Introducción a
Tanius Karam[1]
Academia de
Comunicación y Cultura
Universidad de
1. Presentación y Objetivos de la lección.
El objetivo de esta lección es ofrecer una
introducción a los fundamentos de la semiótica y sobre todo en su aplicación a
los estudios de comunicación. Es un texto didáctico en el que se presentan
algunos conceptos y autores; se resalta el uso del la información como una
herramienta útil a aplicarse en distintos objetos de estudios. Es un documento
que quiere despertar el interés, promover la curiosidad y mostrar la pertinencia
de marcos teóricos como instrumentos que nos da una visión cualitativa distinta
de la realidad socia y la cultura.
En esta lección introducimos una mirada de conjunto
de algunos aspectos que faciliten la comprensión y uso de la semiótica para los
estudios de comunicación social. La intención del trabajo es básicamente
didáctica. No se ofrecen ideas ni interpretaciones originales; hacemos una
recolección de información que lleva por finalidad facilitar el proceso de
ingreso a los estudios de semiótica; si bien tiene como destinatario principal
al estudiante de licenciatura, al investigador o estudiante de postgrado puede
encontrar alguna utilidad como estrategias explicativas o perspectivas
particulares de algún aspecto.
Recuperamos una historia necesaria que ayude sobre
todo a contextualizar y preconizar los usos y sentidos que tiene para un
profesional de la comunicación social el estudio de la semiótica. Este tipo de
acercamientos a algunos estudiantes de comunicación que desean ventajas más o
menos inmediatas para aplicar a su propia práctica, suele no ser de mucho
agrado; sin embargo el caso de estos marcos teóricos es muy necesario, porque
ellos permiten después interpretar y profundizar lo que se ve. Nada más útil que
una buena teoría, reza el refrán popular. A ello hay que visualizar la teoría
como un instrumento que nos ayuda a responder cuestiones prácticas, nos ofrece
perspectivas distintas para responder a preguntas que nos hagamos sobre la
realidad de los procesos de significación.
La importancia de la semiótica sobrevino como una
parte del “giro lingüístico” esto es la importancia que adquirió en la segunda
posguerra el estudio del signo, código, lenguaje en situaciones concretas, en la
vida cotidiana. Este “giro” tuvo dos grande momentos: el primero, fue la
preocupación y ascenso de la lingüística de un área de conocimiento a una
ciencia; el segundo cobra importancia el estudio de la sintaxis y la semántica
en su relación con el uso de la lengua, el texto y la conversación en prácticas
discursivas concretas. Este movimiento se vio acompañado por una evolución
general que veía al mundo sobre todo en su dimensión simbólica. El fenómeno del
lenguaje humano se contempló en el aspecto del contenido; entre tanto a partir
de los sesenta se desarrolló una conceptualización completamente distinta que
con el curso de los acontecimientos sólo más tarde vino a ponerse de moda: Se
basaba en avances que a fines del siglo XIX y comienzos del XX se habían
realizado en fonología, lingüística y estética. El problema de la interpretación
había perdido el brío de proyección
audaz y especulativa, cediendo el puesto a la del análisis; los análisis
funcionales vinieron a reemplazar la hermenéutica tradicional. Nadie osaba ya
preguntar por la esencia del hombre; lo que ahora ocupaba la atención era su
función específica en el contexto de determinados grupos culturales. No
importaba tanto el aspecto histórico en el mundo del hombre sino el carácter
especifico de lo simbólico que se revela como un mundo de signos.
La institucionalización de la semiótica comenzó
propiamente en los sesenta, como lo demuestra, por ejemplo, la fundación en 1969
de la primera Asociación Internacional de Semiótica[2];
supuso un nuevo enfoque y dinamismo a los estudios sobre el signo y el lenguaje
que sobre todo se debatían en los estudios de lingüística y la filosofía, pero no en el seno de las
disciplinas sociales. El arribo de éstas fue
posterior, no antes de los sesenta y fueron en primer lugar la historia y la política que
usaron los enfoques lingüísticos y pragmáticos para sus propios objetos, para
conocer lo “oculto” de sus prácticas sociales que comenzaron a entenderse como
“discursivas” también.
1.1 ¿Qué es la semiótica?
La semiótica se ha perfilado lo mismo como una teoría
general de los signos que como el estudio de la significación y el sentido en
ciertos contextos y fenómenos de comunicación. Ahí donde hay producción e
interpretación de sistemas de signos la semiótica tiene algo que decir. La
semiótica es el saber contemporáneo (aun cuando como veremos sus orígenes vienen
de muy lejos) que específicamente pretende ocuparse del sentido; en otra
acepción también se ve la semiótica como una teoría del signo (Cf. Ducrot y Schaeffer, 1998). Para
Greimas y Courtés (1982) la semiótica es aquello que permite las operaciones de
paráfrasis (explicar o interpretar
“amplificativamente” un texto) o de trascodificación (traducir de un código
a otro), aquello que fundamenta la actividad humana en tanto que es intencional.
En el estudio de la semiótica es posible encontrar
perspectivas más duras (fuertemente ancladas en modelos lógicos, semánticos) y
otras más interpretativas y hermenéuticas que consideran al sentido no como dato
cuantitativo, sino como una construcción (comunicativa y dialógica); no se trata
pues de un objeto, sino de un proceso. En los medios de comunicación se obtuvo
un campo muy rico de aplicación de la semiótica[3]
al preguntarse sobre los contextos modernos de la comunicación colectiva y muy
especialmente en su relación con la cultura; en este enfoque (a diferencia de
algunas posturas más duras para las cuales todo el sentido reside sólo en el
mensaje mismo), es importante el punto de vista y la posición de los
participantes.
1.2 Y la semiótica ¿para
qué?
La semiótica ayuda a obtener un conocimiento
cualitativamente distinto de los fenómenos de significación. Es un auxiliar
necesario para conocer los procesos de significación de los contextos que nos
interese estudiar.
Un caso de cómo la perspectiva semiótica alentó y
renovó el estudio de la comunicación
colectiva es el ejemplo francés resumido muy claramente por Miquel de
Moragas (Cf. 1976 1981: 142) el paso de la “ciencia del periodismo” a la
“sociología de la información”, los aportes de Cazeneuce sobre la función de los
medios y de ahí el salto cualitativo al enfoque semiótico del Centro de Estudios
de
Hoy podemos decir que la semiótica ayuda a los
estudios de comunicación social como una herramienta, un marco conceptual y
metodológico que le permite analizar los
procesos de significación de las materialidades que nos interesen (códigos
lingüísticos, visuales, auditivos, virtuales…). La semiótica ayuda al
profesional de los medios (y de la comunicación en general) a resolver preguntas
sobre la estructura de los códigos, los niveles de significación, la
articulación de las distintas materialidades, los fenómenos productores de
sentido. La comunicación está hecha de signos y sistemas de signos; la semiótica
es la disciplina que describe a los signos y sus sistemas, a la manera como se
presentan en ciertas prácticas socio-culturales.
1.3 Sobre cómo resolver algunos problemas
didácticos previos
La experiencia didáctica nos muestra que a algunos
estudiantes de licenciatura no les gusta, de primera entrada, la semiótica. A
manera de hipótesis (sin fundamento empírico) nos atrevemos a suponer que esta
actitud prevalece cuando se tiene una perspectiva muy instrumental, utilitaria y
práctica de los estudios de comunicación, que llevan a valorar la producción
sobre la interpretación, la realización sobre la crítica. Hay que señalar que la
semiótica y su contribución ha sido principalmente para la dimensión de la
interpretación y decodificación de los mensajes; ello no excluye la producción,
pero del conocimiento de la semiótica no necesariamente se hace un buen
realizador o productor de mensajes; sí en cambio la semiótica y su conocimiento
genera un cambio cualitativo en las actividades del mundo de la comunicación
dedicadas sobre todo al procesamiento de información, análisis crítico del
contenido de los medios o el diseño de pedagogías para la educación de los
medios, por citar algunas áreas. Además el nuevo conocimiento que la semiótica
es capaz de producir puede tener una influencia decisiva en la actitud de los
analistas sobre sus objetos y prácticas sociales.
En América Latina por ejemplo la semiótica no fue
bienvenida en un primer momento en
las escuelas de comunicación (o mejor dicho, en
no pocos estudiantes y profesores).
En ocasiones se le asociaba nada más con filosofía o teoría del lenguaje
poco clara. Parte de la resistencia hacia la semiótica viene del antiteoricismo
en una región donde las urgencias sociales demandan soluciones más o
menos accesibles y rápidas; o bien en contextos donde la comunicación se asocia
casi de manera exclusivas con las industrias culturales de los medios, sus
prácticas y necesidades. Este teoricismo influyó (insistimos en
algunos casos y situaciones. No podemos generalizar) en la formación de una
fobia contra todo lo que oliera a teoría semiótica, por la complicada jerga
especializada y los malabarismos conceptuales en los más altos planos de
abstracción; este teoricismo nubló
las perspectiva en lugar de ofrecer estímulo a la actividad intelectual (Prieto
1984).
Ahora bien, la experiencia de trabajo con estudiantes
de comunicación en distintos niveles de formación nos ha enseñado que muchas
veces los cursos de semiótica aparecen sin los antecedentes previos (como
algunas nociones básicas de lingüística o filosofía); es obvio que la tradición
teórica y metodológica no ha surgido de los estudios de comunicación, es por ello que para combatir el teoricismo inerte es necesario construir
las bases, contar con algunas nociones de filosofía del signo, de lingüística o
de filosofía[6].
Cualquier manual básico puede dar esos fundamentos cuando no se tenga. De la
misma manera es necesaria una pedagogía de lo simple a lo complejo para lograr
una familiarización con el lenguaje y modos de articulación, que muestra la
pertinencia[7].
Otro problema muy común era pensar que usar la
semiótica era aprender algunos modelos rígidos y aplicados con exigua utilidad
en los objetos. Más allá de la difusión de los textos, marcos teóricos, había un
problema de formación en esa primera etapa; las referencias citadas (formalismo
ruso, semiótica italiana, etc.) provenían de otra tradición ajena a la
preocupación más sociológica o psico-social en algunos estudios de comunicación
social; no siempre los estudiantes (ni los profesores en el caso mexicano)
tenían una formación suficientemente sólida en lingüística o antropología, en
lógica o semántica para usar con pertinencia algunos textos e incentivar el uso
creativo de la semiótica.
2. Algo sobre definiciones, marcos y
orientaciones
En este primer apartado queremos ofrecer información
sobre los orígenes, historias y tendencias para el estudio de la semiótica, de
tal manera que el lector vea como el mismo término posee
genealogías distintas, horizontes muy diversos y usos diferenciados que puede
llegar a confundir a algún lector que se inicia en estos temas. Iniciamos
nuestro apartado con una diferencia ya muy superada, pero que por no poco tiempo
generó problemas.
Semiótica y semiología suelen usarse como
sinónimos. Ambos términos designan una joven ciencia interdisciplinaria que está
en proceso de constitución y que contiene por una parte el proyecto general de
una teoría de los signos —su naturaleza, sus funciones, su funcionamiento— y por
otra parte un inventario y una descripción de los sistemas de signos de una
comunidad histórica y de las relaciones que contraen entre sí. La diferencia principal proviene de dos
tradiciones distintas: para el lingüista Sausurre (y la tradición francófona)
usan el nombre ‘semiología’; para Peirce (y la tradición estadounidense y
pragmática) es ‘semiótica’. Esas condiciones de la historia del pensamiento
hicieron que ambos autores a más de 10 mil kilómetros hablaran de cuestiones
parecidas en contextos muy diferentes. La diferencias pueden ser vistas como
mayores porque en la concepción del lingüista suizo la semiología es dicotómica;
mientras que triádica en la del filósofo estadounidense. Esto genera
abordamientos de los objetos de estudio distintos, porque de hecho los métodos
que usaron ambos autores no fueron iguales.
La palabra “semiótica” proviene del griego semeion y quiere decir ‘signo’,
‘distintivo’ o ‘señal’; la teoría ofrecerá diferencias y especificidades a estos
términos. Se entiende por “semiótica” una teoría general de los signos, es decir
a la ciencia de las propiedades generales de los signos. Más allá de una teoría
pura de los signos, lo que nos interesa en comunicación es ver sus aplicaciones,
sus modos de comportamiento; el signo no es solamente un elemento que entra en
el proceso de comunicación, sino que es una entidad que forma parte del proceso
de significación (Eco, 1994: 22); no se puede estudiar al signo fuera del
proceso de comunicación.
La semiología quedó en esta tradición circunscrita en
el proyecto de una lingüística; mientras que Peirce como filósofo al tener un
objeto de estudio más amplio caracterizó su ciencia con un horizonte mucho mayor
al de Sausurre. De esta forma prevaleció un tiempo referirse a la semiología
cuando el objeto eran códigos lingüísticos y semiótica cuando no. Los sistemas
no lingüísticos son, por ejemplo, señalizaciones ferroviarias, viales,
marítimas, alfabeto de sordomudos, rituales simbólicos, protocolos, insignias y
un largo etcétera. Eco considera que todos los fenómenos de la cultura puede ser
observados como sistema de signos cuya función es vehicular contenidos
culturales, por ejemplo: la moda, el culto, la etiqueta, el maquillaje, las
fiestas, los juegos, la arquitectura. No siempre los autores que estudian
materialidades acústicas, visuales se han independizado de la corriente o jerga
lingüística[8]
y este es un reto para todos los semióticos que trabajan otras materialidades.
2.1 Líneas para el estudio de la semiótica
contemporánea
Muchos pensadores y escuelas han hablado del signo,
el lenguaje y la semiótica. Aunque algunas han decaído o desaparecido sigue
habiendo demasiadas: pragmatistas, analíticas, estructuralistas, formalistas,
escuela norteamericana, escuela anglosajona, escuela de Peirce, de Moscú y un
largo etcétera. Todo ello impide lograr una mínima unidad, que se ha intentado
muchas veces con el resultado frecuente de crear una semiótica adicional. (Cf. Beuchot, 2004:
4)
Al iniciar el estudio de los signos observamos que su
estudio no corresponde al giro lingüístico que hubo en las ciencias humanas
después de
Tradicionalmente, se podría ubicar el nacimiento
histórico de la semiótica en San Agustín, ya que éste propone una distinción
entre signos naturales (una nube que anuncia lluvia, una humareda que indica la
presencia de fuego) y signos convencionales, así como entre la función de los
signos en hombres y animales. Sin embargo, no se puede olvidar que estas
preocupaciones por el signo estuvieron presentes desde varios siglos atrás, con
Platón, Aristóteles[9]
y los Estoicos (habitantes de Estoa)
quienes fueron propiamente los primeros en pensar una semiótica como
teoría general del signo; además de esto introducen al usuario del signo.
En
En este apartado queremos dar un vistazo a las
tradiciones y orientaciones que existen y forman una visión muy amplia, que como
hemos señalado no siempre estructuran un todo homogéneo y al interior puede
haber diferencias. La primera, la orientación Locke-Peirce-Morris-Sebeok parten
de una teoría general de los signos (ya sean naturales o convencionales, humanos
o no) cuyo fin es el establecimiento de una reflexión más amplia sobre los
hechos de comunicación; para esta orientación el lenguaje humano es un sistema
biológico de significación y comunicación, puesto que en él se pueden hacer los
análisis de otros sistemas semióticos.
La segunda es la orientación lingüística que domina
sobre todo Francia y que suele identificar en la práctica el “movimiento
estructuralista”. La semiología francesa se ha inspirado en los trabajos del
antropólogo Claude Levi-Strauss, la investigación literaria y en menor medida el
análisis de las formas sociales que supuestamente funcionan “a la manera de un
lenguaje” (como lo que señalamos de Barthes sobre la moda como un sistema); esta
semiología se caracteriza generalmente por su estrecha relación con la
lingüística estructural.
La tercera que se desarrolló sobre todo en los
sesenta y setenta en
Mención aparte pide la obra de Umberto Eco; su método
es sincrético, aunque se ha inclinado del lado peirciano, sus trabajos abarcan
los mismos estudios estructurales y permanecen al mismo tiempo atento a la
reflexión filosófica acerca del problema de los signos. Aunque su interés
inicial se centraba en el código, éste ha evolucionado al conceder más
importancia a los estudios interpretativos.
En el siguiente apartado queremos hacer un resumen de
algunos aspectos más importantes de estas líneas sobre las que queremos subrayar
su aplicación y pertinencia para los estudios de comunicación.
2.2 La orientación
anglófona
2.2.1 Charles Sanders Peirce
La vida de Charles Sanders Peirce (1839-1914) tuvo rasgos
peculiares que corren camino paralelo a su enorme originalidad. Hijo de un
célebre catedrático de matemáticas y astronomía en Harvard, Charles fue formado
por las normas sociales y científicas de la época; se benefició intelectualmente
de haber sido educado en las altas esferas de una sociedad urbana, que entonces
estaba siendo forjada por la modernización política, económica y cultural. El
pragmatismo fue una corriente de pensamiento que intentó conciliar la ciencia
evolucionista con un punto de vista religioso; el lugar de reunión de tal
esfuerzo era el Metaphysical Club de
Cambridge donde se encontraban Peirce, William James, y otros eruditos.
Paradójicamente, los conflictos y dificultades con la comunidad académica
explican su poca dedicación al ejercicio de la docencia como tal. En 1914 murió
en Pennsylvania, alejado del resto del mundo científico
académico; durante las tres últimas décadas de su vida impartió algunas
conferencias ocasionales y escribió abundantemente ya que intentaba completar su
sistema de semiótica, lógica y ciencia[11].
En los manuales de teoría de la comunicación pueden
encontrarse menciones muy generales a unos cuantos aspectos de su obra:
definición del signo, su división en tres entidades y su tipología de signos.
Peirce escribió artículo de varias ciencias; la tardía recopilación de su obra
(hasta los treinta del siglo XX) hace que se conozca póstumamente. Vislumbra que
debe existir una ciencias de la comunicación (no la llama así) capaz de dar
cuenta de todos los instrumentos que puede utilizar el ser humano para comunicar
cosas. Junto con William James funda la pragmática estadounidense; es decir,
conduce el análisis de fenómenos de comunicación a formas que sean prácticas:
¿para qué me sirve conocer lo que conozco?, ¿cuál es el uso de lo conocido?
Peirce define el significado de la cosa a partir del uso que le damos y abre el
camino a autores como Charles Morris (1903-1979),
para quien el significado de las cosas es el sentido y uso que hacemos de
ellas.
Para Peirce la semiótica es una teoría que trata de
explicar la apropiación significativa que el hombre hace de la realidad: es una
doctrina formal que pasa de la observación de los signos concretos a la
abstracción de sus características generales. La noción de triada es centran la
semiótica de Peirce[12].
Por ejemplo su definición de signo, concebido como un
proceso subdividido en tres términos o dimensiones: (1) Signo o representamen que se mantiene con (2)
otro signo, llamado su objeto. (3) La
relación entre los dos primeros determina un tercer signo, el interpretante. El representamen es la
representación de algo, o sea, es el signo como elemento inicial de toda
semiósis. El objeto es aquello a lo que alude
el representamen y está en lugar de
algo (su objeto); el objeto es la denotación formal del signo en relación con
los otros componentes del mismo. Finalmente el interpretante, es lo que produce el signo en la mente de la persona. La noción de
interpretante, según Peirce, encuadra con la actividad mental del ser humano,
donde todo pensamiento no es sino la representación de otro: "el significado de
una representación no puede ser sino otra representación"
La forma de pensar triádica se extiende a otros
conceptos como los tipos de argumentos (inducción-deducción-abducción), niveles
de signos (icono, índice, símbolo), tipos de signos icónicos (imagen, diagrama,
metáfora). “Uno”, “dos”, “tres” (entendidos como primeridad, secundaridad y terciaridad) son en principio nombres
genéricos: en principio indican solamente una relación de orden entre ellos,
pero después designan también propiedades del proceso de significación: a la primeridad pertenecen cualidades sensibles y las
apariencias (color, la dureza, las propiedades físicas de las cosas), es la idea
de aquello que es tal como es sin consideración a ninguna cosas, es la cualidad. La segundidad le pertenece la experiencia
de una acción, del esfuerzo o la reacción sin tomar en cuenta su carácter
intencional (por ejemplo la experiencia de un ruido que actúa sobre el
silencio); es lo que es con relación al primero, reacción de éste. La terceridad le pertenece los signos, en
los que se relacionan tres cosas: el objeto, el signo interpretado y el signo
mismo o representamen[13].
Peirce rompió con un conjunto de visiones que había
en su época en su época (como el funcionalismo y de hecho más tarde con el
estructuralismo) pues caracteriza a la semiósis como un proceso complejo e
infinito de sucesivo encadenamientos de procesos de significación; cambia las
concepciones que tenían la antropología y sociología del conocimiento y la
acción social como cuestiones separadas; para Peirce no hay división entre
cognición y acción; el conocimiento no es algo previo a la acción, sino que
tiene en sí mismo una especie valor performativo, todo signo conlleva una
acción. (Sánchez Estéves, 2001).
La semiótica encabezada por Peirce ha abierto
infinidad de vetas en la filosofía de la ciencia y el lenguaje que en principio
parecen ser la salida natural de la contribución de este autor en pensadores
como Ludwig Wittgenstein (1889-1951) o el gran lingüista Roman Jakobson (1896-1982) quien acredita a
Peirce influencia en sus ideas. Otra obra que se ha visto muy influencia por
Peirce fue M.A.K Halliday[14]
como se lee en El lenguaje como semiótica
social. La interpretación social del lenguaje y el significado (1972). De
manera más reciente la obra del danés Kart Bruhn Jensen trata recuperar la
estructura peirciana para la elaboración de una teoría sobre la comunicación de
masas[15].
2.2.2 Charles Morris
Charles Morris como hemos señalado recoge muchas
enseñanzas de Peirce, también se apega a la psicología y la filosofía. En cuanto
a la psicología da un andamiaje funcionalista a la disciplina pues privilegia el
conductismo (esta es una diferencia fundamental con Peirce). En cuanto a la
filosofía, prefiere la lógica. Su texto básico, escrito en 1938 es
Morris ve a la semiótica como la ciencia de la
semiósis o acontecimiento o proceso de signo. La semiótica puede ser pura
(elabora la teoría semiótica) o aplicada, que analiza trozos específicos de
significación. La primera tiene como cometido esclarecer el fenómeno o
acontecimiento.
De sus contribuciones principales Morris delimita
tres áreas de aplicación para el estudio de los signos. A lo que Peirce llamaba
gramática y que estudia las relaciones de lo vehículos de signo entre sí, Morris
lo llama sintaxis; a lo que Peirce
llama dialéctica, Morris lo llama
semántica. A lo que Peirce llama
retórica, Morris lo llama pragmática. Quedan así las tres ramas
de la semiótica: sintaxis o el
estudio de las relaciones de coherencia entre los signos; la semántica o el estudio de las relaciones
de corresponden entre vehículo de signo y significados y objetos, y pragmática:
relaciones de uso entre los vehículos de signo y los usuarios o hablante. Esto
nos permite formular tres grandes preguntas aplicables a cualquier fenómeno de
comunicación: por qué los signos se agrupan en ese orden, qué significados y
sentidos tienen los signos, qué usos hacen los actores de la comunicación de
esos signos.
Morris continúa sus investigaciones y aplica sus
principios a diversos campos de significado, como el artístico o el religioso.
Habla de distintos usos de los signos (informativo, valorativo, incitativo,
sistemático), igualmente habla de distintos modos de la significación:
designativo, apreciativo, prescriptito y formativo. Este autor tiene el mérito
de haber insistido en la pragmática en un momento en que los análisis de los
signos y el lenguaje se centraban casi de forma exclusiva en la semántica y
sintaxis. Morris explica cómo la pragmática relaciona las dos primeras
instancias, y entreve una perspectiva más abarcadora y completa de las ciencias
del lenguaje.
2.2.3 Thomas Sebeok
Thomas A. Sebeok, nacido en 1920 en Budapest y
emigrado a los Estados Unidos en 1936 para estudiar en Cambridge; estudió lingüística bajo el tutelaje de
Jakobson quien dirigió su tesis doctoral. Sebeok aborda con maestría el fin del
conductismo, del psicoanálisis y del marxismo, la conexión de la semiótica con
la ciencia cognitiva, la biología y las demás ciencias, y realiza con magistral
sencillez una valoración de las diversas áreas especializadas de la semiótica,
dando noticia sopesada de más de quinientos títulos de bibliografía
norteamericana reciente y relevante. Su libro más importante
es tal vez Signos: una introducción a la
semiótica (1994) donde
tiene el valor de superar la visión
instrumental a la que muchas veces se somete la semiótica para el análisis de
los sistemas de signos en determinadas estructuras.
Sebeok es uno de los principales impulsores de la
institucionalización académica de la semiótica en los EE.UU.; comparte además la
intención de producir una teoría general de los signos que se pueda aplicar a
todos los fenómenos de significación incluidos en seres humanos y cualquier ser
vivo. Él y su grupo hicieron de sus objetos de estudio principalmente a la
comunicación humana no verbal, por ejemplo, la gestualidad y la mímica; así como
a los modos de interacción espacial, es decir, la proxémica. También efectuaron
investigaciones sobre el comportamiento simbólico de los animales.
Al combinar distintos
niveles de operaciones, Sebeok da las bases para hacer de la semiótica un
instrumento más amplio no para estudiar solamente los fenómenos de la cultura,
sino la totalidad de la significación en la vida humana: lenguaje, cuerpo,
interacción, cultura.
El trabajo de Sebeok
apunta al conocimiento de los procesos que articulan la codificación de los
signos, su transformación en unidades cognitivas, fenoménicas; relacionar la
experiencia del mundo corporal con el mundo de la abstracción y el pensamiento,
al demostrar en este trabajo que este último es una expansión del primero.
2.3 La orientación francófona
Esta orientación “semiológica” muy cercana al
estructuralismo francés tiene su dominio en Francia y se le identifica con los
teóricos del estructuralismo, por lo que algunos especialistas han dado en
llamarla “semiología” por la influencia de Ferdinand de Saussure. Sin embargo,
se inicia formalmente con los trabajos de Lévi Strauss sobre sistemas de
parentesco y se dedica principalmente al estudio de la literatura y de ciertas
formas sociales que funcionan a manera de lenguajes, como la moda, los mitos,
etc.[17]
2.3.1 Ferdinand de Sausure
Nació en Ginebra en 1857. Comenzó a estudiar Ciencias
en
La lengua para Saussure es una institución social, el
autor la ve como un sistema de signos que expresa ideas y que por tanto pueden
compararse con la escritura, el alfabeto, las formas de la urbanidad o las señas
militares. Una de las principales aportaciones del lingüista Sausurre es haber
organizado todo el conocimiento anterior para construir la más coherente y
aceptada teoría sobre el signo lingüístico.
Hay muchos conceptos y nociones básicas que provienen
de Sausurre; la primera distinción importante es la diferencia entre lengua (el lenguaje como sistema
social) y habla (el lenguaje como
uso diario, individual…); la idea de signo lingüístico como una moneda de dos
caras: significado y significante, el primero es la imagen
conceptual y el segundo la imagen acústica; es
una entidad psíquica de dos caras. Ambas se unen de forma arbitraria es una
unión que es indivisible. La relación entre significado-significante es
arbitraria; esto es, que, en general, el significante no guarda con el
significado más lazo que el que, por convención la comunidad hablante, se ha
fijado entre una secuencia de sonidos y un significado. Esto se debe a que la
lengua es un convenio, un acuerdo común, inconsciente y colectivo, los dos
elementos del signo lingüístico quedan unidos de manera convencional. La lengua
es un sistema de signos aprendido inconscientemente. El usuario de la lengua no
sabe con exactitud cómo funciona, aunque la emplea sin mayor dificultad
La idea de la dualidad que impera en toda la
lingüística saussuriana (significado /
significante; sintagma / paradigma; diacronía / sincronía…) le gustaba
ilustrarla a Sausurre con el ejemplo de un juego de ajedrez: Hay un sistema
llamado “juego de ajedrez”; dos veces dieciséis piezas, cada grupo constituido
por unos poderes bien definidos; lo que los jugadores retienen en su mente de
cada pieza no es su aspecto exterior, sino su poder, su alcance, su valor y,
finalmente su función. Un alfil no es un pedazo de madera de forma más o menos
extraña, es una “fuerza oblicua”. La torre es una cierta capacidad de marchar
linealmente. La regla del juego es una especie de “gramática”; después, lo que
existe, palabras y expresiones concretas, son las situaciones. Cada jugada tiene
repercusiones en todo el sistema; al jugador le resulta imposible prever los
límites exactos de este efecto. Los cambios de valor que resultarán de ello,
serán, según el caso, nulos, muy graves, o de importancia mediana. La imagen del
juego de ajedrez, un poco inadecuado pero muy ilustrativo señala lo siguiente:
La lengua es un sistema en el que todas las partes pueden y deben ser
consideradas en su solidaridad sincrónica (Millet y D'Ainvelle,
1972)
De todos los sistemas de comunicación, la lengua es
el más importante. Puede por tanto, concebirse una ciencia que estudie la vida
de los signos en el seno de la vida social; formaría una parte de la psicología
social y la denominaremos semiología. Ella nos enseñará en qué consisten los
signos, qué leyes los rigen... La lingüística no es más que una parte de esa
ciencia general, las leyes que descubre la semiología serán aplicables a la
lingüística, y de este modo ésta se hallará vinculada a un ámbito perfectamente
definido en el conjunto de los hechos humanos (Cf. Saussure, 1985:
29)
2.3.2 Algirdas Julián Greimas y las bases del
análisis semiótico narrativo
Algirdas Julián Greimas (Lituania, 1917-París, 1992)
fue un lingüista francés de origen lituano. Desde 1965 fue el director del
Departamento de Semántica general de
Una de las principales
aplicaciones de la semántica estructural de Greimas a los estudio de
comunicación se basa en su Modelo Actancial. Las bases de este modelo hay que
buscarlas en los trabajos de Vladimir Propp (1895-1970) hizo de los cuentos populares
rusos (
En La morfología..., Propp estudia las formas
y el establecimiento de las leyes que rigen la estructura. La solución del
análisis fue pasar del estudio del personaje, al
estudio de la función como unidad. Propp encuentra un repertorio delimitado de
siete personajes en tanto que eventuales ejecutantes de esas funciones—: el
agresor, el donante, el auxiliar mágico, el mandatario, el héroe, el falso
héroe, la princesa (u objeto de búsqueda). Así como el modelo Propp, el modelo
actancial de Greimas ha sido extrapolable a infinidad de ejemplos y cuerpos de
análisis. Piñuel y Gaytán (1995: 597) presentan algunos usos posibles donde se
observa la aplicación de este modelo aparecido originalmente en Semántica Estructural (1964).
|
Tipo de Relato |
Sujeto |
Objeto |
Destinador |
Destinatario |
Adyuvante |
Oponente |
|
Cuento maravilloso |
Héroe |
Princesa |
Rey / Princesa |
Héroe |
- |
- |
|
Historia Amor tradicional |
Enamorado |
Enamorada |
Enamorada (otorga) |
Enamorado (solicita, recibe) |
Tercera (media) |
Padre de la enamorada /
Competidor |
|
(drama) Cristiano del “peregrino” en su camino vital
Edad Media. |
Hijo del Hombre
(peregrino) |
Redención (salvación del
alma) |
Hijo de Dios (Jesucristo, redentor) |
Humanidad Aquejada del pecado
original |
Ángel de |
Diablo (tentación) |
|
(drama) Económico: crisis
empresarial |
Inversionista |
Salvación de la
empresa |
Sistema económico |
Empresa |
Estudios de mercado Intuición Azar |
Progreso
tecnológico |
La semiótica para Greimas estudia todo lo que tiene
(o puede tener) sentido para el ser humano; es decir, se encarga del estudio de
los sistemas de significación. Un sistema de significación es considerado como
todo lo que “tenga sentido”, todo lo que tenga significación; el significado no
está enraizado en las cosas o fenómenos, la aprehensión del significado se lleva
a cabo en la mente. Por lo tanto los límites de un sistema de significación son
bastantes amplios. La hipótesis semiótica postula que “todo universo de sentido,
cualquiera que sean sus modalidades o ámbito de expresión, comporta una
estructura que remite, en último análisis, a la forma en que el hombre organiza
su experiencia (estructura que varía obviamente, de acuerdo a las condiciones
socio-culturales de producción y de lectura)
El modelo actancial permite conocer la articulación
de los distintos actantes en el relato. El concepto de actante es de hecho una
forma de ser y estar en el texto; este concepto se refiere a aquel que encarna
en un relato particular una o varias formas de ser o hacer, es decir, uno o
varios actantes. En el modelo se postula la existencia de una estructura que
fija las relaciones recíprocas y el medio de existencia común de los actantes.
Por la existencia de esta estructura, cada actante presente en un discurso ocupa
necesariamente un lugar en algunos de los ejes presente en toda narración o
acontecimiento discursivo.
El Modelo actancial representan tres parejas de
“actantes” en función de sus relaciones recíprocas.
a)
Sujeto (A1) y Objeto (A2): la relación que los une es
de deseo (se llama eje del deseo o
del querer). Por ejemplo en una
leyenda, el héroe (A1) busca el tesoro; en una telenovela, el enamorado (A1)
busca el amor de alguien (A2).
b)
Destinador (A3) y Destinatario (A4), también llamado
eje de la comunicación. Estos
Actantes se encuentran unidos entre por la transmisión y la comunicación de un
objeto. Por ejemplo en los cuentos fantástico, el Rey (A3) “que manda” al
príncipe (A4) a recuperar un tesoro para poderse casar con la princesa. O en el
último ejemplo de Piñuel el caso del sistema económico (sus reglas, principios,
necesidades, demandas) que sería el destinador y cuyas órdenes o prescripciones
recae (destinatario) sobre una empresa en particular.
c)
Finalmente el eje del poder formado por la pareja de
actantes: el ayudante (A5) y el oponente (A6). Estos actantes define un eje
participación circunstancial, en sentido favorable o desfavorable a la acción
del deseo o de la comunicación. En el caso de una historia de amor, el ayudante
sería un tercero que apoya al sujeto a lograr el amor de su amada; mientras que
el oponente, sería por ejemplo el padre de ésta que se opone a la relación entre
los enamorados.
Dicho modelo actancial es de gran utilidad en el
análisis semiótico de los diversos relatos que todos los días transmiten los
medios de información, sobre todo porque tiene mucha utilidad para identificar
las funciones básicas que se cubren en relatos (telenovelas, anuncios de
publicidad, historias de prensa, programas cómicos, cartones…).
2.3.3 Roland Barthes
Roland Barthes (1915-1980) es un pensador francés
cuya obra alcanza los campos de la crítica literaria, la comunicación, la
filosofía y la sociología. La publicación de su libro Sobre Racine (1964), suscitó una amplia
polémica en el campo académico francés, a la que contestó con el libro Crítica y verdad (1966). Según Barthes,
la obra literaria hay que analizarla en el contexto del propio espacio de la
obra y no a partir de valores externos a la misma.
Las contribuciones teóricas de Roland Barthes le
convierten en uno de los pensadores más relevantes de Francia del pasado siglo.
Su influencia en el campo teórico de
Roland Barthes en sus Elementos de semiología (1965[18])
desarrolla la semiología estructuralista y la sistematiza. También construyó una
ciencia de la literatura, pero sobre la semiología; por eso tiene una crítica
literaria o mejor dicho, una semiología literaria. Para el autor todos los
sistemas de signos, cualquiera que fuere la sustancia y los límites de estos
sistemas: las imágenes, los gestos, los sonidos melódicos, los objetos y los
conjuntos de estas sustancias, constituyen, si no “lenguajes”, al menos sistemas
de significación. (Barthes, 1971: 13). Siguiendo esa tradición “diádica” Barthes
organiza este libro desde pares de conceptos (diacronía / sincronía; connotación /
denotación; significado / significante…)
Barthes —como tantos otros que usan la semiótica—
hizo mucha crítica literaria; tiene una teoría interesante, por ejemplo en S/Z (1970) dice que todo texto tiene
muchos sentidos; esta obra es un caso raro por único en la bibliografía del
autor. Barthes favorece en su teoría literaria la lectura del lector, aun a
riesgo de subjetividad; promueve “la muerte del autor”, de manera cercana a
Foucault. El lector no siempre comprende pues hay textos que todavía no se
pueden leer, aunque se puedan escribir. Son escribibles aunque no legibles. Por eso
apoya la literatura de vanguardia, lo que hace que algunos lo consideran
pos-estructuralista.
Barthes hizo realidad el sueño de Saussure: hacer de
la semiología una ciencia del estudio en general, más allá de la lingüística. Un
ejemplo lo tenemos en El sistema de la
moda (1967) donde usa recursos de estos métodos lingüísticos para describir
el lenguaje que opera en las combinaciones de la moda: el vestido es visto como
un sistema de signos. El autor
explica que dicho sistema es pobre, pero que la función del lenguaje es tomarlo
a su cargo para hacer un tipo de lenguaje (poético, imaginario, ideológico), así
se unen el entorno social y el texto, formando complejas redes de significación
en lo que se centra la obra.
2.4 La semiótica cultural de Yuri Lotman y
Existen otras fuentes filosóficas en la semiótica
contemporánea como la fenomenología de Edmund Husserl que desarrolla una teoría
general de la intencionalidad la cual se enmarca en una teoría de los signos y
de la significación. De cualquier manera nos parece interesante subrayar una
fuente que por su complejidad y poca difusión no siempre se le incluye;
Las investigaciones de esa escuela tratan sobre todo
los sistemas modelantes secundarios
(SMS) es decir de las prácticas semióticas que se organizan sobre bases
lingüísticas (siendo el lenguaje denotativo el “sistema primario”) pero que se
constituyen en estructuras complementarias, secundarias y específicas. El
lenguaje no sirve solo para comunicar sino para modelizar, para crear modelos;
cuando Lotman dice que el arte es un sistema de modalización secundaria lo que
quiere decir es que la lengua natural es un sistema de modelización primario y
el arte (como otros sistemas de signos) actúa como superestructura de la lengua
natural; que el arte sea un SMS no significa secundario respecto a la lengua
natural sino que se sirve de ella como material, como modelo; es decir a partir
de las lenguas naturales se conforman los sistemas culturales: arte, literatura.
Si se revisan los índices de varios libros sobre
Lotman y
Esta Escuela se preocupa por el estudio de los
fenómenos culturales lo que ve bajo la perspectiva de los sistemas de signos y
fenómenos sígnicos; la idea de signo la extienden a cualquier aspecto de la vida
y producción cultural (un libro, un museo, la arquitectura, etc.). La semiótica de la cultura considera los
diferentes procesos que se dan en una cultura como sistemas de signos
susceptibles de ser, por tanto, desentrañados. Sus trabajos son muy diversos,
esta Escuela y Lotman han hecho semiótica del comportamiento humano, de la
mitología, de la historia, de la alta edad media, del
cine.
Yuri Lotman (1923-1993) era especialista en historia
literaria rusa del siglo XVIII y principios del XIX, de Lotman es fundamental su
definición de la obra de arte como sistema modelizador secundario (SMS),
pues todos los sistemas culturales (literatura,
cine, arte, música, religión, mito) son secundarios en relación con el lenguaje
natural. Los SMS tienen una estructura más compleja y se subdividen en las
series no artísticas (mito, religión y folclor) y en las series artísticas. En
los SMS el marco cultural resulta fundamental, entendiendo a la cultura como una
compleja totalidad semiótica, como totalidad de la información no heredada sino
que se acumula, almacena y transmite por varios grupos dentro de la sociedad. La
obra de arte constituye un signo en el interior de otro sistema más amplio que
es la cultura. La semiótica de la
cultura no consiste solo en el hecho que la cultura funciona como un sistema
de signos; es necesario subrayar que ya la relación con el signo y la signicidad
representa una de las características fundamentales de lo cultural. La semiótica
de la cultura estudia los fenómenos culturales como fenómenos signitos, ello
supone estudiar los símbolos (expresión exterior arbitraria de un contenido),
los rituales (capacidad de dar forma al contenido)
La cultura como tal es un subconjunto con
una determinada organización; lo cultural no engloba jamás todo. La cultura es
un sistema de lenguaje cuyas manifestaciones concretas son textos. Siguiendo la
tradición cultural que considera el mundo como texto (el mundo es un libro que
espera a su lector, dice Mathauserova), el conocimiento del mundo puede ser
asimilado al análisis filológico. Una de las características del discurso de
Lotman es su panlingüismo; para él comprender la vida significa “estudiar su
oscura lengua”, la actividad cotidiana consiste en traducir un cerito sector de
la realidad en una de las lenguas de la culturas (por ejemplo ver una película,
ir a un museo, leer un libro, recorrer un parque son equivalente a aprender una
lengua). Lotman supone a la cultura, a cualquier cultura, orientada hacia la
expresión como un texto constituido por signos de distintos orden; considera al
libro como símbolo del mundo (idea utilizada ya desde
Junto al concepto de cultura y semiótica de la cultura, otra noción
importante es la de texto. Dentro de los problemas teóricos
sobre el texto a Lottman le interesó primordialmente la función desempeñada por
el texto literario en cuanto signo. El sistema básico del texto es la lengua
natural, pero en él se produce una remisión a componentes extra-sistémicos
(ideología, convenciones, códigos culturales), fundidos en la estructura
lingüística del texto. La relación ente el interior del texto y su contexto
sociocultural resulta por lo tanto de carácter estructural. En el texto
literario existe un código lingüístico y uno literario, además de varios
subcódigos (géneros, periodo histórico, material socio político, creencias
religiosas…). Esta complejidad implica que la interpretación representa sólo un
intento de aproximarse al texto como conjunto de signos. Como Barthes, para
Lotman no se trata de “descifrar el texto” sino de “tratar” con él. (Cf. Araujo y Delgado, 2003,
391-392)
Finalmente el concepto de semiosfera[20]
que es la agrupación de todos los sistemas de signos; es un determinado
funcionamiento semiótico para una colectividad; es el entorno de producción de
significados y sentidos. Dentro de los rasgos que Lottman describe de la
semiótica uno de ellos es su carácter
delimitado, es siempre un sistema de definido de objetos que establece unos
determinados modos de interacción entre lo que está dentro y fuera de la
frontera semiosfera; por ejemplo el caso que el mismo Lottman analiza, la
novela Robinson Crusoe como una forma de
interpretar dos fronteras o lugares semióticos: el “civilizado” y el salvaje”.
También se puede estudiar el caso de “géneros fronterizos” como universos
semióticos que guardan correspondencias, diferencias y se intercomunican
mediante variados procesos que un análisis semiótico explicaría detalladamente.
La semiosfera al interior es algo muy dinámico con procesos y núcleos; es
literalmente un organismo que tiene una vida interna,
Como vemos Lotman concibe todo texto como entidad
dinámica, vinculada más a lo que Sausurre llamaba habla. Por fortuna una parte de su obra
se encuentra accesible en castellano; la primera obra en traducirse fue
2.5 El caso aparte: Umberto Eco
Los trabajos del italiano Umberto Eco no se incluyen
en ninguna de las anteriores, pues su método es sincrético y abreva de varias
tradiciones al integrar la teoría estructuralista a la reflexión filosófica
sobre el problema de los signos. Nació en Piamonte en 1932, se doctoró en
filosofía por
En la década de los sesenta dio a conocer Obra abierta (1962) libro con el que
inicia reflexiones acerca de la significación y la recepción de la obra
literaria. Se enfoca en la pragmática narrativa y concede cada vez mayor
importancia a los procesos interpretativos que al estudio de los códigos. Este
aporte lo consideramos central pero complementario del semiótico, toda vez que
en su obra hay elementos para hablar de una semiótica de la recepción.
En términos generales el campo específico de la semiótica está compuesto por todos los
procesos culturales en los cuales se da un proceso de comunicación; es decir,
por todas aquellas manifestaciones en las que están en juego agentes humanos que
se ponen en contacto unos con otros sirviéndose de convenciones sociales. Una
bibliografía para los estudios en comunicación (por fecha de aparición en
italiano) agrupa Obra abierta (1962),
Apocalípticos e integrados (1964), La estructura ausente. Introducción a la
semiótica (1968), Tratado de
semiótica general (1975), Lector in
fábula (1979)
En
Otra de las contribuciones del autor que nos parece
importante resaltar es lo relacionado
con sus teorías sobre la interpretación y
lectura del texto literario, reflexiones iniciadas desde Obra Abierta en
la que explica como todo lector
requiere de ciertas competencias para decodificar un texto. La competencia del
destinatario no coincide con la del emisor; el texto tiene que ser actualizado
por el lector. La comunicación (incluso si es un lector que lee un libro) no es
un fenómeno meramente lingüístico, sino que siempre trata de una actividad
semiótica en la que confluyen varios sistemas de signos. El lector realiza una
serie de paseos inferenciales, detecta las diferentes estructuras de
mundos posibles en el texto e identifica sus estructuras. En “Apuntes sobre la
semiótica de la recepción” (1990)[21]
Eco explica como todo texto tiene tres interpretaciones: la del autor, la del
lector y la del texto en sí; en este documento, Eco propone otra precisión entre
dos formas de interpretar: interpretación semántica y crítica; la primera se ocupa de llenar
de significado el texto, mientras que la segunda intenta explicar las
condiciones de significación; asimismo destaca la diferencia entre interpretar
un texto y emplearlo, e insiste en la importancia de atenerse a la intención de
la obra (intentio operis) y de limitar el poder
del lector. Esto constituye un salto cualitativo con respecto a lo dicho en Obra Abierta en el que postulado la
total libre interpretación sobre un texto.
Eco ha hecho muchas aplicaciones de la semiótica, por
ejemplo La estrategia de la ilusión
(1986) pretende conformar las
bases para una semiótica de la vida cotidiana, una “mirada semiótica” en tanto
modo de ver la realidad. Esta perspectiva puede también verse en sus novelas El nombre de
Con Eco terminamos un recorrido muy básico que ofrece
algunos autores, sus referencias básicas y parte de su contribución.
3. Breve colofón para el estudiante
Estudiar semiótica forma parte de un proceso y una
disposición de acercamiento a los textos. Por ejemplo no es raro que algún
estudiante pueda desanimarse porque algunos aspectos de las lecturas no se
comprenden. El estudio de la teoría, como por ejemplo el de los deportes, antes
del dominio (por ejemplo mover la raqueta en el tenis o el manejo del balón en
el fútbol pide volver una y otra vez (de manera a veces interminable) sobre el
texto.
Otro problema común es ver a los textos en sí mismos
como entidades autónomas. En ese sentido deben considerar los manuales básicos,
los libros de historia (en este caso de la filosofía, la lingüística, la
filosofía del lenguaje y complementario), los diccionarios especializados como
verdaderos auxiliares para al aprendizaje y aplicación gradual de los conceptos.
A este primer cuerpo de textos hay que sumar la infinidad de revistas de
divulgación o especializadas que presentan buenas serie de ejemplos. A la par en
la lectura de cualquier autor, puede buscarse trabajos (desde tesis hasta
articulo más concretos) para conocer cómo se ha aplicado; ayuda también el tener
como referencia complementarias fichas sobre los autores donde pueda tenerse un
mapa más amplio del que hemos intentado esbozar en esta lección
Las formas de aplicación de la semiótica son variadas
en su tema, pero también en sus procedimientos; existe al mismo tiempo una gran
diversidad de modos y grados. Entrar al campo de la semiótica es hacerlo de una
manera pluridisciplinaria (y transdisciplinaria porque el signo, los fenómenos
de significación es algo que se encuentra en varias áreas del saber) así que
este diálogo con otras áreas de saber es imprescindible y demanda competencias
de lecturas, saberes para poder sacar pleno provecho de lo que la semiótica
puede ofrecer a cualquier profesional de la comunicación. Todo el bagaje que
suele ofrecerse en los cursos para que sea plenamente asimilado solicita
aplicación, imaginación para una comprensión cualitativamente distinta de la
realidad mediática y socio-cultural. No es solamente conoce modelos y
aplicarlos, hay que tener buena dosis de intuición y creatividad para usar la
semiótica más que un artilugio de “cosmética conceptual”, una herramienta de
degustación de la realidad socio-cultural (sus procesos de producción, sus
productos y mensajes, sus mecanismos de interpretación), un visor para conocer
la realidad, un modo de habitar y significar el mundo, hacerlo a un tiempo más
complejo como quiere Jesús Ibáñez y
más humano.
Fuentes documentales citadas
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[1] Mexicano. Doctor en Ciencias de
Es profesor e investigador en el Departamento de
Comunicación y Cultura en
http://www.infoamerica.org/articulos/k/karam_cardenas.htm
[2] Se puede encontrar algunas información
sobre International Association for
Semiotic Studies en su página web. En línea Agosto 2004. Disponible en http://www.uni-ak.ac.at/culture/withalm/semiotics/AIS/8IASS/
[3] Aunque no creemos que sea el único de
pertinencia para el estudiante de comunicación.
[4] Algunos rasgos general de su vida y obra
pueden verse en http://www.complexus.org/garcia/edgar.htm
[En línea, agosto 2004]
[5] En la entrevista a
Eliseo Veron (que se encuentra en las entrevistas de este Portal de
Comunicación), se pueden encontrar detalles a estos primeros años en la historia
de la semiótica francesa en la década de los sesenta. Ver Teoría del discurso y estudios semióticos:
un recorrido del Paris de los ’60 a nuestros días. En línea agosto 2004.
Disponible en http://www.portalcomunicacion.com/esp/pdf/aab_ent/veron.pdf
[6] En realidad el “teoricismo” (o también el
de la sensación que la teoría no sirve para nada) tiene como pareja la didáctica
y la metodología. No hay conceptos inherentemente ininteligibles: sí hay
conceptos más o menos complejos, pero nada que cualquier estudiante no pueda
comprende y aplicar
[7] La experiencia nos ha mostrado excesos,
como el de un maestro de semiótica que dejaba leer a sus alumnos del segundo año
El tratado de semiótica general” de
Umberto Eco. No queremos decir que no se
pueda leer, solo que es necesario tener los fundamentos previos para ir de forma
gradual interpretando las premisas básicas del texto y aplicándolas en distintos
objetos
[8] Esta afirmación pide
matices, como por ejemplo el caso de Roland Barthes quien intitula a su libro Elementos de semiología (que más que un
libro proviene de un curso dado en El Colegio de Francia) donde recupera y
actualiza las categorías de la semiología sausurriana, solo que algunos de sus
estudios no se limitan a códigos lingüísticos.
[9] La teoría de platón puede leerse de forma
general en su diálogo Cratilo donde
se discute el origen del lenguaje, el nombre de las cosas. Aristóteles
(discípulo de Platón) en cambio
tiene su teoría del lenguaje en el Peri
Hermeneias o De interpretatione
en donde aboga por la teoría artificista del lenguaje y la arbitrariedad del signo. El signo
es el instrumento de la comunicación en la sociedad; en esta obra Aristóteles
expone su célebre doctrina de que el signo lingüístico significa la cosa u
objeto a través de la idea mental o concepto.
[10] Es uno de los padres del empirismo
inglés. Su obra más importante es Ensayo
sobre el entendimiento humano (1690) en donde encontramos elementos de su
“semiótica” con una parte de las ciencias. El inglés se percata que el lenguaje
es importante para poder pensar. J. Locke describe lo que el ser humano puede
conocer y entender mediante los conceptos. En sentido no desarrolla una
semiótica, pero sí habla de una ciencia del signo que abarque al signo
lingüístico.
[11] El número 21 (febrero-abril 2001) de la
revista electrónica Razón y Palabra
editada por el ITESM, campus estado de México en México dedicó un número al
estudio de varios aspectos en la obra de Peirce. Comunicación y semiótica: Un acercamiento a
la obra de Charles S. Peirce. Disponible en
http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n21/index.html
[12] Existen una serie de fichas que el lector
puede seguir donde se resumen varios aspectos la semiótica peirciana. En línea
agosto 2004. Disponible en http://www.univ-perp.fr/see/rch/lts/marty/recorido.htm,
donde se encuentra un índice general; por ejemplo para revisar el concepto de
triada el lector puede ver en línea
[13] Un resumen de varios de estos aspectos
puede leerse en la ficha sobre semiótica que tiene Ducrot y Todorov,
1984
[14] Sobre todo puede verse su perspectiva en
Halliday MAK (1982)
[15] Un resumen del mismo así
como una propuesta integrada de la metodología el lector lo puede hallar en:
Karam Tanius
(2004) “La
semiótica de Ch. S. Peirce en el campo de las teorías de comunicación social” en
Revista Comunicología Nº 1, México,
Universidad Iberoamericana, México. Disponible en
http://www.revistacomunicologia.com/publicaciones/verPublicacion.jsp?id_pub=24
[consulta, agosto 2004]
[16] A partir de aquí el lector encontrará
varias fechas que no se encontrarán en la bibliografía general (salvo alguna
indicación). Son indicativas para dar una idea de cuando ciertas obras fueron
escritas, pero no las hemos consultado de manera específica por las que no las
indicamos en la bibliografía.
[17] En el sitio Monografía.com el lector puede encontrar
un resumen de varios de estos autores. En línea Disponible en http://www.monografias.com/trabajos13/trasemio/trasemio.shtml#ALGIRDAS
[18] Esta es la fecha de la primera edición en
francés; en la bibliografía general el lector encontrará 1971 que la segunda edición en
castellano que hemos consultado para las referencias.
[19] Para una introducción general a Lotman y
[20] En este mismo Portal
puede verse el texto de Jorge Lozano “La semiosfera y la teoría de la cultura.
En línea, disponible en www.ucm.es.info/especulo/numero8/Lozano.htm.
También recomendamos la lectura de la obra donde Lotman (1996) describe el
concepto La semiosfera I. Semiótica de la
cultura y del texto, Madrid.
Afronesis, pp.21-42
[21] Cf. Eco, Umberto (1992) Los límites de la interpretación,
Barcelona, Lumen, pp.22-45