LA COMUNICACIÓN COMO CAMPO PROFESIONAL POSIBLE. De los oficios por venir.

Jesús Galindo Cáceres

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Presentación.

 

      El siglo veintiuno ha iniciado con una serie de fenómenos que apuntan hacia una nueva agenda de investigación. Por una parte está la dimensión elemental de reconstruirlos para intentar comprender cómo fue que sucedieron. Y por otra parte está la dimensión conceptual, la cosmológica, la que les otorga un sentido, los significa, los hace entendibles. Las nuevas imágenes de la guerra, la extensión masiva de la internet, la nueva televisión y sus posibilidades, el nuevo comercio, la educación a distancia, la medicina por computadora, en una palabra la magnífica e imponente  presencia de nuevas formas tecnológicas.  Y el mundo se ha reacomodado, en unas regiones a mayor velocidad  que en otras, y  las visiones académicas van al paso, improvisando, inventando, padeciendo el mismo asombro que los demás, con poco que decir pero demasiado dicho.

 

      A partir de la segunda mitad del siglo veinte empezó la circulación académica de la noción de comunicación. El término se ubicó en la ecología de los medios electrónicos de difusión de información, dejó detrás a sus antecedentes humanistas, se enfiló en la carrera deslumbrante de la radio, el cine y la televisión. Después se convirtió en  un concepto obvio, fijo, común, poco se ha profundizado desde el campo del discurso de los medios sobre lo que implica llamar comunicación a lo que sucede en el fenómeno social de la mediación colectiva. Al nombrar a la comunicación como concepto de inmediato la imagen implicada es la de los medios, y sus usos son nombrados por la palabra, pero la palabra no es explorada en su origen y fundamentos. Es momento de retomar sus raíces, es urgente entender lo que la cosmovisión de la comunicación supone, otros mundos aparecen cuando el concepto retoma su forma y continúa su evolución. La comunicación es muchos fenómenos que se nombran con ella, pero también es un concepto que puede construir nuevas percepciones, visiones, acciones. Aquí se explorará una veta de esta reorganización del término.

 

 

I.                    Comunicación y cosmovisión.

 

      La importancia de los términos es que permiten definir estados y situaciones. La comunicación en su origen está asociada con diálogo, con interacción, con mutuo efecto de la acción del otro. En el uso del término para nombrar al fenómeno social de la prensa, la radio, el cine y la televisión, esta connotación no está presente.  El fenómeno de los medios está asociado a  la difusión de información. Esta diferencia puede alumbrar sobre usos y abusos conceptuales, y permitir reorganizar un programa posible de investigación, de formación y profesionalización.

 

      Los grandes centros de poder han tenido muy clara la imagen de los medios asociada a información. De lo que se trata es que unos promuevan en otros lo que ellos piensan, aprecian, suponen, necesitan. El gran evento de la propaganda en la segunda guerra mundial, que dio origen a la indagación programática de los efectos de los medios, está centrada en una voluntad imponiéndose a otras, no hay comunicación, sólo un sistema de información ganando territorio para beneficio de quien lo patrocina. Todos los usos contemporáneos de los medios siguen ese patrón, alguien busca algo de alguien, lo indaga, confecciona mensajes para persuadirlo, lo expone a ellos, y evalúa su eficiencia y eficacia. No hay comunicación, sólo manejo de información por parte de una voluntad interesada en obtener sus fines.

 

      La comunicación se presenta en este escenario mediático por complejidad social. Los emisores causan efecto en los receptores, y estos van modificando su configuración, la cual afecta a los emisores, que cambian también para poder seguir al mando de la dirección social. Aquí la comunicación aparece, según la noción general asociada al diálogo y la interacción, pero no es la finalidad de los emisores del mundo, es algo que acontece por contexto social y complejidad, y en muchos casos no es consciente. Lo que si es consciente es la necesidad de influir, de intervenir en los otros.  Y eso no es comunicación, es sólo manejo de información en un esquema general de dominación.

 

      Queda claro que hay muchos comportamientos sociales que están en el mismo orden de acción, todos ellos forman parte de una cosmovisión, la del dominio de unos sobre otros. En esta dominación es clave la información, la que se obtiene del objeto de poder, y la que se ordena hacia el objeto para mantenerlo sujeto a un campo de posibilidades. Esta cosmovisión actúa en los medios electrónicos, la prensa y  el cine, pero también en muchos niveles y espacios de la vida social general y particular. Aquí no hay comunicación, sólo dominación y resistencia.

 

      El argumento se redondea cuando se exploran  algunas dimensiones de la cosmovisión de la comunicación. Aquí lo urgente es la interacción, el intercambio de visiones para ir en alguna dirección conjunta. La comunicación se presenta en muchos ámbitos de la vida social, en todos aquellos donde no es pertinente una orden, una dirección de la acción por parte de alguien hacia alguien. La situación típica es cuando no hay guía de acción, la que sea, y los participantes en la situación necesitan ponerse de acuerdo en una. Para ello ponen en escena recursos y habilidades comunes, como la simpatía, la empatía, la conversación, la charla, el humor, todos en dirección de la puesta en común de algo que permita una visión conjunta de acción. Sucede lo mismo entre un grupo de amigos, que de vecinos, familiares, compañeros de escuela, de trabajo, de oficina. La comunicación aparece cuando la información es insuficiente, incompleta, innecesaria, inconveniente.

 

      Es peculiar como la cosmovisión de la información se presenta en lo pequeño cotidiano, y tiene mucho éxito cuando se economiza movimiento e interacción a favor de una visión que se impone a las demás. La comunicación aparece cuando no es posible esa unidad de acción y de visión, y por tanto hay que interactuar para configurar un espacio de acuerdo entre lo diferente y diverso.  Aquí emerge la relación entre ambas desde el día a día, hasta la figura del encuentro conflictivo o cooperador de dos cosmovisiones prácticas con una configuración de sentido heterogénea. Son dos guías de acción que operan a partir de condiciones distintas, con medios distintos, con resultados distintos, pero que pueden relacionarse en momentos y procesos diversos, porque así lo exigen las circunstancias.

 

       Los medios no quieren comunicarse con los públicos, no quieren que ellos les afecten y modifiquen, que sean autónomos, interlocutores semejantes, ellos necesitan que sólo sean consumidores, que no piensen más allá, para surtirlos de lo que necesitan están los emisores. En cambio una mujer quiere que su marido la escuche, que se exprese con respeto y atención, quiere construir con el un diálogo para actuar en conjunto, como pares, semejantes que interactúan para mejor vivir. Las lógicas de la información y de la comunicación no son las mismas. Así también son posibles los escenarios alternos, unos emisores construyendo al medio junto con sus públicos, y una mujer tratando de dominar a su hombre para que haga lo que ella quiere. Dos cosmovisiones.

 

      Quizás dónde es más grave lo que aquí se expone es en el mundo discursivo de los sistemas de conocimiento. La imagen es la siguiente, qué pasa cuando una u otra cosmovisión guía la construcción del conocimiento, elabora los esquemas, las formas de percepción. Ahí es donde aparece el escenario del mundo académico oficial. Al confundir las dos cosmovisiones insiste en forma confusa y ambigua sobre el tipo de vida social que sustentan los medios. Otros son los que han dado cuenta de la alternativa de la comunicación, fuera de los medios, pero no dentro de ellos, eso es un trabajo por hacer, un oficio por desarrollar. Y así, tenemos terapeutas, trabajadores sociales, antropólogos, trabajando por la comunicación, pero sin  que ella sea el eje de su acción. Y en cambio tenemos a la gente del mundo oficial de la comunicación, los medios, trabajando para algo que no es comunicación, y no se dan cuenta de la situación. Aquí se abre otro capítulo para la formalización de oficios y tareas por desarrollar.

 

      El peso de las cosmovisiones afecta la forma de vida, la forma de percepción y de acción. De lo que estamos hablando aquí es de la relación entre sistemas de conocimiento configurados por una u otra cosmovisión, que tienen efecto sobre la composición y la organización de lo social, de la vida de la gente, uniéndose en alguna dirección y con cierto sentido. Esta es la imagen de  un frente de construcción de la convivencia, que será de un tipo si una de las cosmovisiones impera, y de otro, si lo hace la otra. Y sobre eso hay que hablar y trabajar, sobre lo que hay que hacer frente al dilema, la convergencia, el conflicto, la cooperación, de cosmovisiones.

 

 

II.                  De las ciencias de la comunicación a la comunicometodología.

 

      Lo que está en juego es un programa general de desarrollo del estudio y aplicación de la comunicación.  Desde el apunte anterior, pareciera que la comunicación tiene dos rostros contemporáneos en el mundo de su estudio. Uno viene de la tradición de la mass communication research, y otro tiene su lugar en el mundo de las terapias y la construcción de vida social en lo comunitario y lo grupal. En cierto sentido se encuentran en dos orillas distintas de la comprensión y la acción sociales, pero en otro, pueden tener puntos de contacto por explorar. Miremos el asunto en su totalidad.

 

      La corriente de los estudios sobre medios masivos de comunicación  enfoca su punto de vista en las audiencias y los públicos. Trata de saber cómo afecta en  la composición y organización de la vida social la presencia de los grandes medios, en particular la televisión. Juega con una doble perspectiva, por una parte mira desde los medios a la gente, observa el vector de intervención en la vida social de los mensajes y los escenarios de exposición, como si quisiera continuar el proceso conociéndolo mejor. Y por otra parte observa el contexto general de la vida de la gente y la ubicación de la presencia de los medios y sus escenarios en el, aquí lo que se trata de conocer es el cambio en la composición y organización de las escenas y situaciones de los ámbitos familiares y alrededores. Como sea el punto de partida es que hay dos entidades separadas, medios y gentes, y unos actúan sobre otros y ese es el punto.  Por una parte conocer como se da ese proceso de acción unidireccional, y por otra, aplicar ese conocimiento en el mismo proceso.  Esto es una imagen de la comunicación que está subordinada a la acción de los grandes medios, en particular la televisión. El título general de este capítulo podría ser estudios y aplicaciones de la intervención social mediada por tecnologías de información. La comunicación no es un elemento central, pero es parte de la agenda de investigación y aplicación.

 

       En este énfasis la comunicación aparece sobre todo en la información que se obtiene al observar lo que sucede durante y después de la exposición a los medios por los públicos y audiencias. Es decir en la interacción semiótica de esos públicos y audiencias cuando ven televisión, oyen radio, van al cine, y lo que pasa después, la tematización, la modificación de sus agendas temáticas, de sus intereses, sus objetivos, y la experiencia social de esos complejos procesos de cambio, reforzamiento, y confusión. El mensaje es lanzado y sucede algo con el. En una dimensión logra  o no lo que el emisor  pretende, pero en otra afecta áreas de la vida que no estaban en el blanco. Los investigadores de esta línea miran ambos escenarios, más el primero que el segundo. Y como estos se experimentan en la vida social, la comunicación, la interacción es parte de ella.  He aquí el punto de contacto con la otra orilla.

 

      El  mundo de la comunicación terapéutica también tiene un vector central claro y un  ámbito de expansión complejo. En su centro se ocupa de problemas asociados a los sentimientos y las relaciones humanas, el amor, el miedo, el deseo, la convivencia, la alegría, la tristeza, son el espacio social donde se mueven. La comunicación es una estrategia y una herramienta para que la gente recomponga y reorganice sus vínculos para mejor vivir. En este caso no es un mensaje y sus consecuencias, sino las relaciones mismas, las interacciones, las redes, lo que modificará o no la vida de la gente. Se promueve que esas interacciones ajusten, alivien, coordinen, enriquezcan, la vida de la gente. El terapeuta coopera con las situaciones, pero son los actores involucrados en las situaciones los que actúan y cambian su vida. Aquí aparece la imagen de una dirección constructiva, la del terapeuta, semejante a la de los medios, pero el contexto constructivo está cargado a la interacción entre la gente, como en los medios. Pero el énfasis del proceso es distinto, en un caso el mensaje del emisor es la clave, en el otro la interacción entre la gente es la clave.  Ambos poseen dimensiones de información y comunicación, pero los énfasis programáticos y metodológicos son muy diferentes.

 

      El punto de contacto de ambas perspectivas son los contextos de interacción social de la gente, de los actores. Ahí coincide la presencia de los medios y todo lo demás, los vectores de construcción social provenientes de diversos aparatos de control social presentes y pasados. De ahí que tenga interés una perspectiva que se denomina Mediología, la que apunta hacia todo lo que media entre composición social y vectores de su construcción. O que tenga interés un acercamiento como el de la Memética, que indaga como ciertos sistemas de información tratan de reproducirse por todos los medios en el tiempo y el espacio sociales.  Y por supuesto tiene sentido que se nombre a la Cibernética como una ciencia madre que apunta a todos estos procesos como parte de las operaciones maestras de autoorganización de los sistemas sociales.  Lo que falta  es el énfasis en comunicación.

 

      El enfoque de la comunicación está por construirse, y hay varios elementos disponibles para hacerlo, empezando por los que vienen de la investigación de los medios, y todo el mundo de las terapias. También hay fuentes en los estudios antropológicos y de sociología de la cultura. La Semiótica tiene mucho que aportar. Todos los trabajos de intervención en comunidades desde el vector militante y asistencial también tienen mucho que decir. Lo mismo los conocimientos técnicos de la difusión de información e innovaciones en la educación, la medicina y otros ambientes. De todo eso puede construirse una auténtica ciencia de la comunicación, una Comunicología, con su respectivo método, una Comunicometodología. Y ese es un programa que está en marcha y apunta hacia todo aquello que convoca a interacciones, diálogos, y fenómenos asociados. Lo que marca el curso de sus pasos son los problemas sociales mismos, el que sea difícil convivir en forma codificada estable, el que el movimiento de la vida lleve a situaciones emergentes que necesitan negociación, tematización grupal y colectiva. Y todos los ámbitos de los mundos sociales están incluidos, no hay lugar del espacio social que no necesite ayuda técnica y conocimiento especializado en cómo relacionar a la gente a partir de sus propias condiciones de expresión e interlocución, de comunicación.

 

 

 

III.                Ingeniería social para el siglo XXI

 

      En este proceso constructivo de un nuevo programa para la comunicación social  también se involucra otro nivel de composición y organización del conocimiento. La mirada sociológica parte de un contexto, de un campo problemático y de ciertas aspiraciones coherentes con las visiones del mundo en el siglo diecinueve. Ese marco reflexivo del mundo occidental, europeo primero, luego mundial, intentaba indagar lo que la colonización y la dominación capitalista  implicaban para la vida. Pero el mundo cambió, la colonización adquirió otra fisonomía en el siglo veinte, y el capitalismo mutó a ser la forma ordinaria de vida de la mayor parte del planeta.  Un grupo de las preguntas del diecinueve siguieron vigentes en el veinte, pero aparecieron otras, las del movimiento y el cambio acelerado de las visiones y las situaciones, por efecto del mercado y otros factores culturales y tecnológicos emergentes desde las guerras mundiales y hacia la segunda mitad del siglo pasado. La Sociología cambió, es decir la perspectiva sociológica, y el proceso llega al presente envuelto en rupturas y continuidades que la institucionalidad no puede controlar, y que llevan la reflexividad social hacia nuevos escenarios y prospectivas.  Todo esto sucede mientras las primeras comunicologías aparecen y proponen una nueva agenda de indagación para el mundo contemporáneo.

 

      Los medios ya son un componente central de los programas de investigación y desarrollo sociales, las tecnologías de información y comunicación han ido adquiriendo una centralidad preponderante en todos los procesos constructivos de la vida actual. Y es sólo el principio, las sociedades que vienen serán tan distintas de la actual, como la actual de la edad de piedra. El movimiento interior de la Sociología decimonónica la tensa a una mutación radical, a un ajuste completo de su programa y sus premisas. Y en el exterior están todas esas visiones y prácticas constructivas de la vida social, que no tienen un continente definido y son algo mucho más grande y complejo que un archipiélago de experiencias aisladas.  La resultante de toda esta agitación es la apuesta por nuevos formatos y programas. Y ahí se da la coincidencia entre la emergencia de la nueva comunicología y comunicometodología, y la nueva perspectiva de lo social. El constructivismo, las ciencias cognitivas, las ciencias de la complejidad, la cibernética de segundo orden, son sólo algunas de las fuentes de este movimiento universal. Nos movemos hacia nuevas formas del pensamiento y la práctica sociológicas, la comunicación es un elemento fundamental, la información también, lo mismo que el sentido de la energía, los sistemas, el caos, y los mundos posibles.

 

      Una forma que pone en orden todo este conjunto de condiciones y circunstancias es la Ingeniería Social.  Durante todo este tiempo la comunicación ha oscilado entre la especulación filosófica o ideológica, y la práctica orientada por intereses comerciales, políticos o culturales. Existe un conocimiento que puede organizar estas dos dimensiones, es el de la ingeniería. En este campo de la vida profesional se conjugan esquemas de representación sobre algún objeto, y esquemas de operación sobre el, todo orientado por problemas que resolver, por preguntas que responder. Esta relación entre ciencia de representaciones e ingeniería de operaciones, puede ser llevada a la comunicación y a la vida social. Por una parte se sistematiza el conocimiento sobre la vida social, y por otra se ordenan las experiencias de construcción en ella. La comunicación entra como un elemento central en la propuesta, pues propone a los propios actores sociales y sus interacciones como los auténticos ingenieros de sus mundos de vida. De esta manera la información fluye a los actores, y estos con sus competencias reflexivo-constructivas, interactúan y modifican o refuerzan los patrones de composición y organización de sus mundos. La Ingeniería Social se funda en la comunicación.

 

       Este nuevo ámbito de construcción de la vida social a través del conocimiento generado sobre ella, sistematizado en información, y puesto en acción en sistemas de comunicación, tiene como agentes a una serie de nuevos profesionales. Se necesitan expertos en investigación social, se necesitan expertos en sistematización de información, en construcción, mantenimiento y desarrollo de sistemas de comunicación, en intervención social, en asistencia personal, grupal, comunitaria, en relaciones interpersonales, en resolución de conflictos, en desarrollo de comunidad, en relaciones multiétnicas, interculturales, intergeneracionales, de género. En fin, muchos oficios de los cuales ya tenemos noticias, pero que ahora serán orientados por la Ingeniería Social, y por la Comunicología y la Comunicometodología.

 

       El punto eje de la Ingeniería Social emergentes es resolver el problema de cómo juntar a la gente para beneficio del sistema o subsistema social correspondiente. Y necesitará  del conocimiento de cómo se junta en condiciones ecológicas sin intervención sistemática científica y técnica. Así que ciencia de la representación social, e ingeniería de la operación constructiva sobre lo social se unen en la figura de la comunicación como la forma básica de reunión de la gente.  En este movimiento las universidades y todas las iniciativas de formación profesional serán necesarias. Un nuevo mundo académico para un nuevo mundo profesional, para un nuevo mundo social, y los mundos posibles por configurar.

 

 

Cierre.

 

       Las profesiones sistematizan conocimiento para formar un oficio práctico, un ámbito de habilidades e información que encaran un paquete de problemas y situaciones. En el caso de la comunicación la profesión modelo ha sido la de periodista, una figura social emergente en el siglo diecinueve, y que evolucionó hasta el veinte y sigue vigente. Pero el periodista forma parte de un mundo empresarial y social que se ha diversificado en muchas direcciones. Su oficio está en mutación y diversificación constante. Y por otra parte no es el único profesional encargado de la información, lo que se puede considerar el centro del oficio periodístico. También está el oficio del maestro, del político, del asistente social, y por supuesto el del bibliotecónomo  y el bibliotecólogo, y el emergente del informático, el experto en sistemas, y así diciendo. Sobre información existe un haz de oficios que convergen en una nueva formalización posible. Pero además están los asuntos de la comunicación, que no tienen relación ninguna con el periodismo, ahí aparecen oficios tan antiguos como el de abogado o el tribuno, y relativamente nuevos como el de promotor cultural, trabajador social, terapeuta. Así que hay en evidencia muchos oficios por reconfigurar en la matriz comunicológica y comunicometodológica.  Las profesiones del futuro con vocación de convivencia social tendrán que formalizarse desde estos dos troncos matriciales, la información y la comunicación. Quizás lo que puede darles un contexto común será la Ingeniería Social, pero de cualquier forma algo habrá que hacer con todo esto. El origen primero de la profesión indica que es necesario y urgente, las necesidades y los problemas sociales de contacto, interacción, conexión, vinculación y comunicación están ahí. Todos los aspectos de un nuevo entorno de vida general, la cibercultura. Pero esa es otra historia, y es sólo un elemento más de todo lo que hoy nos indica que el mundo cambió, nosotros somos otros, y necesitamos otras percepciones, otros comportamientos, otras profesiones.

 

 

                                      Dr.  Jesús Galindo Cáceres

                                     Vallejo, 4 de enero de 2002

 

 

       

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                                 Vallejo, 4 de enero de 2002

 

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