Comunicología
e Interacción
La
dimensión de la comunicación en el proyecto Hacia una Comunicología posible
Jesús Galindo
Cáceres
http://www.geocities.com/arewara/arewara.htm
Grupo hacia una Comunicología posible (GUCOM)
http://www.geocities.com/comunicologiaposible/
I.
El proyecto Hacia una Comunicología posible. Presentación general de su
trayectoria y su configuración.
1.
Historia sintética del proyecto
Hacia una Comunicología posible.
A principios del nuevo
milenio inició un proyecto en la Universidad Veracruzana, la formación de un
cuerpo académico en la facultad de comunicación. La estrategia para dicho fin
fue la continuación del programa de postgrado, que hasta entonces sólo tenía
los niveles de especialidad y maestría, hacia los altos estudios en un
doctorado. La nueva etapa del programa de postgrado inicia sus primeras
actividades en el año 2001, y se inaugura en su primera generación en el año
2002. Fue ahí donde nació el proyecto Hacia una Comunicología posible, como
consecuencia del trabajo programático de altos estudios en comunicación.
La historia del doctorado
en comunicación de la Universidad Veracruzana será escrita algún día, aquí sólo
será tocado el capítulo que corresponde al proyecto en Comunicología. Los altos
estudios suponían proyectos de investigación por parte de los profesores
involucrados en la formación del cuerpo académico. Y no sólo eso, también la
configuración de programas de investigación más ambiciosos y a largo plazo que
perfilaran líneas de trabajo como parte de la emergencia institucional de un
nuevo cuerpo académico productivo y protagonista. La coordinación del doctorado
(Jesús Galindo y Elizabeth Bonilla) propuso
dos líneas generales de trabajo, una básica, la de teoría y metodología de
investigación en comunicación, y una aplicada, la de desarrollo sustentable y
comunicación. Los proyectos de investigación se inscribieron en esas dos
líneas, y la historia del proyecto de Comunicología comenzó.
Después de un semestre
apareció como urgente la necesidad de un techo conceptual teórico que
sustentara a la cuadrícula de todos los proyectos de investigación
particulares. La primera decisión fue práctica, ordenar a los quince proyectos
en cuatro campos de cercanía, en un intento de formatear a la diversidad en un
esquema heurístico. Las cuatro temáticas aparecían como casuales (nuevas
tecnologías, familia, organizaciones, y campo académico), sin ninguna
articulación entre ellas más allá de la propuesta inicial de las dos líneas
generales. El diagnóstico fue sencillo, no teníamos un sustento
teórico-epistemológico para el estudio de la comunicación. La respuesta fue
obvia, hay que construirlo.
Y así inició el proyecto
Hacia una Comunicología posible. Para construir un sustento como el que se
proponía como urgente hace falta mucho trabajo de estudio y de análisis. Sólo
para empezar se impone la tarea de revisar y reconstruir la trayectoria
múltiple y diversa de los ensayos de teorización en el campo académico de la
comunicación nacional e internacional. Esta no es una empresa para una persona,
ni para un pequeño grupo de personas, es una tarea para todo el campo
académico, que implica organización, diálogo, acuerdo, profundidad. En un
principio la propuesta de organización fue a lo grande, CONEICC (Consejo
nacional para la enseñanza y la investigación de las ciencias de la
comunicación) como la ecología natural para sembrar el proyecto. Pero la
respuesta institucional y política de CONEICC no fue favorable. Así que la
empresa se perfiló por la vía de formar un grupo de estudio pequeño, compacto,
y que el asunto creciera por su propia fuerza.
Nace GUCOM, Grupo hacia
una Comunicología posible. Lo forman en un principio Marta Rizo y Tanius Karam,
de la Universidad de la Ciudad de México, y Jesús Galindo, de la Universidad
Veracruzana. Ellos tres han sido los gestores de las actividades del proyecto
desde su formación a principios del año 2004, con el antecedente de los
trabajos de Galindo con dos maestros estudiantes del doctorado en Veracruz
durante el año de 2003 (Romeo Figueroa y Juan Soto). En ese mismo año del 2004
GUCOM forma a REDECOM, Red de estudios en teoría de la comunicación, convocando
en la reunión de AMIC en Veracruz, en mayo,
la formación de un tejido mayor de relaciones entre interesados en la
teoría de la comunicación en México. Durante el año 2004 se reúnen en cinco
ocasiones, el proyecto continúa hacia el año 2005. La red gestiona diversas
actividades, libros, participación en congresos nacionales e internacionales,
un portal en internet. Todo el trabajo se construye a partir de una matriz de
organización elemental en siete fuentes teóricas históricas de una
Comunicología posible a posteriori, y cinco dimensiones de construcción
sistémica de una Comunicología posible a priori. La presentación sintética de
esta matriz es el tema del siguiente punto de este texto.
2.
Las siete fuentes históricas y las cinco dimensiones sistémicas del
proyecto Hacia una Comunicología posible.
El
proyecto Hacia una Comunicología posible principia su vida académica pública
con la propuesta en un texto de Galindo (Galindo, 2003) de las siete fuentes históricas y las cuatro
(después agregaría una más, la de segundo orden) dimensiones sistémicas. El
texto tiene como objeto al campo académico universal de la comunicación,
considerado este desde las historias publicadas sobre su trayectoria. El texto
es producto del proceso de construcción de un sistema de información sobre
publicaciones en español sobre comunicación desde el punto de vista de las
bibliografías usadas por el campo académico de la comunicación en México. La
base de datos parte de la referencia a 600 libros.
Lo que aparece después del análisis de
esta bibliografía y de sus textos organizadores, es decir aquellos que son
síntesis de otros, es un mapa de disciplinas que han aparecido en forma
recurrente en el campo académico de la comunicación, aunque no todas han sido
ejes constructivos centrales, ese papel le ha tocado a la Sociología como
ciencia principal donadora de las premisas conceptuales más apreciadas. Este
último dato se manifiesta con claridad en la proporción en la que aparece la
Sociología respecto a otras ciencias. En el mapa construido son siete las
configuraciones científicas que fungen como fuente conceptual de la
comunicación, de ellas tres son sociológicas, con lo cual queda patente la
importancia de la Sociología para el llamado pensamiento comunicacional.
La hipótesis de las siete
fuentes científicas históricas del pensamiento comunicacional queda así.- La Sociología funcionalista, la Sociología
crítica y cultural, la Sociología fenomenológica, la Psicología Social, la
Semio-lingüística, la Economía Política, y la Cibernética. Un asunto aparte muy
importante lo constituyen las humanidades como la gran fuente madre del
pensamiento comunicacional, con la filosofía, la literatura, la historia, la
geografía, el derecho, como otras tantas fuentes importantes. Y por otra parte
estarían el arte y el pensamiento en administración, que también son fuentes
del gran espacio conceptual del pensamiento comunicacional en una perspectiva
aún más general. Además de otras fuentes
como la religión y la política, también muy importantes.
El asunto que aquí nos
ocupa con especial énfasis es el de las cinco dimensiones sistémicas de una
Comunicología a priori. El proyecto tiene interés en trabajar en la historia y
la lógica constructiva del pensamiento comunicacional, al mismo tiempo que en
la construcción a priori de una perspectiva científica fundamentada por la
epistemología sistémica. Aquí el proyecto se juega a una propuesta que ata todo
el espacio conceptual de la comunicación desde principios constructivos
generales, los sistémicos. La propuesta se ordena en cinco dimensiones, todas
relacionadas con los conceptos de información y comunicación como las
categorías centrales del mapa conceptual. Y son.- la expresión, la difusión, la
interacción, la estructuración y la observación. En el próximo punto se presentará
en particular la dimensión de la interacción.
II.
La interacción y la Comunicología posible.
3.
La interacción y su ubicación sistémica en las cinco dimensiones del
proyecto Hacia una Comunicología posible.
La Comunicología en el
proyecto sistémico de su construcción se organiza en cinco dimensiones,
ordenadas según la configuración de los fenómenos asociados a la información y
a la comunicación. Esta propuesta depende entonces de dos elementos
antecedentes necesarios, uno es el que apunta hacia los conceptos de
información y comunicación, y otro hacia la metodología constructiva desde una
perspectiva sistémica. En la propuesta estos dos antecedentes van enlazados
entre si y en la trama y la urdimbre de las cinco dimensiones. Pero aún así es
posible una aproximación analítica que considera cada componente por separado,
aunque en la propuesta siempre van entrelazados y el sentido de uno depende de
su relación con los demás.
Partir de los conceptos de información y
comunicación no es casual. En esta decisión se incluye la tradición del
pensamiento comunicacional enmarcada en el pensamiento filosófico que en buena
parte le ha aportado orden y sentido. El filósofo de la comunicación Antonio
Pascuali (Pascuali, 1990), partiendo de las tres categorías a priori de la
relación en Kant, propone para el mundo de la comunicación, las categorías de
comunión, información y comunicación. La categoría de comunión tiene
referencias metafísicas que la hacen difícil de considerar, pero ahí está,
esperando que la filosofía de la comunicación nos siga abriendo su espacio
conceptual. Las otras dos categorías si tienen un referente claro hacia el
pensamiento comunicacional. La información se refiere a la relación en una
dirección, que es asociable con facilidad al comportamiento básico de los
medios de difusión públicos con sus audiencias, y a la teoría matemática de la
información. La comunicación representa a la interacción, a la relación en donde
hay una doble dirección, una mutua afectación, el ejemplo típico es una charla
cara a cara. Aunque en el comportamiento de los medios de difusión existe
interacción en el fenómeno del feed back, y en la interacción cara a cara
existen patrones de dominación que se presentan con el énfasis del movimiento
simbólico de afectación en una sola dirección. En estos dos sentidos hay mucho
que explorar aún.
De ahí se podría suponer
que las dos dimensiones básicas de la Comunicología podrían ser la que atiende
a la información y la que atiende a la comunicación, pero queda aún por
intervenir la perspectiva sistémica. Desde esta perspectiva la tarea sería la
percepción, análisis, evaluación, comprensión y desarrollo, de los sistemas de
información y los sistemas de comunicación. Esa fue la primera hipótesis del
proyecto. Pero pronto se agrego una tercera, la relación entre ambos tipos de
sistema en un tipo más complejo que los incluye a los dos, esa tercera opción se
movía hacia un ámbito de configuración más complejo.
El siguiente movimiento fue
ponerle nombre a las tres configuraciones sistémicas, más allá del juego lógico
de las categorías primarias, tratando de acercar la propuesta a la tradición
del pensamiento comunicacional, que esa es siempre una de las intenciones. La
configuración de los sistemas de información se tituló como la dimensión de
difusión, pensando sobre todo en la vertiente principal del campo académico
investigando a los medios de difusión de información masivos, como la televisión
y la radio. La configuración de los sistemas de comunicación se tituló como
interacción, pensando sobre todo en el gran ámbito alternativo a los medios de
difusión en nuestra tradición académica, que es la relación cara a cara, la
llamada comunicación interpersonal. La tercera dimensión, la que asocia a los
dos tipos de sistemas, los de información y los de comunicación, se tituló
estructuración, para ponerla en contacto con una categoría en uso en nuestro
medio proveniente de la Sociología, que tiene un principio constructivista y
responde a las tradiciones estructuralista y estructural-funcionalista. Todo
parecía quedar en orden, pero faltaban dos dimensiones más.
Una parte de los estudios
en nuestra historia comunicacional han sido los que tienen el énfasis en el
diseño y análisis de mensajes, tanto en una perspectiva
cuantitativa-funcionalista, como en una semiológico-lingüística. Esta parte de
la Comunicología posible quedaría dentro de la dimensión de difusión o de la
interacción, si se mantuvieran sólo las tres dimensiones apuntadas. Pero parece
que tiene su propia independencia conceptual y metodológica. De ahí que este
mundo bibliográfico y académico se asocie a una cuarta dimensión independiente,
y básica, la de la información en su configuración misma, desde la estética,
hasta la informática y la semiótica. A partir de ella se pueden distinguir los
sistemas de información y sólo por ella pueden considerarse los sistemas de
comunicación. Parecería entonces que esta dimensión es particular, se refiere
al mensaje, pero también es el principio de reconstrucción de los sistemas
implicados en todo mensaje, como mundo semiótico-social cifrado. Esta dimensión
fue titulada con el nombre de diseño, para asociarla a la tradición que ese
nombre connota.
Queda entonces sólo por
presentar a la quinta dimensión, la sistémica de segundo orden. Todo sistema
tiene la posibilidad de llegar a un punto de organización que le permite
mirarse a sí mismo y reconfigurarse como opción. Ese es el caso de los sistemas
humanos en su ordenamiento social y psicológico. Y también en su ordenamiento
comunicacional. Aquí es donde la perspectiva sistémica se mueve del nivel sólo
descriptivo de los sistemas exteriores a un observador, los ya mencionados,
hacia una implicación del observador como parte del mismo sistema, y por tanto
factor central para su cambio por la reflexividad que aporta. Esa es la quinta
dimensión, la de la percepción de la información, de los sistemas de
información y los sistemas de comunicación, sus relaciones complejas, y de la
comunicación misma como una configuración que estructura vida social desde la
interacción de observaciones sobre la vida social por observadores
interactuantes. A esta quinta dimensión se la tituló observación, para asumir
en la categoría la herencia del pensamiento sistémico de segundo orden que la
ha desarrollado (Von Foerster, 1990 y Luhmann, 1996).
Queda entonces la
interacción ubicada como una de las cinco dimensiones del proyecto sistémico
hacia una Comunicología posible, configurada por su referencia a los sistemas
de comunicación, a la relación entre sistemas de información y comunicación, y
a la creación social que deriva de la relación entre observadores y
observaciones sobre la vida social sistémica y no sistémica. La interacción
cubre tres de las cinco dimensiones, aunque se ubica en una de ellas en
principio. Y es en las tres más complejas en donde está su presencia más
puntual. Esto es posible si miramos el modelo partiendo desde la dimensión del diseño,
como la más elemental, y la dimensión de la observación como la más
compleja. Pero no es así del todo, todas las dimensiones son complejas y hacen
referencia a las otras, las implican, las configuran analíticamente. Lo que
aquí se presenta con el modelo de las dimensiones es sólo un esquema de
estrategia de análisis, de puntos de partida, de guías de entendimiento.
4.
La interacción y las siete fuentes científicas históricas del proyecto
Hacia una Comunicología posible a posteriori.
El
esfuerzo por la construcción de una base conceptual y técnica para proponer un
proyecto de ciencia de la comunicación, es el componente sustantivo de hacia
una Comunicología posible, pero este proceso no será posible si al mismo tiempo
no avanza la lectura de la historia del pensamiento comunicológico. Este
pensamiento tiene una variedad suficiente de fuentes para considerar su
sistematización como una empresa gigantesca. El programa de acción supone
dividir el asunto en etapas y en campos bibliográficos de información
discursiva y conceptual. El lugar central por antigüedad, lo tendrían la
filosofía y la religión. También el arte y otras áreas de las humanidades
serían parte del proyecto. Incluso la política requiere una revisión especial.
Pero el énfasis que se ha tomado en el proyecto de hacia una Comunicología
posible ha sido la ciencia, y en particular las llamadas ciencias humanas y del
comportamiento. Será en este contexto que la interacción tenga un primer
esquema producto de la observación sistemática de discursos y textos.
El proyecto de hacia una
Comunicología posible ha identificado como hipótesis inicial de trabajo a siete
fuentes científicas históricas, es decir, perspectivas científicas que el
propio pensamiento comunicacional ha ido reconociendo como relevantes, como integrantes, de una
perspectiva conceptual de la comunicación. Este perfil está muy cerca de las
ciencias sociales, de hecho la mayoría de las fuentes pueden considerarse
dentro de ese ámbito. Todo este proceso de configuración hace complicado
esquematizar con precisión. Y para el caso de la dimensión interacción la
situación es aún más difícil de definir. El punto es que la interacción vista
en un escenario social parece propia de la psicología social, un asunto central
para esa perspectiva científica. Pero también forma parte de ciertas
aproximaciones sociológicas. El esquema incluiría también a ciertas
perspectivas semiológico-lingüísticas, y al enfoque cibernético. Quizás la
fuente más lejana, y eso sólo desde el contraste con las demás, sería la
Economía Política. Veamos por un momento la situación.
La Sociología
funcionalista. No es fácil determinar lo
que queda dentro y lo que queda fuera de esta fuente, en lo general, y por
tanto no es sencillo identificar la dimensión de interacción. Para esta nota
basta con un señalamiento que es fundamental. En el origen de la fuente, la
obra de Lazarsfeld (Katz y Lazarsfeld, 1979), el enfoque de la interacción
tiene un lugar muy importante. El efecto de los medios de difusión se entiende
sobre todo como una relación entre lo que aparece en ellos y lo que sucede en
las relaciones interpersonales de sus audiencias. Así queda claro en Klapper
(Klapper, 1974), en la obra summa de los efectos. Y ese ha sido el modelo
básico de análisis del efecto de los medios desde entonces.
La Sociología Crítica-cultural.
Aquí es más difícil identificar la dimensión de la interacción que en las otras
dos fuentes sociológicas. En el diccionario de Michael Payne (Payne, 2003), uno
de los más importantes obre la materia, no hay ninguna entrada con la palabra
interacción, de hecho sólo tiene una entrada con la palabra comunicación,
haciendo alusión a la comunicación fática de Jakobson (Jakobson, 1975). En el
de diccionario de comunicación y estudios culturales del O´Sullivan y otros
(O´Sullivan et al., 1997), si hay una entrada asociando interacción con
comunicación interpersonal, en el contexto de negociación de sentido, es decir,
un marco semiótico. Los estudios culturales se han caracterizado por tocar una
gran variedad de temas, el de interacción ha sido uno de ellos, aunque no su
tema principal, no como comunicación interpersonal. La escuela crítica, en su
origen, en la escuela de Frankfurt, no le da importancia a la interacción
interpersonal, será hasta Habermas (Habermas, 1987), que adquiere alguna
importancia.
La Sociología fenomenológica.
Es esta tercera fuente sociológica la que pone al centro a la interacción con
una enorme importancia. En cierto sentido es la sociología de la interacción, y
tiene en autores como Mead (Mead, 1968), o Goffman (Goffman, 1971), a algunos
de sus representantes más importantes. Esta corriente supone a la interacción
como la base de la observación y la construcción conceptual de la vida social.
La Psicología Social. Como se
presentó en el primer párrafo, la interacción parece ser el asunto principal de
esta fuente científica. En autores como Mucchielli (Mucchielli, 1998) el tema
adquiere toda su proyección, la comunicación desde la psicología es
interacción. Pero también en autores constructivistas como Ibáñez (Ibáñez,
1994), o Fernández Chrietslieb (Fernández Christlieb, 1994), tiene un lugar
privilegiado. Las corrientes tradicionales de la Psicología Social (Deutsch y
Krauss, 1984), se construyen con la interacción al centro. Aquí se presenta la
configuración interdisciplinaria, con aproximaciones desde la teoría de
sistemas, como en Kahn y Katz (Kahn y Kahn, 1977), o en Everett Rogers (Rogers
y Agarwala-Rogers, 1980). El espacio conceptual de la Psicología Social se ha
construido de forma abierta y tiene contacto con muchos otros enfoques y
perspectivas.
La Semiología-Lingüística.
La Semiología tiene muchos aspectos que tocan la interacción. El proyecto
semiótico de Peirce, fundamentalmente lógico, tiene su configuración social a
partir de la interacción en Morris (Morris, 1962), y otros proyectos semióticos
también toman a la interacción como eje de su propuesta, Haliday (Haliday,
1982), Pecheux, (Pecheux, 1978), o como
elemento constitutivo, Eco (Eco, 1978). El mundo lingüístico que se mueve hacia
la enunciación y la pragmática, Berrendoner (Berrendonder, 1987), Levinson
(Levinson, 1989), también privilegia a la interacción. Pero este campo de
conocimiento ha tocado poco al campo académico de la comunicación tan centrado
en los medios de difusión. Sólo los estudios culturales han mirado a las
ciencias del lenguaje y de los signos como una matriz necesaria importante,
aunque no se han aplicado lo suficiente. Esta es una veta por explorar para la
comunicación.
La Cibernética. Aquí se
presentan algunas confusiones y grandes aportaciones. Esta fuente está más
lejana de la comunicación en el sentido social, cubre otros espacios
conceptuales que implican a ciencias básicas y a sus ingenierías. Aún así es la
gran fuente emergente de una Comunicología a posterior, y una de las fuentes
básicas de la Comunicología a priori. En lo que toca a interacción, han sido
Bateson, (Bateson, 1984) y Palo Alto (Watzlawick y otros, 1971), los que mayor
presencia han tenido, y han hecho escuela. De esta fuente han derivado efectos
sobre el estudio Psico-social desde una perspectiva sistémica, de ahí que su
espacio conceptual coincida con el de la Psicología Social en lo que a
interacción social se refiere. El enfoque cibenético entiende a la vida social
como una matriz de relaciones en interacción, en esto coincide con la
Sociología fenomenológica, y junto con la Psicología Social constructivista, se
configura como una de las tres fuentes básicas de la dimensión comunicológica
de la interacción, considerando a los enfoques pragmáticos de la fuente
semio-lingüística, como la cuarta fuente fundamental para este dimensión.
La Economía Política.
Esta es la fuente extraña a la dimensión de la interacción. Quizás, y tal y
como lo mencionan los estudios culturales, el intercambio, como una fase de la
interacción, pudiera entrar aquí como el asunto que conecta con la interacción
(Payne, 2002). A la Economía le interesa el intercambio de bienes y servicios.
A la Economía Política le interesa la dimensión política del fenómeno. Quizás
ahí haya una veta por explorar. Pero no ha sido la Comunicología posible a
posteriori la que la ha desarrollado, aunque existen indicios de posibilidades,
como en Bernal Sahagún (Bernal Sahagún, 1974).
En este breve apunte se
puede apreciar un abanico de opciones conceptuales para configurar la dimensión
comunicológica de la interacción desde las siete fuentes histórico-científicas.
El trabajo consistirá en desarrollar esa configuración. La base de proyecto de
estudio ya está delimitada, pero aún falta mucho por explorar y completar. La
dimensión de la interacción es la central en la comunicación, y ha estado
subordinada en nuestro medio a la de difusión. Ese es un asunto por resolver
aún.
III.
Construyendo la dimensión comunicológica de la interacción.
5.
Interacción y Comunicación. Explorando un espacio conceptual.
Como perspectiva general
sobre el asunto que motiva este texto, una mirada desde el origen etimológico
de las palabras puede ser de utilidad.
La comunicación y la interacción parecen sinónimos en diversos contextos, en
otros aparecen como configuraciones complementarias, y en otros más hay un halo
de ambigüedad sobre sus contenidos y límites de sentido. De ahí que partir del
principio permita la construcción de una estructura posterior, ya sea en una
veta genealógica, o en un esquema comprensivo general, o ambas situaciones.
Para este ejercicio se toma como referencia el Breve diccionario etimológico de
la lengua española, de Guido Gómez de Silva, editado por el Colegio de México y
el Fondo de Cultura Económica.
La palabra comunicación se
entiende en su etimología como acción y efecto de comunicar. Comunicar se
entiende como hacer que se sepa, transmitir. Del latín communicare, intercambiar, compartir, poner en común, de communis, común, público. Por la palabra
común se entiende que pertenece por
igual a dos o más, conocido, frecuente, mediocre. Del latín communis, común, público. Del latín antiguo
comoinis, del indoeuropeo Ko-moin-i, común, público (sentido
implícito: intercambiado juntamente, poseído en común), de Ko-, juntamente (de kom,
juntamente) + moi-n, intercambio de
servicios, moi-, de mei-, cambiar, intercambiar. De com-, juntamente, en unión, en compañía
de, con, juntos, mismo, igual. Juntos, con, juntar, mismo, recíprocamente,
mutuamente, cabalmente, colectivamente.
La palabra interacción
está compuesta por dos partes, inter+,
y acción. Inter+, significa entre, el
uno al otro, a intervalos. Del latín inter-,
entre, en medio de, el uno al otro, de inter,
entre. Entre, en medio de, rodeado de, intermedio en el espacio que separa
lugares u objetos. Acción, hecho o efecto de hacer, movimiento, actividad. Del
latín actionem, acusativo de actio (radical action-). De actus,
hecho, participio pasivo de agere,
hacer. Por tanto interacción se entendería como intercambio de hechos, de
actividades, de movimientos, en intervalos.
De esta manera parece que
la interacción es una cosa y la comunicación es otra. Interacción nombra a una
situación en su dimensión de presente, cómo es que sucede el intercambio de
algo que se pretende poner en común. La comunicación es la misma situación pero
en el efecto de poner en común, de efectiva puesta en común. Es decir, la
comunicación implica a la interacción, pero no a la inversa. Puede haber
interacción sin comunicación, y parece que la comunicación supone algún tipo de
interacción.
Esto lleva de inmediato a
dos necesidades analíticas. Una nos lleva a la construcción de una tipología
posible de la interacción, en donde uno de los tipos es comunicación, y otros
no. Y la otra es a la configuración de la comunicación en dos dimensiones, una
que es sólo interacción, y otra que implica puesta en común de algo a partir de
la primera. Y ahí arranca un programa posible de trabajo tanto conceptual como
metodológico-técnico.
Otro asunto es la relación
entre las figuras de información y comunicación en las dimensiones
comunicológicas de difusión y de interacción. La difusión precisa un momento de
la interacción, de la comunicación, cuando se trasmite, cuando se actúa con la
idea de que el otro comparta la misma información. Pero la interacción tiene
otros momentos, cuando se verifica el acuerdo en el compartir la información. Es
decir, una cosa es cuando alguien tiene la intención de transmitir información,
otra cuando busca que esa información sea compartida, puesta en común, y otra
cuando sucede, cuando la información se pone en común por ese movimiento. Todo
esto supone comunicación sin interacción, es decir, difusión, transmisión de
información. Pero si además hay un mutuo reconocimiento de la puesta en común,
entonces aparece la interacción, por las acciones que se toman para transmitir la
información de que la información está en común. Como se puede observar son
varias etapas y niveles. Estos y otros
desarrollos paralelos y complementarios los ha aportado la Psicología social,
observando la diferencia entre diversos estados y situaciones asociadas a la
comunicación y a la interacción. En la bibliografía en español accesible hoy en
día tenemos dos textos que ayudan a explorar este espacio conceptual, el de
Edmond Marc y Dominique Picard (Marc y
Picard, 1992), y el de María Dolores Cáceres (Cáceres, 2003), y en la
bibliografía clásica puede servir como referencia el extraordinario texto de
Alfred Smith (Smith, 1976).
Hay muchas rutas de
exploración para ordenar, para organizar el espacio conceptual de nociones como
comunicación, información, e interacción. En un posible esquema de la dimensión
comunicológica se tendría que ensayar la reconstrucción de todas ellas a partir
de las fuentes históricas presentadas. Ese es un trabajo por hacer y que
llevará un tiempo y una constante actualización y ajuste. En tanto eso sucede
la propuesta a priori propone una aproximación sintética por la vía del
pensamiento sistémico. Esta es otra veta de exploración, y sobre ella trata el
siguiente punto.
6.
Interacción y sistemas de comunicación. Hacia una aproximación sistémica
a la dimensión comunicológica.
Aquí el principio está en
el techo alto de un sistema de conocimiento, si en el apartado anterior el
punto de partida fueron las etimologías, el primer rango de consenso de acuerdo
sobre lo que significan las palabras, aquí el punto de vista será el de la
epistemología, la visión posible de la construcción del conocimiento mismo.
Nada más sistémico que un punto de vista epistemológico, una observación de
segundo orden, apuntando a lo formal y abstracto, sobre lo que el conocimiento
ha caminado con motivaciones más concretas, más evidentes, más inmediatas.
Tal vez la gran noticia
del siglo veinte es la forma como se vivió la epistemología. Por una parte
aparece como una gran protagonista que sistematiza lo que las ciencias
particulares habían construido tendiendo puentes entre diversidades aparentes
en esquemas generales subyacentes. Este escenario fue de gloria para el
pensamiento positivista y neopositivista, que encontró en estas abstracciones
algunos de sus oficios no evidentes, y completo su programa constructivo y
metodológico. Esto sirvió como ejemplo para que el pensamiento crítico mirara
las posibilidades constructivas como un gran cajón de herramientas por
explicitar, y la ciencia adquirió un rostro de método y técnica que el
pensamiento humanista no termina de digerir. En tanto, la tradición humanística
y filosófica se aferró a una secuela reflexiva sobre la guerra, la
hermenéutica, y puso en duda todo aquello que la ciencia, en su base positiva
había logrado. Sólo después aparecieron poco a poco como alternativas a este
enfrentamiento no del todo improductivo nuevas propuestas, el constructivismo
se generalizó en ciertos espacios post-positivistas y post-hermenéuticos, y el
pensamiento sistémico fue adquiriendo carta de legitimidad y legalidad en este
nuevo frente de reflexión.
Sobre la historia del
movimiento epistemológico de finales del siglo veinte aún queda mucho por
definir y entender, lo mismo que por explicitar y ordenar. El asunto es que
llegamos al siglo veintiuno con un escenario que se parece mucho al de hace
treinta años y por otra parte es muy distinto. Las cosas han cambiado, pero no
tanto, tenemos más cultura de cambio, pero eso no nos hace más eficientes y
lúcidos. La noticia es que si, tenemos una mirada que nos permite ver más y con
más apertura que la que hubiéramos tenido en los ambientes sobre-ideologizados
de los años setenta, pero por otra parte no hemos aprendido todavía a ver con
claridad en estas nuevas condiciones. Tenemos ante nosotros los más abundantes
y más completos sistemas de información nunca existentes en la historia, pero
eso implica mucho trabajo de orden y organización, y como dice Luhmann
(Luhmann, 1996), la comunicación aquí es el fenómeno clave, si aparece, el
mundo se autoorganiza, si la información lo desborda, el mundo se tensa en
exceso. Y todo parece indicar que sucede lo segundo.
Toda trayectoria es un
asunto de opciones y decisiones, eso hace la diferencia, y el origen de esas
posibilidades proviene de diversas condiciones, una de las cuales se fundamenta
en el estudio y la evaluación de las formas de percibir y organizar. En un
marco como este aparecen la Cibernética y la teoría de sistemas como opciones
para construcción de conocimiento. Todo esto parte de un movimiento que se
siente contemporáneo, reaccionando a lo que inhibe desde el pasado, y buscando
y encontrando alternativas para mejor ver y entender, para mejor actuar. En
este espacio de relativo optimismo la interacción tiene su lugar junto a la
comunicación desde esta perspectiva.
Lo primero que aparece
aquí es la propuesta de programa hacia una Comunicología posible de entender a
la interacción dentro de los sistemas de comunicación. Esto supone un
reconocimiento de las cinco dimensiones y su asociación a las categorías de
información y comunicación. Y una lectura lo más clara posible desde un punto
de vista sistémico de ambas categorías, la información y la comunicación.
Mencionar las dos partes de un apunte específico sobre la interacción dentro
del proyecto ya es un avance, pero desarrollarlas es otra cosa. Aquí sólo
apuntaremos hacia un espacio elemental de comprensión de los dos puntos, sobre
todo el segundo, para completar con ello la propuesta general del texto como
presentación particular introductoria de la interacción desde el programa hacia
una Comunicología posible.
La interacción aparece
con ese título en las dimensiones de la Comunicología posible a priori, por
economía, por retomar de inmediato con una palabra el mundo que connota, que
asocia, lo que en la vida cotidiana llamamos comunicación cara-cara,
interpersonal y diferenciarla en ese movimiento del otro gran espacio
conceptual coloquial de la comunicación que es el de los medios, nombrado por
la palabra difusión. Pero esta decisión se complica cuando se mueve el espacio
de contacto con el sentido común al de un esquema abstracto de pensamiento
sistémico. La interacción es la dimensión de los sistemas de comunicación, y la
difusión la de los sistemas de información. La concepción de sistema aporta
otra configuración a la conceptualización del sentido común de interacción y
difusión, cuando se asocia a información y comunicación.
Los sistemas de
información buscan como sistemas reproducirse, difundirse, y en su concepción
podemos identificar dos vectores, uno elemental, cuando aparecen como un
objeto, y otro complejo, cuando aparecen como sujeto, como en el caso de una
biblioteca (objeto) o el caso de una forma cultural o moral (sujeto). La
Memética (Blackmore, 2003) es clave en esta visión, sobre todo para entender el
segundo vector. Los sistemas de comunicación buscan como sistemas lo mismo que
los sistemas de información, pero a diferencia de los sistemas de información
que son sistemas clausurados en su contenido, un paquete de instrucciones que
se duplican de un ámbito en otro, con mayor o menor eficiencia (eso es lo que
estudia la difusión), los sistemas de comunicación tienen una configuración de
autoorganización, no se mueven en una sola dirección, la de su reproducción
lineal lo más idéntica posible (como los sistemas de información) de un lugar a
otro de una generación a otra, sino que cambian. No les interesa la
reproducción del paquete de instrucciones (Sistema de información), sino la
estructura de relaciones, de interacciones como un todo, que se mantiene aún en
los cambios y modificaciones. Lo que se mantiene entonces es el sistema como un
todo que cambia para continuar, que se modifica para sobrevivir, que se
transforma para mantenerse, como en el caso de una comunidad de sentido, una
comunidad social, un pueblo, una formación cultural. El sistema de comunicación
es la red social como ecología humana de lo posible, como organización
dialógica y simbólica de la historia cultural, el entramado de conexiones,
vínculos, relaciones, que con cierta redundancia reproducen la vida social,
pero también la modifican, la transforman, la desintegran, cuando el sistema
comunicación se autoorganiza al entrar en contacto con otros sistemas de
comunicación y de información.
Los sistemas de
comunicación requieren estudiarse desde la Sistémica y desde la Cibernética de
segundo orden, pero no aislados, sino en dinámica con los sistemas de
información, y las configuraciones de información, y los sistemas de
observación y reflexión a partir de esas observaciones. Todo esto configura el
proyecto de hacia una Comunicología posible, donde los sistemas de comunicación
son centrales, pero siendo parte de una configuración y trayectoria más
compleja, que se percibe y entiende junto con las otras cuatro dimensiones del
proyecto.
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Textos en internet en la página de arewara y en el portal de
Comunicología.-
http://www.geocities.com/arewara/arewara.htm
http://www.geocities.com/comunicologiaposible/
Jesús
Galindo Cáceres
Vallejo, dos
de diciembre de 2004