LAS RAICES DE ASCEEP
El 25 de setiembre la
multitudinaria manifestación estudiantil organizada por ASCEEP –sigla nueva
en odres viejos- asombró a una ciudad y a un país acostumbrados a ver
organizadamente ausentes, a su juventud de todas las esferas de conducción del
pensamiento. El Uruguay se mostraba hasta entonces aterradoramente senil, pero
se había errado una vez más en la apreciación de la historia del país, en un
calculado y premeditado intento de organizarlo verticalmente.
Una nación y un pueblo están
formados por un entrelazamiento de un pasado y un presente comunes en el que la
historia origina complicadas relaciones económicas junto a modos de sentir, de
pensar o de ser, que aparecen y se reflejan en las conductas individuales y
colectivas.
Por eso aunque con ideologías
distintas para construir el futuro, existe un sentimiento de identidad colectiva
aflorando en las múltiples ocasiones de expresión de un pueblo.
¿Cabe preguntarse si realmente
existe un pensamiento estudiantil uruguayo y qué proyección social ha tenido?
En especial desarrollaremos nuestro análisis proyectado en el terreno médico.
El ser estudiante constituye una
etapa determinada curricular que puede durar seis a ocho años (clásicamente en
nuestro medio en algunas profesiones universitarias, duraba 10 años).
Inevitablemente el joven debe pasar después
a ocupar un lugar en su sociedad, cuando esto es posible y entra, cuando
culmina, en el grupo de egresados, cortando su cordón umbilical con el
instituto universitario.
Tenemos la convicción que el
aislamiento inmediato y real del egresado estaba antes mitigado por una
presencia progresivamente más activa de la Universidad y en especial por un
desarrollo dinámico y permanente de las agremiaciones profesionales
Universitarias. En especial en el Gremio Médico la presencia del Sindicato Médico
del Uruguay era una Escuela permanente y significaba una doble corriente de
flujo y reflujo de comunicación universitaria. Pero sigamos con la etapa
estudiantil y el desarrollo que nos hemos propuesto.
– ¿Existen diferencias entre
el estudiante nuestro o sudamericano y el de un país europeo o incluso
americano del Norte?
Creemos que es evidente que sí y
aunque a la conciencia juvenil los principios de equidad y justicia les impongan
críticas, genéricas a todos los estudiantes del mundo; influidos además por
el contacto y el pensamiento de todos los autores y teorías de cambio del
mundo, aún cuando todo ello se dé, sus propias sociedades no les plantean la
misma urgencia o inmediatez de dichos cambios. Así debe ser difícil la
percepción para un estudiante europeo o estadounidense de que su conocimiento y
su saber está basado indirectamente en el sub-consumo y la subcultura del
tercer mundo.
Como se dijo muy bien por el Ing.
Agr. Santiago Cayota en una Mesa Redonda de ASCEEP, seguramente no tienen el
mismo interés en el co-gobierno de la Universidad.
Creemos entonces, que a nivel
latinoamericano y en especial uruguayo, los hechos y las condicionantes son
distintas. La mayoría de los países son países jóvenes con 150 años o poco
más de vida independiente y con sociedades muy móviles; algunos como en el
Cono Sur y en especial Argentina y Uruguay, con una importante inmigración
europea que significó como hemos ya señalado la incorporación de pautas
culturales y políticas. En este país por ejemplo, hace ya 75 años que se
incorporó al gobierno de la Universidad la delegación estudiantil en forma
indirecta (por profesionales jóvenes -en general- recién recibidos).
Hubo entonces desde 1908
co-gobierno y participación estudiantil. Desde su génesis este movimiento
adquirió algunas características que se expresaron en síntesis más orgánica
en 1918 en el Movimiento Reformista de Córdoba:
A) Críticas a los métodos anacrónicos
de enseñanza.
B) Crítica al dogmatismo y al
clericalismo, que tuvo más valor en Córdoba del 18 que lo que podía
significar para nuestro país, como muy acertadamente lo señalara el Maestro
Vaz Ferreira,
C) Defensa apasionada de la
libertad de Cátedra,
D) Ingreso por Concurso y por méritos
propios,
E) Creación de Cátedras Libres,
F) Un apoyo a la clase obrera de
cada país latinoamericano teñida por las ideas socialistas y anarquistas
dominantes en los medios intelectuales y obreros, así como por la Revolución
de Octubre de 1917 en Rusia.
Expresaba esta posición el
reconocimiento a los auténticos productores de riqueza, siempre postergados en
cada organización nacional americana. A ello se unió un contenido
antimperialista que señalaba el papel creciente y progresivo de Norte América,
en nuevas y más duras relaciones de dependencia. Este antimperialismo se nutrirá
y hallará apoyo en la concepción de Rodó y otros americanos sobre la oposición
de cultura y sentimientos de Hispano América, frente a Norte América. Pero
después progresivamente el análisis económico dará amplia comprensión a los
caracteres de la dependencia Se iniciará con el análisis del imperialismo como
expresión última del Capitalismo y continuará hacia nuestros días con la
concepción de países marginados o periféricos en relación al mundo de los
beneficios y de la riqueza (del mundo del Hemisferio Norte en relación al del
Hemisferio Sur). No existían cuando la Reforma del 18 las Multinacionales, pero
los hechos fundamentales no cambian por ello. Nuestro país como dijimos, eligió
como norma el cogobierno y la participación estudiantil desde 1908, como una
consecuencia de la lucha generacional y de una reflexiva aceptación de sus
beneficios.
Cuando la eclosión de Córdoba ya
teníamos 10 años de experiencia propia.
Como dijera Vaz Ferreira, los
estudiantes son “los que sufren la enseñanza”, así como el enfermo
“sufre” la Medicina. El proceso de la enseñanza compartida, permitirá la
superación pedagógica, la introducción de una Metodología de enseñanza
activa, la mejor evaluación, e incluso la selección más conveniente de los
mismos docentes, etc.
En el proceso de la educación
superior universitaria uruguaya, el pensamiento estudiantil se proyectó con
perfiles propios. Se caracterizó entonces: a) por una creciente madurez de
posiciones; estas, contrariamente a los augures del verticalismo, se basaban en
amplia discusión con información y asesoramientos reiterados; b) un dinamismo
que planteaba e impulsaba las necesarias transformaciones. Así surgieron planes
de estudio analizados escrupulosamente, impulsando cambios que en otros lados
demoraban muchas décadas; c) se puso un énfasis muy particular por el orden
estudiantil en la investigación y fue tradicional el desarrollo de la función
de Extensión.
¿Pero cuál es la explicación de la madurez y el desarrollo
progresivo del Movimiento Estudiantil?
Creemos firmemente que esta madurez
y este clima de responsabilidad constructiva del Movimiento Estudiantil, se debió
fundamentalmente al admirable desarrollo de las Asociaciones Estudiantiles de
tipo Gremial. Un caso particularmente conocido por todos nosotros fue el de la
Asociación de Estudiantes de Medicina (A.E.M.)
En ella muchos egresados actuales y
en especial el que esto escribe, tenemos que reconocer que se nos posibilitó
adquirir una formación integral que supo aunar la visión de una Medicina
Social que la Facultad no enseñaba curricularmente a un Método Democrático
que no excluía la necesaria pasión: todo ello permitía e impulsaba la
integración generacional con los otros sectores universitarios, profesionales y
docentes. Durante generaciones se incorporó un Cuerpo de doctrinas, algunas
cambiantes y otras profundizándose con distintos ángulos de enfoque y que
versaban sobre toda la vida de la Enseñanza y de la Universidad. Es así que
las páginas de “El Estudiante Libre” constituyen el testimonio de la vida
universitaria y de la Facultad de Medicina de la época.
Esa formidable capacidad formativa
que educa para la participación y la responsabilidad, siendo paralela a la
educación institucional, impregna como dijimos a generaciones de universitarios
con un Cuerpo de doctrinas, una ética y un sentimiento que modela nuestra
realidad educativa y social. Los Claustros Generales, de 1935 con su Estatuto
Universitario, de 1951 a 1954, con su afirmación de la Autonomía y de 1958 con
la organización definitiva de la Ley Orgánica, tienen junto a la posición
estudiantil, a docentes y egresados que se han formado en la vida de las
Asambleas y de las Asociaciones, de sus Revistas y de su espíritu. En nuestra
Facultad surgen Decanos abanderados de la modernización como J. J. Crottogini y
Mario Cassinoni y no es por casualidad que ambos llegan al Rectorado imponiendo
un sello definidamente renovador, a nuestra vieja Universidad. Otro Rector, el
Arq. Leopoldo C. Agorio, había llegado ya antes con el voto de todas las
Asociaciones Estudiantiles al mismo Rectorado. Si analizamos el Movimiento
Fundacional de la Asociación de Estudiantes de Medicina ésta se concreta
–como recordamos en otro Editorial– en 1915 siendo la Generación de un 4º
Año de la Facultad de Medicina quien realiza dicha creación. Era la generación
de J. A Praderi, destacado Pediatra y Dirigente Universitario, quien participa
en dicha empresa. Esta misma generación ahora con carácter de Médicos,
organiza también en 1920 la Asamblea en que se funda el Sindicato Médico del
Uruguay. Es otro distinguido Médico y legislador el Dr. Atilio Narancio quien
toma la iniciativa de incorporar posteriormente a los estudiantes de los últimos
años, para integrar el propio Sindicato Médico del Uruguay (1927). Más tarde
ingresarán también en el cogobierno del propio gremio profesional médico,
integrando le Junta Directiva del mismo. No es de extrañar que pasado el
tiempo, en el 1931, un entonces joven estudiante de Medicina, llamado Carlos
Maria Fosalba presente en el Comité Ejecutivo del SMU una ponencia sobre
fundación de la Cooperativa de Producción Sanitaria. Si bien esta iniciativa
no prosperó entonces, el mismo Carlos María Fosalba ya egresado, organiza un
Movimiento que dio lugar a la creación en 1935 del Centro de Asistencia del SMU
(CASMU). Este organismo asistencial que logra en el primer año de
funcionamiento, siete mil abonados, llega a tener pasado el tiempo, más de
doscientos cincuenta mil. Se constituye así en la más formidable obra de
cogestión organizada por universitarios y puesta al servicio directo de la
comunidad. Se demuestra así que el pensamiento estudiantil y universitario
uruguayo transforma no sólo la Universidad, sino que origina un mecanismo de
acción que se constituye en una herramienta de cambio y de apoyo auténtico, a
la propia sociedad. Paralelamente a nivel de la misma
Universidad, las generaciones llamadas críticas, logran la concreción del
Hospital de Clínicas Universitario, participan de sus Comisiones, de su
Administración y transformados en egresados como es el caso del Dr. Hugo
Villar, desempeñen su dirección.
Veremos así, a la Facultad de
Medicina crear las distintas Escuelas del personal de la Salud: Escuela
Universitaria de Enfermería, Auxiliares de Enfermería, Hemoterapeutas y
Fisioterapeutas, Auxiliares de Radiología, Psicólogos, etc. Al mismo tiempo
que el CASMU será el primer organismo de Medicina Colectivizada, en incorporar
y utilizar los nuevos Técnicos de la Salud. Continuando con la dinámica de la
proyección del pensamiento médico, recordamos que se fundó hace 17 años la
Federacidn Médica del Interior. Era evidente que la particularidad local de los
problemas profesionales hacía imposible que el SMU pese a su nombre, pudiera
realizar la cobertura de los mismos.
Aunque el influjo formador del SMU.
y su Cuerpo de doctrinas influyera preponderantemente en las Agremiaciones Médicas
del Interior, como dicen en un trabajo T. Caputti y colab. (de la Federación Médica
del Interior): “La obtención de su personería jurídica y la forma
directa de Contratos de asistencia de ámbito nacional, inauguran una nueva época
institucional signada por la creciente responsabilidad rectora en lo
directamente asistencial y de organización de la atención médica”.
El surgimiento de los Seguros de
Salud parciales en Montevideo y el Interior del país que comienzan con la
aprobación de Leyes Especiales desde 1950 acelera la transformación de los
sistemas asistenciales. El CASMU en Montevideo y los Centros Asistenciales Médicos
del Interior en estrecha vinculación con las Gremiales Médicas
correspondientes incorporan progresivamente sectores obreros nucleados en dichos
Seguros de Salud. En 1981 el CASMU tenía más de 250.000 afiliados con 3.000 técnicos
a su servicio; el total de afiliados de las Instituciones Federadas del Interior
será de 240.490 con un 60% correspondiendo a Afiliaciones Colectivas y 964 Médicos
residentes vinculados en el Interior. El 25% de la asistencia médica
colectivizada es efectuada en Montevideo y en el Interior, por los Centros
Asistenciales dependientes y creados por sus propias gremiales. A su vez las
gremiales están integradas por Universitarios que han hecho su formación
paralela y previa, en el organismo gremial estudiantil. Todo un pensamiento médico
local se gesta, desarrolla e incide sobre la Sociedad. A su vez ésta motiva y
obliga a la capacidad e iniciativa técnica y universitaria para brindar
soluciones.
Por eso no extraña que un régimen
de gobierno de facto que interviene la Universidad, los organismos gremiales
estudiantiles, y el SMU establezca en la nueva reglamentación de la Medicina
Colectivizada, la prohibición de otorgar asistencia en dicho régimen, a las
Gremiales Médicas (antiguo Inciso B de la Ley de Mutualismo de 1943). Es una línea
consecuente con su filosofía pero que nada tiene que ver con este país, con su
historia y con su gente.
No pretendemos nosotros idealizar y
sustraer de la crítica a hombres, momentos o actuaciones. En los últimos años
previos a la Intervención de la Universidad existió una profunda desorientación
del Movimiento Estudiantil, acosado desde afuera, pero también desde adentro.
En nuestra opinión la pérdida de vida democrática diaria de sus Asociaciones
y deliberaciones, ocasionó la sectorización y la radicalización que llevó a
un desarraigo del pasado universitario tan pleno de realizaciones. Cuando la
Universidad fue intervenida ya había sido “intervenido” el país.
Así entramos en la época en que
vivimos, de crisis económica, sí, de recesión general, sí; pero de total
falta de capacidad creadora, de verticalismo impuesto en el país y en la
Universidad, de privatización y de extranjerización crecientes y en especial
de notoria medianía en los Métodos, las personas y los objetivos. Por ello
consideremos que este editorial es una reflexión en voz alta, en homenaje al
Movimiento de ASCEEP que enarbola banderas que Compendio
siempre trató de mantener en alto. Porque además sin ellas, no tendríamos
sentido de existencia.