Si lo visible sólo es un ejemplo de lo real, la infinitud es
la naturaleza de las cosas.
Las regularidades puntuales del tedio, las fiestas del
encuentro, la luz escasa de lo que no se entiende, el desorden violento que
implica la inocencia, no limitan ni amplían su actualidad. No la distraen.
La realidad que barre la mirada, no tiene correspondencias.
Es un único modo. Que da origen, donde confluye, toda anterioridad,
acercamiento, interiorización, traducción, en todo caso producción, la
realidad que cabe en la palabra es otra. Con más o menos especificidad, con más
o menos voluntad de autonomía.
Si describir es hacer visible, mostrar y demostrar, se trata
de una opción, una elección que corta el universo para presentarlo y
comprenderlo en sus semejanzas.
Históricamente condicionada, arreglada a su objetivo, la
descripción médica (la verdad médica) no escapa a los supuestos epocales ni
puede fundarse (como aspiración) en la polisemia. Dos ejemplos:
1)
Hacia mediados del siglo XVIII, Pomme cuidó y curó a una
histérica haciéndole tomar "baños de diez a doce horas por día, durante
diez meses completos". Al término de esta cura contra el desecamiento del
sistema nervioso y el calor que lo alimentaba, Pomme vio "porciones
membranosas, parecidas a fragmentos de pergamino empapado... desprenderse con
ligeros dolores y salir diariamente con la orina, desollarse a la vez el uréter
del lado derecho y salir entero por la misma vía". Lo mismo ocurrió
" con los intestinos que, en otro momento, se despojaron de su tñunica
interna, la que vimos salir por el recto. El esófago, la tráquea y la lengua
se habían desollado a su vez; y la enferma había arrojado diferentes piezas,
ya por el vómito, ya por la expectoración".(1).
2)
"Pero ahora estaba asido -colgado- de los más altos
barrotes de la ventana, espigado por el esfuerzo, crucificado de bruces, desnudo
el torso, con todo el costillar marcado en relieves, sin más ropa que un chal
enrollado en la cintura. Su pecho exhalaba un silbido sordo, extrañamente
afinado en dos notas simultáneas, que a veces moría en una queja. Las manos
buscaban en la reja un hierro más alto del que prenderse, como si el cuerpo
hubiese querido estirarse en su delgadez surcada por venas moradas. Sofía,
impotente ante un mal que desafiaba las polémicas y sinapismos, pasó un paño
mojado en agua fresca por la frente y las mejillas del enfermo. Pronto sus dedos
soltaron el hierro, resbalando a lo largo de los barrotes, y llevado en un
descendimiento de cruz por los hermanos. Esteban se desplomó en una butaca de
mimbre, mirando con ojos dilatados, de retinas negras, ausentes a pesar de su
fijeza. Sus uñas estaban azules; su cuello desaparecía entre hombros tan
alzados que casi se le cerraban sobre los oídos. Con las rodillas apartadas en
lo posible, los codos llevados adelante, parecía, en la cerosa textura de su
anatomía, un asceta de pintura primitiva, entregado a alguna monstruosa
mortificación de su carne"(2).
La difundida expresión, como
exigencia docente e intercomunicación profesional de una "historia clínica
completa", viene a poner en juego una perturbadora irrealidad.
Así a secas, esta exigencia
demuestra solamente, una falta de perspectiva gnoseológica en el trabajo clínico.
(1). Foucault, M; El nacimiento de
la Clínica. Siglo Veintiuno Editores S.A. . Primera edición. Traducción de
Francisco Perujo, 1966, p.1.
(2) Carpentier, A.; El siglo de las
luces. Barral Editores S.A., Barcelona, 1972. Tercera edicióm, Primera edición
argentina 1973, p.16.
En estos momentos se anuncia que se tratarán las nuevas
pautas que regirán el Sistema Mutual de nuestro país.
Hemos expresado ya, que los protagonistas que son el pueblo, los enfermos, los médicos
y las profesiones universitarias y no universitarias, no tiene participación ni
conocimiento de dichas pautas.
Intervenido por el Poder Ejecutivo el Sindicato Médico del
Uruguay y sin manifestarse los distintos gremios médicos del interior del país,
no existe posibilidad de expresión válida.
Es conocido que en la actualidad algunas Mutualistas aun
cuando han alcanzado el rango de primera categoría, están atrasadas en tres,
cuatro y más meses en el cumplimiento del pago del salario médico
No se trata especialmente de un fenómeno de olvido o de
persecución al profesional, sino que los hechos han ido estableciendo que ese
"ahorro" que el Mutualismo ha hecho al atrasarse en el cumplimiento
del pago a sus técnicos, le ha significado al Sistema la posibilidad de
sobrevivir con la complicidad del Estado que conoce y tolera los hechos
En este largo proceso que comenzó en 1968 con el control férreo
de los aumentos a la cuota social por el gobierno, determinando así una
progresiva desfinanciación de todo el grupo de la Medicina colectivizada. Y en
la actualidad, mientras se ha seguido una política neoliberal para la mayor
parte de las actividades, el contralor de los precios se ha continuado aplicando
con rigor en este sector.
Es un hecho establecido que la demanda de modernización y de
cambios asistenciales es constante (nuevas técnicas, nuevos métodos diagnósticos,
nuevas terapéuticas, etc.). El recurso que se ha utilizado actualmente para
mejorar la asistencia de gran tecnificación, ha sido la creación de los
Institutos de medicina Altamente Especializada (I.M.A.E.) que comprenden la
cirugía cardíaca, la colocación de marcapasos, la hemodiálisis en la
insuficiencia renal crónica, las prótesis de cadera, etc. Nos parece plausible
y de impostergable necesidad esta incorporación que debe apoyarse. Pero para
paliar el resto ha quedado el expediente del incumplimiento o del atraso en los
pagos del salario médico y otros atrasos.
Mientras tanto un recurso estatal; el "miniaumento"
al Mutualismo detiene el crack definitivo.
Conocemos que se otorgaron aumentos que van del 5% al 7% por
la Oficina correspondiente a distintas mutualistas. El médico mientras tanto
colocado en una penosa situación, como trabajador, con un salario desmonetizado
y en virtual y parcial cese de pago patronal, sigue asistiendo mal o bien, y no
tiene acceso a su gremio para reclamar ni al Mutualismo para opinar. Tampoco
puede trasladar a su enfermo su situación; aunque indirectamente lo haga, en
forma inconsciente en una asistencia despersonalizada y aun más ineficaz.
Los médicos debemos hacer, a estos efectos, públicamente
algunas preguntas: ¿qué está sucediendo con la colocación de marcapasos y
cirugía cardíaca?
¿qué suma de los IMAE se vierten a estas actividades?
¿qué plan existe para las otras actividades como la hemodiálisis
en la insuficiencia renal?
¿es cierto que algunos Consultorios Radiológicos, Anátomo-Patológicos
y algún Laboratorio de Mutualistas importantes reciben montos superiores a
$50.000, 80.000 y 100.000?
¿qué pasa con técnicas como la Fibrobroncoscopía y
Fibrogastroscopía?
¿qué sucede con la Tomografía Computada, la Ecografía, la
Radiología o la Medicina Nuclear?
No pretendemos hacer afirmaciones demagógicas ni simplistas,
pues sabemos bien que la adquisición de equipos, la renovación de los mismos,
la tecnificación permanente del médico, exige mucho dinero y tiempo de
dedicación.
Pero es lógico que médicos que mantienen con sus menguadas
economías la sobrevivencia del Mutualismo, miren con reserva ese silencioso, rápido
y arrollador crecimiento de verdaderas empresas, dentro de un sistema
colectivizado de asistencia médica.
Y ese problema se relaciona no sólo con los médicos, sino
con todos los trabajadores del Sector Salud.
Mientras tanto, el médico general de nuestro país de áreas
urbanas y rurales, el que está en primera línea de la asistencia médica, el
olvidado de siempre, el que mantiene con su esfuerzo y su renunciamiento económico
forzoso la medicina colectivizada uruguaya, espera opinar sobre las
"pautas" de la asistencia, que iluminados augures han elaborado
silenciosamente.
Publicamos hoy el primer Editorial de " El Estudiante
Libre", órgano periodístico tradicional de los estudiantes de Medicina,
aparecido en mayo 15 de 1919 y una síntesis del inicio de las actividades
organizadas por los estudiantes de Medicina, realizada por uno de los fundadores
de dicha Asociación, el Dr. José A. Praderi, destacada personalidad
universitaria.
La lectura de esta Acta Fundacional y de este artículo, es
de fundamental importancia porque muestra los deseos, aspiraciones y
motivaciones de la juventud estudiantil que si bien se inscriben dentro de las
"circunstancias" en el sentido de José Ortega y Gaset, tiene idénticos
aspectos que permanecen como el núcleo de las aspiraciones de las generaciones
que se sucederán en el tiempo.
Estaban los estudiantes de medicina en los prolegómenos del
Movimiento de la Reforma Universitaria de 1918, que pretendió modernizar y
abrir los cauces de la enseñanza al espíritu de la época, con un contenido
antiimperialista, antidogmático, profundamente liberal y colectivista.
Sostiene R. Larraud: " Al comienzo la Universidad que
propugna el Movimiento Reformista aparece un tanto desdibujada. Luego se verá
que en lo fundamental, aspiraba a ponerla al servicio de una sociedad de masas,
que para ello había tomado dos vías principales: liberación del estudiante,
sujeto aún por los resabios de los métodos escolásticos y penetración de lo
social en el ámbito universitario, hasta entonces pretendidamente aséptico y
apolítico. La lucha les forjó dos principios que serían sus instrumentos más
valiosos: autonomía universitaria y co-gobierno de los docentes, estudiantes y
egresados" (1).
Como dijimos desde estas mismas páginas muchos de ellos eran
los hijos de los inmigrantes europeos que accedían a este mundo americano, telúrico,
desgarrado, contradictorio y que buscaba ser dueño de su destino, señalando la
subordinación económica injusta y la consiguiente frustración cultural y política
En este Editorial se marcan conceptos que se habrán de
transmitir de generación en generación de Estudiantes, pero por encima de
todo, significa la afirmación de que la juventud, protagonista principal del
proceso de la enseñanza, tiene el inalienable derecho a hacer oír su voz y a
pesar en las decisiones universitarias.
Incluso para mantener su independencia, los jóvenes
resuelven no hacer uso del local del Club Médico que se les había ofrecido, y
prefieren correr el riesgo de un funcionamiento autónomo
Los otros aspectos que queremos resaltar son: a) la
preocupación por la pedagogía en la enseñanza, motivo que se va a mantener en
la actuación de los distintos delegados estudiantiles a través de los diversos
Consejos; b) la integración de los estudiantes en la colectividad organizada
universitaria, subordinando los intereses individuales a las necesidades y
deberes de las mayorías; c) actitud de defensa de la ética a nivel estudiantil
y universitario; d) una actitud crítica, también tradicional, ya dirigida
hacia los organismos universitarios pidiendo sesiones públicas del Consejo de
la Facultad, ya de la prensa, a quien señala ocupada "en temas
partidarios, asuntos extranjeros, y zarzuelas sociales y dramas de policía".
Es esta generación fundacional y
las que le siguen las que van a promover también en su momento las discusiones
que darán origen al Sindicato Médico del Uruguay, la concreción de la Reforma
Universitaria del año 1918 en nuestro país, el pensamiento universalista del
Estatuto Universitario del año 1935, así como la oposición a la dictadura de
Gabriel Terra, representada en la valiente actitud de decanos, Consejeros y
Estudiantes.
Sostiene el mismo R.Larraud (1) "que
no obstante ser de 1918 el Manifiesto de Córdoba, fijamos en 1908 el comienzo
de la etapa reformista, porque el movimiento había tenido en Montevideo
antecedentes de importancia".
Aquí se refiere a la ley orgánica de 1908 que creó los
Consejos Directivos de facultad y estableció la representación estudiantil
(indirecta) en dichos Consejos. A nuestro conocimiento, se trata del primer país
latinoamericano que introduce dicha representación.
Vale la pena meditar sobre nuestros orígenes históricos y
nuestros perfiles propios en el desarrollo cultural.
Así entendíamos al leer hace poco las palabras de Luis
Alberto Sánchez, el destacado político y universitario peruano, ex rector de
la Universidad de San Marcos, quien afirmaba que a los europeos les resultaba
extraño comprender la influencia universitaria en el cambio social y político
de los países latinoamericanos.
Finalmente recordamos en esta misma línea el pensamiento de
un reformista argentino, el Dr. Jorge Orgaz ex Rector de la Universidad de Córdoba
(junio de 1966) quien expresa(2): " Tocará a los universitarios de
dentro y fuera de la Universidad definirse: o adictos a la democracia y a los
derechos humanos, guiados por las ciencias y la responsabilidad ética,
avanzando, creando, recreando, o escépticos decepcionados de la democracia,
universitarios lo mismo en libertad y en sumisión, datólogos, ecólogos, ideólogos,
tecnólogos, brillantes parcelas de ciudadanos y hombres".
Creemos firmemente que la identidad del hombre en dignidad es
tan significativa en el ámbito local, regional, latinoamericano, como en el
universal.
Referencias
(1) - R. Larraud: Las Ciencias Jurídicas en "La
estructura de la Universidad a la hora del cambio", P.16, T.2, Ed.
Universidad de la República, Imp. Rosgal, 1970.
(2) - J. Orgaz: Reforma Universitaria: A los 50 años en
Reforma Universitaria y rebelión estudiantil. Ed.Lobera, Oct.1970, Bs.As.
MOTIVOS
Y PROPOSITOS
Todos los alumnos de la Facultad han vivido por lo menos seis
años en el ambiente universitario; y muchas veces, en el curso de éstos, han
valorado el distinto alcance de la acción individual y aislada, y la acción
colectiva.
Entre nosotros, la necesidad de agrupar las fuerzas
estudiantiles en poderoso haz de conjunto, se experimenta aún más
intensamente; y este motivo determina uno de los fines de la Asociación que
perseguirá nuestra hoja: vigorizar el espíritu de solidaridad entre los
alumnos de Medicina.
Las iniciativas bien orientadas de nuestra institución
- cuando son expuestas mediante la nota reeglamentaria ante Secretaría-, sufren
inevitablemente larga cuarentena de complejos trámites que los estudiantes
desconocen, y son con frecuencia destinadas al fracaso, porque el silencio
protege hasta hoy la indiferencia o los errores de las autoridades. " El
Estudiante Libre" se propone
evitarlo, defendiendo activamente los intereses que la Asociación tutela, y
luchando hasta obtener que el H. Consejo de la facultad sesione públicamente.
La improvisación de pedagogos y maestros que está
actualmente de moda en toda la Universidad, nos obliga más que nunca a tratar
cuestiones de enseñanza. Consideraremos la acción de aquellos siguiendo
las ideas directrices de pedagogía, y empleando las razones que nos
sugiere la experiencia de muchos años de asistencia a las aulas.
"El Estudiante Libre" hará lugar a las acciones
que paralelamente deseen desarrollar los estudiantes de otras Facultades, con
fines análogos a los que perseguimos, y a cuyo objeto brindámosles nuestras
columnas.
Cuando el espacio lo permita "El Estudiante Libre"
dirigirá algún vistazo hacia los confines del horizonte que tiene su centro en
la Facultad, para observar la actuación de nuestros mayores en el Parlamento,
el Ejecutivo, las Instituciones Oficiales de Medicina, etc., ya que nadie hoy se
ocupa de comentar la obra médica social que realizan, cuando realizan alguna.
El firme propósito de mantener la rectitud de las filas
estudiantiles, a veces alterada por las ondulaciones de la falta de carácter, o
por los ángulos salientes hacia el corruptor imán de los éxitos fáciles y
seguros, obligará a "El Estudiante Libre" a combatir la enérgicamente
la pobreza moral y la adulonería.
Tales son los motivos que determinan la aparición de
"El Estudiante Libre", y los propósitos que animarán su propaganda
franca y abierta, y en sanos principios inspirada. La prensa, demasiado ocupara
con los temas partidarios y los asuntos extranjeros, las zarzuelas sociales y
los dramas de policía que llenan sus columnas, mal podía dar cabida en éstas
a la palabra estudiantil: era forzoso, pues, hacer nuestra hoja propia que,
aunque modestísima es absolutamente nuestra, y ello nos basta, porque asegura
la libre expresión de nuestras ideas.
Lo único que nos une al pasado es el recuerdo vivo de
quienes delinearon el camino del bien.
El grupo médico de nuestro país en su conjunto, en la
particularidad del individuo médico o en los diversos subgrupos por áreas
laborales o geográficas constituyó, al igual que los demás grupos
profesionales universitarios, un conjunto humano de gran idoneidad moral y
particular sensibilidad social.
Existía una tradición de respeto a normas deontológicas y
éticas no codificadas, pero con vigencia más fuerte que la ley ya que emanaba
mayoritariamente de una profunda convicción interior.
Un grupo médico que creía además en los valores de la
cultura como método de superación profesional y en la demostración de
conocimientos como forma valorativa para la competencia.
Y sobre estas condicionantes, una institución prestigiosa:
la Universidad de la República, que mantuvo a través de los años, no sólo la
docencia de los conocimientos y el estímulo de la investigación sino la
consideración prioritaria de los más altos valores éticos del ser humano. Su
particular integración con representantes de los 3 órdenes del quehacer
universitario, estudiantes, profesionales y docentes, le dio, más allá de las
normas, una autoridad moral indiscutible y un dinamismo creador que nos colocó
por decenios a la cabeza de los grupos universitarios de América Latina.
En este contexto, agrupaciones gremiales como la Asociación
de los Estudiantes de Medicina y el Sindicato Médico del Uruguay contribuyeron
creativamente al mantenimiento de esos niveles y particularmente fueron forja
creadora en la vertiente humanista de generaciones de docentes y profesionales.
Todo esto se insertaba claro, en un medio social estable en
el que los médicos, mayoritariamente integraban las capas superiores de la
clase media.
Y bien, es notorio que la situación ha variado. El
progresivo deterioro económico de los médicos, su aislamiento por la pérdida
de los naturales medios de contacto. Pero por sobre todas las cosas, la falta de
los organismos rectores del quehacer profesional y universitario, han provocado
un progresivo decaimiento del nivel ético profesional. Eso se expresa en todos
los aspectos de la actividad médica y contribuye como un factor más, al
deterioro de la asistencia.
Estas reflexiones tienen el sentido de llamar la atención
sobre el problema. Juntos otra vez, tendremos que propender al mejoramiento de
la profesión; y las reivindicaciones laborales y económicas a las que
justamente aspiran los médicos, deberán transitar además, imprescindiblemente
por la elevación prioritaria de la sensibilidad a los problemas deontológico,
éticos y sociales.
Sólo siendo mejores
podremos servir mejor y aspirar a mejorar los demás aspectos del ejercicio
profesional. Y mientras se procure la solución de los más angustiantes
problemas económicos y laborales, no debemos dejar de lado la lucha por el
progreso moral de la profesión en sí misma y en su relación con la sociedad.
Que aquello sin esto niega nuestra esencia y nuestras mejores tradiciones.