JEFFREY DAHMER - LA NEVERA DEL HORROR
"Uno piensa que ya lo ha visto todo en la vida,
y de pronto ocurre algo como esto..."

(Robert Rauth, polic�a de Milwaukee)
Naci� el 21 de mayo de 1960 en el hogar de un matrimonio problem�tico compuesto por un conocido investigador qu�mico y una neur�tica emotiva y autocompasiva. Era un ni�o t�mido y solitario que tem�a el abandono y daba la impresi�n de estar desamparado.
El joven Jeffrey no hac�a m�s que gritar pidiendo atenci�n desde la temprana edad, aunque fuera desde el subconsciente. Pero esos gritos no fueron o�dos por unos padres demasiado absortos en sus propias guerras personales durante un amargo divorcio que dej� al ni�o con la sensaci�n de ser abandonado.
Pronto se interes� por la anatom�a animal. En el s�tano de su casa guardaba un mont�n de huesos de conejos, pollos y otros animales, sintiendo gran curiosidad por verlos dentro de los animales vivos que manipulaba. Su familia cambi� de vivienda seis veces antes de establecerse en 1968 en Ohio. La mayor parte de su infancia la pas� escondido en un cobertizo de madera en una colina cazando insectos en frascos y conserv�ndolos en formol. Luego pas� a las ardillas, mapaches y otras piezas m�s grandes, transportando los cuerpos hasta el bosque, donde los dejaba pudrirse. Luego sumerg�a los restos en lej�a para limpiar y blanquear sus huesos.
Su madre, tras una temporada en el hospital, tubo que guardar cama por el resto de sus d�as por haber ingerido enormes cantidades de tranquilizantes y otras drogas, hecho que ensimismar�a a Dahmer en un aislamiento inquebrantable.
A los once a�os ya hablaba de manera monocorde. Se convirti� en un solitario, balando como una oveja en el aula de clase o comport�ndose como un retrasado en las tiendas para llamar la atenci�n de sus compa�eros.
Tambi�n comenz� a beber y a masturbarse compulsivamente utilizando revistas para homosexuales o mirando las entra�as de los animales que cazaba. A los diecis�is a�os sol�a ir borracho a clase, donde ten�a un solo amigo que era proveedor de marihuana y con quien se colocaba a diario. El joven se refer�a al alcohol como su "medicina", un t�nico autorrecetado con la intenci�n de calmar sus momentos de angustia. Y ese alcohol a su vez, alimentaba su inclinaci�n hacia la excentricidad.
A los diecisiete a�os, tras observar un joven que a diario pasaba haciendo haciendo deporte delante de su casa, sinti� un deseo desenfrenado de poseerlo. Como no se atrev�a a abordarlo para entablar una conversaci�n, opt� por coger un bate de b�isbol y se dispuso a esperarlo con la idea de atacarle cuando pasara, pero afortunadamente el joven dej� de ir a correr por esa zona, salv�ndose de haber sido una primera v�ctima del atormentado Jeffrey Dahmer.
Al a�o siguiente, su padre abandon� el hogar, y al poco tiempo, el 18 de junio, el chico se venga recogiendo en la carretera a un autoestopista, a qui�n llev� a su casa y asesin�, luego meti� el cuerpo en un saco de basura y lo arroj� por un barranco.
Despu�s de esto, entr� en una crisis depresiva y renunci� a seguir viviendo, pero su padre lo envi� a la Universidad. All� tambi�n fue rechazado por su cont�nuo estado de embriaguez, y en diciembre de 1978 su padre lo obliga a alistarse en el ej�rcito, pero sus continuas borracheras no cesan. Al licenciarse va a vivir con su abuela, en donde muestra una posible reinserci�n, pues comienza a ir a la iglesia, a leer la Biblia e incluso reduce su dosis de alcohol y encuentra trabajo en una f�brica...
Pero poco le dur� esa vena. Al poco tiempo comenz� de nuevo a masturbarse insistentemente e incluso rob� un maniqu� de una tienda, que le hac�a las veces de compa�ero sexual. Tambi�n empez� a frecuentar las saunas de Milwaukee, en donde se daban cita algunos homosexuales para tener relaciones an�nimas e impersonales, pero le resultaba dif�cil conseguir la erecci�n mientras sus parejas estaban despiertas, por lo que opt� por drogarlos con somn�feros antes de mantener una relaci�n sexual. Despu�s de esto, ninguno de sus amantes cuando volv�an en s� quer�an volver a saber m�s de �l, por lo que crey� m�s oportuno buscar un cad�ver para satisfacer sus instintos sexuales.
Esa misma noche, tras asistir al funeral de un joven de dieciocho a�os, fue a desenterrarlo al cementerio, pero no lo consigui� por que el suelo estaba congelado debido a las bajas temperaturas.
En septiembre de 1986 es arrestado por exhibicionismo indecente y desemboc� a su primer an�lisis psicol�gico, siendo diagnosticada una personalidad peligrosa.
Un a�o despu�s mataba por segunda vez. Esta vez se trataba de un joven negro al que ofreci� una bebida dopada.
Dahmer se despert� al d�a siguiente encima de un cuerpo ensangrentado, pero afirma no recordar nada de lo que pas� aquella noche. Lo que s� revive es c�mo tras levantarse mete el cad�ver en el armario y sale a comprar una gran maleta para trasladar el cuerpo a casa de su abuela. All� cuenta que lo guard� en el s�tano y lo desmembr�, envolviendo la cabeza en una manta y guard�ndola en una estanter�a para hervir m�s tarde el cr�neo y blanquearlo.
Despu�s de eso, Dahmer comienza a matar siempre que ten�a ocasi�n. Segu�a el mismo modus operandi: primero el flirteo ofreciendo dinero a cambio de sexo, luego les ofrec�a bebida con somn�fero y finalmente los estrangulaba. Despu�s de matar a su v�ctima se quedaba abrazando el cad�ver, pensando en c�mo conservar las cabezas y formar una especie de altar en la habitaci�n adornado con los huesos.
Dahmer segu�a la predecible pauta de los asesinos en serie. Empez� matando cautelosamente asustado por sus cr�menes. Luego el ritmo aumenta y se convirti� en una m�quina de matar m�s efectiva. Est� m�s que demostrado que estos asesinos con el tiempo se vuelven arrogantes y despreocupados convencidos de que no pueden ser apresados por ning�n ser mortal, creyendo tener m�ximo poder y autoridad sobre los dem�s.
Dahmer mostraba muchas caracter�sticas de asesino organizado: acechaba a sus v�ctimas, les enga�aba para llev�rselos a su apartamento con la promesa de dinero y favores y despu�s de la muerte ocultaba las pruebas de los cr�menes, pero tambi�n daba muestras de ser un criminal desorganizado: realizaba actos sexuales con sus v�ctimas despu�s de la muerte, consum�a su carne y sangre, las mutilaba y conservaba algunas partes como recuerdos.
En una ocasi�n, una de sus v�ctimas logr� marcharse antes de que las drogas surtiesen efecto, y la polic�a efectu� un registro de la casa, pero afirmaron no haber hallado nada...
El 30 de enero de 1989 fue declarado culpable de atentado contra el pudor en segundo grado, por seducir a un menor de 13 a�os con prop�sitos indecentes, y antes de comenzar a cumplir la condena de un a�o de c�rcel, mat� otro joven, guard� el cuerpo en el cuarto de ba�o y para su mayor satisfacci�n sexual lo mutil� y le pint� el cr�neo con aerosol.
En marzo de 1990 se traslad� a vivir a un deteriorado piso, en d�nde adquiri� una larga mesa y dos grifos de pl�stico para extender los cuerpos de sus v�ctimas. All� tomaba fotos de sus amantes con una c�mara Polaroid una vez muertos. Luego, congelaba los �rganos, se com�a parte de la carne y herv�a el resto en una enorme olla antes de echarlos en un gran contenedor de basura preparado con �cido.
Normalmente, el can�bal rajaba los cuerpos desde el cuello hasta la ingle frotando las v�sceras para procurarse un mayor placer sexual, pero lleg� un momento en que este placer no era suficiente y con sus v�ctimas pens� en crear "zombis" o muertos en vida que pudiera conservar sin que se deteriorasen, agujereando los cr�neos e inyect�ndoles un l�quido.
A veces se ba�aba en compa��a de los cad�veres. En la nevera guardaba los corazones, en el congelador las cabezas, en el fichero los cr�neos y en la cama un cuerpo descompuesto. As� lo contaron los polic�as que registraron su casa horrorizados una vez que lograron arrestarlo el 23 de julio tras la denuncia de otra v�ctima que logr� fugarse de su casa.
El joven, atado con unas esposas, hab�a alertado a la polic�a diciendo que un hombre con un cuchillo le hab�a amenazado con arrancarle y comerle el coraz�n.
Cuando la �ltima v�ctima escap� de su apartamento en medio de la agresi�n, el asesino aguard� tranquilamente a que llegara la polic�a y no hizo ning�n esfuerzo por destruir u ocultar la gran cantidad de pruebas que guardaba en su domicilio: centenares de fotograf�as de sus v�ctimas tanto muertas como vivas, cr�neos y partes del cuerpo en bidones, cajas y en el congelador.
Seg�n su abogado, si no se hab�a resistido es porque deseaba terminar con todo aquello. Deseaba ofrecer a la polic�a una declaraci�n completa de lo que hab�a hecho, puesto que no pod�a culpar a nadie salvo a �l mismo.
Seg�n Park Dietz, psiquiatra forense que actu� como consultor en el estudio sobre asesinos en serie del FBI, Dahmer encaja perfectamente en la subcategor�a que se denomina "marginal": una persona propensa a la furia asesina si cree que est� siendo abandonada, con una perversi�n capaz de realizar actos sexuales con la v�ctima una vez muerta. El desorden de esta personalidad marginal est� marcada por el miedo al abandono y la incapacidad de tolerar el aislamiento o el aburrimiento. Una teor�a habitual es que puede relacionarse con abusos en la infancia. La gente que teme el abandono puede sentirse ultrajada cuando alguien que desean que se quede va a marcharse. En este sentido, el asesino en serie normal llega a serlo por su car�cter antisocial o por tener fallos de car�cter y tambi�n a trav�s de desviaciones sexuales, normalmente s�dicas y necrof�licas.
Muchos ni�os que no reciben la atenci�n que ans�an en casa, la buscan en la escuela. Dahmer lo hizo con sus extravagancias y su comportamiento muchas veces c�mico, pero termin� siendo marginado. No s�lo se sinti� fracasado en su casa, tambi�n en la escuela, en la Universidad y en el Ej�rcito. Era evitado y humillado, puesto de lado. Eso debi� dejarle con una terrible sensaci�n de angustia y desamparo. Por ese motivo proyect� sus sentimientos sobre sus v�ctimas. Las humillaba, las descuartizaba y luego las dejaba de lado tambi�n.
El juicio comenz� el 27 de enero de 1992. Desde el principio qued� claro que le impulsaba un trastorno mental, a pesar de que �l hac�a todo lo posible por disimular su trastorno.
Dahmer se mostr� tan sincero y cooperador como muchos otros asesinos en serie, sin embargo ni �l mismo pod�a entender c�mo hab�a sido capaz de cometer todas aquellas atrocidades. Todos los presentes pudieron darse cuenta de hasta qu� punto sus compulsiones y fantas�as se hab�an apoderado de su mente, empuj�ndole a seguir asesinato tras asesinato.
Despu�s del veredicto habl� por primera vez al tribunal diciendo "Se�or juez, todo ha terminado. Me siento muy mal por lo que hice a esas pobres familias y comprendo su merecido odio. Asumo toda la culpa por lo que hice. He hecho da�o a mi madre, a mi padre y a mi madrastra, pero les quiero mucho."
El Carnicero de Milwaukee fue sentenciado a un m�nimo de 900 a�os, pero muri� en la c�rcel en 1994 asesinado a golpes por un recluso. Tras la noticia, los padres de Dahmer se pelearon por la posesi�n de su cerebro llegando incluso a enfrentarse ante los tribunales. La madre deseaba vend�rselo a un hospital de investigaci�n mental, mientras que el padre s�lo deseaba enterrarlo lejos de todo el mundo y de su memoria.
Tambi�n los parientes de sus v�ctimas, representados por un abogado, consiguieron hacer negocio con los utensilios utilizados por el asesino para trocear y desangrar. Su nevera se subast� p�blicamente, al igual que todo tipo de cuchillos, sierras, picadoras y taladros.
Un grupo de ciudadanos de Milwaukee compr� el lote completo con intenci�n de montar un "museo de los horrores" para la atracci�n de los turistas, pero al final no se atrevieron a llevar a cabo el proyecto y destruyeron el macabro legado del can�bal.
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