COMUNICOLOGÍA Y EPISTEMOLOGÍA. El tiempo y las dimensiones sistémicas de la información y la comunicación.

Jesús Galindo Cáceres

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I.                   Primera reflexión.

 

        En el programa de construcción de una Comunicología posible la mayor dificultad se encuentra en la propuesta a priori con la cual se inició el proyecto en el año de 2003. La configuración a posteriori ha ido avanzando sobre el oficio de la Historiografía y la Biblioteconomía, la reconstrucción de las trayectorias del pensamiento conceptual sobre comunicación es ardua, pero no compleja del todo, en esta primera parte de elaboración de mapas generales por disciplinas y corrientes el trabajo es casi rutinario para ser eficaz. La labor de un historiador y un experto en informática colaboran para que esta tarea vaya poco a poco presentando sus frutos. Pero la parte del programa que propone un esquema general coherente de fundación de una ciencia de la comunicación desde una perspectiva sistémica, la propuesta a priori, esa camina aún más lento por la dificultad que conlleva la construcción teórica de un proyecto así, aquí si es indispensable la imaginación y la creatividad unidas a un oficio disciplinado y una formación sólida. Este texto es un primer informe sobre algunas de las dificultades que tiene la invención de una ciencia, el esfuerzo de la síntesis del conocimiento desde una perspectiva innovadora y emergente.

 

           La propuesta parte de una perspectiva que pretende ser sistémica, dentro de las posibilidades que van apareciendo en el programa de Sistémica General de Kart Heinz Von Foerster. El programa está aún en configuración, y su pretensión de ir más allá de la ciencia en la fundación de una perspectiva que se mueva en el polo de la síntesis sistémica en complemento y oposición al del análisis científico es muy sugerente. Como sea, ahí empiezan los problemas, la ciencia es el nicho de la Comunicología, pero su horizonte de sentido está en la sistémica. Esto representa una buena cantidad de complicaciones, la primera de todas la comprensión del propio espacio conceptual del pensamiento sistémico, y de ahí su puesta en forma en un punto de vista que quiere ser comunicológico, y más adelante comunisistémico. Y en esa puesta en forma aparecen las dimensiones epistemológicas del tiempo y el espacio de la comunicación. ¿Es esta una manera conveniente de proponer un componente básico constructivo de la Comunicología posible?

 

         La respuesta a la pregunta anterior es no hay aún elementos suficientes para decir si o no. Lo que tenemos es una serie de problemas por resolver, y en su exploración es posible que obtengamos algunos elementos más. El principio puede ser algo que lleva el nombre de la forma del tiempo. Cuando percibimos algo es distinto de otro algo por su forma. Esta diferencia depende en principio de su evidencia espacial, su extensión. Esto ya es suficiente para sonar muy complicado. Pero hay más. Esa diferencia puede durar más o menos que otras diferencias, y ahí el asunto se complica aún más. El primer sentido de la forma es espacial, pero este sólo se comprende si aparece la duración de la forma, la forma del tiempo. Estamos hablando de una forma que nombra al movimiento, al cambio. Y esta sólo es una manera de diálogo con la física básica para nombrar algo que es parte sustantiva de nuestras teorías en ciencias sociales, y en una Comunicología posible.

 

         El punto aquí es que para nombrar los elementos componentes primarios de un esquema conceptual de la comunicación, necesitamos indagar en estos asuntos de la forma, la duración, el movimiento, el cambio. Miremos una primera imagen de la situación. Si entendemos como principio constructivo de una Comunicología posible a la unión de lo separado, a la puesta en común de algo entre los que tienen condiciones para hacerlo, como propone el programa constructivo general, estos fenómenos y otros asociados a ellos son formas por percibir, formas que pueden estabilizarse para percepción futura, formas que adquirirán el status de conceptos, de mirada teórica. Y esas formas que se construyen mirando al mundo tienen duración, movimiento, cambian, son en el tiempo. Así, a manera de ejemplo, un contacto entre dos personas que se connota como comunicación, dura, es parte de algo que viene de alguna parte y va hacia otra, y que modifica una situación previa, la refuerza, o sólo la repite. La forma del tiempo es la base de estas apreciaciones. Un asunto delicado para la ciencia, y para la sistémica, y por supuesto algo importante para considerar en la construcción de una Comunicología posible.

 

         Así que por una parte tenemos el problema de cómo distinguimos, como marcamos la diferencia, y por otro como lo hacemos en el tiempo, en el movimiento de la vida humana, en su devenir. Todo esto es sutil y complejo, pero necesario para fundamentar los juicios teóricos que se derivan de una toma de postura sobre lo diferente, lo distinto, lo continuo y lo discontinuo. Un elemento que aparece como un universal en el pensamiento lógico es la repetición. Los acontecimientos se repiten o no, y esto es la base del pensamiento científico, el punto central del surgimiento de la ciencia bajo la figura de la ley, de la norma, del patrón de comportamiento. Aquí hay un nodo epistemológico que se ha mirado como descriptivo o prescriptivo, cuando observa y concluye en regularidades, o cuando impone regularidades. El caso de las ciencias sociales y humanas es ejemplar. Las ciencias de la complejidad proponen que nada es igual nunca, pero por otra parte es sensato considerar que hay algo parecido a patrones de repetición en todo lo observable, es un componente cosmológico que podemos aplicar a nuestro mundo.

 

         Y aquí el punto es considerar hasta donde la forma del tiempo en comunicación tiene la forma de la repetición. Es una figura muy útil, con ella se puede construir toda una fenomenología, marcando pautas, ritmos, tonos, cadencias. El cambio aparece como consecuencia de manera consistente, una repetición idéntica es un primer tipo de cambio, una repetición alterada un segundo tipo, y una alteración completa de la repetición un tercer tipo. Y se puede mirar muy bien con estos operadores. ¿Hasta dónde? ¿Qué alternativas tenemos entre el positivismo mecánico y la complejidad?

 

         El pensamiento cuántico parece tener una alternativa que se aproxima a la perspectiva sistémica. El tiempo es una configuración emergente de una multitud de variables asociadas a campos de energía, fuerzas,  de diversos tipos. En este sentido los fenómenos no se repiten en forma mecánica, acontecen por la acción de campos de energía. Aquí entramos en la figura de la entropía, y del misterio de la existencia de la energía y sus formas, de nuevo la forma. De aquí es rescatable la noción de campo. Y el problema es cómo la asociamos o relacionamos con la de sistema. El sistema proviene de un espacio conceptual más mecánico, el campo no es mecánico. ¿Dos formas de comprensión distintas? ¿La comunicación es sistema o es campo? ¿De que depende la diferencia? ¿Cuáles son las consecuencias de una u otra opción?

 

          Por ejemplo, Rubert Sheldrake, un biólogo inglés, propone que la naturaleza se conduce a partir de campos mórficos, campos de información que poseen la memoria de lo que acontece, y cuando algo sucede es que la forma activa tiene una resonancia con el campo que actualiza el hábito de la naturaleza implícito en el. La forma de la naturaleza depende del campo, que no está en la forma que actúa, está en otro nivel de organización y existencia. Y propone que eso mismo sucede con la memoria cultural. Lo mismo podría suceder en el espacio de acontecimientos de la comunicación. La comunicación que se observa podría ser sólo un fenómeno resultado de la resonancia con su campo mórfico respectivo. ¿Dónde queda la figura del sistema? Queda en una dimensión metodológica de organización de información y sentido. Lo que percibimos, lo hacemos de manera analítica parte por parte, y de manera sintética, en imágenes de conjunto. De ahí obtenemos registros de comportamiento sistemático en órdenes sistémicos de configuración. El siguiente paso es inferir las configuraciones de campo que están actuando en el comportamiento sistémico. Es decir lo sistémico es un nivel de organización, lo campal es otro. Bourdieu usa el concepto de campo, pero lo usa como sistema, no aprovecha las figuras de la física que le permitirían configurar conocimiento en dos niveles de abstracción. ¿Será esto pertinente? ¿Campo y sistema son dos configuraciones de sentido distintas? ¿La comprensión del tiempo será la diferencia entre las dos configuraciones? ¿Cómo entra la comunicación en este juego conceptual y epistemológico? ¿Cómo es la comunicación sistema o campo?

 

 

II.                Segunda reflexión.

 

         La primera propuesta de una Comunicología a priori se basa en una configuración de cinco dimensiones, cuatro de primer orden y una de segundo orden, de acuerdo a una perspectiva de la Cibernética de segundo orden. La categoría central en la presentación del contenido de las dimensiones es la de sistema, y en un segundo desglose las de sistema de información y sistema de comunicación. Las dimensiones a priori de expresión, difusión, interacción, estructuración y observación se organizan en razón de estas categorías, sistema, sistema de información y sistema de comunicación. Esta propuesta es así para tratar de dar consistencia a una Epistemología constructiva de cuño sistémico-cibernético complejo. Se partía de la suposición de que esa perspectiva epistemológica es la más sólida a la mano en nuestra época. Si se pretendía la construcción de una ciencia de la comunicación, de una Comunicología, un camino que permitiría retomar al pensamiento anterior científico sobre la comunicación y dar un paso adelante en abstracción y sentido, podría ser esa aproximación sistémico-cibernética compleja.

 

         En ese camino se tienen los antecedentes necesarios de propuestas como las de Bateson y Palo alto, y la de Luhmann. La primera dentro de un diálogo entre Antropología y Psiquiatría que toma terreno en la práctica de las terapias del comportamiento, y la segunda una búsqueda de la construcción de una Sociología teórica en base a una matriz de construcción de teoría de sistemas. Ambas aproximaciones a la comunicación, y algunas otras, son referentes indispensables para ir avanzando en la Comunicología posible a priori. Lo que sucede es que estas fuentes del pensamiento comunicológico están en paralelo con otras fuentes de diverso orden disciplinario y constructivo, como las que se proponen en el programa de Comunicología a posteriori, con referencias a elementos constituyentes de Sociología Funcionalista, Sociología fenomenológica, Sociología crítico-cultural, Psicología Social, Economía Política, Lingüística-Semiología, y la propia Cibernética. Y por tanto esta ruta convergente de la Comunicología a posterior, la que reconstruye las diversas trayectorias del pensamiento científico sobre comunicación, y la ruta de la Comunicología a priori, la que se construye desde una Epistemología sistémico-cibernética compleja, necesitan un parámetro de relación que permita comparar, asociar, vincular, interactuar, conectar, a propuestas distintas y a veces distantes entre si, unidas en un mismo esfuerzo, la construcción de la Comunicología posible. Ese parámetro es la Metodología, en todos sus componentes generales y particulares, pero sobre todo en su configuración epistemológica básica, la percepción del tiempo y del espacio del mundo, desde una cosmología de la comunicación.

 

          El punto de principio es cómo observa al mundo un punto de vista teórico. De nuevo el tema de la forma está presente. Lo que percibe el punto de vista teórico son formas, que aparecen como acontecimientos, que pueden tener una secuencia, que pueden ser sucesos aislados, únicos, pueden ser simultáneos a otros, asociados a ellos, en fin, hay una percepción del tiempo. El asunto aquí es especular un poco sobre si la comunicación es sólo algo percibido en el tiempo, o es una forma de percepción del tiempo en otros algos. Quizás es las dos cosas, a veces una combinación de ambas, a veces sólo una o sólo otra. Este asunto es relevante cuando se revisan las diversas apreciaciones desde la Comunicología a posteriori, y es central cuando se trata de definir cuál será la postura de la Comunicología a priori.

 

          La postura a priori de objeto o sujeto de percepción es clave. De cada una de las dos opciones derivan una visión distinta de la comunicación y su estudio. En este momento de la construcción de una Comunicología posible las dos escenas pueden ser exploradas, y ensayadas las dos miradas. La primera, la que toma a la comunicación como un objeto en el tiempo, la pone en paralelo a otras disciplinas y puntos de vista que separan la temporalidad de sus objetos de percepción, y sólo los configuran como series temporales, series históricas de acontecimientos, o abstracciones a-temporales generales, modelos de acontecer. Estas son las dos formas básicas de percepción del tiempo en la ciencia, por una parte algo acontece y lo puedo fijar en un momento, y derivar lo que sucede después o ha sucedido antes. O por otra parte, puedo observar, registrar, y abstraer una configuración de comportamiento en varios momentos, inferir ciclos de actividad y proponer un modelo. Ahí la Comunicología no se separaría de la forma general de la ciencia positiva.

 

         Pero qué sucede si la comunicación es vista como la propia mirada fenomenológica del tiempo de acontecer. Aquí la perspectiva se mueve hacia un nivel de configuración más abstracto, que emparentaría a la Comunicología con la Física cuántica, por ejemplo. ¿Cómo sería esto? La comunicación aquí no es algo que aparece en el espacio y cambia en el tiempo, sino algo que modifica al espacio desde el tiempo. Una forma de comunicación organiza a una cultura en su actividad cotidiana, si la comunicación es alta la actividad es de un tipo y de cierta organización por unidad de tiempo, y si es baja es de otro tipo y organización por unidad de tiempo. El propio tipo de comunicación define la unidad de tiempo. En la tipología social de una Comunicología posible en cuatro tipos básicos, comunidad de información, sociedad de información, sociedad de comunicación, comunidad de comunicación, lo que está en juego es la forma temporal y su efecto sobre el espacio social. La comunidad de información permanece en una forma social por mucho tiempo histórico, en oposición a la comunidad de comunicación donde la forma social muta inestable en cortos tiempos históricos. La primera está sobre todo en nuestro pasado histórico social, la segunda en nuestro futuro histórico social. La comunicación modifica al tiempo social, es una figura metabólica del movimiento, del cambio, de la mutación, es una forma del tiempo.

 

          Como sea el registro del acontecimiento se hace necesario más allá de la configuración temporal de la percepción conceptual. Algo debe ser observado, registrado, sistematizado, y de ahí se pueden obtener regularidades, ciclos, patrones de comportamiento. La forma del método nos orienta en cierta dirección, marca nuestro comportamiento al observar, y marca nuestro comportamiento al entender, al inferir, al abstraer. Es decir, más allá de lo que aparece en el discurso conceptual, está el método con el cual ese discurso conceptual se relaciona con el mundo observable, el método determina a la teoría. Y aquí la reflexión sobre el tiempo vuelve a ser su aparición con un peso contundente. Cómo percibimos determina cómo entendemos lo que percibimos. Si no lo hace en algunos escenarios de divorcio aparente entre el concepto y la forma de reconocerlo en el mundo, termina siendo así cuando procedemos por método. Lo que llamamos método tiene una forma peculiar de organización del tiempo. Eso no lo podemos dejar de lado si tratamos de proceder con sistema en la construcción de información y conocimiento.

 

             He ahí una aparente paradoja, por una parte información y conocimiento aparecen construidos por el método científico con cierta forma temporal, y por otra parte la comunicación puede ser una forma temporal distinta a la forma temporal del método científico. Así que desde cierta percepción de la comunicación está aparece con una forma temporal, pero si la sometemos al método científico aparece con otra. ¿Tendríamos que explorar más opciones con eso que llamamos método? ¿Tendríamos que reflexionar más sobre eso que entendemos por método? ¿Es la comunicación una perspectiva de sentido que propone una crítica al método científico tal y como lo entendemos ahora? ¿Es cierta percepción de la comunicación una posible guía para un camino distinto de la configuración de conocimiento al que el método científico actual propone? Todo esto sucede cuando asociamos a la comunicación con el tiempo en un viaje epistemológico abierto y emergente.

 

           La ruta de la reflexión sobre el método y su relación con la comunicación, tomando como referente al tiempo, parece que nos puede llevar a situaciones peculiares. Esto muestra hasta que punto el método puede llegar a operar como un punto ciego que no es tocado por la reflexividad que propone el pensamiento moderno. Y por otra parte nos muestra hasta que punto la comunicación puede ser imaginada, percibida, de forma alterna a la forma ortodoxa de percepción del tiempo lineal del generalizado y hegemónico punto de vista positivo mecánico. Todo esto es un ámbito, palabra de connotación espacial, un campo, palabra con connotaciones más temporales, de exploración y reflexión sistemática. La propuesta sistémica propone la percepción y sentido sintético a priori de lo que se observa, no es muy clara en cómo sucede eso. Pero parece que la situación perceptiva está asociada a lo que sucede en la mente cuando quiere entender algo y la manera como juega con el tiempo de lo que acontece en ese movimiento, algo distinto a lo común sin lugar a duda.

 

III.             Tercera reflexión.

 

         El concepto central de la Comunicología a priori es el de sistema. El espacio conceptual dentro del cual se configura su sentido y extensión supone aún un desarrollo y una exploración. Un desarrollo por todo lo que implica el despegue de la propuesta y su enriquecimiento en el juego de la lógica, la semántica y la pragmática de su composición, organización y aplicación. Y una exploración en tanto que hay autores y concepciones sobre su connotación por estudiar. Hasta ahora la referencia al sistema se ha movido dentro de una noción general que supone la necesidad de identificar componentes y retículas de relación entre ellos según unas visiones también generales de información y comunicación. Estamos hablando de la relación entre sistemas de información y sistemas de comunicación en las cinco dimensiones a priori de la Comunicología posible.  

 

        La propuesta es que la dimensión de interacción se entiende como la configuración de sistemas de comunicación, la dimensión de difusión como sistemas de información, y las otras tres están asociadas a estas dos que son las centrales. Lo que hasta ahora ha definido la asociación de ambas como perspectivas de trabajo analítico de una Comunicología posible ha sido la referencia a los dos sentidos elementales de la comunicación presentes en la mayoría de los textos conceptuales sobre ella. Por una parte la referencia al intercambio de acciones que modifican la organización y la percepción de por lo menos dos sistemas de acción en contacto, esto se muestra por ejemplo en el diálogo, la charla, la conversación, cotidianas. La comunicación. El otro sentido aparece cuando la referencia es a la modificación de uno sólo de los sistemas de acción, por la actividad exclusiva de uno sobre el otro, lo que se suele entender cuando se habla de medios de difusión, del aparato escolar, de la educación familiar, la socialización y la aculturación en general. La información.

 

         Como puede apreciarse en estas primeras nociones los acontecimientos que se observan y perciben están determinados por un ritmo, por un lapso entre un estado primario y un estado secundario alterado por la acción que se registra como difusión de información o interacción de comunicación. Lo que se registra depende de la fijación de una figura, forma, que un tiempo después ya no es la misma, porque hubo alteración por la acción de difusión de información, o por la interacción de comunicación, en un caso en por lo menos el contacto entre dos entidades donde una afecta a la otra sin ser afectada en principio por la otra, y en el otro caso en por lo menos el contacto entre dos entidades donde las dos son afectadas por la acción mutua. Digamos que se privilegia en la difusión el efecto de una entidad sobre la otra, y en el de la interacción el efecto sobre ambas de la mutua afectación. Más allá de lo que la perspectiva de sistemas pueda aportar al sentido de estos dos fenómenos, lo que aquí se está enfatizando es la visión tiempo-espacial de la situación percibida. Algo, una figura especializada, es alterado por una acción, que en un sentido es información y en otro es comunicación, para aparecer distinta después de esa acción. Una forma especializada se altera por algo y se convierte en otra forma especializada. Ese algo no es espacio, es tiempo, y en esta primera propuesta es la acción, la interacción. Es decir, la propuesta Comunicológica tiene su centro en el tiempo para entender lo que pasa. El problema aquí está en lo que será alterado ¿Cuándo será un fenómeno de comunicación y cuándo no? ¿Es la comunicación sólo un catálogo de objetos? ¿Puede ser la comunicación un punto de vista además de un objeto? ¿Es la configuración conceptual tiempo-espacio lo que definiría la diferencia entre la comunicación como sólo un objeto o una perspectiva constructiva?

 

      Aquí se presentan dos apuntes sobre esta situación. El primero incorpora al tiempo en un nivel mayor de complejidad en la propuesta de las cinco dimensiones de una Comunicología posible, siguiendo la guía presente hasta hoy. El segundo incorpora una ruptura epistemológica en la construcción del proyecto modificando la visión del tiempo en toda la perspectiva. A continuación un esbozo de ambos apuntes.

 

      En la primera propuesta de Hacia una Comunicología posible, la del 2003, aparecían cuatro dimensiones, la expresión, la difusión, la interacción y la estructuración. La primera se asociaba a la configuración de información en sí misma, la segunda a los sistemas de información en acción, la tercera a los sistemas de comunicación en acción, y la cuarta a la interacción entre sistemas de información y comunicación. Era una propuesta que apostaba por la complejidad yendo de lo más a lo menos evidente, de lo más simple de registrar a lo más complejo. Por el momento parecía suficiente para una primera organización del espacio conceptual de una ciencia emergente. Pero la primera y la cuarta dimensiones no quedaban claras del todo. En el año 2004 se agregó la quinta dimensión, la de observación, para seguir jugando con la visión de la complejidad y la Sistémica, e incluir al segundo orden cibernético. Parecía que había un paso adelante. Pero no es suficiente.

 

      La lectura epistemológica de la propuesta en la concepción del tiempo y del espacio, entre otras cosas, apunta hacia una pobreza de organización conceptual-metodológica, lo cual era hasta cierto punto normal en ese momento. Aquí se presenta un avance en esta situación. El punto clave es asumir la necesidad de que la propuesta observe al cambio, al movimiento, con mayor claridad y orden conceptual. Todo estaba en el mismo nivel de configuración tiempo-espacial en la interacción, la difusión y la estructuración, sólo la expresión aparecía aparte, en una esfera no temporal, sólo espacial, de registro descriptivo de lo que aparece para después ser procesado y ordenado en un sistema, a la manera de una Semiología de la comunicación. El ajuste consiste en incluir a la temporalidad en la diferencia entre las cuatro dimensiones de primer orden.

 

      La expresión observa a los sistemas de información y comunicación en forma estable, a-temporal, como esquemas, esto lo hace por principio y también por sincronía con el tiempo social, cuando dichos sistemas se encuentran en ese status, estables, sin alteración, repitiéndose sin modificaciones sustantivas. La difusión y la interacción observan a los sistemas en movimiento, en acción, produciendo cambios, o ensayando producirlos. Y la estructuración observa a esos sistemas en proceso de estabilización, cuando la acción ha modificado y el sistema alterado vuelve a la estabilidad. Como puede observarse la figura de las cuatro dimensiones tiene una configuración sistémico-dinámica, tratando de observar al sistema en el momento estable, en el momento inestable, y en el momento de estabilización. Es decir, en una perspectiva espacial, en una perspectiva temporal, y en el tránsito de una visión espacial a una temporal y viceversa.

 

      El segundo apunte intenta recuperar la posible implicación de la figura del sistema asociada a una concepción más hacia lo espacial, y la figura del campo asociada a una concepción más hacia lo temporal. La propuesta de una Comunicología posible está en este momento ordenándose con la categoría de sistema, por lo tanto tiene una inclinación hacia la especialización del tiempo, como metodológicamente se ha apuntado. La categoría de campo podría ser una alternativa cargada hacia la temporalización del espacio.

 

      Parece que la propuesta sistémica comunicológica requiere identificar a las entidades que están en situación así como a las acciones que realizan, esto supone un plano de la acción en el cual los elementos son observados, esto simplifica la temporalidad al tiempo de observación. En algunas ocasiones aparecen componentes que podrían estar afectando o interviniendo en la situación, pero que quedan fuera por el cierre que supone el acto de observación con elementos identificados, o aparece la sospecha de que algo podría quedar fuera por el cierre de la observación. La perspectiva de campo puede ayudar a evitar esta situación. El campo es un ámbito de posibilidades, de probabilidades, que no está cerrado a la identificación de elementos y relaciones para permitir la comprensión. El sistema si requiere del cierre. La información como sistema tiende a la figura epistemológica del determinismo, como campo es más probabilística, lo cual mueve al acontecimiento a un espacio de posibilidades. La comunicación como sistema también tiende a la determinación simple, la complejidad es más campal. Y esto es posible porque el espacio se abre, se hace móvil, y al abrirse depende del tiempo. Dos visiones de la información y la comunicación.

                                         Jesús Galindo Cáceres

                                     Vallejo, 3 de septiembre de 2005 

 

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                                      Jesús Galindo Cáceres

                                Vallejo, 3 de septiembre de 2005  

 

 

 

     

 

     

 

           

 

        

 

        

 

 

 

         

 

        

 

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