NOTAS
PARA UNA COMUNICOLOGÍA POSIBLE. Elementos para una matriz y un programa de configuración conceptual-teórica.
Jesús
Galindo Cáceres
http://www.geocities.com/arewara/arewara.htm
El mundo académico de la
comunicación emerge en el siglo veinte, tiene su primera fundación en los
Estados Unidos de Norteamérica. Para los años cuarenta existen ya las primeras
escuelas e institutos de investigación. La comunicación llega a América Latina
en el oleaje de la post-guerra. La primera escuela se funda en 1960, una o dos generaciones después que en EE. UU., y con el antecedente de las escuelas de
periodismo. Para muchos todo principia con los medios, en particular la prensa,
pero esta no es toda la historia, la comunicación tiene un vuelo múltiple a lo
largo del siglo pasado, su movimiento toca lo mismo las ciencias exactas que
las químico-biológicas, emerge con nuevas perspectivas como la cibernética, en
un contexto acelerado de mundialización y de reorganización del campo
académico. El nacimiento de la comunicología posible no podría haber sido en un
momento más complicado.
El caso es que en varias
generaciones de trabajo académico sobre la comunicación, tenemos brotes de
estudios comunicológicos, algunos
ensayos de prospectiva y evaluación, una serie de nombres para una historia por
escribir, pero no un campo académico con un nombre que lo ponga en forma,
Comunicología. Y este es el punto. Ante
la abundancia de material por organizar,
la multiplicación de propuestas, y la aparente diversidad de apuntes
sobre algo llamado comunicación, tal vez es el momento de intentar una
sistematización, un ajuste formal de conjunto, para proponer un programa de
construcción de una comunicología posible.
El mundo de la ciencia
moderna ensayó un cierre de la forma y la agenda del conocimiento. Esto llevó a
la evidencia pública del dominio racional-técnico del cosmos. De ahí surgen las
ciencias sociales y las ciencias exactas. Esta separación conceptual llevó
tiempo en consolidarse y deteriorarse. Todo en nombre de la ciencia, única,
paradigmática, sólida, contundente y convincente. El momento postmoderno parece
haber alterado ese programa. Y la complejidad del mundo y la diversidad de los
puntos de vista actuales y posibles, han modificado, derruido, desordenado, lo
que parecía tan limpio, tan permanente, tan exitoso. Y el asunto aquí es que a
la comunicación le tocó aparecer como objeto académico en la época
contemporánea, no en la modernidad, ni en la ilustración, o el barroco. Y eso
ha complicado su organización, llegó a un mundo que se debate entre la
identidad por necesidad, y la pluralidad por azar. Y hoy día, desde cierto
punto de vista crítico, tiene en su nada sencillo periodo de gestación dos
rostros, uno moderno y otro postmoderno.
Esta es una hipótesis de
trabajo, pretende organizar la tarea de reconstrucción de un movimiento que
puede ser cerrado o abierto según se mire. Al observar lo que en el mundo
académico de la comunicación europeo occidental, anglo, y latinoamericano,
llaman comunicación desde diversas voces, y haciendo un primer corpus con una
connotación social-cultural-humanística,
dejando fuera por un momento otras trayectorias, parece ser que el orden
de su vida académica se ha dado en dos capítulos evidentes, uno el de la
investigación sobre la comunicación masiva, y el otro el de los llamados
estudios culturales. Miremos un poco más este apunte.
La primera fundación
académica general de la comunicación es en relación a los medios de difusión
masiva. Esto sucede en los Estados Unidos y tiene en dos brillantes
generaciones entre los años treinta y
los cincuenta a sus primeros representantes. En ellos aparece una posible
identidad en el objeto, los medios, estudiados desde diversos puntos de vista
alrededor de la psicología y las ciencias políticas y sociales. Este es el
primer rostro, algo que parece se puede ordenar en el programa de la ciencia
moderna, algo que tardará algunas décadas en intentar una formalización en una
ciencia total de los medios, la Mediología.
Y hoy día esta es la primera apariencia que muestra la comunicación
académica cuando se refiere a sí misma o cuando es mirada por los demás, los
externos.
A lo largo del siglo veinte
los medios han sido el centro de la ocupación de la comunicación académica, y
por tanto el eje de construcción de una Comunicología posible mediológica. Pero
algo más ha sucedido, mucho más. El concepto de comunicación tiene una gran
cantidad de configuraciones exteriores a los medios, baste con mencionar todo
lo que implica la llamada comunicación interpersonal. Pero no fue ahí donde se
dio la segunda gran fundación posible. Sucedió en el espacio de la mirada hacia
los movimientos, actores y situaciones propias de la segunda parte del siglo en
el contexto de la mundialización
galopante. No tiene aún un perfil de clausura sistémica, pero a veces
parece tenerlo. Todo sucedió a partir de los sesentas y setentas, y en las
últimas décadas del siglo tomo fuerza y parece cierta estabilidad. Los Estudios
Culturales llegaron desde las humanidades, se mezclaron con diversas ciencias
sociales, y se han caracterizado por la multiplicidad de sus objetos y la
velocidad con que observan y concluyen sobre cualquier cosa a partir de una
base de principios constructivos que vienen de la izquierda académica, los
movimientos contestatarios y una postura aparentemente abierta y plural. Aún no pasa nada en lo básico y elemental de
la construcción campal, pero en la superficie cada vez está más presente el
color de su impronta.
Y he ahí los dos núcleos de
la vida comunicológica posible, la comunicación masiva y los Estudios Culturales.
La primera anclada en un programa que puede cerrarse en lo mediático, los
segundos en un movimiento que puede considerarse abierto a todo lo que
significa, lo culturológico y sus mediaciones. Esa sería la situación sintética
de la comunicología posible en estos momentos.
2. El centro y las fronteras. El juego del continente y
los archipiélagos.
Producto de una mirada
general a una gran cantidad de textos de segundo orden sobre estudios e
investigación en comunicación, aparecen esos dos nodos de organización tan
distintos, la comunicación masiva y los estudios culturales. En ese sentido la
hipótesis propone que ellos dos son los continentes de la comunicación. En su
interior tienen variedad y distintos énfasis. La historia de la investigación
de los medios alcanza por poco casi tres cuartos de siglo, la de los estudios
culturales unos cuarenta años. Esto marca una diferencia de generaciones y de
contextos socio-culturales como condiciones de emergencia y desarrollo. Ambos
son anglos, una surgida en los Estados Unidos post-depresión y los otros en la
Inglaterra de la post-guerra. Esto caracteriza a la comunicología posible como
un programa que ha tenido al centro a la lengua inglesa y sus pensadores. Lo
cual es en sí mismo un asunto peculiar e interesante. Pero al lado de estos dos
nodos están las islas, y son muchas y de diversos tamaños.
La primer imagen que
aparece al revisar e intentar enlistar los proyectos conceptuales sobre
comunicación en un marco socio-cultural es de una gran variedad y diversidad de
asuntos, con los medios de difusión al centro. Esto permite hacer una primera
propuesta programática. Los medios han sido el centro. Pero después de esta
certidumbre las cosas no parecen tan evidentes. En un segundo orden aparecen
dos configuraciones. La primera es la de los estudios culturales sin claridad
sobre su interior y su exterior del todo. La segunda es la de las terapias.
Esto último se presenta como una noticia muy sugerente. Han sido los trabajos
sobre terapia los que han ensayado cierta profundidad en las relaciones interpersonales
cara a cara, desde la perspectiva de la interacción, en un fondo que puede
nombrarse como de comunicación interpersonal. Esto contrasta con la
comunicación masiva. Y de ahí se pueden ir asociando fenómenos comunes. Esto ya
suena comunicológico. ¿Cómo queda el
triángulo con los Estudios Culturales?
Los Estudios Culturales
tienen muchos objetos en su perspectiva, se podría decir que todo les llama la
atención. Casi cualquier asunto relacionado con la vida urbana de la segunda
parte del siglo veinte en el contexto de la mundialización les interesa. Aunque
surgen con un énfasis local, su vocación es de generalización sobre las
condiciones de construcción de la vida social y simbólica de los actores que
comparten los fenómenos de lo trasnacional, lo internacional, lo multinacional.
En este sentido no son fáciles de centrar en la actualidad en una temática, pero pueden ser nombrados
desde sus intenciones críticas, emancipadoras, anti status-quo, y en sus
oficios entre periodísticos y literarios de mirada descriptiva rápida y cercana
a lo superficial con juicios candentes y contundentes. Su perfil complementa a
las otras dos configuraciones, la de la interacción y la de la difusión, en
forma estructurante. Como hipótesis, podríamos ubicarlos como elementos de
vinculación entre la historia, la geografía y la situación socio-cultural. Si
en lo particular no llegan muy lejos, aunque ambición no les falta, en conjunto
tienen una cobertura que toca una multitud de aspectos de la vida contemporánea,
que mirados en una perspectiva general los ubican como articuladores de muchas
partes de un todo social que es imposible cubrir por completo.
Los Estudios Culturales son
en sí mismos un archipiélago, pero con fisonomía común. A pesar de las diferencias
que hay entre sus protagonistas principales sobre lo que son y lo que no son,
fueron creciendo y expandiéndose hacia el mundo anglo, y en forma casi
contemporánea hacia el mundo hispano. En tanto tocan a los medios de difusión,
a los públicos, a los receptores, a los fenómenos de configuración
socio-cultural por el contacto e impacto de los medios, fueron asimilados por
el campo académico de la comunicación mediática, y en el camino llevaron su
intereses sobre los jóvenes, las mujeres, las minorías, los movimientos
sociales, y en su ambición abarcadora su curiosidad sobre la historia, la
globalización, la estética, el arte, la ecología. Y todo empezó con la
literatura y la cultura popular. De esta manera aparecen como un reto para un
programa de comunicología posible, pues su organización conceptual no es clara
aún con sus tópicos recurrentes.
La hipótesis trata de
organizar el espacio conceptual amplio y hasta cierto punto diverso de lo que
se ha entendido como pertinente bajo alguna noción de comunicación. Este es el punto de partida, tres
configuraciones convergentes para un programa de comunicología posible, la de
la difusión masiva, la de la terapia interpersonal, y la de los Estudios Culturales.
Pero no es suficiente con este recorte, aún hay más. Y aquí requerimos de una
imagen complementaria a la del continente y las islas, la imagen del centro y
la periferia.
Si visualizamos al mundo
textual conceptual sobre la comunicación como una gran masa de estudios e
investigaciones a través de setenta años en muchas naciones y lenguas, lo que
aparecen son cúmulos, concentraciones de conceptos en ciertos lugares en
ciertos momentos. Hay ligas entre algunos y entre otros no. Enfocando el
resultado de este proceso genealógico y reticular, aparece un movimiento centrípeto de organización autónoma de otras
especialidades que han estado en juego desde el principio. Este movimiento no
es único, son varios los puntos donde sucede. Pero en la generalidad del proceso
hay un centro, un espacio que heurísticamente podemos intentar nombrar, y hay
una periferia, un anillo interior y fronteras exteriores. En ese centro posible
aparecen los ensayos de conceptualización sobre los medios de difusión masiva,
pero también aparecen los otros dos cúmulos nombrados, el de las terapias y el
de los estudios culturales. Pero hay más, otros cúmulos también forman parte de
esta galaxia comunicológica, asuntos que vienen de la Economía política, de la
Sociología, de la Filosofía, de las Ciencias Cognitivas, de la Cibernética, del
arte, de las Ciencias Políticas, de la Semiótica, la Lingüística, de las
humanidades. Y aún hay más. También aparecen componentes conceptuales que
provienen de las Matemáticas, de la Física, de la Biología, de la Ecología, de
la Memética, de las ingenierías. Después de identificar los grandes cúmulos
ubicados hacia el centro, hay otros más en el anillo interior que lo rodea, y
otros más en sus fronteras en contacto con otras disciplinas y especialidades.
Y esta imagen tiene más de tres dimensiones, de otra manera no se podría
visualizar a los estudios culturales con sus varias fuentes de construcción, o
a las terapias y sus diversos elementos componentes, o la compleja trama
conceptual e interdisciplinaria que ha mirado a los medios de difusión. Y todo
eso es el programa de una Comunicología posible al día de hoy.
3. Construyendo una matriz y un programa para una Comunicología
posible.
El gran campo comunicológico
no está organizado aún, en setenta años de caminos el potencial es enorme pero
la institucionalidad es sólo parcial. Quitando la identidad corporativa de los
medios de difusión todo lo demás es una inmensidad de posibilidades de orden.
De ahí que habría que afirmar que la Comunicología posible es de entrada plural
y múltiple. En el ejercicio de su construcción todo depende del lugar desde
donde se mira, el punto de vista, y el horizonte de visibilidad. Aquí se está
intentando una mirada general que salga de la presión de entornos particulares
y sus tensiones, pero no es tarea sencilla, este movimiento de desapego es parcial, aunque quiere ser técnico.
El programa de
sistematización comunicológica tiene varias etapas. A continuación serán
presentadas en términos generales. De ellas deriva la perspectiva apuntada
hasta ahora.-
1ª. En el principio está la bibliografía. Todo inicia con la sistematización de la
bibliografía asociada a comunicación. La
muestra no puede ser pequeña, pero tampoco requiere ser demasiado grande. La
primera selección son dos cientos libros, luego tres cientos, y así hasta
llegar a seis cientos. El trabajo de descriptores es clave.
2ª. Descriptores y sistema de
información. Toda la bibliografía pasa por un sistema de descriptores
editoriales, y por una hipótesis de sistema de descriptores de contenido. De
esta manera lo informe empieza a adquirir un rostro. El sistema configura un
mapa en donde es posible empezar a señalar un centro, un anillo y una
periferia.
3ª. Sistema y jerarquía. El
punto clave del trabajo con bibliografía es la selección de cuáles textos son
más centrales que otros. Una nueva guía de descriptores aparece y la jerarquía
se verifica. El sistema ha avanzado, ahora se tiene una configuración de orden
por importancia y por dependencia textual. Unos textos son organizadores de
otros, y otros son detonadores de nuevos espacios textuales y conceptuales.
4ª. Las líneas de desarrollo conceptual. Al
jerarquizar la bibliografía el espacio conceptual ha aparecido con mayor
claridad. A lo largo de la historia de textualización sobre comunicación, se
han utilizado diversos espacios conceptuales particulares que se agrupan en
otros mayores, hasta configurar grandes espacios conceptuales básicos. Se trata de delimitar estos espacios conceptuales
para identificar las líneas de desarrollo conceptual sobre comunicación a lo
largo de esta historia. Y aparecen primero una pequeña multitud, y después de
una criba un cuerpo menor a un ciento, y después de una nueva criba un conjunto
de treinta y tantas líneas. Ellas son las guías generales de desarrollo teórico
en comunicación.
5ª. Nuevo sistema de
información y primera matriz de Comunicología. Todo el camino del trabajo de
análisis y síntesis de información ha seguido un curso de hipótesis de trabajo.
Ahora hay que enfatizar la descripción analítica para visualizar, objetivar, la
composición del campo conceptual de una Comunicología posible. Las líneas son
dispuestas en una matriz con nuevos descriptores, que nombran desde los objetos
empíricos privilegiados de cada línea, hasta la perspectiva epistemológica
desde donde se construyen las perspectivas conceptuales en juego. La
matriz se va completando con otros
descriptores que profundizan sintéticamente la construcción de las líneas.
6ª. Sistemas de información
y matrices conceptuales. Después de la primera matriz se van construyendo
otras, los descriptores permite ir ajustando la organización lógica posible,
buscando cierta coherencia y consistencia. Todo el trabajo es una hipótesis, y
por tanto se va modificando según aparecen nuevas visiones y
consideraciones. El camino conduce hacia
un esquema sintético de Comunicología que abarque lo más posible de todo el
mundo de elementos conceptuales considerados.
7ª. El triángulo conceptual constructivo. La
matriz llega a su punto culminante, la propuesta sintética de los cuatro
articuladores conceptuales de una comunicología posible. La información, la
comunicación, la organización y la complejidad. Ellos cuatro configuran las
tres dimensiones básicas de construcción conceptual de la matriz, la difusión,
la interacción y la estructuración. Todas las líneas de desarrollo conceptual
consideradas tocan por los menos dos de los articuladores, y por lo menos una
de las tres dimensiones.
8ª. El triángulo organizador
programático. El espacio conceptual
tiene una importancia relativa. Su desarrollo depende en forma directa de su
capacidad de mirar al mundo problemático empírico, se completa en su eficiencia
en las labores de ingeniería social. El espacio conceptual organizado forma
parte de un triángulo programático, los otros dos miembros son el campo
problemático, y el sistema de vinculación entre problemas y conceptos. Lo más
visible es el sistema de vinculación. El espacio conceptual y el campo
problemático quedan casi siempre dentro de visiones compactas de los sistemas
de vinculación. Así el campo problemático de la salud se vincula al espacio
conceptual de los efectos de los medios de difusión, y constituye el sistema de
vinculación de los asuntos de salud pública y comunicación. Cuando la integración conceptual-problemática
no es tan directa y cerrada, se abren muchas posibilidades, tanto en la visión
de los problemas, como en la visión de los espacios conceptuales, y por tanto
en la constitución de sistemas de vinculación posibles.
9ª. Concepto de Comunicología
posible. El último paso hasta ahora es
la síntesis final de todo el proceso, la propuesta de un concepto de Comunicología posible. Aquí presentamos dos, el del diccionario de
la Real Academia de la lengua, que lo
incluye a partir de 1992, y el segundo desde la perspectiva sistémica que aquí
se ha seguido.
-
Según la Real Academia. Ciencia interdisciplinaria que
estudia la comunicación en sus diferentes medios, técnicas y sistemas.
-
Según una perspectiva sistémica. Estudio de la organización y composición de
la complejidad social en particular y la complejidad cosmológica en general,
desde la perspectiva constructiva-analítica de los sistemas de
información y comunicación que las configuran.
De esta manera se ha armado
un programa y una matriz para una Comunicología posible. Ahora toca
desarrollarlo y completarla. Lo pertinente de esta situación es que a partir de
esta propuesta ya se puede dialogar con el mundo social de la comunicación en
un sentido amplio, sistematizando sus problemas, imágenes, visiones, discursos,
al tiempo que se propone una forma ordenada para organizar, construir y
representar. La dialéctica-diálogo entre el mundo de la comunicación y
Jesús
Galindo Cáceres
Vallejo,
febrero 11 de 2003
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Jesús Galindo Cáceres
Vallejo, 11 de febrero de 2003