Notas sobre el estado de la investigación de la  comunicación en México

 

Dr. Tanius Karam[1]

[email protected]

 

1. Entrada: lo que puede documentar el pesimismo

Los objetivos que persigo en este trabajo son hacer algunas inferencias sobre el estado de la investigación de la comunicación en México lo que evidentemente guarda estrechas relaciones con el estado de la región, pero justamente intentaré explicitar algunas de esas relaciones. Parto de aceptar que un mapa completo de la investigación en México (no digamos en la región compleja) es prácticamente imposible entre otras razones porque no existen los recursos como campo académico nacional que permitan realizar tal empresa.

 

El principal recurso con el que contamos en México para hacer tal labor de sistematización y organización del campo académico es sin duda la base de datos CONEICC[2] y las de Raúl Fuentes Navarro (1988, 1995, 2003). La empresa la inició en 1983 con la fundación del Centro de Documentación CONEICC; en 1988 con la publicación de La investigación de Comunicación en México, sistematización documental 1956-1986 donde se recopila las referencias de estudios sobre la comunicación en Comunicación; unos años después (mediados noventa) la base de datos de CONEICC[3] alcanzaba los 8000 documentos. En el campo académico de la comunicación son ampliamente conocidos sus libros y su inusitado esfuerzo por hacer este agrupamiento que se remonta antes de la saga de publicaciones que le caracterizan. Muy recientemente en el último encuentro CONEICC (Guadalajara, octubre 2003), Fuentes Navarro presentó su base de datos electrónica la cual recupera el trabajo de sus textos y presenta la ventaja de su constante actualización. Esta base agrupa hoy día más entradas que la suma de sus tres libros sobre sistematización, entre otras razones porque su actualización es mucho más rápida que la editorial.

 

Al margen de las críticas de las que esta base puede ser objeto, de sus limitaciones o sesgos, de sus imprecisiones conceptuales y limitaciones, nos parece un esfuerzo además de muy valioso justamente por su unicidad; si bien se pueden hallar muchas inconsistencias conceptuales[4] no puede obviarse el monumental esfuerzo de este investigador. Por fortuna existe aparte de sus publicaciones una base electrónica de datos que puede consultarse  en http://docu.gdl.iteso.mx/ccdoc/ en donde se encuentra también un pequeño porcentaje de la muestra en documentos impresos.

 

 

Otro lugar para realizar la investigación imposible del todo en la comunicación sería la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC) pero por desgracia no cuenta con información sistematizada, lo cual forma una característica del campo académico de la comunicación. La AMIC ha funcionado más como una red interindividual de investigadores (sobre todo de la UNAM) que se saben visibilizar en determinadas coyunturas. Si bien no existe un recuento de sus XXV congresos y de manera reciente han comenzado un proyecto de publicación periódica de sus encuentros que pueden ayudar a dar una idea de la gama de intereses que privan en varios investigadores, es por ello que al final de nuestro trabajo hacemos una breve mención a éstos.

 

Otro espacio que puede aprovecharse dentro de las publicaciones del CONEICC es su anuario, como una muestra empírica de lo que se publica y una mirada sobre lo que los investigadores realizan y piensa. Estos anuarios son la evidencia más empírica que podemos encontrar en este Consejo para ofrecer algunas líneas sobre lo que interesa a los investigadores de la comunicación en México. Desde hace 11 años el CONEICC edita anualmente un Anuario que es quizá el principal texto Académico nacional. Recientemente al conversar con el editor de sus dos últimos números, Prof. Bernardo Russi comprobábamos la manera como los números van aumentado; según me ha dicho quedaron para la edición  11 (que saldrá a finales de octubre 2004) decenas de ensayos y trabajos fuera. En el siguiente cuadro sintetizamos y actualizamos esta información (Cf. Gómez Vargas 2003: 11)

Anuario CONEICC

Año

Total textos

I

1994

13

II

1995

10

III

1996

9

IV

1997

11

V

1998

8

VI

2000

12

VII

2001

12

VIII

2001

11

IX

2002

20

X

2003

17

XI

2004

30

(aprox[5].)

 

Iniciamos nuestro trabajo con esta mención porque hay que resaltar que en las visiones extensas sobre la comunicación en México hay mucho de ensayismo libre; poco datos duros. Un gran pendiente del campo Académico de la comunicación mexicana tendría que ser formar estos sistemas de información que permitan conocer con menos incertidumbre la complejísima gama de orientaciones, estudios, temas, preocupaciones. Sabemos que está creciendo el campo; cada vez hay más personas y profesores escribiendo sobre temas muy diversos; en ocasiones hay repeticiones de temas y hasta de resultados sin que los investigadores se enteren de tal situación.

 

2. Con la venia del lector

 

2.1 una visita rápida a una noción extensa de la comunicación y de sus objetos (reales y posibles) de estudio

 

Existe un cierto consenso que la comunicación no es ciencia, es al menos una disciplina, un área de estudio, un saber más o menos especializado que tiene en la psicología social y la sociología política sus parientes más cercanos, aun cuando las ciencias del lenguaje, la sociología cultural y la antropología también demandan algún tipo de parentesco en este saber. Esta actitud nos parece la más honesta como la que coloca Sánchez Ruiz en el artículo sobre la investigación latinoamericana. El objeto de estas líneas no es profundizar ese debate epistemológico sobre lo que hay escritos ya varios libros[6], pero es inevitable hacer alguna mención cuando de investigación se trata, porque de acuerdo a la construcción conceptual que se haga, será proporcional al propio estado, a sus rutas de itinerarios y servirá como elemento comparativo para juicios que se puedan emitir.

 

Si bien los medios como realidad empírica, fenómenos social popularizan y organizan el campo institucional en torno al cual se agrupan un epíteto de términos (comunicación, información, publicidad, desarrollo humano…), éste es tan solo una primera fundación que se entre 1930 y 1960. En la segunda mitad del siglo se fortalece la circulación académica de la noción de comunicación; los medios al acapara la noción olvidan lo dicho antes (y mucho antes) por filósofos, humanistas, ingenieros, biólogos y se constriñe a los fenómenos sociales de la mediación colectiva. En los primeros programas de estudio que aparecen (sobre todo en las carreras que surgen después de la propuesta de la CIESPAL a principios de los sesenta y de manera señalada la propuesta de la Universidad Iberoamericana de 1960) hay un guiño hacia la propuesta más amplia que hacía la CIESPAL. En estos proyectos y propuestas, en el diseño propio de las carreras que pululan en todo el territorio de la región no hay  una política consistente con relación a la investigación, sus prácticas y modos de relación con el conjunto de la vida social. No es casual que hasta hoy se siga hablando se la división teorí-práctica, la desarticulación de mundo académico y social y demás fenómenos que son rezagos de esos problemas de origen.

 

Si partimos que la comunicación apela muchos procesos cobijados en sus nombres (al grado del más amplio equivocismo), la salida mediática lejos de ser satisfactoria, redunda en remedo epistemológico de poca monta y limita perspectiva; es obvio decir que este debate más amplio se ha dado por mucho, lejos del campo académico de la comunicación (y quizá a los denominados “comunicólogos” poco importa). De cualquier forma aceptamos con Galindo (2003) hablar que ésta es tan solo la “primera fundación: la del saber mediático sobre todo en  EE.UU. entre 1930 y 1960.

 

La segunda fundación de la comunicación como ciencia: que parte de los fenómenos de interacción, las formas de la vida social, relaciones humanas; se abre la veta a la comunicación humana como interacción social y que cubre desde lo interpersonal hasta lo colectivo; el lugar canónico de este encuentro va ser la “Universidad Invisible” (Cf. Winkin, 1990) y la pléyade de investigadores, teórico con Bateson a la cabeza que lejos del campo de los medios ofrecen una primera mirada sistémica aplicada a los estudios de comunicación. Palo Alto es el punto de cristalización de otros proyectos que pueden encontrarse en el camino y que tiene pertinencia desde nuestra perspectiva para los estudios de comunicación: el interaccionismo simbólico (las obras sobre todo de Park quien era periodista y Mead, más filósofo que sociólogo), la micro-sociología de Goffman, la cibernética y sus aplicaciones a las ciencias sociales y los enfoques interpretativos que viene como aplicaciones en primer lugar de la fenomenología social. Lo interesante de esta “segunda fundación” es su empeño mucho más ambicioso que la “primera”, de autores como G.H. Mead, G. Bateson quienes ven la comunicación no como una disciplina sino como la “ciencia de ciencias” para conocer la manera como se configura y estructura lo real. En ese sentido la aspiración de una ciencia de la comunicación[7] tiene en estos dos autores una amplísima posibilidad que queda por explorar en nuestro campo académico.

 

La comunicación como campo académico se ha visto principalmente configurado por dos momentos, nodos de organización distintos entre sí: la comunicación y los estudios culturales, los cuales coinciden en tiempo a las fundaciones pero no se identifican a ellas, salvo en el primer caso. La psicología social y la sociología política crean una tradición de gran importancia para los estudio (quizá la mayor) que se remite al estudio de los efectos psico-sociales de los medios; en esta perspectiva incluimos los estudios de la tradición funcionalista estadounidense, pero también las variedades y modos que han surgido desde otras perspectivas que tienen esta preocupación parecida. En ambos casos “fundaciones epistémicas” y organizadores del campo” se dan los medios como centro y origen. Galindo (2003b) sugiere la imagen de una dona que tiene al centro el estudio de los medios (principalmente psico-sociales y socio-políticos) y después el gran poder aglutinador de los estudios culturales (EC) que tienen muchos objetos, se podría que casi todo les llama la atención; si bien surgen con énfasis en lo local su vocación es de generalización sobre las condiciones de construcción de la vida social y simbólica de los actores que comparten los fenómenos de lo trasnacional, lo internacional, lo multinacional; los EC son en sí mismos un archipiélago que toca lo mismo los medios y la comunicación mediática que los jóvenes, las mujeres, las minorías, los movimientos sociales; en su ambición abarcadora quiere establecer diálogos y correspondencias con la historia, la globalización, la estética, la ecología.

 

En suma que el primer triángulo para un estudio extenso de la comunicación lo formarían los medios (con todo lo que significa y cabe, en sus versiones y modos, sus trayectorias, objetivos o efectos a estudiar a nivel micro, medio o macro social), el mundo de las relaciones humanas (terapias, relaciones cara-cara, comunicación grupal, interacción, metodologías de participación grupal, redes etc.) y los estudios culturales (y su serie de aplicaciones a los estudios de comunicación, que no se reducen por cierto a los medios).

 

Este debate no nos parece menor toda vez que la investigación se ve alimentada de la reflexión teórica previa, aun cuando no se queda en ella. De este debate emana un programa, unas líneas, unas preocupaciones, una actitud, unas herramientas, unos modos para mirar, entender e intervenir el mundo (físico, simbólico…). Para Lozano (1996: 13-16) la teoría de la comunicación en nuestra región tiene asignado un papel clave en la respuesta a interrogantes sobre el objeto de estudio, la aplicación académica, la definición de la investigación, las dimensiones sociales (participación e intervención) de la misma; la teoría es el punto de encuentro (y desencuentro) de análisis de los procesos de comunicación desde las diversas corrientes y enfoques; el lugar donde se explicita y aclara las formas de convivencia de la “inter”, “multi”y “trans” disciplinario”

 

2.2 Sin ánimo de provocar: Breve nota sobre el término “investigación”

Junto a esta palabra la propia actividad de la investigación pide ser definida. Si bien es un término no tan equivocista como el de comunicación, la experiencia en la práctica docente nos ha hecho en no pocas ocasiones recordarla y precisarla como algo distinto a la mera certificación, al trabajo de tesis como tal o a varios sustitutos que el mundillo universitario (de manera señalada en las universidades privadas aunque no es privativo de ellas) ha inventado para incentivar la titulación. Una de estas confusiones que escuché en una universidad es entender la “investigación” como sinónimo de la demostración o presentación de un trabajo que evidencia la competencia sobre algo. No es aquí el espacio para analizar este problema en profundidad, que por otra parte tiene sus antecedentes en la propia historia del campo académico, pero lo señalamos como otro síntoma de la confusión que priva incluso en no pocas instituciones de lo que es la investigación como proceso de construcción de conocimiento, como práctica social y requisito para certificar que un estudiante que ha pasado por las aulas 4 ó 5 años es apto para algo.

 

Estos equívocos se extienden de manera menos inocente sobre notables ensayistas, escritores que encabezan los podium en organizaciones (regionales o internacional) de investigadores de la comunicación; pero que no son “formalmente” investigadores si por esto quiere decir la elaboración de una serie de operaciones fundamentales en la definición de dicha actividad intelectual. Es el caso de notables ensayistas que escriben sobre lo que leen, pero que en su vida han hecho una entrevista, una etnografía y no digamos un grupo de discusión o una encuesta, analizado una gráfico (o menos producirla). Autores con decenas de textos, caracterizados por una gran comunicabilidad, claridad en las ideas, habilidad para autocitarse o parafrasear el pensamiento de otros (por lo general sus amigos) y unas estrategias expositivas que no siempre abundan en la producción académica del campo; en oposición no se encuentra en ninguna página de tan amplio trabajo existe producto o referencia a una investigación; sí en cambio la  libre opinión, el ensayismo literario, juicios más o menos bien articulados, estructurados.

 

Con todo esto no queremos decir que estos autores y los trabajos que producen no puedan aportar y dar luz sobre el estado de la investigación y la teoría en comunicación, como de hecho ha sucedido en algunos casos. ¿Quién no haya hecho trabajos con extracción de datos de la realidad no es investigador? No es una frontera rígida: el ensayo puede dar luces para preguntas que se hace el investigador y esta actividad alimentar el trabajo del ensayista. Escribir, ensayar, investigar son actividades intelectuales que pueden diferenciarse por sus métodos y modos aproximación, por el discurso que emana, las redes donde circulan sus trabajos, así como los modos de consumo y apropiación por parte de las comunidades interpretantes de usuarios. En principio también el término “investigador” no designa un estatuto de ser humano, es un modo de hacer preguntas y encontrar respuestas, soluciones o alternativas a lo que se plantea. Las investigaciones tienen son trabajos que por lo general siguen ciertos modos y estructuras, es posible identificar operaciones discursivas, mediante procedimientos que producen un discurso autorreferencial, en extremo articulado y aunque cuando puede ser producto solamente de opiniones sueltas, o inferencias; la investigación quiere remitir a un conjunto de pasos medianamente ordenados y sistematizados que han sido extraídos-construidos de la realidad social. No todo trabajo abultado e informado es una investigación. El sentido del comentario quiere guardar un poder a la tendencia de llamar a todo, investigación, o bautizar seminarios avanzados como “de investigación” o pensar que toda “tesis” de grado por el hecho de serlo cumple el estatuto de investigación. Creemos  que muchos trabajos presentados en coloquios de investigadores o encuentros son básicamente ensayos, no investigaciones. Esto de suyo no es malo, solo que hay que saberlo para no caer en el error de nombrar a toda investigación (como a todo se le nombra comunicación sin mediar análisis alguno), por el solo hecho de citar algunas fuentes o remitir a algunos datos lo sea. Esta debate tal vez no resuelva el entuerto y las divisiones, los sutiles modos de intercomunicación que hay entre la investigación conceptual y la aplicada. De manera rápida aceptamos con Ortega y Gasset la idea que el ensayo es la ciencia menos la prueba explícita; queremos ver en esta “prueba” la diferencia sutil y delicada en ocasión entre estos dos modos de escribir y pensar, de analizar y reflexionar.

 

Tal vez más de uno salte de su silla ahora para increpar la provocación que aspira solamente a la manera del viejo método fenomenológico “poner comillas” sobre lo sabido para cuestionar y extraer una nueva perspectiva. Ahora bien no es objeto de este trabajo extender la gama de matices que hay sobre el propio concepto de ensayo a lo que suele colgarse de manera desenfadada títulos, adjetivos y definiciones de manera que para cualquier cosa con frecuencia los profesores solicitamos a los estudiantes, “hagan un ensayo”, sin mucha precisión de lo que eso quiere decir.

 

Coincido con la idea que la licenciatura en comunicación no tiene que formar investigadores, sino promover la formación de personas comprometidas con el conocimiento, con su comunidad y de aquí es que puede surgir una manera para indagar y responder, para trabajar y organizar antes del mundo exterior, el propio universo de los personal y cotidiano. Esta ha sido una típica pregunta de un campo tibio y mezquino, que se ve a sí mismo (lo cual, tenemos que matizar, no es malo del todo); el problema es el exceso, la parálisis; que el resultado de tanta visita al ombligo[8] siga siendo la vaguedad conceptual.

 

3. ¿Qué es investigar la comunicación? Primer acercamiento desde las organizaciones internacional de comunicación

 

Como método de trabajo partamos para realizar este mapa, estado del arte o  agrupación de algunos temas de lo que viene ya operando en algunas organizaciones internacionales Tomamos como salida lo quede analizar las divisiones de los grupos o áreas de investigación o trabajo que existen ya en algunas organizaciones internacionales de comunicación. Si vemos los grupos de trabajo (GT), divisiones y secciones, equipos de proyectos de investigación que aparecen en las páginas de Internet  por parte de  la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), la Internacional Communication Association (ICA) (http://www.icahdq.org/divisions/) y la Asociación Internacional de Investigadores de la Comunicación (AIERI) (http://www.iamcr.net/). La lectura de sus grupos y temas que ya funcionan y gozan de cierta articulación las resumimos en el primer gráfico.

 

Gráfico 1

ALAIC

ICA

AIERI

1.Comunicación, Tecnología y Desarrollo

2. Comunicación y Ciudad

3. Comunicación Política y Medios 

4  - Economía Política de las Comunicaciones 

5  - Estudios de Recepción 

6  - Estudios sobre Periodismo 

7  - Ética y Derecho de la Comunicación 

8  - Folkcomunicación 

9  - Comunicación y Educación 

10 - Comunicación y Salud 

11 - Discurso y Comunicación 

12 - Comunicación Organizacional y Relaciones Públicas 

13 - Comunicación Publicitaria 

14 - Historia de la Comunicación

15 - Medios Comunitarios y Ciudadanía 

16 - Telenovela y Ficción Seriada 

17 - Teorías y Metodologías de la Investigación en Comunicación 

18 -  Internet y Sociedad de la Información

19 - Comunicación Intercultural 

20 - Comunicación y Estudios Socioculturales 

21 - Medios de Comunicación, Niños y Adolescentes

1.Sistemas de información

2.Comunicación Interpersonal

3.Comunicación Masiva

4.Comunicación Organizacional

5.Comunicación Intercultural y Desarrollo Comunitario

6.Comunicación y Salud

7.Filosofía de la Comunicación

8.Comunicación y Tecnología

9.Comunicación Popular

10.Relaciones Públicas

11.Estudios de Género

12.Aspectos legales y políticos de la comunicación

13.Lenguaje e Interacción Social

14.Comunicación Visual

15. Estudios sobre estudios de trans-género (Gay, lesbianas, bisexuales )

16.Comunicación Intergrupal

17.Estudios de Periodismo

 

(secciones)

1.Audiencia y Estudios de Recepción

2. Comunicación comunitaria

3.Género y Comunicación

4. Historia

5. Comunicación Internacional

6. Red de jóvenes (estudiante, profesores)

7. Aspectos legales

8. Medios y Deporte

9. Investigación de la Educación para los medios

10.Investigación de comunicación participativa

11. Grupo de investigación en comunicación política

12. Economía política

13. Educación

14. Psicología y opinión pública

15. Tecnología y políticas de comunicación

(grupos de trabajo)

16. Comunicación y SIDA

17. Diáspora y Medios

18. Digital Divide

19. Medios ambiente, ciencia y comunicación de riesgos

20. Políticas europeas para redes de radio y televisión

21. Políticas globales sobre medios

22. Salud, tecnología y comunicación

23. Grupos islámico sobre medios

24. Medios, religión y comunicación

25. Análisis de productos mediáticos

26. Cultura popular

27. Comunicación intercultural y medios después del socialismo

 

Los listados como tal no son homogéneos en su interior, tiene pliegues y evidencian unos determinados intereses que pueden ser producto de las trayectorias propias la historia de la organización, de la propia evolución de sus grupos en relación con su peso institucional. Los grupos además no se excluyen y en ocasiones se repiten o mejor dicho se redefinen, se acercan a temáticas que pueden ser parecidas o cercanas pero que gozan de redes personales e institucionales que les dan consistencia. De la misma forma existen claramente aspectos presentes en una asociación que no se encuentran más que subsumidos en una categoría más amplia, como el caso de los estudios sobre religión que hay en AIERI y no hay en ALAIC.

 

En cuanto las constantes en las tres organizaciones vemos en primer lugar las referencias políticas de los medios y a las tecnologías de información (Internet, tecnología, sistemas reinformación, políticas de comunicación) la cual es sin duda una de las más difundidas y de mayor preocupación desde hace varios lustros. Encontramos referencias a las dimensiones comunitarias, participativas de la comunicación que se nos antojaría más extensa pero que no forman un núcleo denso. Otro tanto sucede con los Estudios Culturales aparecen vestidos con distintos nombres y aspectos (estudio de recepción, audiencias, cultura popular, comunicación y estudios socio-culturales) y explican cómo se han convertido en organizadores del campo académico. Nos llama gratamente la atención que el área de comunicación y salud se halle presenta de forma clara en las tres organizaciones, como un vector importante de lo que en los ochenta se denominada genéricamente “comunicación y desarrollo” (presente pero asociado a otros descriptores como en GT1 de ALAIC).

 

Si relacionamos el cuadro con lo que hemos llamado con Galindo “la segunda fundación” de la comunicación, vemos que su presencia es mínima, sólo ICA tiene un grupo ex profeso de interacción asociado a estudios del lenguaje e interacción social. En cambio los cuatro grandes centros de interés para los Estudios Culturales (jóvenes, género, minorías, movimientos sociales) se encuentran representados de diverso modo y forma.

 

4. Primera mirada sobre México: una lectura de la sistematización de Fuentes Navarro

 

Como señalamos, tenemos las tres obras publicados por este investigador del ITESO en la ciudad de Guadalajara nos ofrece sobre todo en sus cuadros y estudios introductorias a dicha sistematización elementos para el debate. En el primer trabajo (Fuentes 1988) la muestra es de 877 documentos; en la segunda sistematización 1019 fuentes documentales; y para la más reciente 1661 referencias; en total son más de 3500 lo que supone un promedio anual (entre 1956 y 2001) de 77.3 obras. El descriptor se encuentra tomado de lo que el propio Fuentes Navarro señala en los cuadros que coloca en los estudios introductorios que acompañan a cada una de las tres ediciones. Los porcentajes lo hemos coloca (o dejado de hacerlo) cuando el propio autor así lo hace. De la misma manera el descriptor no siempre atiende a la totalidad de la muestra, de hecho se hace cuando la fuente indexada lo señala lo que permite precisión en algunos aspectos, pero inserta un sesgo para generalizaciones más amplias de la muestra.

 

Sistematización

1956-1986

 

Descriptor

Categoría

000

%

TAXO-NOMÍA DE DOCUMENTOS

Investigación de la comunicación

154

17.5

Política de comunicación

133

15.1

Planificación y administración de la comunicación

306

34.9

Personal de la comunicación

143

16.3

Capacitación del personal de comunicación

96

10.9

Sociología de la comunicación

298

33.9

Psicología de la comunicación

68

7.8

Procesos de comunicación

203

23.1

Medios de comunicación

553

63

Tecnologías de comunicaciones

31

3.5

Industria de las comunicaciones

113

12.9

Usuarios de las comunicaciones

283

32.3

 

 

 

 

DE LOS USUARIOS (32.3% DEL TOTAL)

POR ACTORES Y SECTORES SOCIALES

Instituciones

113.

12.9

Campesinos

57

6.5

Sectores populares

31

3.5

Niños

31

3.5

Jóvenes

15

1.7

Trabajadores

14

1.6

Indígenas

14

1.6

Mujeres

8

0.9

 

 

 

 

DE LOS MEDIOS

(26% DEL TOTAL)

Medios en general

228

26.

Prensa

108

12.3

TV

108

12.3

Radio

41

4.8

Cine

35

4.0

Historietas, fotonovelas

22

2.5

Teatro

5

0.6

Fotografía

3

0.3

Audiovisuales

3

0.3

 

 

 

 

EN CUANTO A LAS FUNCIONES SOCIALES ESTUDIADAS

(15.6 DEL TOTAL)

Educación

143

 

Política

133

 

Organización

80

 

Campañas sociales

73

 

Información

63

 

Desarrollo Rural

49

 

Promoción popular

41

 

Publicidad

37

 

Propaganda

13

 

Relaciones Públicas

3

 

 

 

Sistematización 1986-1995

 

Categoría

Descriptor

000

%

POR TEMAS-OBJETO DE ESTUDIO (MEDIOS DE COMUNICACIÓN)

Televisión

207

 

Medios de comunicación en general

197

 

Radio

93

 

Nuevas tecnologías

81

 

Prensa

57

 

Cine

49

 

Lenguaje

15

 

video

13

 

Música

11

 

Revistas

8

 

Otros medios

22

 

 

 

 

 

POR TEMAS OBJETOS DE ESTUDIOS (QUE NO SEAN MEDIOS)

Investigación de la comunicación

92

 

Políticas nacionales

77

 

Curriculum en comunicación

42

 

Culturas populares

24

 

Movimientos sociales

23

 

Ciudad / culturas urbanas

20

 

Discurso político / oficial

14

 

Culturas indígenas

11

 

Bandas juveniles

9

 

Culturas campesinas

9

 

Otros objetos

49

 

 

 

 

 

POR MARCOS DE INVESTIGACIÓN

Sociológico

381

37.4

Comunicacional

158

15.5

Estructural

82

8

Histórico

81

8

Educacional

71

7

Otros

58

5.8

Antropológico

56

5.5

Político

29

2.8

Metodológico

27

2.6

Semiótico

26

2.5

Epistemológico

25

2.5

Económico

14.

1.4

Literario

11

1.1

 

 

 

 

MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN

(228 /1019 TRABAJOS)

Análisis de contenido

62

 

Encuestas

46

 

Etnografía

23

 

Sistematización documental

22

 

Análisis semiótico

15

 

Observación participante

14

 

Análisis del discurso

12

 

Biografía

12

 

Diagnóstico

9

 

Entrevistas

6

 

Análisis comparativo

3

 

Diseño experimental

3

 

Histórico-estructural

2

 

Hermenéutica

1

 

Prospectiva

1

 

 

 

 

 

FASES O PROCESOS DE LA COMUNICACIÓN ESTUDIADA (767/ 1019)

Instituciones

348

 

Infraestructura

7

 

Producción

60

 

Mensajes / Discursos

163

 

Circulación

25

 

Recepción

164

 

 

 

 

 

GÉNEROS COMUNICATIVOS / FUNCIONES SOCIALES INVESTIGADAS (608/ 1019)

Educación / socialización

147

 

Identidad cultural

98

 

Política

61

 

Regionalización

55

 

Información noticias

45

 

Información electoral

30

 

Información impacto Tratado de Libre Comercio

27

 

Telenovelas

24

 

Consumo / difusión cultural

21

 

Publicidad

21

 

Recepción crítica

19

 

Entretenimiento

15

 

Organización social

12

 

Otros

33

 

 

 

 

 

SUJETOS DE REFERENCIA DE LA INVESTIGACIÓN

(935 / 1019)

Sistemas / Instituciones medios

363

 

Academia

226

 

Estado / gobierno

93

 

Audiencias de medios

65

 

Universidades

44

 

Niños

44

 

Jóvenes / adolescentes

19

 

Escuelas

16

 

Familias

13

 

Cineastas

11

 

Estudiantes universitario

11

 

Otros

42

 

 

 

SISTEMATIZACIÓN 1995-2001

 

Categoría

Descriptor

000

%

TÓPICO POR ENTORNO SOCIO-ECONÓMICO

Globalización Y economía

217

 

Estructuración y cambio social

190

 

Sociedad de la información y cambio tecnológico

160

 

Relaciones comerciales

133

 

Violencia, censura, discriminación social

110

 

Modernización

83

 

Organización del trabajo

71

 

Historia social

54

 

Comunicación institucional y organizacional

32

 

Comunicación internacional e intercultural

12

 

 

 

 

 

TÓPICOS POR ENTORNO POLÍTICO

(198 documentos, 11% del total)

Legislación y reforma jurídica

198

 

Democracia

153

 

Política, poder gobierno

148

 

Estado

132

 

Elecciones y partidos políticos

95

 

Derecho a la información

96

 

Políticas culturales y  de comunicación

77

 

Libertad de expresión

74

 

Movimientos social y participación

72

 

Comunicación Política

50

 

Cultura política/ opinión pública

38

 

 

 

 

 

TOPICO POR ENTORNO SOCIO-CULTURAL

 

(198 documentos, 12% del total)

Identidades sociales

171

 

Ciudad y cultura urbana

164

 

Educación

137

 

Identidad nacional

96

 

Códigos, lenguajes, discursos

91

 

Percepción, cognición, aprendizaje

88

 

Religiosidad y creencias

61

 

Educación alternativa

53

 

Vida Cotidiana

48

 

Literatura y teatro

47

 

Multiculturalidad

37

 

Procesos de comunicación

35

 

Arte

24

 

Música

23

 

Comunicación interpersonal

21

 

Ciencia

13

 

 

 

 

 

POR REFERENCIA SUJETOS SOCIALES ESPECÍFI-COS

(11% del total)

Adolescentes

54

 

Familias

43

 

Mujeres

28

 

Niños

27

 

Usuarios de información

18

 

Indígenas

14

 

 

 

 

 

POR REFEREN-CIA A COMUNI-CACIÓN MASIVA

Comunicación masiva

222

 

Industrias y agentes culturales

89

 

Producción y difusión de noticias

85

 

Publicidad, propaganda y mercadotecnia

35

 

Difusión de la cultura

26

 

Entretenimiento

18

 

 

 

 

 

POR REFERENCIA A LOS MEDIOS DE INFORMA-CIÓN

(12.6 DEL TOTAL)

TV

379

 

Telecomunicaciones, computadoras e internet

260

 

Prensa

179

 

Cine

104

 

Radio

84

 

Libros y publicaciones periódicas

58

 

Material didáctico y juegos educativos

35

 

Historia de la prensa

31

 

Video y videojuegos

23

 

Historia de la TV

21

 

Historia del cine

16

 

Bibliotecas, museos y archivos públicos

12

 

Fotografía, caricatura y comic

10

 

Historia de la radio

7

 

 

 

 

 

POR REFERENCIA A MARCOS DISCIPLINA-RIOS

426, 25% DEL TOTAL

Investigación de la comunicación

147

 

Ciencias sociales

51

 

Historiografía

47

 

Ética

37

 

Sociología de la comunicación27

 

 

Semántica y semiótica

23

 

Antropología

15

 

Estudios culturales

15

 

Linguistica

13

 

Estética

12

 

Enfoque interdisciplinario

11

 

Teoría de la información

10

 

Filosofía y humanidades

9

 

Psicología de la comunicación

 

 

 

 

 

 

POR MARCOS Y RECURSOS METODOLÓ-GICOS

469 documentos, 28% del total

Estudios de audiencia

97

 

Análisis cualitativo

50

 

Análisis de contenido

47

 

Análisis del discurso

43

 

Análisis cuantitativo

29

 

Análisis cultural

28

 

Biografía e historia de vida

28

 

Revisión bibliográfica

28

 

Estudios de recepción

26

 

Cronología y cartografía

25

 

Estudios de mercado

14

 

Historia oral

13

 

Análisis comparativo

12

 

Entrevistas y grupos de discusión

12

 

Encuesta

11

 

Documentación y bases de datos

6

 

 

Existen muchas posibilidades  para analizar esta información. Si bien extensa, la lista por sí sola es descriptiva y ofrece luces para comentar lo que ha interesado a los investigadores mexicanos. Insistimos en no dar un valor absoluto a estos datos toda vez que el mismo lector comprobará algunas imprecisiones, sin embargo es lo más estructurado que existe en el campo académico mexicano, lo que algunos países de la región de hecho no tienen. La lectura puede ser tanto sincrónica como diacrónica. Fuentes Navarro por desgracia para los objetivos de este cuadro y artículo ha ido cambiado sus propios descriptores, por lo que no es sencillo hacer una lectura transversal, de cualquier manera algunas cuestiones alcanzan a identificarse en cuanto temáticas, métodos y perspectivas. La suma integrada de los descriptores hace un listado de lo más completa para identificar variantes y formas en su dimensión sincrónica y diacrónica; la manera como ciertos temas se inscriben con fuerza en la agenda nacional de investigación (el caso del acuerdo comercial con Canadá y EE.UU. a principios de los noventa) o bien la manera como algunas categorías (por ejemplo los estudios socio-culturales) se despliegan en otros y completan la reflexión que una comunidad hace.

 

De forma muy esquemática vertimos algunas observaciones, cada una de ellas desprende ejes de discusión y pediría muchos más detalles; pero como notas que se proponen en estas líneas, son eso, ideas más o menos sueltas para un debate mayor y para ser cotejado con lo que en otros países de la región sucede:

a)     En cuanto al tipo de usuario, sujeto de investigación la base de datos confirma una obviedad: la supremacía de los medios en tanto instituciones sociales como entidad social de mayor interés. El tema central de estudios de la comunicación son los medios; cabe señalar que ha habido otros objetos no mediático que han ingresado; en los ochenta pareció que el ámbito de comunicación organizacional podría desplazar la investigación mediática; esta ha crecido, es un tema recurrente, pero no alcanza en la preferencia de los investigadores mexicanos a los medios. De los medios tradicionales de comunicación (prensa, TV, cine y radio), éste último es sobre el que menos trabajos existen en comparación con los otros medios.

b)     En cuanto al estudio de los medios (por citar un descriptor) lo que más ha prevalecido son las menciones generales. De la primera a la segunda sistematización la TV y la imagen desplaza a la prensa. En la edición de 2001 se insertan las cuestiones de Internet como uno de los campos-temas crecientes, aun cuando la prensa no desaparece porque de hecho es el siguiente tema de importancia en la reflexión.

c)      De los grandes temas de contexto, la globalización aparece como una preocupación, lo que de hecho confirma Pineda  como uno de los grandes temas de la investigación de la comunicación. Esta es una tendencia recurrente en la cual globalización se estudia en su relación con las tecnologías de información, especialmente con Internet y sus derivaciones en el campo de la cultural; asimismo los impactos de la globalización sobre la comunicación preocupa no solo a quienes tienen una perspectiva económica o político, sino sobre todo socio-cultural.

d)     En cuanto las dimensiones del proceso de comunicación nos ha llamado la atención confirmar la importante en los estudios sobre mensajes, discurso es mayor que los propios trabajos sobre producción; Fuentes Navarro por desgracia no desglosa este descriptor en todas ediciones de su sistematización. De cualquier manera se puede decir que una de las perspectivas más recurrentes ha sido la utilización del análisis de contenido y de manera alterna los análisis ideológicos, semiótico y del discurso como horizontes de trabajo para conocer el contenido de lo medios o actores sociales. La idea del mensaje no parece ser menor, el mismo Manuel Martín Serrano reconoce como objeto privilegiado de su teoría social de comunicación el análisis de lo que denomina productos comunicativos. Ahora bien en la última sistematización la perspectivas cuantitativa y cualitativa se encuentran muy cercanas una de otra; a diferencia de lo que ocurre en el seguimiento 1856-1986 en el que marcadamente el análisis de contenido triplica su recurrencia por sobre los métodos cualitativos. Tal vez asista el campo mexicano (como muy probablemente otros) a un equilibrio más consistente que hace que tanto estudiantes como profesores recurran no sin desparpajo a una u otra.

e)     De los aspectos que confirman esta mirada integral es que en México existe una preocupación por los aspectos de campo académico, universidad que enseñan comunicación, aspectos curriculares y demás. Ya hemos mencionado algunas hipótesis y de la misma manera salvo algunos trabajos e investigadores predomina mucho el ensayismo y la mirada lírica sobre una realidad de suyo compleja. En la segunda sistematización (1986-1995) la investigación de la comunicación como tema es la más recurrente; y la Academia es el segundo objeto de referencia. Trabajos como el de Galindo y Luna (1995) han analizado la importancia del tema; este libro por cierto cuenta con una extensa bibliografía al final, donde podemos observar que más que una moda es una constante. La tendencia al menos en México es que el campo académico esté constantemente reflexionando sobre sí mismo, indague sobre hitos y modas, sobre filias, fobias, así como sus miedos y retos.

f)        Algunos de los temas que podrían suponerse muy superados mantienen una presencia; por ejemplo los estudios sobre prensa en el caso de medio, o bien los estudios de medios aplicados a los niños o adolescentes como grupo de estudio dominante ha sido también una constante. No cabe duda —como se evidencia en la comparación de los tres cuadros— la apertura temática que complejiza más el objeto de la comunicación, aun cuando hay temas que sí han sido desplazados de las bases de datos como el caso del desarrollo rural. Parece que la investigación sigue el principio de la convergencia en las tecnologías en tanto que en lugar de su radical sustitución asistimos a un ensamblaje y modos de convivencia mucho más plurales de lo que podría sospecharse.

 

5. Los Anuarios del CONEICC

 

El primer número salió en 1994, eran momento de cambio para el país (cambio de un régimen, el levantamiento zapatista, el inició del TLC con América del Norte; cambios en la forma de ver la comunicación[9]. En cuanto a las universidades de adscripción de los autores se observa que en su mayoría son autores provenientes de instituciones ubicadas sobre todo en ciudades y de manera principal ciudad de México (Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad Iberoamericana, Universidad Nacional Autónoma de México) y Guadalajara (Instituto Tecnológico de Estudios de Occidentes, ITESO; Universidad de Guadalajara). Este dato nos permite identificar aquellos centros de donde proviene la principal producción.

 

Al observar los temas (que ha sido uno de las líneas que hemos seguido en este trabajo responder sobre lo que se estudia de comunicación en México) De entrada, nos dice Gómez Vargas (2003: 13), se puede ver la inquietud por la globalización y la modernidad en la cultura, las identidades, la tecnología de información, los sujetos sociales, las políticas de comunicación. También, la presencia de una serie de enfoques y objetos de estudio que se planteaban como necesarios y pertinentes a finales de los ochentas (la cultura, las tecnologías de información, la ciudad, la recepción, lo cotidiano, los sujetos sociales),  pero empleando metodologías de orden cualitativo, o paquetes tecnológicos y multimétodos, que tanto los acercan a explorar por la vía del diálogo con otras disciplinas de lo social, como integran o abordan distintas dimensiones de lo social (economía, política, cultura), niveles de estudio (macro, micro), ángulos de estudio del proceso de la comunicación (producción, distribución, consumo), enfoques (género, recepción, análisis cultural). Ello nos sugiere que las clasificaciones tradicionales se disuelven para poder ubicar con claridad los trabajos, aunque hay muchas tendencias tradicionales que siguen estando presentes. Un abordaje superficial a lo publicado en los nueve anuarios nos puede dar una idea. Asumiendo que se ha empleado una categorización arbitraria, que no refleja la complejidad de los temas, enfoques, objetos, cruces disciplinares, ámbitos y niveles de exposición y análisis, un acercamiento a los principales temas publicados en el Anuario, nos da el siguiente panorama:

 

Tema

I

II

III

IV

V

VI

VII

VIII

IX

Tota-les

Televisión

4

4

4

3

2

1

0

1

2

21

Tecnología y

telecomunicaciones

1

2

1

2

1

3

2

1

2

15

Investigación, teoría, institucionalización.

1

1

0

0

2

1

3

1

3

12

Comunicación política, políticas de comunicación

0

0

0

2

1

1

0

3

5

12

Prensa

1

1

0

1

0

3

0

1

1

8

Identidad cultural y medios

2

0

1

0

0

0

1

1

1

6

Ciudad, cultura, comunicación

1

0

1

0

0

0

2

2

0

6

Radio

0

1

0

1

1

0

1

0

1

5

Recepción, audiencias

1

0

0

0

0

0

0

0

2

3

Publicidad, opinión pública

0

0

1

0

1

0

1

0

0

3

Género

0

0

0

0

0

0

0

0

3

3

Cultura y comunicación

1

0

0

0

0

1

0

0

0

2

Redes

1

0

0

0

0

0

0

1

0

2

Comunicación y discurso

0

1

0

0

0

1

0

0

0

2

Familia

0

0

0

1

0

0

1

0

0

2

Cine

0

0

0

1

0

1

0

0

0

2

Música

0

0

0

0

0

0

1

0

0

1

Comunicación organizacional

0

0

1

0

0

0

0

0

0

1

Tota-les

13

10

9

11

8

12

12

11

20

106

 

Gómez Vargas señala como hay temas que han conservado el interés y las tendencias de la investigación de la comunicación en el país (televisión, el campo de la comunicación), aunque podemos ver como otros temas han comenzado a despertar el interés (las telecomunicaciones y la vida sociocultural), mientras que el resto continúa con una presencia modesta. Los enfoques han estado permeados por lo que sucede a partir de procesos de globalización o integraciones de los mercados internacionales, las transformaciones en la vida social y cultural, los procesos electorales, las implicaciones políticas y económicas en materia cultural. Las referencias geográficas desde las cuales se trabajan tienden a ser a escala nacional, algunas como producto de comparación con otros países, y otras son reflexiones sobre lo que sucede a nivel general.

 

6. La organización de la AMIC 2004

 

La Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación celebró en este año su XXV Aniversario. Desde entonces realiza una reunión anual donde se aglutinan sus miembros. Por sus filias han pasado los principales investigadores de la comunicación y varios de ellos han sido sus presidentes

 

La AMIC surgió en 1979 bajo un contexto político e institucional muy específico de la lucha por el derecho a la información en el sexenio del presidente López Portillo. De unos años a la fecha se ha observado un aumento creciente que se observaba desde la reunión 2003 con la presencia de poco más de 100 investigadores; en esta edición participaron 150. Más allá de este dato en sí mismo nimio lo que queremos subrayar e la vertiente temática y su proceso de apertura. En los últimos años la AMIC había funcionado como nueve mesas de trabajo con varias ponencias; estas mesas eran 

  1. Radio, cine y televisión
  2. Estudios culturales y recepción
  3. Periodismo y comunicación
  4. Modelos teórico-metodológicos
  5. Medios de comunicación, legislación y participación ciudadana
  6. Tecnologías comunicación-información
  7. Política, opinión pública y democracia
  8. Novedosas líneas de investigación
  9. Educación, comunicación y nuevos tecnologías

 

De estos temas la preferencia variaban de año con año, por ejemplo en 2002 participaron 15 investigadores en la mesa de periodismo y solamente lo hicieron 6 en 2004. De las tendencias el tema de las tecnologías, los estudios culturales y los efectos socio-políticos de los medios masivos (con todos sus enfoques) parecen han sido los principales temas de interés en los últimos años, lo cual confirmaría la hipótesis de Galindo en tanto éstos como los dos temas aglutinadores del campo académico. Otro hecho fue la publicación de un libro colectivo[10], una revisión del índice nos permite confirmar los temas clásicos sobre comunicación política, reflexiones sobre los nuevos métodos, formas y representaciones a la sociedad política en la era de la información, el vinculo de los medios en México con la globalización, la evolución de los medios digitales (sobre todo radio); pero también hallamos acercamiento novedosos o menos comunes como el caso de los trabajos de la Red Familia y Medios coordinada por el Mtro. Guadarrama. La edición del libro AMIC el año pasado agrupó 23 trabajos (a diferencia de los 16 en la edición del año 2002) en el que a diferencia de la edición hallamos reflexiones temas que han sido importantes como comunicación y educación, cuestiones sobre análisis semiótico e incluso algunos aspectos sobre comunicación interpersonal.

 

En el encuentro de investigadores celebrado este año 2004 en el Puerto de Veracruz, los organizadores de la AMIC decidieron imprimir un cambio, al dejar estas mesas tradicionales, pero permitir la elaboración de otras, lo que permitiría ver más o menos núcleos de trabajo o intereses en los investigadores. En esta convocatoria abierta aparecieron líneas emergentes en la que hay el protagonismo de algunos investigadores como el caso de “deporte y comunicación”, “género y comunicación”. Algunos temas siguen apareciendo, el vector educación y comunicación tiene varias rutas: la revisión de aspectos curriculares, los usos y modos de las nuevas tecnologías, aspectos de recepción crítica y reflexiones sobre campo académico, esto la hace como una constantes en las preocupaciones, aun cuando nos parece esta mirada se centra sobre sí mismo que sobre fenómenos, experiencias, prácticas de reivindicación social o política; ya no digamos experiencias de educación no formal o informal que parecen ausentes de esta preocupación educativa en el campo académico. 

 

A manera de hipótesis y tras revisar el programa del congreso, las mesas que tuvieron más participantes fueron “estudios culturales y de recepción” y los temas de comunicación política (opinión pública, legislación, política…), lo que parece confirmar el estudio socio-políticos de efectos de los medios / mediaciones / tecnologías y el caso de los estudios culturales como los elementos aglutinadores de la investigación de la comunicación en México.

 

7. Una palabra sobre los retos

De los retos para la investigación mexicana señalamos algunos. Forman parte de una agenda que si bien en voz pública en algunos círculos, no siempre ha habido la capacidad organizativa de ejecución o la consistencia para dar continuidad a proyectos o experiencias aisladas. 

·        Sistematización de información, establecimiento de bases de datos que permita la realización de estados del arte más efectivos y lo que redundará en un mejor conocimiento del estado del arte. La sistematización se relaciona a una mayor cultura de investigación en nuestras instituciones; no hay investigación sin instrumentos institucionales de apoyo (bases de datos, bibliotecas bien abastecidas con los últimos textos no solo en inglés, antologías —Readers— y documentos que son hechos por los profesores); el que no exista una producción propia es un signo, ni instrumentos que lo promuevan más allá de algunas instituciones. Este aspecto como podemos ver se encuentra relacionado a la misma dinámica de la institución.

·        Establecimiento de redes, grupos de trabajo y programas de investigación. Esto ya existe en algunos casos loables como la Red FAMECOM (“Familia y Medios”) coordinada desde la Universidad Autónoma del Estado de México o Programas de Investigación como el Programa Cultura de la Universidad de Colima que ha generado muchas redes, o la Cátedra Televisa del ITESM-Monterrey donde el Dr. José Carlos Lozano o el recien aparecido grupo “Hacia una comunicología posible” convocado desde la Universidad Veracruzana por Jesús Galindo. Redes que tengan independencia, investigación, publicación, contactos y presencia con otros interlocutores nacionales interesados en el tema.

·        Vinculado a esto último las asociaciones de investigación en México y los investigadores han estado muy circunscritos a los ámbitos académicos e institucionales. Con algunas excepciones (como el caso mismo de la Cátedra Televisa) los investigadores se mueven en círculos endógenos que redundan en escasa importancia social de la investigación y el trabajo de académicos e investigadores; y redes de circulación de sus ideas muy estrechas.

 

Estas notas son justamente eso, atisbos, líneas a partir de algunos datos que no son suficientes para hacer afirmaciones categóricas, pero dan una primera idea de las rutas e itinerarios que más han preocupado a los investigadores (y ensayistas) mexicanos sobre lo que comunicación.

 

Fuentes citadas

 

FUENTES NAVARRO, Raúl

(1988)   La investigación de Comunicación en México. Sistematización documental 1956-1986, México, EdiCom.

(1995) La investigación de la comunicación en México. Sistematización documental 1986-1994, México, U de G / ITESO

(2003) La investigación académica sobre comunicación en México. Sistematización documental 1995- 2001, México, ITESO.

 

GALINDO, Jesús y Carlos LUNA (coords.) (1995) Campos académicos de la comunicación: hacia una reconstrucción reflexiva. México: CONACULTA.

 

GALINDO, Jesús

(2003) Apuntes de historia de una comunicología posible. Hipótesis de configuración y trayectoria. En línea, página del autor. Disponible en www.geocities.com/arewara/galindo19.htm

(2003b) Notas para una comunicología posible. Elementos para una matriz y un programa de configuración conceptual-teórica En línea, página del autor. Disponible en www.geocities.com/arewara.htm

 

GÓMEZ VARGAS, Héctor (2003) “Comentarios a diez números del Anuario de Investigación de la Comunicación del CONEICC. Producción de conocimiento en un mundo desbordante” en Russi, Berarndo (ed.) Anuario X. México. CONEICC.

 

LOPEZ VENERONI, Felipe (1989) La ciencia de la comunicación. Método y objeto de estudio. México. Trillas

 

LOZANO, José Carlos (1996) Teoría e investigación de la comunicación de masas. México: Pearson-Alambra Mexicana.

 

MARTIN SERRANO, Manuel

(1982) Teoría de la Comunicación, 2ª ed. Madrid. UCM

(1993) La producción social de la comunicación, 2ª ed. Madrid. Alianza,

 

WALLERSTEIN, Emmanuel (coord.) (1996) Abrir las ciencias sociales. México: Siglo XXI

 

VASALLO DE LOPES, Inmaculada y FUENTES NAVARRO, Raúl (comps.) (1998) Comunicación. Campo de Objeto y Estudios. Perspectivas reflexivas latinoamericanas. México. ITESO.

 

WINKIN, Yves (ed.) (1990) La nueva comunicación 3ª ed. Barcelona, Kairos.



[1] Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, Madrid. Profesor e investigador en el área de Comunicación y Cultura de la Universidad de la Ciudad de México, miembro del consejo ejecutivo (2003-2005) de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación; coordinador del seminario sobre Teoría y Métodos de la Comunicación Educativa en el postgrado de educación de la Universidad Marista. Colabora en varias suplementos y revistas, como la Sección de Cultura” de la Revista Siempre (ciudad de México), artículos sobre literatura y periodismo mexicano. Colaborador en las Revistas Vida  Nueva de Madrid, artículos, reportajes y entrevistas en torno a Religión, Cultura  y Sociedad en México. 

[2] El CONEICC es el Consejo Nacional para el Estudio e Investigación de las Ciencias de la Comunicación; es el principal órgano académico que hay en el país.  El lector puede encontrar más información y detalles en la página web del Consejo. Ver http://www.coneicc.org.mx/

[3] Cabe distinguir es un poco diferente a la encontraba por Fuentes Navarro en su base hoy informatizada. Estas bases son cercanas, porque ambas se encuentran en la misma institución (ITESO de Guadalajara).

[4] La razón por la que decimos estos es a partir de un trabajo que hemos realizado sobre el estado de la cuestión en torno a la investigación de los análisis del discurso y semiótica en la comunicación. En este trabajo hemos partido justamente de esa base datos. El lector puede leer dicho trabajo en el portal del grupo Hacia una Comunicología Posible. Karam, Tanius (2003) Notas para una (im) posible: Revisión teórica y metodológica de los Estudios sobre Discurso, Análisis del Discurso y Ciencias de la Comunicación en México. En línea. Disponible en http://www.geocities.com/comunicologiaposible/

[5] Al momento de escribir estas líneas el Número 11 del anuario está por salir; el editor nos ha dicho que éste ha sido el más acuciosos de todos los anuarios y ha manejado esa cifra.

[6] Por señalar algunos Vasallo de Lopes y Fuentes Navarro (2001), Martín Serrano, Manuel (1982, 1993), López Veneroni (1989)

[7] No “ciencias” o estudios de comunicación circunscritos únicamente a los medios masivos

[8] No conocemos, este debate tan insistente en América Latina, tenga la misma intensidad en EE.UU., España, eso se debe quizá a que en estos países los campos académicos se encuentran mejor estructurados y no tienen necesidad de indagarse recurrentemente sobre estos temas

[9] Los indices detallados de los 11 Anuarios se puede consultar en página web del Consejo. Ver http://www.coneicc.org.mx/default.html

[10] El índice de este libro se encuentra en línea, en la página web de la AMIC, http://hyperlab.politicas.unam.mx/amic/

Hosted by www.Geocities.ws

1