|
Veo c�mo me observas, estirado sobre el lecho, r�gido y muy fr�o. Y t�, derramando l�grimas junto a mi cuerpo... �Hip�crita! Nunca te import�. Jam�s me tendiste una mano; jam�s regalaste tus labios a mi rostro; nunca escuch� palabras bellas despertar de su sue�o en tu voz. Por fortuna yo seguir� vivo sin mi mordaza, y te atormentar� hasta que el azufre caiga de los cielos. Pues mi padre es poderoso: tiene el fuego, tiene la roca, tiene el viento y los oc�anos ...y sus hijos nunca mueren.
Libido 26-3-1999 |
|