EDITORIALES  PUBLICADOS EN EL AÑO 1978 (Volumen 1)

COMPENDIO : Volumen 1 Número 1 - Marzo de 1978

COMPENDIO. SU PROPUESTA CULTURAL

Dr. Juan Carlos Macedo

COMPENDIO es una revista bimestral en la que se publicarán artículos aparecidos en la más aceptada literatura médica mundial.

Viene implícita por esta condición su carácter de propuesta cultural; en el ámbito de nuestra especificidad. Si propuesta cultural, debe entenderse como una construcción.

Al tratarse de una selección de artículos, es obvio que opta por cierto cuerpo informativo. Esta opción debe entenderse positivamente y no como rechazo o minimización de otras alternativas.

El criterio básico es el que cabe desde la perspectiva del médico general. Y esto es así porque es a su través que entendemos deseable, institucionalmente, económicamente y más importante psicológicamente para nuestro grupo social, la entrada al sistema asistencial. Considerando la concreción histórica que hoy nos corresponde.

De este modo se comprende que la vertiente que destaque la comunidad (y el consultorio médico en ella inserto) como laboratorio epidemiológico, será especialmente atendida. Igualmente, la que trata en grandes series, la historia natural o curso clínico de afecciones frecuentes. Problemas terapéuticos, novedades semiológicas a la vuelta de la profundización que cada vez más permite el avance tecnológico; en fin, el diagnóstico médico como tal, esto es, como estímulo y problema gnoseológico. En todo caso se procurará que el informe valga como conocimiento, como metodología de investigación, como apoyo de conductas regularizadas. Ante todo, como aliento para un desarrollo propio en nuestro medio.


COMENTARIO EDITORIAL

COMPENDIO : Volumen 1  Número 2 - Mayo de 1978

ORIGEN DE LA REVISTA Y SU UBICACIÓN EN EL CAMPO DE LA INFORMACIÓN MÉDICA.

Prof. Dr. Carlos Gómez Haedo

 

Ha aparecido ya el primer número de “COMPENDIO”, Revista médica del Uruguay, y lo que fue un proyecto y una idea de un grupo de jóvenes entusiastas, es una realidad. Una revista médica integra uno de los tantos sectores de la comunicación médica. Según Félix Marí Ibáñez (x), los antepasados de las revistas médicas modernas fueron los “fogletti” de la Italia Renacentista en 1531. Desde 1646, cuando aparece en Copenhague el “Acta Medica et philosofica hafnieusia” la prensa médica llega a reunir de 9.000 a 14.000 publicaciones periódicas. Se da un total de (World Inst of Scientific periodicals) 23.884 revistas biomédicas publicadas en la primera mitad de este siglo. La división económico-social del mundo actual entre países del hemisferio norte, ricos e industrializados y países del hemisferio sur en subdesarrollo o en vías de desarrollo (léanse pobres), crea a su vez, dos categorías: la de los creadores de cultura médica en sus aspectos fundamentalmente científicos, y la de los “consumidores”.

Si se suma a eso la distorsión creada por la potencialidad de la industria químico-farmacéutica con el surgimiento de una información médica polarizada, se comprenden las dificultades en seleccionar material de valor.

Otro aspecto de la información a través del periódico o la revista médica es la actualización o la novedad de la información. No siempre la actualización de información ha acabado con el problema o sustituído los antiguos conceptos. A menudo se descubre que para el conocimiento de determinadas terapéuticas es necesario confrontar series estadísticas con recolección de datos programados en forma científica y válidos comparativamente. Son ejemplos las “controversias” clínicas sobre operación de Halstedt versus mastectomía, anticoagulantes o no en el infarto; aspirina como antiagregante plaquetario en el infarto de miocardio, etc.

 

Con lo anterior analizamos :

a)      la distribución y ubicación principal de los centros de información médica;

b)      la polarización por factores estrictamente no científicos de la misma, aun cuando cabe recordar que muchas veces pueden coincidir la tarea científica médica y el impulso industrial;

c)      la necesidad de una confrontación seria de las nuevas adquisiciones. A ello agregamos un somero análisis del problema:

d)      la rápida transformación de los mismos conocimientos. En el devenir a pocos años, a veces en el tiempo que media en transcurrir la etapa curricular o de los estudios de Facultad, capítulos enteros o casi enteros de la fisiología y por ende de la patología, cambian radicalmente. Con una frecuencia llamativa ocurre con la terapéutica: a veces con medidas terapéuticas que un tiempo después se abandonan y otras con medidas terapéuticas que revolucionan el tratamiento. Uno de ellos, por ejemplo, el de la compra de by-pass aortocoronario va en camino de crear un impacto económico de enorme consecuencia aun en los países industrializados y de alto nivel económico. Por esta rápida transformación ha cristalizado el concepto de Educación Médica Continua y todos los elementos de la información: revistas, conferencias, reuniones, sociedades y congresos, tienden a llenar este cometido.

e)      El aislamiento médico práctico, del médico de familia de áreas urbanas o rurales, de los centros de información es un hecho a nivel mundial. Pero nos interesa en especial referido a nuestro país. ¿Cómo seleccionar tanto material? ¿Cómo reconocer lo importante de lo accesorio en la información? ¿Cómo distinguir lo “incorporable” de la novedad sin sólido fundamento científico? Esto supone una labor conjunta de Universidades, asociaciones profesionales científicas o no científicas y de universitarios

 

Al lado del aislamiento científico para nosotros existe la situación económica propia de nuestros países de América latina, donde cualquier libro de medicina o suscripción a revistas médicas supone la mitad de un sueldo base mutual, y a veces lo primero todo un sueldo base mutual.

En pleno conocimiento de todos estos problemas de información médica, es que se inició la tarea de nuestra Revista “Compendio”. Como creemos que se necesita el apoyo de sus destinatarios, es que solicitamos la opinión de los mismos y las sugerencias. Deseamos incorporar distintos aspectos no desarrollados todavía en los primeros números: Pediatría, Especialidades médicas o generales de cirugía, así como ir planeando la incorporación de esfuerzos nacionales en la producción científica. Creemos una revista es un organismo vivo, entonces. Con etapas simil-biológicas de nacimiento, desarrollo y crecimiento.

De todos los médicos depende el futuro de la misma.

A todos ellos y en especial a los médicos generales, a los que están en Montevideo o en el interior en la primera línea, solucionando los problemas de nuestra gente, es que destinamos nuestro modesto esfuerzo.


COMENTARIO EDITORIAL 

COMPENDIO: Volumen 1  Número 3 - Julio de1978

EL REDESCUBRIMIENTO DEL MÉDICO DE FAMILIA

Prof. Dr. Carlos Gómez Haedo

 

A comienzos del siglo dominaba el panorama de nuestra profesión la figura del médico de familia, de quien afirma el Dr. Héctor H. Muiños en su libro “Medicina una noble profesión” (1966): “todos sabemos sin gran esfuerzo de reflexión que el médico de familia tiene una situación de privilegio para la interpretación clínica del paciente. La posesión de su historia patológica vivida y la de sus padres y hermanos, el conocimiento de toda la patología heredada y de toda su historia personal, coloca al médico familiar en posición ventajosa para rastrear el origen del cuadro actual: son documentos clínicos muy distintos de los que puede dar un concienzudo interrogatorio cuando se sabe qué indisciplinado y distraído es el enfermo criollo. Por añadidura, el médico casero es el depositario de secretos que el propio enfermo no puede revelar simplemente porque los ignora: aquel alcoholismo del abuelo, aquella sífilis del padre, aquella neurosis de la madre. Es el que conoce las desdichas y los rencores y los antagonismos y todas las miserias de que sólo una larga confianza lo ha hecho sabedor. Es el que sorprende las enfermedades en su iniciación, en sus vagos comienzos: toda esa faz que el enfermo del hospital escapa totalmente al ojo alerta del profesor y sobre todo al criterio inexperto del alumno que ve cuadros constituidos y no aprecia toda esa clínica de los comienzos que va a representar uno de sus serios obstáculos cuando empieza a ejercer...”

 

Hemos descrito extensamente con las propias palabras del Dr. Héctor Muiños, a quien la Universidad de la República y la Facultad de Medicina editaron por Intermedio de la Editorial Científica en 1966 una bella obra llena de historia, de sabias reflexiones y de sugerencias para el futuro. En ella se pone el énfasis en los principales caracteres del médico de familia: conocedor de la genética familiar, del ambiente psicológico y cultural del entorno, de las tendencias del enfermar, del enfoque integral y psicosomático, de la capacidad de desarrollar una medicina preventiva del diagnóstico precoz antes de la constitución de las entidades mórbidas bien definidas, etc.

En los últimos años se ha ido gestando en nuestro medio una tendencia cada vez mayor a la especialización temprana en una imitación tardía de lo que sucede en medios de alto desarrollo económico, en países altamente industrializados. La Escuela de Graduados ha ido agregando especialidades progresivamente que no discutimos en su individualidad, sino que lo que nos interesa es señalar el enfoque general del problema en una visión del desarrollo futuro. Así si tomamos a los Estados unidos después del Informe Flexner de 1911 sobre la relación de los Hospitales norteamericanos alguno de tipo calamitoso, en ese momento se fue estructurando el desarrollo progresivo de distintas especialidades con sus programas de Residencias Médicas. ¿Qué ha pasado entonces en ese país que después de distintos informes insistiendo en la incorporación de las especialidades de “Cuidados Primarios” (Primary Care) se ha incorporado en 1969 la llamada medicina de familia constituyéndose en 1970 el American Board of Family Practice con programas de residencia de tres años. Ha habido un cambio progresivo que incorporó en 1933 la Peditaría (Medicina General del Niño) y en 1939 la Medicina Interna (medicina General del Adulto) con sus programas correspondientes de Residencias Hospitalarias.

 

Se considera actualmente que la preparación en la Medicina Familiar da una visión de una medicina con conocimiento del medio familiar sin distinciones de edades, sexos o especialidades. Lo capacita a su vez para dirigir en consultas a los especialistas que estime conveniente, de las personas que crea necesario de ese núcleo familiar.

Se busca entonces en Estados Unidos que en los próximos años el 50 % de los Graduados preparados se ubiquen en el área de los llamados Cuidados Primarios: Pediatría, Médicos Internistas, Médicos de Familia.

Se redescubre decimos nosotros el médico de comienzos de siglo, dotándolo ahora de un bagaje científico acorde con la época y las necesidades de cada país.

El médico de Familia tenía en épocas pretéritas su ubicación dentro del marco de la Medicina Liberal, pero desaparecía en el Hospital, donde se volvían a enseñar las entidades mórbidas clasificadas como en una colección caleidoscópica de conocimientos. El nuevo Médico de Familia tendrá que actuar en nuestras sociedades, en el marco de la medicina colectivizada que no le da actualmente cabida o que incluso le rechaza.

Por ello creemos que la crisis de nuestra medicina colectivizada por la estructura del mutualismo no es sólo una crisis económica, sino estructural o de fondo, pues no ha permitido, salvo excepciones, el desarrollo de una Medicina de Familia, o incluso de la persona sustituyéndola por una medicina seudo tecnificada, con sumatoria de especialidades, ineficaz globalmente y cara por su misma ineficacia. 

No nos referimos a los centros de alta especialización que lograron desarrollar y en donde es de rigor reconocer se han logrado estimables éxitos en la recuperación de los pacientes. Nos referimos al 90 % de las solicitudes de atención médica. Es conocido el hecho citado por distintas publicaciones que de 1000 “expresiones” de enfermedad, sólo 250 llegan a consultar y de ellas sólo un escaso 1% es internado en los Hospitales. No nos referimos a ese 1% sino a los 250 que consultan; a esas “mayorías silenciosas” que solicitan el mayor margen de asistencia de los profesionales y de las Instituciones Médicas, cuando nos referimos a que la crisis no es sólo una crisis económica en el mutualismo.

 Pero esto último puede merecer, por su misma magnitud, un Comentario Editorial especial

 


COMENTARIO EDITORIAL 

COMPENDIO: Volumen 1 Número 4 - Setiembre de 1978

HERENCIA CULTURAL Y ENSEÑANZA UNIVERSITARIA

Prof. Dr. Carlos Gómez Haedo

 

Una Facultad y una Universidad integran en forma, diríamos continua y permanente, una herencia cultural que muy a menudo va más allá de lo puramente científico, nutriendo –sin que lo sepamos-, a veces, nuestro acervo individual.

 

El presente, aislado, recortado del contexto y de las raíces pierde sentido. Por eso recordamos, releyendo un discurso del Prof. Julio C. García Otero en el LX aniversario de la Facultad de Medicina el 14 de diciembre de 1935, sus palabras.

 

“Diversas son las funciones que debe llenar una escuela médica; entre ellas la fundamental es la de formar médicos dotados de conocimientos necesarios para ejercer el difícil arte de curar. Ahora bien, para realizar esta función es necesario no sólo preparar técnicamente a nuestros alumnos sino preocuparnos de su preparación moral que no den el triste ejemplo de vender sus principios al bajo precio de la necesidad. Es necesario que ese conjunto de ideales que constituyen el catecismo del universitario, no sean sólo palabras para pronunciar discursos mientras se es estudiante o mientras la vida se desliza serena, sino que constituyen la línea de conducta dentro y fuera de la Universidad no repetir el triste ejemplo de los que ayer brillantes universitarios, han abdicado frente a situaciones más o menos ventajosas.

Intensificar cada vez más la educación principista de los alumnos será una de las primeras preocupaciones de la Facultado de Medicina tratando al mismo tiempo de extenderles el horizonte espiritual tratando de cumplir la obra de Cultura; esa Cultura que no es la suma de conocimientos, sino la actitud para encarar y resolver distintos asuntos en forma amplia, he ahí cual debe ser el ideal de la Enseñanza Médica”.

 

Si recordamos las palabras del Dr. César Bordoni Posse, éste nos decía ese mismo 14 de diciembre de 1935: “Por eso que la Facultad no progresó por virtud del tiempo sino por la virtud de los hombre. Fue esa vigorosa generación de los años 90 quien la recibió en pañales, como infante de quien muchos aguardábamos precaria vida. Así la recibieron ellos y la van entregando ahora a las generaciones nuestras, adulta y lozana”. Y agrega: “Entre tanto la Facultad adquiría su autonomía. El decanato de Ricaldoni fue marcado por dos iniciativas de gran trascendencia: la creación definitiva de las agregaciones y las reuniones del Claustro. Y finalmente el segundo decanato de Quintela coronaba esa obra completándose el plantel de los futuros profesores; Quintela luchó además por la Creación del Hospital de Clínicas”.

 

Llegamos así –agrega- a la época actual. Los grandes maestros desaparecidos son tres: Soca, Ricaldoni y Morquio. Soca mostró la influencia de una larga permanencia en facultades extranjeras para el desarrollo rápido y completo de una personalidad médica. Ricaldoni nos mostró hasta qué punto eso podía lograrse dentro de fronteras. Morquio nos enseña finalmente que aquí mismo con nuestros propios recursos puede crearse una escuela que sea oída y respetada en todos los ambientes del mundo.”

 

Todo ese acervo cultural médico ha sido una tradición viva de nuestro medio y han sido nuestros maestros, los mejores entre los mejores, los depositarios y encargados de transmitirla.

En esa continuidad muchos recibíamos a través de las enseñanzas de García Otero, Del Campo, Piaggo Blanco, Larghero, la tradición oral de la generación de Soca, Ricaldoni, Morquio, Bordoni Posse, Lamas, Mondino, Quintela. No existía corte generacional y los Claustros de Ricaldoni incorporaban la voz y el sentir canalizado de las nuevas generaciones; existía integración y continuidad de la vida Cultural.

 

Y el espíritu universitario asociaba a la formación tecnológica de la época, una formación moral con una auténtica proyección social.

 

Es nuestro deseo que las nuevas generaciones puedan reconocer y revivir esa herencia cultural que es sólo pasado en el tiempo pero cuya antorcha, como en las viejas olimpíadas, ha pasado de mano en mano.

 


COMPENDIO : Volumen 1 Número 5 - Diciembre de1978

ASPECTOS PARA EL ANÁLISIS GENERAL DEL PROBLEMA MÉDICO

Prof. Dr. Carlos Gómez Haedo

Algunas veces hemos expresado que referente al problema médico y de la medicina globalmente considerada, existe un modelo geométrico que expresa la concepción real en forma sumamente didáctica. De acuerdo a él, podemos configurar con la imagen de un triángulo todos los aspectos de este complejo: a) sociedad; b) medicina y c) médicos y personal de saludo no médico.

 

Si consideramos la vertiente o el “lado” social del triángulo, el Sanitarista o Especialista en Salud Pública observará preferentemente los grandes problemas epidemiológicos, estará interesado o debería estarlo en las enfermedades que causan mayor morbi-mortalidad, en especial en la población activa y en su cambiante fisonomía. Para señalar algunas, las más importantes, diríamos: enfermedades cardio-vasculares y cerebro-vasculares ateroescleróticas, hipertensión arterial y otros factores de riesgo, bronquitis crónica, infecciones agudas del tracto respiratorio, hepatitis, enfermedades reumáticas, etc.

 

Se preocupará por la llamada prevención primaria; incidirá para que se realice una mayor y mejor enseñanza de las mismas; por los costos asistenciales o recursos volcados y por la relación que se ha llamado costos/beneficios.

 

Pero al lado del interés del planificador Sanitario está el sagrado interés de nuestros pacientes que a veces no conocen que son “caros”pero que desean ser curados con restitución social completa o rehabilitados. Cuando crecen los derechos incluido el de la salud, la responsabilidad de los organismos del gobierno se acrecienta y se hace más compleja.

 

Un caso concreto es el problema del tratamiento de la Insuficiencia Renal Crónica que ha determinado una Ley Especial Nacional en EE.UU que lo hace reponsabilidad del Estado de muy difícil y costosa financiación. Otro aspecto de actualidad es el de la Cirugía Cardiaca y Coronaria.

 

No puede haber lugar entonces para la frivolidad, el desconocimiento de los problemas o el desinterés simple y llano de este tema ante las dificultades de sus soluciones.

 

Consideremos ahora la vertiente Medicina del problema general. Existen aspectos vinculados a la calidad intrínseca de la misma, ciencia y arte, centrada fundamentalmente en la Clínica, que es su corazón o núcleo vital hacia donde convergen los adelantos tecnológicos y de donde parten las interrogantes que generan el impulso para nuevas y continuas investigaciones.

Nuestro país ha definido desde largo tiempo y en extensos claustros una Medicina de la Persona, Integral, Antropológica por excelencia pero atenta a todos los datos del progreso y por lo tanto reincorporando el concepto de Educación Continua que supone una permanente evaluación y corrección de rumbos. En ellos han participado con vigor estudiantes y profesionales médicos y de enfermería universitaria. No puede existir una buena solución del problema médico que no respete por lo tanto la calidad de la medicina, por lo menos en el Uruguay, país de tradicional buena calidad de medicina clínica.

Otro aspecto del “lado” medicina de nuestro triángulo, que no analizaremos ahora, es el de formas de organización. En éste ha marcado su sello el desarrollo de la seguridad social, explosivo y necesario, porque ha velado por la mayor cobertura de la sociedad. No es atribuible a la filosofía de la seguridad social en sí la aparición de formas erróneas de organización de la misma.

Por último deseamos rápidamente analizar algunos aspectos de los médicos y el llamado Equipo de Salud en la otra vertiente del modelo didáctico analizado. En especial nos referimos a la plétora y a la responsabilidad médica. En cuanto al problema de la plétora creemos que existe deformación en el análisis. Nos atenemos a la demanda de plazas de estudiantes de medicina (la más elevada) o al número anual de egresados, podría surgir una respuesta restrictiva pura. Pero el nudo está deformado por distintas causas:

a)      La situación laboral del médico con jubilaciones vergonzosamente bajas que obligan a mantenerse indefinidamente en actividad

b)      La medicina colectivizada ha ido generando de hecho mayor desempleo a través de un Régimen Mutual que admite enfermos mal atendidos por pocos médicos trabajando muy mal. Los médicos deben reclamar el tiempo necesario en su consulta y esto, lógicamente significa mayor número de médicos trabajando. Lo mismo se aplica al número de enfermeros especializados.

 

En cuanto a la responsabilidad médica, tema que daría de por sí para un análisis exhaustivo, señala el Porf. Luis Cotte (Francia) “que los derechos humanos en la esfera de la salud pueden abordarse desde el ángulo del derecho y de la deontología médica” y que el Instituto Internacional de Derechos Humanos ha planteado una encuesta, actualmente en vías de realización que abarca 955 Facultades de Medicina de 107 países.

La preocupación mayor recae sobre los derechos del moribundo, del enfermo común a ser informado, a participar él mismo en la decisión, a analizar los problemas de los experimentos en seres humanos y todo lo relacionado a la libertad e igualdad de acceso a la asistencia.

 

Los futuros médicos, sostiene el Prof. Cotte, deben reflexionar sobre estas cuestiones humanas cuya importancia y complejidad van en aumento, contribuyendo a mejorar la calidad de la vida de la cual la salud es elemento primordial.

Concepto que compartimos en su amplia dimensión.

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