Definitivamente Milivy se convirtió en un símbolo de la lucha viequense. Ha quedado demostrado en estos días de sufrimiento cuando las expresiones de la gente ha sido enérgica en su repudio a la marina de Guerra de los Estados Unidos.

El convencimiento de un pueblo de que la relación entre la contaminación ambiental creada por la marina ha sido la responsable de la alta incidencia de cáncer y tan bien de la enorme cifra de muertes se ha sentido más en estos momentos de dolor ante esta muerte de la niña símbolo.

Hoy sentimos más compromiso en la búsqueda de las demandas del pueblo ante la marina. Hoy vemos como se entiende con más claridad la urgencia de la limpieza no tan solo en el área de tiro sino en todo vieques. Milivy al igual que muchos que han muerto de cáncer nunca estuvieron en el area de impacto. Nunca tocaron las tierras del este. Nunca trabajaron con los metales que allí abundan. Solo la cadena alimentaria, el movimiento del aire que arrastra hasta nuestro pueblo el aire contaminado o que lamentablemente ya está contaminado también nuestro patio son las respuesta a la contaminación que ha enfermado a nuestro pueblo.

La muerte de Milivy nos envía un mensaje claro y es el de detener más muertes. La muerte de Milivy nos debe de llevar a reflexionar sobre nuestro futuro. Que no se nos escape la marina sin limpiar nuestras tierras. Hoy Milivy no muere, vivirá en nuestra mentes como el ejemplo de la lucha tan desigual entre el David y el Goliat. Para recordarnos que otros podrán morir si no exigimos que los que ensuciaron limpien nuestro suelo .

Nuestra consigna debe de ser "Que limpien y que se vayan"

(fracmento de un mensaje enviado por el Comité Pro Rescate y Desarrollo deVieques, 19 de noviembre de 2002)

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