Columna Aurea - Vida y obra de Sexto Julio Frontino
El texto que incluyo a continuación es una traducción del original - en inglés - bajo el título The Life and Works of Sextus Julius Frontinus", escrito por Charles Bennett como introducción a la edición Loeb (1925), y basado en otros dos estudios: "A Roman Waring" del Prof.Bennett (Atlantic Monthly, March 1902), y "Life and Works of Frontinus" de Herschel.

VIDA Y OBRA DE SEXTO JULIO FRONTINO por Charles Bennett

Son escasos los detalles en torno a la vida de Frontino. En sus obras, descolla su personalidad de manera inequívoca, pero los hechos de su carrera que alcanzamos a atisbar, son pocos, fragmentados e indefinidos. Incluso el año de su nacimiento se desconoce, pero ya que Tácito se refiere a él como praetor urbanus en el año 70 d.C., podemos suponer que nació cerca del año 35.

Poco se sabe asimismo de su familia y de su lugar de nacimiento. Su nombre gentilicio, Julius, y el hecho de que ocupara la oficina de comisionado de aguas, que según él mismo nos cuenta, era desde tiempos antiguos administrada por los más eminentes hombres de Estado, apuntaría a un linaje patricio. Sus escritos sobre agrimensura, hasta donde los conocemos, revelan las enseñanzas de la escuela Alejandrina de matemáticas, en especial de Herón de Alejandría, por lo que no se descarta que fuese educado en esa ciudad.

Fue electo tres veces cónsul, primero en el 73 o 74, de nuevo en el 98, y en una tercera ocasión en el 100. Luego de su primer período en este cargo, fue enviado a Britania como gobernador provincial. En este puesto, tal y como nos cuenta Tácito, Frontino mantuvo las tradiciones establecidas por su hábil antecesor, Cerialis; demostró estar a la altura de las dificultades con las que tuvo que lidiar; y sojuzgó a los silúricos, una belicosa tribu de Gales.

Regresó a Roma en el 78, después de lo cual los siguientes veinte años de su vida están en blanco. Pero es en este período, desde los cuarenta y tres hasta los sesenta y dos años de edad, donde podrían situarse buena parte de sus escritos. Su tratado sobre el Arte de la Guerra pudo haber sido redactado inmediatamente después de su retorno de Britania en el 78. Gundermann ubica su Stratagemata entre el 84 y el 96. No hay dudas de que fue en este lapso de tiempo cuando comenzaron sus servicios como augur, una función en la que, a su muerte - acaecida en el 103 o 104 - le sucedió Plinio el Joven.

En el 97 fue escogido para el puesto de comisionado de aguas, el cargo que le hizo ganar mayor prestigio. Durante su desempeño en el mismo escribió De Aquis. Es muy probable que haya sido comisionado de aguas hasta su fallecimiento.

De Aquis contiene básicamente información muy valiosa relacionada con los acueductos de Roma. Pero es mucho más que eso. Nos brinda la imagen de un leal servidor público, cargado con una inmensa responsabilidad, llamado súbitamente a una oficina que se había convertido desde hacía mucho en una sinecura pésimamente gerenciada; enfrentado a abusos y corruptelas de larga data; y aun con todo ello, administrando con el ojo puesto en el servicio y en el uso económico de los fondos públicos. Es este aspecto de De Aquis, el que nos ofrece, a pesar de su carácter técnico, y de la absoluta ausencia de adornos estilísticos, a una especie de personaje literario. Retrata a un hombre; pinta las motivaciones e ideales que están detrás de una conducta.

La administración de la que Frontino formó parte fue en esencia una de reforma municipal. Tanto Nerva como Trajano se concentraron en corregir los abusos y el favoritismo del régimen anterior. Ambos no solo escogieron para su nueva política asistentes capaces y dedicados; ellos mismos establecieron dignos ejemplos a ser imitados.

En Frontino hallaron a un leal y celoso campeón de sus reformas. Al hacer conciencia de la importancia de su oficina, procedió a estudiarla en detalle —con el espíritu de un auténtico investigador—, desplegando en todo momento tanta fidelidad como escrupulosa honestidad. Si a uno se le pidiera que señalara, en toda la historia romana, un modelo parecido de virtud cívica y ejercicio consciente del simple deber, sería difícil saber dónde encontrarlo. Hombres de genio, coraje, patriotismo no faltan, pero hay pocos ejemplos de hombres que hayan trabajado, dedicados en cuerpo y alma al cumplimiento de los más sencillos deberes, y cuya recompensa no sería grande, más alla del sentirse satisfechos en lo más íntimo de su conciencia.

En Marcial tenemos una semblanza de Frontino pasando sus días de descanso en un ameno ambiente. Plinio habla de acudir a él por considerarlo calificado para ayudar a zanjar una disputa legal. En el prefacio de un ensayo sobre agricultura que Frontino escribió, se afirma que tuvo que interrumpir su redacción para ir a servir como soldado, y se cree que esto pudo haber sido en los tiempos de la expedición de Trajano contra los dacios, en el 99; esto, sin embargo, es solo una conjetura.

Cerca de Oppenheim en Alemania se ha encontrado una inscripción dedicada por Julia Frontina, presumiblemente la hija de Frontino; su fecha se supone alrededor del 84. Otra inscripción cerca de la antigua Vetera Castra está dedicada a Jupiter, Juno y Minerva en agradecimiento por haber sanado de una enfermedad sufirda por Sexto Julio Frontino; y hay también un tubo de plomo, que se dice haber sido hallado cerca de la moderna Via Tiburtina, en la que está inscrito: SEXTIULIFRONTINI.

Plinio ha conservado para nosotros un dicho de Frontino: "El recuerdo perdurará si la vida lo ha merecido", y la verdad de esas palabras se aplica muy bien al caso de su autor. Tan rica y valiosa como su tratado De AquisDe Aquis, merece el recuerdo que la posteridad le ha rendido y le seguirá rindiendo

. Todos los trabajos de Frontino son de naturaleza técnica, escritos, como él mismo nos dice, en parte para su propia instrucción, en parte para el beneficio de los demás. El primero de ellos fue probablemente un tratado sobre el Arte de la Agrimensura, del que existen fragmentos. Consistía originalmente de dos libros, y los pasajes recopilados por Lachmann, tratan de los siguientes temas: de agrorum qualitate, de controversiis, de limitibus, de controversiis agrorum. La obra se conoce a través del codex Arcerianus en Wolfenbüttel, que data del siglo seis o de no más allá del siglo siete, y parece haber sido un libro empleado por los funcionarios del Estado Romano; contiene tratados sobre leyes romanas y agrimensura, incluyendo algunas páginas de Frontino. Varias citas tomadas por otros autores de esta obra, hacen de Frontino un pionero en el trabajo práctico del agrimensor romano, y de sus escritos la única autoridad por muchos años.

La composición de un texto militar de naturaleza teórica es reconocida por el mismo Frontino en su prefacio a la Strategemata, así como también por declaraciones tanto de Aelio, un tardío contemporáneo, como de Vegecio, quien escribió el Arte de la Guerra unos tres siglos después. El tratado se ha perdido en su totalidad, exceptuando lo que Vegecio pudo haber incorporado a su propia obra.

La Strategemata que - suponiéndola una continuación de la obra perdida sobre el Arte de la Guerra -, fue diseñada como suplemento, narra ejemplos variados de estratagemas exitosas que ilustran las reglas de la ciencia militar, y que pueden servir para fomentar en otros generales el poder de concebir y ejecutar hazañas parecidas. Tal y como ha llegado hasta nosotros, la obra está constituida por cuatro libros, tres de ellos escritos por Frontino, el cuarto por un autor de identidad desconocida. El contenido de estos cuatro libros se vio incrementado aun más con ejemplos adicionales, intercalados aquí y allá a lo largo del texto.

Tal es la conclusión de Gundermann, como resultado de sus propias investigaciones y que se suman a las de Wachsmuth y Wölfflin. A partir de la evidencia interna, Gundermann sitúa la composición de los primeros tres libros entre el 84 y el 96; basa esta conclusión en las referencias a Domiciano, que repetidamente es llamado Germánico, un título que no se le dio hasta después de su expedición contra los germanos en el 83, y quien, por otro lado, no es llamado en ningún sitio divus, como sí lo es Vespasiano en la Strategemata, y Nerva en De Aquis, por lo que la redacción de la obra cae evidentemente en el transcurso de la vida de Domiciano. La fecha del cuarto libro es materia de conjetura. Wachsmuth la ubica en el siglo cuarto o quinto, y la cree producida por un ludi magister, quien la compiló cuando buscaba ejemplos adecuados para declamationes o controversiae. Wölfflin no vio razón alguna para disentir de esta conclusión. Gundermann, si bien admite que no hay argumento que pruebe el que no haya sido escrito entonces, - excepto que si este punto de vista es correcto, el seudo-Frontino debe haber imitado el habla más refinada de Frontino summo studio - , opina que su composición pertenece más bien al comienzo del segundo siglo, y que su autor fue un estudiante de retórica que vivió no mucho después de Frontino, un hombre sin brillo que no sopesó el valor de sus fuentes al hacer la compilación. Gundermann cita a IV.iii.14 para apoyar su teoría, pero Wachsmuth trasladó este ejemplo al segundo libro como aplicable al mismo Frontino. Schanz entra en la controversia y dice que el lenguaje del cuarto libro refuta de manera concluyente el punto de vista de Wachsmuth; en su lugar, somete a consideración la teoría de que el autor de este libro fue un contemporáneo de Frontino, el oficial a quien se rindieron los Lingones en el 70 dC, que sacó sus ejemplos de Frontino y de otras fuentes; más tarde, una tercera persona juntó los dos libros, escribió un prefacio al cuarto libro, y lo añadió al prefacio del primero. El cree que esta hipótesis elimina el molesto problema de los duplicados que pudieron introducirse con facilidad cuando un tercer lector manejó de forma algo superficial el material.

Las discrepancias entre los primeros tres libros y el cuarto son tratados en detalle por Wachsmuth, e incluso de manera más exhaustiva por Wölfflin. Los dos trabajos difieren primero que nada en el plan observado por sus respectivos autores. En su prefacio, Frontino esboza el arreglo que se propone seguir al presentar sus ejemplos: en el primer libro ofrecerá ilustraciones de estratagemas empleadas antes de que la batalla comience; en el segundo, aquellas que se refieren a la batalla en sí y que tiendan a lograr la total rendición del enemigo; el tercero contendrá estratagemas relacionadas con los sitios y el levantamiento de los mismos. A esta disposición se adecúan los títulos de los capítulos en estos primeros tres libros, en tanto que los encabezados de los capítulos que componen el cuarto libro no dan la impresión de ser estratagemas históricas, sino que más bien pertenecen, como afirma Wachsmuth, a una militarisches Moralbüchlein. Stewechius, por tal razón, aventuró que este cuarto libro podría ser el escrito teórico de Frontino, pero el prefacio contradice dicha idea.

[Nota del traductor: El texto original de Bennett ahonda en el debate sobre el seudo-Frontino. Es de destacar, sin embargo, la nota 29 donde se menciona un trabajo de la investigadora H.M.Connor , quien, contrariamente a todo lo dicho sobre el Libro IV afirma en un apéndice de su tesis, A Study of the Syntax of the Strategemata of Frontinus (Ithaca, 1921) - luego de hacer un estudio comparado entre los usos sintácticos de los primeros tres libros y el cuarto -, lo siguiente: "Un cuidadoso examen de los cuatro libros no me ha revelado ningún argumento convincente en términos de estructura sintáctica, dicción o contenido, que establezca la existencia de un pseudo-Frontino".
Por razones de espacio no detallo las pruebas suministradas por Wölfflin, Wachsmuth y Gundermann. Las mismas se basan en primer lugar, en una identificación de los duplicados que aparecen en la obra; el hecho de que la principal fuente del Libro IV sea Valerio Máximo, citado incluso verbatim; las diferencias que existen entre Frontino y el otro autor, en cuanto al tratamiento de las fuentes, y el modo de redactar cada anécdota. Recomiendo la lectura de esos párrafos para quienes estén interesados en profundizar en el contenido del Libro IV. Da una idea además de los métodos utilizados por los investigadores así como también del arduo trabajo que debe ser desarrollado antes de dar por auténtico un manuscrito en latín. A continuación, el lo que resta del texto de Bennett, en referencia a De Aquis, la última de las obras de Sexto Julio Frontino.]


En su prefacio a De Aquis, el mismo Frontino nos cuenta cómo llegó a escribirlo. Habiendo sido investido con los deberes de comisionado de aguas, juzgó de la más grande importancia familiarizarse con el negocio del que se había encargado, pues consideraba que no había mayor desgracia para un hombre decente que dirigir una oficina de acuerdo a las instrucciones de sus ayudantes. Recabó por consiguiente toda la información dispersa relativa al tema, de manera que le sirviera en primer lugar de guía, pero sin dejar de estar atento al hecho de que sus esfuerzos podrían ser de utilidad para su sucesor.

Animado por este propósito, escribió su pequeño manual, llevando a cabo de manera fiel el programa que se había trazado desde el principio. En el nos cuenta los nombres de los acueductos existentes en su día, cuándo y por quién fueron construidos cada uno de ellos; en qué puntos tenían su fuente; cuan largo era el recorrido subterráneo, qué tan lejos iban colocados sobre arcos; la altura y tamaño de cada uno; el número de grifos y la distribución hecha a partir de ellos; la cantidad de agua suministrada para las reservas públicas; los trabajos del Estado; las diversiones públicas y las personas privadas; y finalmente, qué leyes regulaban la construcción y el mantenimiento de los acueductos, y qué penas servían para hacer cumplir dichas leyes; si habían sido establecidas por resoluciones del Senado o por edictos imperiales. Lo que Frontino registra no se basa en lo que sepa de oídas, sino en el examen personal de todos los detalles, ayudado además por el estudio de planos y cartas que él mismo había hecho.

La obra es una sencilla y verídica relación de hechos; contiene toda una masa de detalles técnicos esenciales para una entera comprensión del sistema descrito. Como una honesta y exhaustiva exposición de tal sistema, De Aquis seguirá siendo el punto de partida para cualquier investigación concerniente al suministro de agua en la antigua Roma.

Mª Milagros Rosas T.
Julio 2004

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