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El Despertar de las Adelfas

Mi nombre es Ana Castillo Moreno. Vivo en Mérida (Badajoz), en España. Trabajo en esta ciudad como maestra en un colegio público.

Durante toda mi vida he ido en busca de algo que se empeñaba en aparecer en una nebulosa hiriente. No conocía su nombre, yo lo llamaba felicidad.

Ahora sé que no me buscaba si no a mí misma, a mi verdadero yo, a la Luz. Aún ando en esa búsqueda, pero la nebulosa va tornándose más clara y su contorno menos punzante. A ello me han ayudado los amigos y personas maravillosas y atractivas con las que me he encontrado desde que me inicié hace tres años en Reiki y luego en Pránica. No dejo de leer e interesarme por todo lo que llega a mis manos sobre sanación y espiritualidad.

Algún día sintetizaré mis experiencias y perfilaré mi camino en este aspecto de mi vida. En otro aspecto, la escritura, y sobre todo la poesía, sirven de vehículo maravilloso para expresar todo este maremagno de sensaciones.

Tengo publicados tres libros:

El Despertar de las Adelfas. En el año 2.000 por la Diputación de Badajoz. En la colección Alcazaba. Recopilación de poemas escritos a lo largo de varios años. Un auténtico esfuerzo de práctica poética. Supuso el acicate para continuar.

Vuelos de Eternidad. En el año 2.000 subvencionado por el CEDER de la Campiña Sur. Se me escapó de los dedos del alma. Aún hoy sigo descubriéndome en nuevas ignoradas facetas dentro de él.

Petra, la Noche, Tú. En el 2.001 en la Colección El pájaro Solitario. Tomando como excusa poética la increíble y misteriosa ciudad jordana de Petra.

Pertenezco a la tertulia poético literaria Gallos Quiebran Albores . En ella hemos publicado varias antologías, como Cometas de Luna Blanca o Poemario de Bitácor.

Paso a escribir un poema de El Despertar de las Adelfas.

 
 

Y ME QUEDÉ DORMIDA

Y me que dé dormida
sobre el diván del tiempo.
Ninguna flor dejaba
su aroma entre mis dedos.

Lejano iba pasando,
junto a mi rostro, el cielo.

Desanudado todo
de su latir primero,
ya retener no pude
en mi soñar los sueños.

Lejano iba pasando,
junto a mi rostro, el cielo.

Sola. A mi sola ausencia
encadenada vengo.
Ni siquiera soy sombra
en tus claros espejos.

Se me ha dormido el alma
sobre el diván del tiempo.


Ana Castillo Moreno
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