre
todo estudiado por los psicólogos cognitivos. Por el otro, la comunicación
tiene una esencia fundamentalmente social, por lo que el centro de la reflexión
sobre la comunicación no es tanto el individuo sino la relación.
A grandes rasgos,
Como se ha dicho
anteriormente,
Dentro del espacio
conceptual de
Aunque
También
el tratamiento del tema de la socialización está articulado con referencias
constantes a la interacción. Según el enfoque psico-social, la internalización
o interiorización del mundo ocurre en la interacción con los demás. Es por esto
que los grupos son considerados como los laboratorios esenciales para
comprender las relaciones entre los individuos[6].
Definidos como lugares de intercambio y construcción psicológica y social, las
funciones atribuidas a los grupos son la puesta en común, la definición de
fronteras, el establecimiento de relaciones interpersonales y la construcción
de organizaciones sociales.
En
el marco del proyecto “Hacia una Comunicología Posible”, se ha puesto de
manifiesto que
3.1. Un apunte sobre el Interaccionismo
Simbólico y sus aportes para comprender la interacción y la comunicación
La corriente del Interaccionismo
Simbólico, surgida en 1938 cuando Herbert Blumer la bautiza con este nombre,
parte de la importancia de la comunicación en el desarrollo de la sociedad, la
personalidad y la cultura. Según este enfoque, el individuo es a la vez sujeto
y objeto de la comunicación, en tanto que la personalidad se forma en el
proceso de socialización por la acción recíproca de elementos objetivos y
subjetivos en la comunicación. Esta consideración convierte al Interaccionismo
Simbólico en una corriente de pensamiento que se sitúa a caballo entre
La importancia otorgada
a la interacción por parte del Interaccionismo Simbólico puede sintetizarse en
tres puntos importantes. El primero, el valor dado a la alienación del sentido
de la comunicación cotidiana y al importante papel que juega en la sociedad la
empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. El segundo punto pone de
manifiesto que la realidad social se explica a través de las interacciones de
los individuos y los grupos sociales; de esta manera, esta corriente se opone a
las ideas del determinismo social. El tercer punto es el que concierne a la
metodología, que en el caso del Interaccionismo Simbólico se caracteriza por el
uso extendido de estudios de caso, el predominio absoluto de procedimientos
inductivos y el abordaje de la realidad en términos micro-sociales y
sincrónicos. Este último aspecto se relaciona con una de las consideraciones
apuntadas en el apartado dedicado a
En estrecha relación con
lo anterior, el Interaccionismo Simbólico pone énfasis en la interacción de los
individuos y en la interpretación de estos procesos de comunicación en las
situaciones inmediatas, y no presta atención a las estructuras sociales, a los
sistemas ideológicos y a las relaciones funcionales, sino al mundo de
significados dentro del cual actúan los sujetos.
Esta corriente
destaca la naturaleza simbólica de la vida social. La finalidad principal de
las investigaciones que se realizaron desde el Interaccionismo Simbólico fue el
estudio de la interpretación por parte de los actores de los símbolos nacidos
de sus actividades interactivas. En Symbolic
Interaccionism, Herbert Blumer (1968) establece las tres premisas básicas de este enfoque:
1. Los humanos actúan respecto de
las cosas sobre la base de las significaciones que estas cosas tienen para
ellos, o lo que es lo mismo, la gente actúa sobre la base del significado que
atribuye a los objetos y situaciones que le rodean.
2. La significación de estas cosas
deriva, o surge, de la interacción social que un individuo tiene con los demás
actores.
3. Estas significaciones se
utilizan como un proceso de interpretación efectuado por la persona en su
relación con las cosas que encuentra, y se modifican a través de dicho proceso.
De estas premisas se extrae
que el análisis de la interacción entre el actor y el mundo parte de una
concepción de ambos elementos como procesos dinámicos y no como estructuras
estáticas. Así entonces, se asigna una importancia enorme a la capacidad del
actor para interpretar el mundo social.
George Herbert Mead
(1934), con su propuesta de conductismo social y su conceptualización del “sí
mismo”, por un lado, y Erving Goffman (1959), con su modelo dramatúrgico para
el análisis de la interacción, por el otro, son los dos autores más
representativos del Interaccionismo Simbólico.
Uno de los conceptos de mayor importancia dentro de la corriente del Interaccionismo Simbólico fue el de self, propuesto por George Herbert Mead (1934). En términos generales, el self (‘sí mismo’) se refiere a la capacidad de considerarse a uno mismo como objeto; el self tiene la peculiar capacidad de ser tanto sujeto como objeto, y presupone un proceso social: la comunicación entre los seres humanos. El mecanismo general para el desarrollo del self es la reflexión, o la capacidad de ponernos inconscientemente en el lugar de otros y de actuar como lo harían ellos. Es mediante la reflexión que el proceso social es interiorizado en la experiencia de los individuos implicados en él. Por tales medios, que permiten al individuo adoptar la actitud del otro hacia él, el individuo está conscientemente capacitado para adaptarse a ese proceso y para modificar la resultante de dicho proceso en cualquier acto social dado.
Por
otra parte, en los años 60 y 70 destaca la obra de Erving Goffman (1922-1982),
conocida por su extraordinaria minucia descriptiva, vertebrada por la idea de
que la interacción social agota su significado social más importante en la
producción de apariencias e impresiones de verosimilitud de la acción en curso.
En Goffman (1972), la sociedad se muestra como una escenificación teatral en
que la vieja acepción griega de “persona” recobra plenamente su significado. El
modelo planteado por Erving Goffman recibió el nombre de enfoque dramático o
análisis dramatúrgico de la vida cotidiana, y puede sintetizarse a partir de
tres consideraciones básicas. En primer lugar, permite comprender tanto el
nivel macro (institucional) como el micro (el de las percepciones, impresiones
y actuaciones de los individuos) y, por lo tanto, el de las interacciones
generadas en la vida social y generadoras de ella. En segundo lugar, el poder
interpretativo de este modelo tiene como límites el de los mundos culturales
análogos al de las sociedades anglosajonas. Por último, Goffman lleva su
reflexión sobre la interpretación dramática hasta sus últimas consecuencias.
Así entonces, el autor retoma los elementos esenciales de su análisis para
acercarse al problema del individuo. Es decir, lleva a la práctica el principio
dialéctico que establece la relación y el enriquecimiento entre cada una de las
fases de la investigación y, aplicando el conocimiento sobre los dos primeros
niveles, logra explicar elementos de las actuaciones individuales inicialmente
no definidos.
Uno
de los elementos más decisivos de la obra de Erving Goffman fue la
conceptualización del “ritual”. Desde su perspectiva, más que un suceso
extraordinario, el ritual es parte constitutiva de la vida diaria del ser
humano, por lo que se puede decir que la urdimbre de la vida cotidiana está
conformada por ritualizaciones que ordenan nuestros actos y gestos corporales.
En este sentido, los rituales aparecen como cultura encarnada, interiorizada,
cuya expresión es el dominio del gesto, de la manifestación de las emociones y
la capacidad para presentar actuaciones convincentes ante otros.
Del
concepto de ritual propuesto por Goffman (1971) se derivaron dos ideas
importantes. La primera, la de relacionar a los rituales con el proceso de
comunicación, pues los rituales se ubican en la categoría de actos humanos
expresivos, en oposición a los instrumentales. Además de ser un código de
conducta, el ritual es un complejo de símbolos, pues transmite información significativa
para otros. La segunda idea consiste en relacionar a los rituales con los
movimientos del cuerpo, en el sentido de que la ritualización actúa sobre el
cuerpo produciendo la obligatoriedad y asimilación de posturas corporales
específicas en cada cultura.
Como
se ha podido observar, el Interaccionismo Simbólico es una corriente que retoma
elementos de corte psico-social, por un lado, y consideraciones más
sociológicas, que pueden inscribirse en las reflexiones de la sociología
fenomenológica. El modelo dramatúrgico; los conceptos de ritual, situación,
encuentro, marco (frame), máscara
social, sí mismo y yo espejo, entre otros, son algunas de las herencias básicas
que esta corriente de pensamiento ha dejado para los posteriores análisis y
acercamientos a la interacción social, y por ende a la comunicación, como base
de la construcción de la sociedad.
4. Relaciones conceptuales entre Psicología Social y
Comunicología
Los aportes de
La
revisión de obras teóricas sobre Psicología Social deja entrever la relación
entre esta disciplina y la ciencia de la comunicación, o “comunicología”, como
preferimos llamarla. En términos generales, y con la finalidad de presentar
sólo una hipótesis en torno a las posibles relaciones conceptuales entre ambos
campos del saber, podemos establecer algunas áreas temáticas “de frontera”, es
decir, que han sido tomadas en cuenta tanto por
Los
grandes temas “de frontera” hallados, de menor a mayor complejidad, son los
siguientes: afectividad, cognición, persuasión, comunidad y relaciones
sociales. Aunque todas estas áreas temáticas van interrelacionadas, a efectos
del análisis se consideran por separado. En primer lugar, la afectividad es
retomada como uno de los conceptos básicos de
Como
se puede ver, el terreno de
Somos
conscientes que el mapa conceptual presentado es aún provisional e incompleto,
de ahí que sea presentado sólo a modo de hipótesis de trabajo, como detonante
de reflexiones posteriores en torno al tema. Lo que sí queda claro es que tanto
Estas páginas han pretendido mostrar
las posibilidades y conexiones entre dos disciplinas aparentemente lejanas:
También
ambos enfoques comparten la importancia otorgada a lo que hemos denominado “el
descubrimiento del otro”. La interacción es siempre comunicación con otro distinto a uno mismo, y es mediante
este proceso que los sujetos sociales adquieren capacidad reflexiva para verse
a sí mismos y para instituir o dar forma y sentido a la realidad social que los
rodea, tanto desde el punto de vista psico-social como desde el enfoque
comunicológico. De la interacción entre los hombres se produce la comunicación
en el sentido más pleno, de modo que la comunicación humana es la expresión más
completa y rica de la comunicación, sobre todo en su sentido original de comunión,
comunidad y puesta en común. “De entre las cosas con que el hombre se enfrenta
en el mundo, hay una singular que lo asombra y hasta lo confunde: los otros
hombres, a quienes reconoce características similares a las suyas e idéntica
capacidad de experimentarse a sí mismo y al mundo” (Cárdenas, 2003).
La
interacción, con la comunicación en su centro, está ligada al lenguaje. El
hombre, al comunicar, está instalado en el lenguaje y desde él se comunica. Por
tanto, el lenguaje está en la base de la comunicación humana, es el vehículo
privilegiado de la interacción social. Y el lenguaje ha sido, y es, un objeto
de primordial atención para
Las
reflexiones no se agotan. Son muchas las preguntas por resolver, los conceptos
por re-definir, las teorías por explorar. Este texto es sólo una aportación
más, y se enmarca en los trabajos realizados desde el grupo “Hacia una
Comunicología Posible”. Lo interesante será ir construyendo las matrices
conceptuales para explorar más en profundidad las relaciones entre
BIBLIOGRAFÍA
Allport, F. [1924] (1968) Social Psychology, Houghton Mifflin, Cambridge.
Alvaro, José Luis y Garrido, Alicia (2003) Psicología social. Perspectivas psicológicas y sociológicas, McGraw Hill, Madrid.
Aronson, Elliot (1979) Introducción
a
Barlett, F. (1995) Recordar, Alianza, Madrid.
Berger, Peter; Luckmann, Thomas
(1993) La construcción social de la
realidad, Amorrortu Editores, Buenos Aires.
Blumer, H., (1968) Symbolic Interaccionism. Perspective and Method, Prentices Hall,
Bourdieu,
Bourdieu, Pierre (1998) La distinción. Criterio y bases sociales del gusto, Taurus, Madrid.
Bruner, Jerome (1995) Actos de significado. Más allá de la revolución cognitiva, Alianza, Madrid.
Cambiasso, Norberto; Grieco y
Bavio, Alfredo (1999) Días felices. Los
usos del orden: de
Cárdenas, Gustavo (2003) “Constructivismo y
Comunicación”. Artículo en línea, disponible en http://www.ecampus.cl/Textos/chumanas/Gustavo_Cardenas/2/construc.htm
(Fecha de consulta: Noviembre 2004).
Cisneros Puebla, César A. (2000) “Schütz: de la tipificación cotidiana a la cuantificación empírica”, en Sociológica, Año 15, Núm. 43, Mayo-Agosto 2000, pp. 59-86.
Cooley, Charles H. (1902) Human nature and the social order, Charles Scribner’s Soon, Nueva
York.
Cooley, Charles H. (1909) Social organization, Charles Scribner’s Soon, Nueva York.
Cuesta, Ubaldo (2000) Psicología social de la comunicación, Cátedra, Madrid.
Deutsch, M. y Krauss, R. M. (2001) Teorías en psicología social, Paidós, México.
Elias, Norbert (1987) La sociedad de los individuos, Península, Barcelona.
Elias, Norbert (1990) Compromiso y distanciamiento: ensayos de sociología del conocimiento, Península, Barcelona.
Estrada Saavedra, Marco (2000) “La vida y el mundo: distinción conceptual entre mundo de vida y vida cotidiana”, en Sociológica, Año 15, Núm. 43, Mayo-Agosto 2000, pp. 103-151.
Fernández
Christlieb, Pablo (1994) La psicología
colectiva un fin de siglo más tarde, Anthropos, Barcelona.
Foerster,
Heinz Von (1991) Semillas de la
cibernética, Gedisa, Barcelona.
Freud,
Sigmund (1921) Psicología de las masas y
análisis del yo, Biblioteca Nueva, Madrid.
Galindo,
Jesús (2003) “Notas para una comunicología posible. Elementos para una matriz y
un programa de configuración conceptual-teórica”. Artículo en línea, disponible
en http://www.geocities.com/arewara/arewara
(Fecha de consulta: Noviembre 2004).
Galindo,
Jesús (2003) “Apuntes de historia de una comunicología posible. Hipótesis de
configuración y trayectoria”, en Revista Comunicología:
indicios y conjeturas, Departamento de Comunicación de
Galindo,
Jesús (2004) “Hacia una comunicología posible en México. Notas preliminares
para un programa de investigación”, en Russi, Bernardo (ed.) (2004) Anuario de Investigación de
Giddens,
Anthony (1998) La constitución de la
sociedad. Bases para la teoría de la estructuración, Amorrortu, Buenos
Aires.
Goffman, Erving (1959) The presentation
of self in everyday life, Doubleday, Nueva York. (Traducción al español: La presentación de la persona en la vida
cotidiana, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1972).
Goffman, Erving (1963) Estigma. La identidad deteriorada, Amorrortu Editores, Buenos Aires.
Goffman, Erving (1971) Relaciones en público. Microestudios del orden público, Alianza Editorial, Madrid.
Gómez, Luís; Canto, Jesús M. (coords.)
(1995) Psicologia social, Pirámide,
Madrid,
Grathoff, Richard (1989) Milieu und Lebenswelt. Einführung in die phänomenologische
Soziologie und die sozialphänomenologische Forschung, Suhrkamp Verlag, Francfort del Main.
Heider, F. (1958) The psychology of interpersonal relations, Wiley, Nueva York.
Hernández Rosete, Daniel (2000) “Cultura y vida cotidiana. Apuntes teóricos sobre la realidad como construcción social”, en Sociológica, Año 15, Núm. 43, Mayo-Agosto 2000, pp. 87-102.
Husserl, Edmund [1954] (1992) Invitación a la fenomenología, Paidós, Barcelona.
Ibáñez, Tomás (1988) Ideologías de la vida cotidiana, Sendai, Barcelona.
Lazar, Judith (1995) ¿Qué sé? La ciencia de la comunicación, Publicaciones Cruz, México.
Lewin, Kart (1948) Resolving social conflicts. Selected papers on groups dynamics, Harper
& Brother Publishers, Nueva York.
Lindaren, Henry C. (1990) Introducción a la psicología social, Trillas, México.
Marc, Edmond; Picard, Dominique (1992) La interacción social. Cultura, instituciones y comunicación, Paidós, Barcelona.
Martín Algarra, Manuel (2003) Teoría de la comunicación: una propuesta, Tecnos, Madrid.
Mc Dougall, W. (1908) Introduction to Social Psychology,
Mead, G. H. (1934) Mind, Self, and Society. From the Standpoint of a Social Behaviorist, Chicago. (Traducción al español: Espíritu, persona y sociedad. Desde el punto de vista del conductismo social, Paidós, Barcelona, 1968).
Mendoza García, Jorge; González Pérez, Marco A. (coords.) (2004) Enfoques contemporáneos de la psicología social en México: de su génesis a la ciberpsicología, Tecnológico de Monterrey, Estado de México.
Merleau-Ponty, M. (1945) Phénoménologie
de
Merleau-Ponty, M. (1992) O visível e o invisível, Perspectiva, São Paulo.
Moscovici, Serge (comp.) (1986) Psicología social, Paidós, Barcelona.
Mucchielli, Alex (1998) Psicología de la comunicación, Paidós, Barcelona.
Neisser, U. (1967) Cognitive psychology, Century Crofst, Nueva York.
Noelle-Neumann, Elisabeth (1995) La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social, Paidós, Barcelona.
O’Sullivan, Tim; Hartley, John; Saunders, Danny; Montgomery, Martin; Fiske, John (1997) Conceptos clave en comunicación y estudios culturales, Amorrortu Editores, Buenos Aires.
Parsons, T. (1968) [1937] La estructura de la acción social, Guadarrama, Madrid.
Rodrigues, Aroldo (1981) Psicología Social, Trillas, México.
Ross, E. A. [1908] (1919) Social
Psychology: an outline and source book, Macmillan, Nueva York.
Schütz, Alfred (1972) Fenomenología del mundo social. Introducción a la sociología comprensiva, Paidós, Buenos Aires.
Schütz, Alfred; Luckmann, Thomas (1977) La estructura del mundo de la vida, Amorrortu Editores, Buenos aires.
Schütz, Alfred (1979) El problema de la realidad social, Amorrortu Editores, Buenos Aires.
Schütz, Alfred (1993) La construcción significativa del mundo social, Paidós, Barcelona.
Simmel, George (1977) Sociología. Estudios sobre las formas de socialización, Revista de Occidente, Madrid.
Thomas, W. I. y Thomas, D. S. (1928) The child in
Vygotsky, L. S. (1985) [1934] Pensamiento y lenguaje,
Vizer, Eduardo A. (1982) “La televisión, sus efectos y funciones. Aportes al análisis de ciertas hipótesis y puesta a prueba en una investigación piloto sobre escolares”, Tesis Doctoral, Buenos Aires.
Vizer, Eduardo A. (2003) La trama (in)visible de la vida social.
Comunicación, sentido y realidad,
Weber, Max (1978) Ensayos de metodología sociológica, Amorrortu Editores, Buenos Aires.
Xirau, Ramón [1964] (2002) Introducción a la historia de la filosofía, UNAM, México.
Marta Rizo García
Ciudad de México
10 de abril de 2005
* Doctora en Comunicación por
[1] El concepto de “comunicación” viene del latín communicatio, y hace referencia a la
acción y efecto de comunicar o comunicarse, así como al trato y la
correspondencia entre dos o más personas. “Comunicar”, por su
parte, también es un término de procedencia latina, communicare, y se refiere a hacer a otro partícipe de lo que uno
tiene, así como a descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo.
[2] Para mayor información, ver textos publicados en el Portal de Comunicología, disponible en http://www.geocities.com/comunicologiaposible
[3] Esta
ponencia se inscribe en el programa de investigación “Psicología Social y
Comunicología” que la autora está desarrollando en el marco de las actividades
del Grupo Hacia una Comunicología Posible (GUCOM) y de
[4] El apartado 3.1 de este texto profundiza en las aportaciones del Interaccionismo Simbólico en la conceptualización de la interacción y la comunicación.
[5] Sobre el tratamiento psico-social de la opinión pública, ver Noelle-Neumann (1995).
[6] Kurt Lewin (1948) es el fundador de la dinámica de
grupo. Toma de la psicología de