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Quemando nuestros ojos con brasas de pasi�n, con incendios de sangre. Inyectando locura. Claveteando nuestras carnes con cuchillos sin filo (o con agujas sin hilo, para no cosernos la boca.) �brete de piernas y h�zme pilotar el submarino de la muerte. El asesino de la mente, el cuervo negro llora en el bosque oscuro. -Es muy frondoso, dulce Ana. -No pienses en nada, mi amor. El cuervo sali� volando, en busca del amanecer. Hay hombres que buscan -�el cielo? -No, el amanecer. Qu�date buscando; qu�date ah� sentado y dile al cuervo que todo es mentira. -Ah, qu� profundo, �c�mo disfruto! Ahora ya es tarde. El cuervo encontr� al lobo,
y ahora son dos. -Creo que buscan el Destino. -C�llate, gilipollas. �A por la luna! �Captur�mosla! �A ella! �A la primera hermana que te abraza! �A ella! -Te subir� el az�car, no te sulfures. (Suspiro) (El mar y el viento) -�Venga ya!
Libido
Compuesto entre 1998 y 1999 mediante escritura autom�tica. Retocado el 24 de marzo de 1999. |
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