EL FUGITIVO

La primera portada del TP (semana de 12 al 19 de Abril de 1966), ya era muy ilustrativa. Nada menos que David Janssen, El Fugitivo. En aquel momento existía una auténtica fiebre por los telefilms en general y por El Fugitivo en particular. No fue un echo aislado ya que de esta serie se grabaron 120 capítulos y su protagonista quedó marcado por el resto de sus días como el doctor Kimble en su lucha desesperada por encontrar al manco de marras.

"La Ley lo determinó así" responde el policía Philip Gerard cuando le preguntan si cree que el fugitivo es culpable; y esa sola convicción, que no es personal sino sistemática y universal, lo impulsa a seguir persiguiendo al ex - convicto hasta el final.

El Dr. Richard Kimble (David Janssen), que de él se trata, fue acusado, juzgado, encarcelado y sentenciado a muerte por un crimen que no cometió: el asesinato de su esposa. Cuando el inspector Gerard (Barry Morse) llevaba a Kimble para ser ejecutado, el tren que lo transportaba descarriló, y el médico logró escapar.

Con la ayuda del destino, este educado pediatra de pueblo se convierte en un maestro del escape, tan hábil para escurrirse de las más diversas trampas como el mago Houdini. Por las siguientes cuatro exitosas temporadas, mientras Gerard lo persigue, Kimble busca al hombre manco que supuestamente asesinó a su mujer.

La historia original del prófugo más famoso, que fue llevada al cine en la década del 90 con Harrison Ford y Tommy Lee Jones en los roles principales, tuvo su exitoso paso por TVE en 1965.

Con un estilo único en su género, El fugitivo resolvía y renovaba el suspenso a medida que transcurrían los episodios. El capítulo final de este programa, el cual duró dos horas, donde tras años de búsqueda el Dr. Kimble se enteraba que "El Manco" era detenido en una jefatura de policía de Los Ángeles, pero conseguía huir antes de confesar que él fue quién mató a la mujer del fugitivo. Finalmente atrapa al manco. Este episodio fue visto por más gente que cualquier capítulo de otra serie en la historia de la televisión hasta ese momento.

 



LA FAMILIA MOSTER

Emitida por primera vez en España en el año 1965, este clásico de la televisión en blanco y negro llegó a ser un éxito en nuestro país. Muchos de nosotros nos enamoramos de la bella Pat Priest (Marilyn Munster), la sobrina rubia de Lily Munster. La serie se repuso dentro del espacio juvenil "La Bola de Cristal" los sábados por la mañana, donde siguió cosechando éxitos.

Fred Gwynne (Herman Munster), Yvonne DeCarlo (Lily Munster), Al Lewis (el abuelo), Butch Patrick (Eddie Munster) y Pat Priest (Marilyn Munster, a pesar de que durante los 14 primeros capítulos la interpretara Beverly Owen), son los actores que hicieron posible, que esta mostruosa y simpática familia permanezca en nuestra memoria colectiva.

Herman Munster nació en Alemania hace 150 años, y no os será difícil adivinar quién fue su padre... ni más ni menos que el mismísimo Dr. Frankeinstein.

Felizmente casado con Lily Munster, Herman es el casi perfecto padre y esposo, si no fuera porque siempre se está metiendo en líos. Su inocencia y simpatía hacen a la gente que está a su alrededor esbozar constantemente la sonrisa.

Lily Dracula Munster es la verdadera heroína de esta gran familia. Nacida en Transilvania, jamás llegó a saber quién fue su madre, puesto que su padre, el conde Dracula, cuenta con un total de 16 esposas en su haber. Al contrario que Herman, Lily es mucho más madura e independiente. De hecho, a pesar de la oposición de Herman, ha probado su valía y capacidad para llevar adelante su propio salón de belleza, junto, por supuesto, con sus tareas de ama de casa y excelente madre, a las que se dedica con esmero.

El conde Dracula, más conocido como el abuelo, lleva ya mucho mundo recorrido, y es que desde que nació en Transilvania hace la friolera de 378 años se puede decir que ha llovido bastante... Aunque al principio de la serie siempre parecía estar tratando de morder a la gente, pronto dejó de hacerlo para alimentarse de una manera algo menos violenta.

Le encanta burlarse de Herman, aunque siempre está allí cuando él necesita su ayuda, todo hay que decirlo. Pero sin duda alguna, su actividad favorita es la de pasarse las horas muertas en el laboratorio que tiene en el sótano, donde experimenta y fabrica todo tipo de pociones. Eddie Wolfgang Munster es el único hijo de Herman y Lily, y por tanto, el niño mimado de la casa.

A pesar de tener ciertos problemillas en su enfrentamiento con la cercana adolescencia, y sus varios intentos y huídas de la casa familiar, la relación del pequeñajo con su papá, Herman, es excelente, hasta el punto de que ambos están dispuestos a hacer cualquier cosa por agradar al otro. Su aspecto es bastante característico, con sus orejas puntiagudas y notables colmillos, algo que le causa problemas con los niños de su edad, con los que le encanta jugar y de los que tantas veces se siente tan distinto. Su compañero inseparable es este simpático muñeco mitad hombre mitad lobo.

Y finalmente llegamos a la más "normal" de la familia, aunque para todos sus miembros sea realmente la más rara. Marilyn tiene 23 años y es sobrina de Lily, quien se ha convertido ya en una verdadera madre para ella. Esta guapa rubita, estudiante en el Westbury College, tan sólo desea encontrar un chico que la quiera y con el que pasar el tiempo, algo verdaderamente difícil de lograr puesto que generalmente todos los hombres con los que sale desaparecen huyendo en cuanto conocen al resto del clan, lo cual los Munsters atribuyen a la "fealdad" de Marilyn.



 Super Agente 86

 (Gent Smart 1965)   Nacida como una parodia a las películas y series de espionaje de tiempos de la guerra fría, El 18 de septiembre de 1965 salió al aire por primera vez en la NBC "Get Smart", serie que el público conocería en Televisión Española como "El súperagente 86". Nace así la mejor comedia de la TV. Desde la entrada en la cabina telefónica que conducía al cuartel general de CONTROL hasta el último episodio en que lo hipnotizan con un extraño gong.

Desde el zapatófono hasta el cono del silencio, pasando por la tía de Acapulco y los escondites del agente 13. El agente 86, el anti-James Bond más hilarante conquistó al público español desde su primera emisión en el año 1968.

Recordar los gags y dichos del programa es casi un deporte entre amigos. "¿Me creerías...?" esa frase favorita de Maxwell, se convirtió en muletilla. Existen capítulos grabados a fuego en la memoria del televidente: ¿te acordarás cuando Max y la 99 se infiltraron en una tienda y declararon una batalla campal en la juguetería? ¿Y cuando se metieron en la escuela de espías de CONTROL para descubrir una infiltración de KAOS? ¿O esa vez que aparecieron dobles impostores de todos los agentes? ¿Y cuando deben impedir que los indios disparen un misil con forma de flecha, en protesta por sus tierras perdidas? La lista es interminable, y cada uno tiene su galería personal de episodios preferidos.

Al igual que en otras series de la época (Batman, El agente de CIPOL) por "Get Smart" desfilaron personajes secundarios tan ricos y complejos como los protagonistas: el Jefe, su secretario Larabee, el robot Hymie, el agente 13. Sin duda, el archienemigo que se lleva los laureles es Conrad Sigfried, el antihéroe de mirada melancólica más querido en el universo de las series. Don Adams fue el actor sin el cual Max no hubiera sido Max. Esa mezcla de ineptitud y confusión disfrazada de astucia deductiva le dieron al personaje un estilo único y encantador.

Detrás de las cámaras brillaba el talento de Mel Brooks y Buck Henry, quienes diseñaron los personajes y las premisas básicas del programa. Posteriormente hubo varios intentos de resucitar al súperagente: dos películas y una nueva serie que no pasó de los siete episodios en 1994. Pero nada pudo ser como antes: Maxwell Smart hay uno solo.

 



Cuando parecía estar todo hecho en el terreno del western, llegó "Jim West" para escandalizar al género. Era 1968 y el espionaje estaba en su esplendor. James West se presentó como una suerte de James Bond del lejano oeste. TVE nos trajo un nuevo héroe. Los niños de la época permanecíamos pegados al televisor cuando oíamos la famosa musiquilla de la serie.
Era un agente secreto al servicio de Grant, presidente de los Estados Unidos. Sus misiones apuntaban a desmantelar los planes de villanos malditos del Dr. Miguelito Loveless un enemigo que estaba a su altura, aunque éste fuera un enano, y grupos revolucionarios que pretendían dominar el país y el mundo. Su ayudante era Artemio Gordon, un maestro de los disfraces. Juntos viajaban en un vagón de tren que funcionaba como cuartel secreto.
Brillantes mentes criminales, poderosas y extrañas armas y mujeres hermosas aparecían en su camino convirtiendo a la serie en un programa original y fantasioso donde se coqueteaba con la ciencia ficción y todo estaba permitido. Otro icono inolvidable de la serie eran los dibujos que se lucían en la presentación y en los intervalos.

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