Hacia una Comunicología posible en México II.

Los planes de estudio, la bibliografía y las teorías de la comunicación.

Jesús Galindo Cáceres

http://www.geocities.com/arewara/arewara.htm

 

Resumen.- El proyecto académico Hacia una Comunicología posible tiene una hipótesis general sobre la historia y desarrollo del campo académico de la comunicación en México. Sobre esta propuesta de base se ubica este nuevo itinerario, el contenido teórico de los planes de estudio en comunicación. En el texto se presenta un apunte de la configuración en tres etapas de la historia bibliográfica de la teoría de la comunicación en estos planes de estudio. Y a partir de esa visión, se retoma la indagación sobre la composición y organización del campo académico de la comunicación en México. La hipótesis que emerge es sobre la separación estructural entre el mundo de la investigación y el mundo de la docencia en comunicación. Y por otra parte sobre la distancia entre el mundo del aula de la teoría de la comunicación  y el mundo académico de los ejercicios teóricos y metodológicos en general.  

 

Conceptos clave.- Comunicología, bibliografía, comunicación, historia, teoría.

 

 

 

I.                   Contexto. Apunte histórico sobre el campo académico de la comunicación en México.

 

             El campo académico de la comunicación en México ha sido escolar. Su historia y desarrollo están caracterizados por el crecimiento en el número de ofertas particulares de formación profesional a lo largo del todo el país. En una hipótesis general también se puede reconocer a una región del campo que ha sido reflexiva, constructiva, programática, en el sentido de altos estudios. Pero esa región es pequeña en comparación a la otra, la escolar. En otro trabajo el objeto de presentación será esa pequeña región, pero en este el objeto es el gran escenario de la comunicación académica, las escuelas.

 

          Nombradas así, como regiones de un cuerpo general, el párrafo anterior tiene un sustento para su argumentación. Pero es necesario ir afinando lo que se busca y los conceptos con los que se busca entender lo que es y ha sido la vida académica de la comunicación en México. Las dos regiones están relacionadas. El centro de la vida académica son las ideas, los conceptos, que la construyen, que la dirigen, que la ponen en forma. El punto aquí sería hacer una nueva hipótesis, que esas ideas y conceptos que han configurado al campo de la comunicación no son de comunicación, provienen de otros campos, el de la educación, el de la administración, y en cierto sentido de las ciencias sociales. Interesante. ¿Y las ideas y conceptos sobre comunicación?

 

            Este es el punto en este texto, en cierto sentido. La comunicación sólo ha sido objeto en el mundo académico, no ha sido sujeto. Y en el caso de la vida académica que forma profesionales, la de las licenciaturas diversas, la comunicación sólo aparece como una  noción asociada a la difusión de mensajes a través de ciertos medios tecnológicos, otra hipótesis, y en el cuerpo de las materias de teoría de la comunicación. Es decir, dentro del programa posible de investigación sobre el campo, la aparición de conceptos específicos de su matriz epistemológica y teórica, sólo tienen presencia en los contenidos de materias específicas, las teóricas. Este escenario supone un estudio particular en distintas dimensiones,  que incluyan tanto las propias del diseño curricular y el perfil de egreso, como las que ligan al campo académico nacional con el mundo de la producción y distribución de conocimiento de altos estudios en el  mundo, el otro campo académico.

 

             Sobre este segundo orden de situaciones es que se ensaya esta presentación, la pregunta general es ¿cuáles son los contenidos de las materias teóricas de la comunicación? De este reconocimiento pueden aparecer elementos para comprender en parte lo que ha sucedido con nuestros imaginarios sobre la comunicación, y las posibles fuentes de nuestras ideas y conceptos sobre la comunicación. Pero antes, un apunte del contexto histórico en el que todo esto sucede.

 

           En el programa de trabajo Hacia una Comunicología posible se presentó en otro texto[1] la hipótesis historiográfica de cinco grandes etapas del desarrollo de la comunicación académica en México. Sobre ese apunte regresamos ahora para presentar el contexto de los libros utilizados como fuente bibliográfica para las materias teóricas en comunicación en los planes de estudio en nuestro país. La hipótesis que se desprende del recorrido por las cinco etapas es la de la centralidad del esquema marxista, o en algún sentido de izquierda, para las representaciones de la comunicación social. Esta es una afirmación que supone una investigación mayor, y de la cual pueden surgir otros elementos para comprender lo que ha pasado y nuestra situación actual.

 

          La primera etapa (1949-1960. El oficio. El periodismo en la universidad) está ausente de reflexión teórica, en un sentido científico, al ser el objeto la profesión periodística es el oficio el cuerpo y el alma de los currículos universitarios. Aquellas generaciones se formaron bajo la perspectiva de las humanidades, en donde el derecho, la historia y la literatura son más centrales que las ciencias sociales, y la política más importante que la ciencia. En ese sentido no es irrelevante su mención en este texto, este mismo perfil humanístico-político será el centro de la matriz formativa en las carreras posteriores, y es probable que siga siendo el centro para muchas de las carreras contemporáneas. Otra historia será el análisis de cómo y de qué manera esto sucedió, y cuál fue su efecto en la formación general del campo y su sentido de lo que se entiende por comunicación.

 

           Segunda etapa (1960-1975. Los medios de difusión y las escuelas de comunicación). Aquí el mundo de la comunicación académica se diversifica. Por una parte continúa el énfasis en el oficio, pero ahora detrás de la figura del comunicador, un profesional con cierta forma de periodista pero con otros componentes y espacios de ejercicio. Aquí hacen su aparición las universidades privadas, que serán las más agresivas en la generación de opciones e imágenes públicas sobre la ahora si nueva profesión, la comunicación. Es la Universidad Iberoamericana la más protagonista. Con una inspiración católica, la ibero promueve un humanista cargado a la filosofía como el nuevo profesional de los medios masivos de información. Así que la formación científica es sólo complementaria. Como se puede apreciar, en esta segunda etapa siguen siendo las humanidades el centro de la formación en comunicación. Y la gran novedad es la aparición de la filosofía, que permite un gradiente de posibilidades en la configuración conceptual. Este es un componente que desaparece con el tiempo, y que también merece una evaluación particular.

 

           Tercera etapa (1975-1985. La organización emergente del campo académico de la comunicación. CONEICC y AMIC). Aquí surge el campo académico propiamente tal. Es hasta la formación de las dos asociaciones que lo ordenan hasta la fecha, que el campo se estructura. No hay guía conceptual de altos estudios, sólo el interés de gremio de unir lo separado, en un momento en que el número de escuelas era aún visible. De inmediato se arma la trinchera del debate conceptual. El nivel es primario. Dos frentes se encuentran, uno emergente que se pretende científico, y uno tradicional construido en la matriz de las humanidades y sobre todo de la política. El desenlace es previsible, gana el tradicional, es el que mayor número de elementos tiene en las mejores posiciones. Este es un asunto también por investigar. Como sea la ibero renueva su ímpetu y estructura un currículo con una fuerte presencia de ciencias sociales. Y al mismo tiempo la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco promueve la figura de un científico social experto en lenguajes y medios de difusión. La propuesta de la ibero continúa su propia historia y llega al tope la formación de sus estudiantes en una combinación de ciencias y humanidades. La UAM se decide por las ciencias sociales, pero con un sesgo que la une al momento académico mexicano y en cierto sentido inaugura un nuevo modelo, que nunca llega a tomar verdadera forma. La ibero parece más sólida con su formación en humanidades detrás de las ciencias sociales, la UAM forma en ciencia, pero con el sesgo marxista, que lleva la propuesta a cierta consonancia académica con su época, pero por otro lado estrella al egresado contra una sociedad que no tiene esa consonancia. En esta etapa aparece la ciencia de la comunicación con estos contextos que son el marco del futuro que ahora vivimos.

 

           Cuarta etapa (1985-1995. Los programas de investigación separados de la docencia). A partir de la etapa anterior se da un efecto de clonación de las propuestas humanísticas, políticas y científico-sociales de las vanguardias mencionadas, con sus respectivas deficiencias metabólicas. Todo dentro del debate del comunicador o el comunicólogo. Con la resultante del oficio como única coartada de la carrera y la confusión sobre la formación conceptual. El orden del campo aparece en un lugar alejado de la docencia, la investigación. Al formarse los primeros programas de investigación parecería que el campo ordenaría su desarrollo conceptual y adquiriría una personalidad epistemológica. Pero no es así, los programas inauguran la investigación, si, pero no proponen la claridad conceptual. El menú del tema libre o la repetición de las mismas agendas sin reflexión conceptual parecen ser las formas más generalizadas. Los programas de investigación no impactan a los currículos, su aparición parece ser la combinación de una huída hacia arriba de algunos profesores, y la ignorancia tolerada de la mayoría de los maestros de escuela. El resultado, una separación que no es virtuosa entre investigadores y docentes, y la confirmación de la ausencia de claridad conceptual, ahora con el abandono de la filosofía, y la bitácora del aumento de bibliografía sin ninguna forma que la organice.

 

              Quinta etapa (1995-2005. Las redes de investigación). A lo largo de la tercera y la cuarta etapas, se inicia el camino del postgrado en comunicación. Todo un tema que requiere, uno más, un programa de estudio para evaluar su desarrollo y su impacto. Como hipótesis general se puede afirmar que los altos estudios si impactan la densidad académica de las carreras de comunicación, y por tanto al campo en su totalidad, en su mayoría  escolar de licenciatura. El nivel se eleva en los lugares donde aparecen profesores con postgrado, pero no es la norma nacional, y estaría por evaluar si la organización académica conceptual tiene algún movimiento hacia la complejidad, lo que parece ser improbable. La desorientación es generalizada, y las únicas garantías están en el pasado, en la repetición de los esquemas iniciales. Son las redes académicas las que parecen pueden sacar a la inercia de su status. Y en la última década las redes han movilizado a un campo lento, tradicionalista, conservador, ignorante, mercadotécnico. En ellas se promueve la comunicación académica como eje de la acción, por primera vez, la investigación, como herencia de la etapa anterior, y una nueva forma de vida asociada académica, como respuesta a la inmovilidad de las asociaciones de la tercera etapa. Primero los estudios culturales en el programa cultura, después la cultura de comunicación en la Red de Investigación y Comunicación Compleja, después la familia y los medios en FAMECOM, y por último la teoría de la comunicación en REDECOM[2]. Parece que viene una nueva generación de académicos con mejor formación, con más cultura de información y comunicación, y con la  intención de refundar al campo.

 

       En este recorrido general sobre la historia de la reflexión teórica en el campo académico de la comunicación en México, sólo faltaría hacer un apunte complementario a manera de hipótesis sobre su configuración conceptual general. En otros textos[3] se ha presentado esta hipótesis, y en estas páginas también se ha hecho referencia a ella. El campo ha vivido dentro de lo que se llama la fuente de la Sociología Crítica y cultural, en un principio tomó forma con la política, adquirió discurso con el marxismo, y se continuó con el espacio conceptual de los Estudios Culturales, siempre con un cierto acento de  izquierda. Más allá de esta configuración parece que se obscurece el panorama. De ahí el interés de buscar en la historia de la bibliografía en las materias de comunicación elementos que confirmen, contrasten y enriquezcan esta hipótesis.

 

 

II.                La teoría de la comunicación en la bibliografía de los planes de estudio de licenciatura en comunicación en México.

 

            Este es un reporte que se construye dentro del programa de trabajo de GUCOM (Grupo Hacia una Comunicología posible) y de REDECOM (Red de estudios en teoría de la comunicación). En forma particular es un componente del proyecto de investigación sobre la Comunicología posible en México, que se ha venido desarrollando dentro del doctorado en comunicación de la Universidad Veracruzana en el equipo de trabajo formado por Elizabeth Bonilla, Romeo Figueroa, Juan Soto y Jesús Galindo. En ese sentido conecta un proyecto en proceso entre Marta Rizo y Tanius Karam, de la UACM (Universidad Autónoma de la Ciudad de México), con Jesús Galindo, sobre bibliografía utilizada en el campo académico de la comunicación, y dos proyecto en desarrollo en la Universidad Veracruzana, uno sobre el campo académico en el estado de Veracruz, encabezado por Romeo Figueroa, y otro sobre una lectura epistemológica del pensamiento en comunicación en el campo académico en México, encabezado por Juan Soto.  Con esto debe quedar claro que los datos que siguen son parte de un programa de investigación  más amplio en curso, y del cual habrá noticia en otros reportes.

 

         La pregunta aquí es qué están leyendo sobre teoría de la comunicación los estudiantes de las carreras de comunicación en el país. Por aquí empezó el asunto, tratando de responder a otras preguntas sobre la configuración del campo académico y sobre la concepción teórica que tiene sobre la comunicación ese campo. La indagación parte de datos ya existentes, los presentes en el libro de Raúl Fuentes sobre el campo académico de la comunicación[4]. En su libro Fuentes presenta dos tablas donde presenta la información sobre los libros que aparecen como bibliografía en las materias de teoría de la comunicación en planes de estudio de la carrera de comunicación en México. Las tablas corresponden a dos fechas. La primera corresponde a un trabajo realizado por Héctor Gómez cuando estudiaba un postgrado en comunicación en el ITESO (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente), en la ciudad de Guadalajara, dirigido por Raúl Fuentes. Estos datos corresponden al análisis de 40 planes de estudio registrados entre 1976 y 1985. La segunda tabla corresponde al trabajo realizado por el propio Fuentes a partir de entrevistas con 20 directores de escuelas de comunicación, en el año de 1990.

 

          A partir de estas dos referencias el programa de investigación Hacia una Comunicología posible intenta actualizar la información a la fecha, 2004, y realiza un revisión de los planes de estudios de 30 escuelas de comunicación en el estado de Veracruz, y 20 planes de estudio más del resto del país. Con esta información se configura la lista de los libros más citados en este momento, y se compara con los que aparecen en las listas de las dos tablas referidas en el libro de Fuentes. Aquí serán presentadas las tres listas, empezando por la lista integrada de los libros más referenciados en las bibliografías de las materias de teoría de la comunicación en los planes de estudio de las carreras de comunicación  en México de 1976 a 2004.

 

Tabla uno. Lista de los libros más citados en las bibliografías de teoría de la comunicación en planes de estudio en comunicación en México, de 1976 a 2004.

 

 

Autor

Año

Título

Editorial

Ciudad

Aranguren, José Luis L.

1986

La comunicación humana

Tecnos

Madrid

Bateson, Gregory et al.

1990

La nueva comunicación

Kairós

Barcelona

Berlo, David K.

1978

El proceso de la comunicación

El ateneo

Buenos Aires

De Fleur, M. L.

1976

Teorías de la comunicación masiva

Paidós

Buenos Aires

De Fleur, M. L. y S. J. Ball-Rokeach

1994

Teorías de la comunicación de masas

Paidós

México

De Moragas Spa, Miguel.

1985

Teorías de la comunicación.

Gustavo Gili

Barcelona

De Moragas Spa, Miguel.

1989

Sociología de la comunicación de masas

Gustavo Gili

Barcelona

Dorfman, Ariel y Armand Mattelart

1971

Para leer al pato Donald

Siglo XXI

México

Eco, Umberto

1981

Apocalípticos e Integrados ante la Cultura de masas

Lumen

Barcelona

Fernández Collado, Carlos y Dahnke, Gordon

1986

La comunicación Humana

McGraw Hill

México

Fiske, John.

1984

Introducción al estudio de la comunicación

Norma

Bogotá

Lozano Rendón, José Carlos

1997

Teoría e Investigación de la Comunicación de Masas

Alhambra

México

Martín Barbero, Jesús

1987

De los medios a las mediaciones

Gustavo Gili

Barcelona

Mattelart, Armand y Michel

1997

Historia de las teorías de la comunicación

Paidós

Barcelona

McQuail, Denis

1972

Sociología de los medios masivos de comunicación

Paidós

Buenos Aires

McQuail, Denis

2001

Introducción a la teoría de la comunicación de masas

Paidós

Barcelona

Paoli Bolio, Antonio.

1984

Comunicación e Información

Trillas

México

Schramm, Wilbur.

1980

La ciencia de la comunicación humana

Grijalbo

México

Smith, Alfed G.

1977

Comunicación y cultura

Nueva Visión

Buenos Aires

Toussaint, Florence.

1991

Crítica de la Información de Masas

Trillas

México

Watzlawick, Paul, et al.

1997

Teoría de la Comunicación Humana

Herder

Madrid

Wolf, Mauro

1987

La investigación de la comunicación de masas

Paidós

Barcelona

Wright, Ch. R

1988

Comunicación de masas

Paidós

México

 

 

          Estos son los 23 libros que han sido la base de la teoría de la comunicación en México. Y ese es el punto. Estos 23 textos son los que han educado a lo largo de 25 años a los miles de estudiantes de comunicación en el país. Pero no todos han sido los más importantes siempre. Existen los textos que aparecen en el primer registro, el de 1976-1985, los del segundo, en 1990, y los del tercero, en 2004. Sobre ese asunto el siguiente apunte.

 

Tabla dos. Lista de los libros más citados en las bibliografías de teoría de la comunicación en planes de estudio en comunicación en México, de 1976 a 1985.

 

Autor

Año

Título

Editorial

Ciudad

Aranguren, José Luis L.

1986

La comunicación humana

Tecnos

Madrid

Berlo, David K.

1978

El proceso de la comunicación

El ateneo

Buenos Aires

De Fleur, M. L.

1976

Teorías de la comunicación masiva

Paidós

Buenos Aires

Dorfman, Ariel y Armand Mattelart

1971

Para leer al pato Donald

Siglo XXI

México

McQuail, Denis

1972

Sociología de los medios masivos de comunicación

Paidós

Buenos Aires

Schramm, Wilbur.

1980

La ciencia de la comunicación humana

Grijalbo

México

Smith, Alfed G.

1977

Comunicación y cultura

Nueva Visión

Buenos Aires

 

 

         Estos textos son a base de la formación en teoría de la comunicación en lo que aquí hemos llamado el tercer momento de la historia del campo, cuando se da la batalla entre los científicos con carga positivista, y los marxistas críticos. Vencen los críticos, y el campo se organiza en la dirección que ellos trazan. Y sin embargo el peso en las materias de teoría es de los positivistas, de los anglos, con cinco de siete referencias básicas. Sólo el texto de Dorfman y Mattelart aparece aquí como representante de la corriente que supuestamente triunfó. Pueden ser dos hipótesis entre otras, una, la teoría de la comunicación en bibliografía y aula es completamente ajena a las luchas que se dieron en el pequeño espacio de organización emergente del campo de lo pocos, y dos, los promotores del campo de los pocos no son representativos ni tuvieron liderazgo alguno en lo que sucedía en las aulas y las carreras de comunicación.

         

 

      Tabla tres. Lista de los libros más citados en las bibliografías de teoría de la comunicación en planes de estudio en comunicación en México en 1990.

 

Autor

Año

Título

Editorial

Ciudad

Berlo, David K.

1978

El proceso de la comunicación

El ateneo

Buenos Aires

De Fleur, M. L.

1976

Teorías de la comunicación masiva

Paidós

Buenos Aires

De Moragas Spa, Miguel.

1985

Teorías de la comunicación.

Gustavo Gili

Barcelona

De Moragas Spa, Miguel.

1989

Sociología de la comunicación de masas

Gustavo Gili

Barcelona

Eco, Umberto

1981

Apocalípticos e Integrados ante la Cultura de masas

Lumen

Barcelona

Paoli Bolio, Antonio.

1984

Comunicación e Información

Trillas

México

Schramm, Wilbur.

1980

La ciencia de la comunicación humana

Grijalbo

México

 

 

 

 

         Esta es la bibliografía que corresponde al cuarto momento, cuando el campo se divide entre investigadores y docentes, cuando la demografía estudiantil aumenta en forma impresionante, cuando las carreras proliferan y el orden de las épocas iniciales se pierde. La presencia del mundo anglo sigue siendo evidente, tres de las siete referencias son del mundo anglo con una configuración positivista. Aparece un texto de un mexicano, lo cual merece una indagación en particular. Y dos textos de un catalán se convierten en referentes obligados. Se puede apreciar en todos los textos su carácter de visiones generales, lo cual permite que puedan ser utilizados como libros guía de cursos completos. Y por otra parte, son libros que son fáciles de comprar en librerías, hasta cierto punto, situación que también merece una indagación particular.

 

 

 

Tabla cuatro. Lista de los libros más citados en las bibliografías de teoría de la comunicación en planes de estudio en comunicación en México en 2004.

 

Autor

Año

Título

Editorial

Ciudad

De Moragas Spa, Miguel.

1989

Sociología de la comunicación de masas

Gustavo Gili

Barcelona

Lozano Rendón, José Carlos

1997

Teoría e Investigación de la Comunicación de Masas

Alhambra

México

Mattelart, Armand y Michel

1997

Historia de las teorías de la comunicación

Paidós

Barcelona

McQuail, Denis

2001

Introducción a la teoría de la comunicación de masas

Paidós

Barcelona

Schramm, Wilbur.

1980

La ciencia de la comunicación humana

Grijalbo

México

Toussaint, Florence.

1991

Crítica de la Información de Masas

Trillas

México

Wolf, Mauro

1987

La investigación de la comunicación de masas

Paidós

Barcelona

 

 

          Esta bibliografía corresponde al quinto momento, el de las redes académicas. La gran novedad es la aparición de otro texto escrito por un autor mexicano, y la reaparición de un viejo texto escrito por una autora mexicana. Es decir, dos referencias de siete. Un dato que merece un análisis particular. Por otra parte sorprende la consistencia de la presencia del libro de Wilbur Schramm, que lo señala como el libro campeón de la bibliografía en teoría de la comunicación en la historia del campo académico en México. Siguen siendo mayoría los textos anglos de cuño positivista. Y algo interesante, las redes parecen no afectar a los currículos en comunicación. Las escuelas tienen una independencia del movimiento en la dirección de los altos estudios y la investigación, situación que se confirma en esta quinta etapa, y que ya es un hecho en la cuarta.

 

 

          De la presentación de las tablas pueden derivar muchas observaciones y proyectos de investigación. Por una parte todo lo que corresponde a la historia del campo y la presencia de la teoría en el. En segundo lugar la historia de la bibliografía misma y su vida editorial y académica. Y en un tercer apartado estaría la relación entre los investigadores de la comunicación en México, los autores del pensamiento en comunicación y la bibliografía que circula en forma masiva en las escuelas.

 

        Aquí en principio sólo serán apuntados algunos elementos generales sobre las tablas presentadas, desde la información misma, dejando al siguiente y último punto de este texto el desarrollo de un comentario más a fondo sobre lo que implica y significa la situación presentada en estas tablas.

 

          Los dos textos maestros en la historia de las teorías de la comunicación académicas en México son el de Berlo y el de Schramm. Ambos textos pueden considerarse como clásicos, y al mismo tiempo reliquias, hacen referencia a un pensamiento que se genera hace cuarenta años, lo que supone una perdida de información grave a nivel colectivo en todo el país. Este juicio se detiene por otra parte ante la incógnita sobre el uso que están teniendo en la actualidad. La hipótesis sobre este punto es que sólo se usan para llenar un vacío, el que deja la falta de atención al pensamiento teórico en el campo en México. Por otra parte esta la hipótesis complementaria de la inutilidad y el  valor irrelevante de la teoría en los currículos de comunicación.

 

       Todos los textos relevantes pasan por un momento de emergencia, difusión y posicionamiento en las bibliografías. Las editoriales son clave en este fenómeno. Las editoriales españolas, catalanas en particular, son las proveedoras de los libros generales para el campo, su visión comercial es la que permite que en las aulas se tengan libros de texto. Los libros mexicanos están todos editados en la ciudad de México. Del total la mayoría corresponden a editoriales comerciales internacionales que buscan mercados con sus ediciones. Así que una de las grandes conclusiones que pueden salir de estos datos es la importancia de las editoriales comerciales para la vida de la teoría de la comunicación en los currículos.

 

         La mayor parte de la bibliografía son libros generales, que se necesitan para cubrir necesidades de contenido para un curso a manera de libros de texto. Los cursos de teoría en lo general, aunque este tema es motivo de otro estudio paralelo al de la bibliografía, están guiados por los índices de los libros editados por las editoriales comerciales, más que por pautas de intención de promoción del pensamiento teórico al interior de las academias de profesores. En pocas palabras la teoría de la comunicación en México le debe más al interés comercial de las editoriales que al interés académico de las escuelas de comunicación.

 

        La bibliografía de las materias de teoría de la comunicación viene de los anaqueles en las librerías, no de las bibliotecas, no de la discusión académica en grupo de profesores, no de asociaciones o grupos de estudios, no de programas de investigación bibliográfica ni de bases de datos ordenadas en sistemas de información. Los profesores de teoría de la comunicación están aislados, sólo dependen de lo que saben y de lo que las librerías les pueden ofrecer. No hay desarrollo de reflexión teórica ni individual ni gremial en el campo académico de la comunicación en México. Eso parece, faltaría investigarlo a fondo.

 

 

III.             Hacia una Comunicología en México. Del campo y de la teoría de la comunicación en las carreras.

 

           En el libro de Raúl Fuentes citado antes[5], aparecen dos tablas que contrastan con la información obtenida en la revisión de la bibliografía de las materias de teoría de la comunicación en las carreras de comunicación en México. La primera tabla hace referencia a los investigadores de la comunicación mexicanos que más han publicado en un período que corresponde al cuarto momento de la historia del campo, el marcado por la emergencia de los programas de investigación separados de la docencia, 1986-1994. Ahí aparecen los nombres de los diez investigadores con más publicaciones hasta ese momento. Y por otra parte aparece una tabla que muestra los nombres de los investigadores mexicanos más nombrados como investigadores importantes en 1990, para los propios investigadores mexicanos.  Sobre esto un comentario después de la presentación de las dos tablas a continuación. Los datos de los investigadores están actualizados a la fecha en lo que respecta a la institución donde en este momento laboran, datos que en algunos casos no corresponden a la fecha en que la tabla fue confeccionada.

 

 

 

Tabla cinco. Investigadores con mayor número de publicaciones en México, 1986-1994

 

Investigador

Institución

Publicaciones

Esteinou Madrid, Javier

 

UAM-Xochimilco

60

Sánchez Ruiz, Enrique

 

U. de Guadalajara

52

Orozco Gómez, Guillermo

 

U de Guadalajara

50

Fuentes Navarro, Raúl

 

ITESO

39

Galindo Cáceres,  Luis Jesús

 

U. Veracruzana

24

González Sánchez, Jorge

 

UNAM

24

Reguillo Cruz, Rossana

 

ITESO

24

Aceves González, Francisco de Jesús

U. de Guadalajara

22

García Canclini, Néstor

 

UAM-Ixtapalapa

 

20

Mejía Barquera, Fernando

 

UNAM

 

17

 

Tabla seis. Investigadores de la comunicación mencionados como autores de los trabajos más importantes en los noventa por colegas suyos (1993)

 

Investigador mencionado

Institución

Menciones

Sánchez Ruiz, Enrique

 

U. de Guadalajara

16

García Canclini, Néstor

 

UAM-Ixtapalapa

 

14

Fuentes Navarro, Raúl

 

ITESO

14

Orozco Gómez, Guillermo

 

U de Guadalajara

11

Esteinou Madrid, Javier

 

UAM-Xochimilco

10

González Sánchez, Jorge

 

UNAM

6

Mejía Barquera, Fernando

 

UNAM

 

4

Andión Gamboa, Eduardo

UAM-Xochimilco

3

Fernández Christlieb, Fátima (1944- )

 

UNAM

2

Toussaint Alcaraz, Florence

 

UNAM

2

García, Gustavo

UAM-Xochimilco

2

 

 

         Como podrá apreciarse en la información de las tablas, ningún investigador de la primera tabla forma parte de la bibliografía más mencionada en los cursos de teoría de la comunicación en ninguna de los tres momentos que aquí han sido presentados. Y de la segunda tabla sólo Florence Toussaint es una referencia bibliográfica para la teoría de la comunicación, en la tabla cuatro, correspondiente a 2004. Es decir, los investigadores mexicanos no son bibliografía de teoría de la comunicación en las licenciaturas en comunicación. Y por otra parte, lo investigadores mexicanos consideran importantes a otros compañeros, pero salvo el caso de Florence Toussaint, ningún otro es parte de las bibliografías sobre teorías. Y sobre esto habría que señalar algo. El libro de Toussaint es un texto viejo para 2004, muy viejo, pero la editorial Trillas lo reeditó, el libro se puede encontrar en este momento en las librerías, y el efecto librería puede explicar el caso excepcional. Por otra parte es un texto que muestra un ejercicio puntual de trabajo teórico de la autora, asunto que no la ha vuelto a ocupar en más de dos décadas. Algunas preguntas que deriva de esta situación son ¿les interesa la sistematización teórica a los llamados personajes importantes del campo académico de la comunicación? ¿Por qué no escriben sobre ese asunto? ¿Tienen algún contacto con la formación  teórica en las aulas?

 

          Esta información confirma la hipótesis de la separación entre la investigación de la comunicación y la docencia. Esto puede ser de nuevo presentado dentro de las hipótesis generales sobre la historia del campo académico. En la tercera etapa, 1975-1985, cuando se forman las asociaciones nacionales grandes vigentes hasta la fecha, CONEICC y AMIC, y donde aparecen los primeros programas de postgrado en la UIA y en la UNAM, el campo no se ordena en forma académica, la explosión demográfica y la falta de atención a los principios constructivos conceptuales y metodológicos de la comunicación, convierten al campo en una oferta de planes de estudios puestos en la forma de los oficios y de ciertas visiones políticas. No se crea el espacio de reflexión teórica o metodológica, el campo politizado y lleno de certidumbres casi fundamentalistas, abandona el potencial programa académico de su desarrollo y pierde en su gran momento fundacional el centro de su sentido académico, la reflexión conceptual y metodológica.

 

          La reconstrucción histórica de ese momento requiere aún mucha atención. Todo se cocina en su antecedente, el primero y el segundo momento. Lo interesante es que cuando parecería que podrían existir condiciones para una fundación programática no sucede así, la autocomplacencia, la emoción de la emergencia, la fascinación por los medios, todo eso y otras cosas, convierten al momento en un ejercicio de reconocimiento gremial sin sentido conceptual, la comunicación es un objeto, no es sujeto, la epistemología no existe, y el campo sólo es un cuerpo de formación en actividades de un perfil profesional que se reduce en buena parte a la imagen convencional de un periodista. Y como tal, el periodista, ordena su actividad bajo la agenda de los medios, no de la estructura o el programa universitario o académico. Y la teoría y la metodología se dejan a los otros universitarios no pertenecientes al campo académico de la comunicación ni al campo académico mexicano, a los que si son académicos, o por lo menos así se perciben. ¿Una imagen más de la dependencia científica de este país?

 

         Para cuando aparece la cuarta etapa, el asunto de la investigación, como elemento de vinculación con la vida académica de altos estudios, de epistemología y teoría de la comunicación, la situación anterior no cambia en forma sustantiva. Las licenciaturas en comunicación siguen su inercia despegada del mundo de las ideas y la percepción universitaria humanística o científica, y se mueven hacia el eje de los centros de educación superior tecnológicos, como una carrera de contabilidad o administración, nunca llegando a una ingeniería social. Y la investigación de la comunicación se mueve en un espacio aparte, distante, autónomo, el de los programas de investigación. Estos nuevos actores, los ivestigadores, se mueven hacía otros espacios académicos, las licenciaturas quedan fuera. Y la mutua exclusión se consolida. Con la característica que la investigación es en forma proporcional al campo de la docencia mínima, casi inexistente.

 

         De los tres procesos de trabajo programático centrales del cuarto momento, el que va de 1985 a 1995, que requieren una indagación particular urgente, el de Colima, con el programa cultura, el de la Ibero, con el programa de investigación en comunicación y prácticas sociales, y el de la Universidad de Guadalajara, que no lleva nombre de programa sino de centro de estudios en información y comunicación, no emerge ninguna propuesta de organización teórica propiamente tal. Todos presentan teorías de algún tipo, todos tienen cierta consistencia en método y en objetivos de investigación. Pero ninguno de los tres produce teoría. Son programas de investigación que adoptan objetos como importantes, se ocupan en ellos con ciertas guías de trabajo, y reportan sus conclusiones, ninguno de ellos sintetiza teoría. Y si lo llegaron a hacer, esa noticia no fue conocida, ni difundida, ni debatida, ni asumida para la construcción del campo en regiones o en su conjunto. La Comunicología posible en México, es decir lo que sucede en las aulas y las licenciaturas, aún no asimila el trabajo realizado por estos programas de investigación, ni por los que siguieron después. Este vector puede ser de mucha importancia en los años por venir. ¿Le interesará al campo académico?

 

           Y llegó el momento de las redes académicas. Las asociaciones no estaban promoviendo la cultura de investigación ni la cultura de comunicación académica, se necesitaban nuevos espacios, y aparecieron. Pero el gran inconveniente es la cultura académica presente, escolar, sin movimiento reflexivo, sin iniciativas ni creatividad. La convocatoria a configurar comunidades abiertas de reflexión y acción tiene respuesta, pero los cauces institucionales para su promoción, reforzamiento, fortalecimiento, están cerrados, y no por mala voluntad, sino por ausencia de visión y de perspectiva. Nada de estos aires nuevos parece compatible en forma directa con la inercia de la vida escolar. Las redes entren en el relevo, al tiempo que son contemporáneos, de los programas de investigación del momento anterior, y abren el espacio de indagación sobre objetos tradicionales, como los medios de difusión, y objetos emergentes, como los que proponen los estudios culturales. Pero no es aún su momento para intervenir en la vida escolar, que es el centro de la inmovilidad académica. Por tanto tampoco han impactado los planes de estudio, pero empiezan a tener efecto, ese es el caso de FAMECOM y de REDECOM. Aquí aparece un gran tema para estudio y seguimiento hacia el futuro. 

 

        Todo este asunto recién empieza a aparecer con la urgencia que desde cierto punto de vista puede llegar a tener. La teoría de la comunicación está en abandono casi total en el campo académico de la comunicación en México. Si desapareciera por completo con alta probabilidad no sucedería nada relevante en este momento. La gran pregunta es si tiene alguna importancia para este campo, y si la tiene para otro posible, potencial, por emerger. Hasta ahora la indagación muestra que no la tiene para este, y que puede ser central para otro  campo por venir. La primera tarea es trabajar con este, el que tenemos, para ayudar a nacer al otro, el que puede ser. La comunicación no sólo es un grupo de objetos. Puede ser un punto de vista, un espacio de construcción social desde la perspectiva conceptual de su percepción y ejecución. Esa posibilidad sólo se desarrollará si asumimos el compromiso primario con el conocimiento, su configuración conceptual y metodológica, la construcción de una Comunicología posible.  

 

 

                          Jesús Galindo Cáceres

                      Vallejo, 19 de abril de 2005

 

        

 

           

 

            

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                     Jesús Galindo Cáceres

                 Vallejo, 20 de abril de 2005 

         

 

 



[1] Hacia una Comunicología posible en México. Notas preliminares para un programa de investigación. http://www.geocities.com/arewara/arewara.htm

 

[3] Apuntes de historia de una Comunicología posible, de Jesús Galindo. Notas para una Comunicología posible, de Jesús Galindo. La Comunicología posible y las humanidades, de Jesús Galindo. Todos en el portal de Comunicología, http://www.geocities.com/comunicologiaposible/

[4] La emergencia de un campo académico. Continuidad utópica y estructuración científica de la investigación de la comunicación en México. Raúl Fuentes, ITESO-Universidad de Guadalajara, 1998, Guadalajara.

[5] La emergencia de un campo académico. Continuidad utópica y estructuración científica de la investigación de la comunicación en México. Raúl Fuentes, ITESO-Universidad de Guadalajara, 1998, Guadalajara.

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