La presente guerra en Afganistán es una barbarie de muerte y destrucción. Si bien la tragedia del 11 de septiembre significó la perdida de miles de vidas inocentes, la respuesta a esa desgracia, la llamada Guerra Contra el Terrorismo, promete multiplicar la violencia y la victimización de vidas igualmente inocentes a un nivel realmente aterrador. Lejos de ser una solución al problema del terrorismo, la actual guerra acrecienta el ciclo de violencia que se origina de la desigualdad y la opresión.
La prensa reporta en forma festiva que Afganistán está siendo liberado, que las mujeres están siendo rescatadas, que ya se puede ver televisión. No nos informan que Estados Unidos apoyó a los Talibanes entre 1996-98 sin importarles sus políticas opresivas contra la mujer. No nos recuerdan que la mayoría de los afganos no pueden pagar por sus necesidades básica, mucho menos por un televisor. Insisten los periodistas que los reportes de miles de muertos y heridos no pudieron ser confirmados independientemente, que el Pentagono niega las versiones, que cuando los reporteros llegaron ya los cuerpos estaban enterrados.
Tampoco nos dice la prensa que Estados Unidos busca estabilizar Afganistán para establecer un oleoducto de gas natural y petroleo desde el Mar Caspio hasta Pakistán. Con ese proposito apoyaron a los Talibanes, sin importarles su record de violaciones a los derechos civiles. Y ahora, con el mismo proposito de lograr estabilidad política a cualquier precio están apoyando a la Alianza del Norte, violadores y asesinos con un historial de violaciones a los derechos civiles igualmente aterrador. Entre la Alianza del Norte y las bombas estadounidenses fue que la rebelión en una carcel en Maser e Sharif, terminó con la masacre de más de 500 prisioneros, muchos de los cuales estaban atados de manos.
Mientras, los Estados Unidos han utilizado la guerra para impulsar una agenda derechista que erradica muchos de nuestros derechos civiles. La lucha por sacar la Marina de Vieques se enfrenta ahora a un gobierno federal armado con nuevos poderes represivos con la nueva Ley Anti Terrorista. Esa ley podría ser utilizada contra los desobedientes civiles. Esa ley permite que el gobierno escuche las conversaciones entre un acusado y su abogado. Permite el encarcelamiento preventivo sin mostrar razón hasta por 7 días. Permite que el gobierno invada nuestra privacidad y grabe conversaciones, y lea correos electrónicos. Crea agencias de persecusión política que se dedicarán a carpetear y a condenar por asociación. Y a eso hay que añadir los Juicios Secretos que Bush quiere utilizar contra los extrangeros.
Ante este cuadro de horror se organizó el Comité Amplio Contra la Guerra. Puede participar del Comité cualquier persona de cualquier ideología o partido o creencia religiosa que:
1. Esté opuesta a la guerra
2. Se oponga al racismo en todas sus formas
3. Rechaze el uso de suelo boricua para prácticas militares o para lanzar guerras contra otros países.
La prensa se ha encargado de representarnos como un grupo exclusivamente independentista. El Comité aspira a ser genuinamente amplio e invita a todas las personas opuestas a esta injusta guerra destructora de vidas inocentes, a asistir a sus reuniones todos los martes a las 7:00 pm en el Campamento de Apoyo a Vieques que queda aquí, junto a la Cárcel Federal.
Continuar el trabajo contra la guerra es urgente en este momento. Políticos de ambos partidos en el Congreso están considerando extender la presente guerra a Irak, y terminar la carnicería que comenzaron en 1991 en el Golfo Pérsico.
Además, una segunda fase de la guerra ya comenzó en Palestina hace tan sólo una semana. Israél con el apoyo político y económico de Estados Unidos ha lanzado una ofensiva contra Yaser Arafat y la Autoridad Palestina declarandola una organización terrorista. Eso es una gran mentira. La Organización por la Liberación Palestina, OLP representa una lucha justa por la liberación nacional de un pueblo árabe que ha sido sometido a innumerables abusos por parte de Israél y los Estados Unidos.
No permitamos que la guerra se extienda. Seamos parte de las miles de personas que han marchado contra la guerra. La prensa no lo reporta, pero existe un minoría significativa opuesta a la guerra. Organizemos para que mañana seamos la mayoría, para crear un mundo mejor, de paz y justicia social.
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