SOBRE COMUNICOLOGÍA Y COMUNICOMETODOLOGÍA.
Primera guía de apuntes sobre horizontes de lo posible.
Jesús
Galindo Cáceres
http://www.geocities.com/arewara/arewara.htm
I.
Primeras imágenes e
ideas
La comunicación es algo que se encuentra
en la agenda sobre los temas por atender en el mundo contemporáneo. No estaba
ahí, pero si estaba. No estaba como un asunto que había que desarrollar como
cuando te ocupas en algo urgente e importante, que puede modificar la vida,
revolucionar el cosmos. Pero ha estado ahí hace mucho tiempo, la configuración social-cultural
se ha construido con ella una y otra vez, y ha formado parte de lo cotidiano,
de lo inmediato desde quizás los primeros paso de lo que hoy llamamos vida
humana.
Hoy su definición es un tema de
discusiones académicas, políticas, pedagógicas, motivo de encuentros, de
convocatorias, de publicaciones y aflicciones. Y cuando se tiene una noción
relativamente estable y consensuada, ese es sólo el principio, falta mirar
entonces lo que en el mundo aparece con su forma, y por último sistematizar sus
poderes y necesidades constructivas, hasta llegar al perfil de un artefacto que
puede aplicarse y rendir cuentas con precisión. La comunicación es todo eso, Filosofía,
teoría, ingeniería, y más.
Son muchos los talentos y los recursos
invertidos en los últimos tiempos en este ahora sí campo de conocimiento en un
sentido amplio. Y es en este momento que es posible un recuento de lo sucedido,
y una programación de lo por acontecer. Todo bajo la coartada de que es algo
útil, necesario, importante, urgente, consecuente. Y la tarea se divide ante
nosotros en dos grandes áreas, una, la que pondrá orden en todo lo que ha
pasado, otra, la que hará la apuesta hacia delante, la que marcará la guía de
lo posible y lo imaginable, por lo menos durante un tiempo, hasta que nuevos
ajustes y creaciones nos donen la forma de las nuevas miradas y memorias.
La primera tarea requiere dedicación y
paciencia, la segunda creatividad y audacia. Ambas se unen en la
sistematización de lo que en forma colectiva se ha sintetizado sobre la
comunicación en las dimensiones conceptual y tecnológica. Es decir, por una
parte la construcción discursiva de sentido, el desarrollo textual de la
intención de entender y nombrar, el fondo teórico y filosófico del asunto. Y
por otra, el diseño y construcción de aparatos y herramientas prácticos de
acción para intervenir, modificar, acelerar, lo que se entiende por comunicación,
la dimensión técnica, tecnológica, de ingeniería del asunto. Por una parte comprender, por otra
intervenir. La comunicación aparece así como un campo posible de configuración
de nociones, visiones, percepciones, y de intenciones, operaciones, acciones.
Ciencia y tecnología, la forma teórica de la comunicación, la Comunicología
posible, y la forma práctica-constructiva, la Comunicometodología posible.
Así que primero la historia del proceso. En
forma oficial llevamos entre sesenta y setenta años de movimiento hacia una
Comunicología posible. El lugar de su emergencia fue el ambiente intelectual y
político en los Estados Unidos de Norteamérica allá por el período de
entreguerras, en los años en que se gestaba la segunda guerra mundial, y la migración
de cierta inteligencia europea enriquecía a una nación que se preparaba para
ser la Roma de la nueva era. Lo que sucedió entonces está aún por ser
sistematizado, pero sabemos de seguro del impacto que tuvo en el resto siglo
veinte hasta nuestros días. La primera
lengua de la comunicación académica fue el inglés, y es de llamar la atención
cómo esta historia particular coincide con la emergencia de un fenómeno
universal de difusión del pensamiento, la ciencia y la tecnología en ese
idioma. La comunicación es parte de la historia contemporánea, y en cierto
sentido un componente que hace la diferencia respecto al tiempo social
anterior.
Mirar al siglo veinte, y sobre todo al
mundo que surgió después de la segunda guerra, es mirar al contexto en el cual
se desarrollan los antecedentes de la
comunicología posible. Al iniciar el nuevo siglo hay muchos relatos que ordenar
y recordar, se han multiplicado las expresiones textuales y los nichos
institucionales para su expresión, difusión y conservación. Ahora es el tiempo
para sistematizar y proponer la etapa que sigue. Y esto sucede de nuevo
coincidiendo con un mundo que parece emerger a partir de un orden internacional
peculiar, y una matriz tecnológica de información y comunicación única e inédita.
Quizás nos hemos pasado un poco, tal vez
nos estamos adelantando, a lo mejor y estamos en el momento justo. No sabemos,
eso es tema para las futuras generaciones. Pero lo que si podemos afirmar es
que somos parte de una generación emergente que ha convivido con una historia
reciente que exige un recuento y una propuesta. Y ese es el punto.
II.
Presentación y
antecedentes generales.
Tenemos comunicólogos pero no
Comunicología. Lo que quiere decir que en realidad no hay comunicólogos, sino
sólo estudiosos de un campo que en cierto sentido es nombrado en común como de
comunicación. Y ahí está la primera imagen detonante de la necesidad de fundar
una Comunicología posible. En un gran trazo general de la trayectoria del campo
académico de la comunicación se podrían identificar tres grandes etapas. Una
que cubre los años treinta y cuarenta. Otra que incluiría de los cincuenta
hasta los setenta. Y una tercera con la historia de los últimos veintitantos
años. Todo ese movimiento puede ser ahora percibido y organizado como
antecedentes de la fundación de una Comunicología posible. Tarea que hoy
podemos emprender.
La comunicación es el nombre de muchos
fenómenos que juntos configuran un espacio conceptual amplio y confuso. Con el
mismo nombre se llama a las carreteras y a los puentes, a los automóviles, los
barcos, los aviones y los trenes. A la radiodifusión, al cine, a los
periódicos. Y también a las relaciones de pareja, familiares, vecinales y
laborales. E incluso a un partido de fut-bol, a una reunión religiosa en un
templo, a una fiesta, a una campaña política. Y más, a las relaciones sexuales,
a las relaciones pedagógicas, interétnicas, a la historia. E incluso a las
interacciones entre insectos, animales, y hasta a las relaciones químicas y entre
planetas del sistema solar. Todo esto y más participa del espacio conceptual de
la comunicación. Como se puede apreciar es necesario un perfil más claro de lo
que es y no es, desde qué punto de vista, con qué implicaciones, y bajo que
condiciones. En fin, algo más que una noción general compartida.
La historia de los antecedentes de una Comunicología
posible se ha centrado en el campo académico de la comunicación en la dimensión
social-humanística del espacio conceptual. Con ello las dimensiones que aluden
a transporte y vías de comunicación han quedado al margen, igual que las que
tienen connotaciones de orden físico, químico o biológico. Lo cual define
cierto marco de acontecimientos discursivos, pero no ayuda por necesidad a su
riqueza lógica y teórica. Como sea en los últimos veinte años la comunicación
en el mundo académico ha sido la que hace referencia a lo
social-psicológico-cultural. Con ello el lugar de cruce teórico es el que hace
coincidir a la Psicología, la Sociología y la Antropología, por una parte, y a
la Filosofía y las humanidades en general por otra.
Y ese ha sido el territorio de debate de
la actual generación académica que cruzó del siglo veinte al siglo veintiuno. Como
hipótesis se podría afirmar que la visión humanística y filosófica ha sido la
que ha reinado en este debate, y la perspectiva científica se ha cargado hacia
lo psicológico social, en términos generales, dejando de lado lo Antropológico,
que no a la cultura (estamos aún en el auge de los llamados estudios
culturales, no muy científicos, pero si muy llamativos). Y a este grupo se ha
unido la visión emergente sobre las llamadas nuevas tecnologías de información
y comunicación, que tienen un fondo de pensamiento mecánico de la ingeniería. Y
por otra parte la veta de la producción de mensajes ha acompañado todo el
tiempo a los vectores conceptuales mencionados. Y ahí la creación artística y
el dominio formal de los lenguajes y sus productos ha sido el centro. La
comunicación académica oficial está dividida entre los científicos sociales con
ideología humanística, y los creadores de mensajes con necesidades de dominio
formal sobre los lenguajes y sus medios.
Ante este escenario en donde los medios
de difusión masiva, la radiodifusión, el cine y la prensa, han sido el corazón
de la trama académica, la síntesis de una Comunicología posible requiere de una
inversión de energía grande en la inclusión de lo diverso a los medios con la
centralidad de los medios, en un ejercicio conceptual que ordene desde lo general,
siguiendo el patrón deductivo de la ciencia. No todo son medios, pero no hay
Comunicología posible sin ellos. Esto supone la búsqueda de un marco
organizador que permita la construcción de una perspectiva general que incluya
lo diverso, y al tiempo sea consistente en su interior. Esa perspectiva puede
ser la Sistémica.
Pero el tema conceptual y teórico es sólo
una parte del problema por enfrentar y resolver. También está todo el espacio
constructivo, el de la acción, el de la creación. Aquí la lógica de las
representaciones, de la teoría, no es suficiente. Y la misma perspectiva
sistémica puede ser útil, pero en su versión de ingeniería, de tecnología. De
ahí surgirá otra sistematización de experiencias y visiones, la
Comunicometodología. En este caso como
en el teórico será entonces la Sistémica la que permitirá poner orden y
proponer. Quedando en un nivel de construcción superior,
epistemológico-metodológico, tanto para la elaboración de una matriz conceptual
comunicológica general, como para la configuración de una matriz tecnológica
comunicometodológica. Y esto completa el
camino constructivo, por una parte la reconstrucción de la trayectoria del
campo, el momento a posterior, por otra la propuesta de un sistema de
organización general, la propuesta a priori. Con el encuentro coherente y
dialógico de ambas perspectivas en una síntesis en movimiento. Aquí
presentaremos apuntes sobre la figura del sistema de organización general.
III.
Hacia una
comunicología posible.
Estamos
ante el proyecto de construcción de una perspectiva de conocimiento científico,
o por lo menos sistemático y coherente. Esto supone aplicar el sistema
construido a una variedad heterogénea de textos y discursos, de objetos y
puntos de vista. En un escenario radical de definición cerrada, la comunicación
podría ser considerada sólo algo que excluyera a la mayor parte del contenido
del corpus académico que se supone parte del tema. Eso ha sucedido sin una
intención consensuada explícita con los medios de difusión masiva. Para muchos,
dentro del campo académico de la comunicación, los medios son el único objeto
legítimo y legal en el estudio de la comunicación. La interacción cara a cara y
todo lo demás no mediático no es comunicación en un sentido oficial. Aquí se
intenta ir más allá de esta limitación histórica, como ya se ha mencionado los
medios son centrales para el campo académico, pero no son el único objeto de
investigación posible ni ahora ni desde el principio del relato. Por tanto se
necesita la propuesta de un espacio conceptual que incluya a la mayoría de los
objetos nombrados como de comunicación, y que por otra parte sea reconocido por
otras perspectivas, desde la Sociología hasta la Odontología, como algo que se
entiende como propio y específico,
construido con un punto de vista distinto a los existentes, y que permite
cierta claridad y mejor comprensión del mundo.
Entendiendo por comunicación la acción
que mueve a poner en común algo entre entidades que participan de esa
intención, como una guía conceptual general, el siguiente paso es mirar al
espacio conceptual vigente y ensayar una reorganización a partir de dimensiones
generales que lo puedan ordenar casi por completo. Ese ensayo propone en este
momento cuatro dimensiones básicas para percibir y mejor entender al espacio
conceptual actual sobre la comunicación. Cada una de esas dimensiones marca
límites para lo que es y lo que no es, y en ese momento requiere sintetizar con
claridad los principios constructivos que hacen pertinente esa cualidad. Las cuatro
dimensiones son: la expresión, la difusión, la interacción y la estructuración.
La expresión retoma todo lo que está
asociado con lo que se llama producir mensajes, desde el acto mismo del habla,
hasta el diseño del contenido de una campaña publicitaria o un largo metraje
cinematográfico. Los principios constructivos de esta dimensión podrían
ubicarse en el campo del arte y la estética, por una parte, pero también en el
campo del lenguaje y la organización formal del texto y el discurso. Las disciplinas
que confluyen aquí son entre otras la Estética, la Lingüística, la Semiótica,
la Lógica, la Retórica, y formas estables de expresión como la literatura, la
música, las bellas artes en general, y el Diseño gráfico y las ciencias del
diseño en general, con sus preceptivas, sus convenciones, sus formalismos. Aquí se ensaya poner en común algo, y el
momento del paso del impulso energético y la forma que lo materializa es lo que
en particular importa. De ahí que también la Psicología y las Ciencias Cognitivas
tengas mucho que decir.
La difusión construye el marco con el
cual se mira a los medios de difusión colectiva y no tan colectiva. Todo lo que
implica un fenómeno de paso de un sistema de información o sus partes de una
entidad a otra está dentro de esta dimensión, ya sea que se comparta o sólo se
afecte. El cuerpo de objetos y asuntos que trata esta perspectiva es tan
extenso y central a la vida social que puede ser una perspectiva general para
entender lo social, lo cultural y lo histórico. De ahí que ya exista un nombre
para la ciencia que se encargaría de todo esto, la Mediología. Aquí la
convergencia de las ciencias sociales y del comportamiento es el centro de la
construcción de los principios constructivos, por tanto nada social o cultural
le es ajeno. Aquí se estudia lo que permite que la vida social continúe, la
puesta en común de formas de todo tipo entre nuevas y viejas generaciones,
entre propios y extraños. Aquí se puede observar la historia de lo humano como
un movimiento de elementos de un lugar a otro, como bien lo había ya observado
la Antropología, pero sin profundizar ni ampliar ni complejizar su punto de
vista. En los últimos tiempos es la Memética, la ciencia de los memes, de los
patrones de imitación, de replicación de los sistemas de información en la vida
social, la que da la pauta para desarrollar esta dimensión. Una dimensión que
reorganiza a las ciencias sociales.
La interacción es el corazón de una
Comunicología posible. Aquí la pregunta es por la mutua afectación de dos o más
sistemas organizados por el contacto, la propia acción y de las otras entidades.
La imagen es la de sistemas separados que entran en contacto y se afectan. Es
la imagen de la Ecología y de la Cosmología más compleja. La imagen misma de la
complejidad tal y como hoy la entendemos. Esta es la dimensión de la vida
amorosa, familiar, vecinal, laboral, comunitaria y social, de la que hablábamos
en los primeros párrafos. Lo mismo se incluye la situación de encuentro entre
dos extraños o dos amigos, que la situación de relación entre dos
civilizaciones y grandes formas culturales cuando Europa se encontró con lo que
llamaron América. De nuevo todas las ciencias sociales y del comportamiento
están aquí, sobre todo las que han enfatizado las situaciones de mutua
afectación, como las terapias, y algunas Sociologías y Psicologías sociales
interaccionistas. La Cibernética tanto de primero como de segundo orden y la
Sistémica en general son claves, observan a conjuntos de elementos en relación
configurando un nivel superior de organización a su participación particular.
Aquí se encuentra la llave de la construcción social, tarea para la dimensión
práctica de la interacción, la Comunicometodología.
La estructuración. Si observáramos a un
tetraedro miraríamos a un objeto con cuatro caras formadas por triángulos. Si
lo asentáramos en una superficie y lo viéramos desde arriba, miraríamos a tres
triángulos unidos en una punta. Esa es
la imagen de la estructuración. Las tres caras que se unen en una punta son la
expresión, la difusión y la interacción, y la punta, por una parte, y la base
en que están asentadas las tres caras, por otra, son la estructuración. En esta
dimensión se unen las otras tres. Por una parte una parte del sistema social
expresa, por otra esa expresión pude difundirse en otras partes del sistema, y
por otra esa difusión puede tener una reacción que modifica el proceso en una
situación de interacción. Mirar al mundo social en esta complejidad es la
visión de la estructuración. Aquí confluyen todas las ciencias y perspectivas
asociadas a la vida social, todas, desde las ciencias sociales, pasando por la
economía y la psicología social, hasta la Cibernética, la Sistémica, la Memética y la Mediología. Todas. Aquí se
construye la visión general y total de la vida social desde una perspectiva
comunicológica. Este vértice emergente es una forma de ciencia
social-cultural-histórica evolucionada dentro de principios constructivos de
complejidad.
IV.
Hacia una
Comunicometodología posible.
La Comunicología es una ciencia básica de
nuevo cuño que tiene su complemento práctico y aplicado. Todo lo que aprendemos
de las formas de composición y organización del mundo nos permite imaginarnos
mundos alternativos, distintos, semejantes, que pueden llegar a ser bajo
ciertas condiciones, con cierto gasto de energía y con la aplicación de ciertos
principios constructivos eficientes. La comunicometodología es esa perspectiva
tecnológica de construcción de lo posible. Por una parte aprendemos cómo es que
ponemos en común lo que nos configura como entidades socio-culturales, la
Comunicología, y por otra a partir de ese aprendizaje podemos intervenir las
formas de esa construcción y configurar otras, alterar las que tenemos,
confirmar y reforzar nuestros procesos de configuración, la
Comunicometodología.
El desarrollo teórico de la comunicación
adquiere profundidad y sentido en la comprensión, en el entendimiento
cosmológico del mundo que vivimos, pero también en su utilidad, en la apertura
de posibilidades para actuar en ese mundo y transformarlo. De esta manera cada
una de las cuatro dimensiones de la teoría es a la vez una dimensión de su
aplicación práctica. Y de ahí surge un catálogo de asuntos que pueden
apreciarse en el sentido y pueden modificarse en lo concreto. Esta sistematización
compone la primera parte de un catálogo posible de problemas por resolver,
problemas que derivan de la teoría. Pero existen otra serie de problemas, los
que vienen del mundo práctico cotidiano. Esta parte complementaria del catálogo
de problemas posibles es más viva, más real, más exigente, más urgente, la
motivación básica de la existencia de la teoría y de la ingeniería que la
acompaña. En este punto podemos afirmar, que en esta relación de problemas y
soluciones, y de preguntas y respuestas, un catálogo posible se desprende de la
intención teórica, pero otro de la necesidad práctica. Y en un orden posible de
jerarquía entre ambos ámbitos, que debieran ser siempre complementarios, el que
más presiona, el que más condiciona es el que proviene del mundo práctico, del
día a día.
Y aquí surge otro programa de
investigación de segundo orden. Si antes habíamos señalado la importancia de la
elaboración de una historia sistematizada del campo académico en el desarrollo de
su espacio conceptual, ahora la atención es para una historia sistemática de
los problemas y las soluciones que han sido exploradas. El mundo de la
comunicación también, y en primer lugar, es un mundo de problemas cotidianos,
problemas de todo tipo, que han tenido soluciones diversas, y que en muchos casos aún no llegan a una eficiencia
óptima. Estamos ante una categoría de problemas viejos que han sido resueltos
en forma parcial o casi total, junto con algunos que aún no son resueltos del
todo ni en forma inicial. Y por otro lado también tenemos una serie de
problemas emergentes que no tienen aún ni un nombre claro, que en muchos casos
no se ha iniciado su exploración, o que son incomprensibles por falta de
información o de una percepción suficiente. Es en este punto, el de los
problemas de la vida mundana en comunicación donde se hace más urgente una
buena Comunicología y una mejor Comunicometodología.
Exploremos el concepto de
Comunicometodología por un momento. Todas las prácticas de comunicación, las
que pueden ser organizadas en una clasificación ideal en las cuatro dimensiones
comunicológicas señaladas, tienen actores que las portan, que las ejercen. Esto
sucede en forma individual y en forma supra-individual. La acción comunicativa
tiene sujetos de diverso orden y complejidad. La comunicación es una actividad
que en principio, según quedó apuntado en la noción genera, involucra
situaciones, es algo más allá de lo sólo
individual siempre. De ahí que su percepción cotidiana supone por lo
menos la participación de dos entidades. Esto es la marca de su naturaleza, de
su materialidad. Esos actores involucrados en esas situaciones tienen visiones
individuales de lo que sucede, pero también visiones sistémicas, que provienen
de los ámbitos de socialización que los han formado, de la historia de las
situaciones en que han participado. Cada vez que se presenta un acontecimiento
de comunicación, de puesta en común, hay varios niveles de organización
perceptiva involucrados, desde lo
individual hasta lo social general. Y cada nivel supone la posibilidad de
percepción de lo que sucede por parte de los participantes, y por tanto de una
representación posible, y la posibilidad de modificar esa situación así
representada. La Comunicología participa en el primer ejercicio, el de la
construcción de representaciones, con el oficio de la ciencia. Y la
Comunicometodología participa en el segundo ejercicio, el de la intervención en
la situación representada en alguna dirección. Dependiendo de la magnitud de la
situación representable según la complejidad de su composición y organización,
será la magnitud de la participación posible en detectar un problema y su
consiguiente ensayo de solución. Esto
implica que una representación será de un tipo u otro dependiendo de la participación de los
involucrados en el contexto situacional representado. Si sólo uno de los
participantes construye la representación, esta y su campo problemático será de
un tipo menos comunicacional, si en el otro extremo, todo los involucrados participan
en la construcción de la representación y el perfil del campo problemático.
Dependerá de la práctica en comunicación lo que suceda en el movimiento de un
extremo a otro del gradiente de la participación. No es lo mismo un ego
pensando en una estrategia para poner en común algo, que una comunidad
interactuando para decidir o construir el espacio de puesta en común de algo.
La dimensión de la comunicación en el caso más individual es más pequeña, en el
caso comunitario es muy grande. La Comunicometodología se encargaría de
recorrer ese gradiente con todas sus opciones, para llevar primero a los
actores a la síntesis de la representación, y después a la búsqueda y resultado
de una solución. Todo dentro del gran principio constructivo de la comunicación
de la puesta en común. Mirando primero cómo ponemos en común lo que tenemos en
común, y luego mirando cómo buscamos y hacemos para poner en común eso, y cómo
podemos hacer para hacerlo mejor o de otra manera, o dejarlo de hacer o hacerlo
menos.
En extenso párrafo anterior está la imagen
que llevó a afirmar en el apartado de Comunicología que es la dimensión de
interacción la más Comunicometodológica. Pero también en ese apartado ya se
había afirmado que será la dimensión de estructuración la más cercana a la
complejidad misma de la vida social. El párrafo anterior es una visión de esa
complejidad vislumbrada en la dimensión de estructuración. Las otras dos
dimensiones, la de expresión y la de difusión, también tienen por tanto
participación en el horizonte de posibilidad de construcción de nuevos y más
complejos sistemas de conocimiento. Pero es la dimensión de interacción el
corazón de la dimensión práctica de la comunicación, el escenario primario de
la puesta en común cuando las entidades participantes están involucradas en las
acciones de compartir, desde un nivel primario de alta disimetría y
homogeneidad, hasta un nivel complejo de alta simetría y diversidad. La imagen
de dos entidades que se acercan donde una sabe mucho de la otra y de lo que puede y quiere que pase, y la otra está dispuesta a
ser afectada y someterse a la dirección de la primera. Y la imagen de dos
entidades muy complejas en diversos aspectos, incluido el de la percepción de
la situación de contacto, y que desean construir una tercera entidad que las
involucre a ambas sin dejar de ser lo que son, pero siendo además lo que pueden
ser participando de esa tercera entidad que corresponde a poner en común al otro mutuamente. Dos
escenarios de interacción que pueden ser ocupados por una pareja, dos
conocidos, dos grupos, dos empresas, dos naciones, dos culturas, dos
civilizaciones.
V.
Horizontes de lo
posible. Investigar la comunicación, investigar con la comunicación, investigar
en la comunicación.
La construcción de sistemas de
conocimiento a partir de sistemas de información y sistemas de comunicación,
tiene un horizonte de posibilidades muy amplio según los desarrollos que puede
haber de una Comunicología posible, y de una Comunicometodología posible. Hasta hoy la ciencia se ha desarrollado con un
esquema pobre de comunicación. El investigador es un individuo aislado, o casi,
que observa al mundo, procesa lo observado a partir de algún sistema de
información, y sintetiza una conclusión que refuerza o altera algún elemento del
sistema de información, representación del mundo observable. La metodología de
investigación consiste en el aparato de configuración de conocimiento a partir
de grupos de sistemas de operaciones sobre la observación, el registro de
observaciones, la sistematización de ellas, y la síntesis de conocimiento a
partir de esa sistematización. En este proceso todas las actividades y sus
operaciones pueden desenvolverse en soledad. Los otros son un referente a ser
tomado en consideración en forma parcial en algunos momentos del proceso, al
principio, tal vez, y al final, probablemente. Lo que esta imagen subraya es
que la investigación pude llegar a condiciones de aislamientos extremas, las
cuales incluso pueden ser consideradas como deseables o necesarias. Todo nuestro
esquema de indagación científico prescinde de la comunicación como un elemento
básico, lo considera exterior, y esto tiene consecuencias y sugiere
implicaciones, y por supuesto tiene causas. El mundo occidental de la ciencia
privilegia a la información sobre la comunicación, y a la exterioridad del
conocimiento sobre su posibilidad de vida interior. Los investigadores son
islas, autistas, y parece haber un acuerdo para que así sea.
De nuestra propia tradición y costumbre
de investigar, la construcción de sistemas de información parece ser la
estructura más evidente y central. Las observaciones sobre el mundo se
sistematizan, los modos y formas de observar parten de un sistema, las
observaciones se organizan en sistemas discursivos de diverso nivel y
complejidad, desde los datos hasta la teoría. En ciencia todo es sistema e
información. De aquí se puede sacar una lección clara, el progreso del mundo
científico ha dependido de su capacidad de configurar a estos diversos
sistemas, incluyendo por supuesto el de aplicación en la ingeniería, y es
visible que su futuro seguirá dependiendo de esa capacidad, que pude ser
incrementada. Pero en Ciencia no todo es información, ni su sistematización.
La Ecología de investigación depende de
las relaciones que existen entre los diversos investigadores y sus diversos
niveles de organización y complejidad. Y también de las relaciones entre esos
diversos nodos y sistema de vinculación interior, con el resto del mundo
social. La imagen general de esta configuración está compuesta de muchos
elementos, tanto como actividades de investigación hay, y sus asociaciones al
resto de actividades sociales. Como puede apreciarse la matriz de esta imagen
puede llegar a ser muy compleja y complicada. Toda actividad de investigación
está asociada a muchas otras, los investigadores son actores sociales con
múltiples dimensiones y áreas de interés o participación. Y si a esto agregamos
la complejidad de las jerarquías, la representación lejos de simplificarse se
complica. El mundo de la investigación es una gran matriz de relaciones
sociales de diverso tipo e intensidad. La pregunta es sobre la relevancia de la
comunicación en todo ese conjunto de interacciones.
Percibir a
La Comunicología y la Comunicometodología
son ejes promotores de la imagen anterior. La ciencia de la comunicación y el
método de la comunicación promueven una cultura y una cibercultura de la
información y la comunicación de mayor complejidad. Investigar la comunicación supone
aprender de ella para mejor entenderla, realizarla y operarla. El proyecto de
una Comunicología posible y una Comunicometodología posible son parte del mundo
emergente, ese mundo que lleva unas cuantas décadas de existencia, y que se
proyecta hacia delante con horizontes de reconfiguración social extensos,
intensos y consistentes. Estudiar la comunicación ha sido un objeto más dentro
del catálogo posible de objetos, pero es mucho más. En su matriz se encuentra
cifrada la clave de otra forma de convivir y sobrevivir, una espiral
constructiva de nuevos y distintos mundos posibles.
Jesús Galindo Cáceres
Vallejo, 28 de agosto
de 2003
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Jesús Galindo Cáceres