Profesor Roberto Aguirre

HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA

A lo largo de la historia de la cultura podemos señalar algunas fechas aproximadas como inicio de cada una de las ciencias. Todos sabemos que la física y la astronomía comienzan su desarrollo como ciencias entre los siglos XVI y XVII con Copérnico, Keppler, Galileo y Newton.

La medicina, como práctica del arte de curar, tiene sus orígenes en los fondos de la historia, pero como ciencia nace en el siglo XVI con el anatomista flamenco Andrés Vesalio.

La química, por su parte, finaliza su dificultoso proceso de diferenciación de la alquimia recién en el siglo XVIII.

La economía surge como ciencia a mediados del siglo XVIII fundamentalmente con el trabajo de Adam Smith.

Augusto Comte es, por su parte, el iniciador de la investigación en sociología.

La psicología será, entre las ciencias, una de las últimas en aparecer.

Hay varias preguntas que pueden hacerse frente a lo dicho anteriormente. ¿Antes del siglo XVI no existía la ciencia? Si la respuesta es afirmativa, ¿por qué todos los historiadores dicen que la ciencia nace en Grecia hacia el siglo V a.C.? Y si la respuesta en negativa, es decir, que antes del siglo XVI ya existía eso que llamamos ciencia, ¿por qué se dice que la ciencia nació recién por esa época?

En rigor de verdad, es cierto que la ciencia nace en Grecia hace veinticinco siglos, pero también es cierto lo otro, que la ciencia nace entre los siglos XVI-XVII. Esto se entiende si se aclara que en ambos casos se está hablando de sentidos distintos de la palabra ciencia y de actividades también diferentes. Esta diferencia queda adecuadamente aclarada diciendo que por esta época ( siglos XVI-XVII) la ciencia se hace experimental/empírica. Es decir que, sin dejar de ser racional y teórica, como querían los griegos que fuera, ahora la ciencia somete a prueba rigurosa sus afirmaciones enfrentándolas con la realidad, con los hechos y además pretende ser eficaz, es decir, busca transformar la naturaleza en provecho del hombre.

La ciencia griega tenía otros criterios para juzgar el conocimiento, pero, si bien se abandonaron algunos, otros mantienen aun vigencia. Por ejemplo, seguimos valiéndonos de la lógica en nuestras argumentaciones, y los criterios mediante los cuales criticamos el método científico son también lógicos.

La diferencia cronológica (de fechas) en la aparición de las distintas ciencias se explica por razones históricas. Unos problemas se presentaron antes y otros, después. No viene al caso ver eso ahora, pero basta señalar que los problemas científicos, en su gran mayoría, no son problemas teóricos sino reales, uno no los inventa sino que la sociedad los presenta para su solución. La ciencia es hija del tiempo.

¿Qué es lo que hace que alguien se interese por ese tipo de problemas que hoy caracterizamos como ‘problemas psicológicos’, y que llamemos ‘psicología’ a la ciencia que busca explicarlos?.

Con el surgimiento del pensamiento democrático, en teoría al menos si no en la práctica, antes de la Revolución Francesa, comienza a cobrar importancia el ‘individuo’ como sujeto político, económico, etc.

Pero más específicamente, los historiadores de la psicología hacen referencia a un hecho que parece insignificante pero no carece de sentido pues para esa época el hombre confiaba ciegamente en su razón y en la ciencia de modo que era imposible pensar que algo o alguien pudiera torcer o desvirtuar - salvo con mala fe - las virtudes del método científico. En 1796, el astrónomo jefe del real observatorio astronómico de Greenwich despide a su ayudante porque entre sus respectivas observaciones mediaba una diferencia de más de medio segundo. En 1822, el astrónomo alemán Bessel presiente que, oculto tras este incidente, hay un problema para la ciencia y, después de comparar sistemáticamente observaciones simultáneas de distintos profesionales, descubre que las pequeñas diferencias no son accidentales sino que se producen regularmente. Este factor que hace que la parte de la visión que se interpone entre la percepción y el estímulo se separe de lo puramente fisiológico y abra un nuevo campo de hechos se denomina ‘ecuación personal’ y descubre, en contra de lo que había sostenido anteriormente Descartes, que no hay estricta correspondencia entre el mundo físico y el mental. Esta constatación fue, al parecer, lo que puso en crisis la confianza ciega en el poder de la razón humana e hizo que la ciencia se interesara por el papel que el observador cumple en la investigación científica, lo cual derivó en la investigación relativa al individuo y sus peculiaridades ‘psicológicas’.

El hecho de que para referirse a este tipo de problemas se utilizara la palabra ‘psicología’ muestra que esta investigación, como ‘ciencia del alma’ hinca sus raíces en lo más profundo de la filosofía, ya que fue la filosofía la que durante más de veinte siglos se preocupó por el hombre y sus problemas, aunque con otra óptica y otros intereses que, por lo demás, hoy no ha abandonado. Es útil, pues, reseñar en forma sucinta este proceso de desmembramiento de la psicología del tronco materno de la filosofía hasta su plena y total madurez como ciencia autónoma.

Allá por el siglo V a.C., Platón se preguntaba, aunque no de este modo pero sí con este sentido, cómo es posible que conozcamos algo, cuando, en realidad nos equivocamos tanto. Para explicar esto, diferencia el verdadero conocimiento del aparente, la verdad de la opinión. Y dice que la verdad la conoce nuestra alma y que es nuestra alma la que corrige los errores en que incurrimos por seguir apresuradamente los datos que nos suministra nuestro cuerpo a través de sus sentidos.

Es decir, entonces, que la verdad es el conocimiento cierto que obtenemos por la actividad de nuestra alma, y lo opinable, la opinión, es el conocimiento aparente que de las cosas nos proporcionan los sentidos de nuestro cuerpo. ¿Por qué aparente? Porque, un perro, por ejemplo, aparece ante nuestros sentidos con un pelaje determinado, con cierta altura, etc. Hay muchos perros distintos, pero a pesar de las diferencias que percibimos por medio de los sentidos de nuestro cuerpo, sabemos que todos ellos son perros y no gatos u otra cosa. Es el alma la que descubre en la multiplicidad de las sensaciones la unidad del concepto, de la idea. Para Platón el alma y el cuerpo son dos entidades (cosas) perfectamente diferenciables, como lo son un cochero y su carruaje. Y el alma gobierna, o debe gobernar, al cuerpo como el cochero lo hace con los caballos de su carruaje. La razón debe imponerse a la percepción sensible.

Naturalmente, si el alma conoce la verdad y puede corregir los errores de nuestra sensibilidad corporal es porque ya tiene la verdad, porque ya la vio en otra vida, antes de unirse al cuerpo. Por eso Platón dice que el alma tiene ideas innatas de todas las cosas y las va recordando a medida que las percepciones sensibles le van dando ocasión para ello. Por esa razón, para Platón, el conocimiento es, fundamentalmente, recuerdo.

En síntesis, pues, Platón es dualista pues entiende que el hombre es un compuesto de un alma y un cuerpo que son substancialmente distintos. Para él, sólo el alma conoce pues tiene ideas innatas que trae de una vida anterior. Esto, obviamente, tiene que ver con varios mitos que Platón toma de los pitagóricos, pero no es el caso detenernos en eso ahora. Consecuente con lo anterior, para Platón el cuerpo es el responsable de los errores en que incurrimos a diario y el alma es la encargada de corregirlos sometiendo al cuerpo.

TEXTO DE APOYO

Leer en Textos: Platón, Fedro, 245 c - 250 e

En el mismo siglo IV antes de Cristo, pocos años más tarde, después de Platón, encontramos a Aristóteles. No estaba muy convencido de las enseñanzas de su maestro Platón. Por el contrario pensaba que hablar de un alma independiente del cuerpo en el hombre, y hablar de la verdad y de la opinión como si se trataran de dos mundos totalmente distintos, no era más que duplicar el problema, antes que resolverlo.

Por eso, para Aristóteles, el hombre es una unidad substancial en la que el alma es sólo el principio vital y no tiene existencia separada del cuerpo ni antes ni después. Para Aristóteles el alma humana no es inmortal. Como principio vital es idéntica al alma que tienen las plantas y los animales, sólo que tiene algunas facultades o posibilidades más. Esas facultades adicionales son las que corresponden a nuestra actividad intelectual, a nuestros afectos y sentimientos más nobles y a nuestra voluntad, puesto que la capacidad de decidir implica tener la posibilidad de diferenciar los fines que se pretenden de los medios necesarios para alcanzarlos y tener, además, la posibilidad de preferir racionalmente y no de modo fijo y automático, es decir, instintivamente, como lo hacen los animales.

Después de Aristóteles, poco o nada se agregó en cuanto al contenido científico de este asunto. Las religiones monoteístas (cristianismo, islamismo y judaísmo) adoptaron durante el larguísimo período conocido como Edad Media el pensamiento de Platón o el de Aristóteles pero adaptado a sus propias concepciones religiosas.

Recién en el siglo XVII, con Descartes, comienza a vislumbrarse un nuevo intento de explicación de la naturaleza del hombre y sus comportamientos desvinculándolo del análisis filosófico-teológico. Descartes es cristiano y, por lo tanto, seguirá hablando del alma como de una entidad espiritual separable del cuerpo después de la muerte e inmortal, pero sus explicaciones de la relación entre el alma y el cuerpo se acercarán a la explicación que la nueva ciencia física y la astronomía da de todo el universo.

Así como los planetas se mueven mecánicamente al rededor del sol, siendo el sol el centro de atracción de todo el sistema, así también el alma es como el sol, centro gravitacional que gobierna mecánicamente desde la ‘silla turca’, en la hipófisis, toda la actividad del hombre. Como hay unidad en la naturaleza, lo que ocurre en nuestra alma se corresponde estrictamente con lo que ocurre en nuestro cuerpo, es decir, hay estricto paralelismo psicofísico y nuestras conductas son reflejas.

A partir de aquí la investigación seguirá por estos andariveles mecanicistas culminando con la obra de Fechner que intentará conciliar la necesidad de exactitud y medición propia de la ciencia con la presencia de ese factor distorcionador, la ‘ecuación personal’, que se mencionó anteriormente

TEXTO DE APOYO: Leer en Textos

DESCARTES ( De las Pasiones del alma)

Fechner (1801 - 1887) fue uno de los responsables del nacimiento de la psicología como ciencia autónoma a partir de una perspectiva psicofísica. Con un riguroso respeto por la aplicación del método científico a la problemática de la psicología, investigó los procesos mentales siguiendo los métodos de observación y registro de datos propios de las ciencias físicas y naturales en la creencia de que los fenómenos mentales podían ser medidos y tratados experimentalmente como cualquier proceso físico, puesto que consideraba que los fenómenos que ocurrían en el mundo interior (conciencia) del observador eran ajenos a él, distintos de él del mismo modo que son distintos del observador la piedra que cae, la planta que crece o los planetas. En su obra ‘Elementos de Psicofísica’ trata de encontrar un método que permita medir las sensaciones y establecer las leyes que se desprendan de estas mediciones. Para ello distingue en toda sensación, su cualidad de su cantidad. Respecto de esta última nos enfrentamos al problema de que podemos percibir distinto grado de intensidad entre distintas sensaciones, pero no podemos medir dichas intensidades pues se carece de unidades de medida. La solución la encontró Fechner en el estímulo que sí puede medirse; y en función de estas mediciones pudo formular esta ley: ‘la sensación crece como el logaritmo de la excitación’, es decir que la excitación deberá crecer según una progresión geométrica (1,2,4,8,16....) para que la sensación lo haga en forma aritmética (1,2,3,4 ...). El alcance de esta fórmula es muy limitado pues sólo sirve para las sensaciones auditivas y visuales, sus resultados no son fiables si se aplica a las de peso y es inaplicable para las demás. Además no tiene en cuenta variables como el tiempo, es decir, la experiencia, el interés, etc. que intervienen en toda sensación.

A pesar de la importancia asignada a Fechner como pionero en el desarrollo de la psicología científica, se ha convenido en establecer como fecha de nacimiento de la misma el momento en que Wilhelm Wundt (1832-1920) instaló su Laboratorio de Psicología en Leipzig (Alemania) en 1879 que no fue el primero de este tipo pero sí el más importante. En su intento por establecer el objeto de estudio de la psicología, Wundt descarta, en primer lugar, al ‘alma’ tal como era considerada por la filosofía y, en segundo lugar, a la ‘experiencia interna’ puesto que niega la existencia de un ‘sentido interno’ independiente de los órganos de los sentidos. Acto seguido parte del hecho observable de que en toda experiencia pueden distinguirse el objeto experimentado, por un lado, y, por otro, el sujeto que experimenta. En base a esto, distingue, a su vez, la ‘experiencia mediata’ en la que se estudia el objeto independientemente del sujeto, y la 'experiencia inmediata', que no abstrae nada sino que tiene en cuenta el ‘contenido total de la experiencia, en su relación con el sujeto, con las cualidades que éste atribuye inmediatamente a dicho contenido’. La psicología es, entonces, la ciencia de la experiencia inmediata y, como tal, debe:

1.- describir y analizar los complejos psíquicos y sus elementos,

2.- caracterizar los enlaces de dichos complejos, y

3.- determinar las leyes de estos enlaces.

Los elementos psíquicos de que habla son las ‘sensaciones puras’ y los ‘sentimientos simples’.

Basado en conceptos que toma de la teoría atómica de la química afirma que los elementos psíquicos no se vinculan en forma sumativa sino que, de ellos, resulta una ‘síntesis creadora’ de modo que los contenidos de conciencia nada tienen que ver con los elementos primitivos que entran en combinación. Por ejemplo, la percepción del espacio, que se origina a partir de sensaciones visuales y musculares, es distinta de ellas. Respecto de la introspección, consideraba que es un método de alcance limitado, pero no objetaba su uso en combinación con el método experimental para el estudio de las sensaciones y percepciones.

Finalmente, introduce el criterio sociológico como el más adecuado para el estudios de lo que llama ‘productos espirituales’, tales como el lenguaje, las costumbres, etc., pues garantiza la objetividad del análisis al evitar la subjetividad propia de la introspección. Los continuadores de la obra de Wundt se apartaron de él, pero no abandonaron el esquema de trabajo experimental .

Algo similar a lo sucedido en Alemania ocurrió también en Inglaterra. Aquí Darwin publica en 1859 su libro Origen de las Especies y el criterio naturalista y evolucionista del sabio inglés dio lugar a numerosos replanteos de orden psicológico. Aceptando su hipótesis de que el hombre es un punto más en el proceso de evolución natural de las especies, muchos psicólogos no solo prestaron atención al hombre en sí mismo sino que también tomaron en cuenta las circunstancias ambientales, genéticas y a la relación con la vida animal. Así nace la Psicología Genética, la Psicología Comparada y la Psicología de los Pueblos.

Su representante más importante fue Sir Francis Galton (1822-1911) que orientó su investigación a las diferencias individuales, interesándose en la herencia de los rasgos naturales. Para este estudio ideó el método biográfico, la historia familiar, el estudio comparativo con gemelos, etc.

La influencia de Darwin se ve también en William Mc. Dougall (1871-1938). Según él los fundamentos de la vida social son los instintos y éstos son provistos por selección natural. Establece una relación muy estrecha entre instinto y emoción.

En Francia, en cambio, se interesaron principalmente en psiquiatría y en los fenómenos anormales. Jean M. Charcot (1825-1893) pensó que la hipnosis era un fenómeno fisiológico característico de los que sufrían de histeria. Con él trabajó Sigmund Freud (1856-1939) que se dedicó al estudio de los trastornos neuróticos. Concibió la teoría Psicoanalítica (y el método asociado )que explica todos los casos de neurosis como producidos por una sexualidad reprimida en el inconsciente. Este deseo sexual sería el motivo básico del comportamiento del hombre, y a sus expensas surge la energía psíquica (libido)que se manifiesta de modo distinto en todas las etapas del desarrollo de la personalidad. (A lo largo del curso veremos con más detalle todo esto).

Carl Jung (1875-1961) a diferencia de Freud sostiene que la libido es una fuerza más amplia que el sexo ya que representa la energía para vivir y crecer.

Alfred Adler (1870-1937) otro médico que se unió a Freud, pero también se separó de él pues desarrolló una psicología ‘individual’, en la que el impulso básico de cada individuo es la búsqueda de seguridad. Buscando seguridad el individuo organiza su vida tratando de conseguir dominio y poder para compensar sus inferioridades.

La influencia experimental de Wundt, perdida en Europa se conserva en los Estados Unidos.

Edward Titchner, perteneciente al Estructuralismo, sostiene que la mente humana se compone de estados mentales básicos (sensaciones, imágenes, sentimientos) que son totalidades estructuradas que pueden ser descompuestas en elementos mentales más simples. Su punto de vista de riguroso experimentalismo no prosperó, sino que por el contrario fue resistida por las otras corrientes como el Funcionalismo.

El Funcionalismo nace en Chicago, su representante es John Dewey (1859-1952) en lugar de hablar de elementos mentales caracteriza a los procesos psíquicos como funciones del organismo al que estudia en su marco natural y desde el punto de vista de la utilidad. Por eso el funcionalismo entra en el terreno de la educación.

Otro pensador norteamericano importante fue William James (1842-1910) quien se caracteriza por no aferrarse a una sola teoría determinada sino que busca mantenerse original y libre quedándose con lo provechoso de todas. Contra la psicofísica y la psicología de Wundt sostiene que la sensación simple no es un estado primario sino que aparece en la conciencia luego de un proceso secundario de abstracción colmada de prejuicios intelectuales. La realidad primaria es, entonces, ‘la corriente de la conciencia’. Es decir que la conciencia no es la reunión de elementos simples y separables sino una continuidad viva, cambiante, personal referida a objetos distintos de ella y frente a los cuales tiene poder de elección. Consecuente con esto, sostiene que la introspección es el método imprescindible para abordar la conciencia, y que los otros, como la experimentación y el método comparativo, son sólo auxiliares y, sin ella, carecen de sentido. Siguiendo este método descubre en la conciencia, de acuerdo con el ritmo con que se suceden sus estados, unos lugares de descanso, que llamó ‘partes sustantivas’, y otros de paso, que llamó ‘partes transitivas’. El aporte más importante a la psicología lo encontramos en su teoría de las emociones, que se aparta de las creencias del sentido común. Según él las emociones no tienen ninguna existencia independiente de los fenómenos fisiológicos que las acompañan; por el contrario, los cambios fisiológicos del cuerpo, son la emoción misma. El rasgo más original de su psicología es la acentuación de los datos afectivos e instintivos, la afirmación de un sustrato irracional de los procesos intelectuales y el carácter práctico del razonamiento.

Opuesto también al estructuralismo se desarrolla el Conductismo cuyo principal representante es John Watson (1878-1958). Se opone a una psicología de la conciencia pues considera que es un concepto inútil e imperfecto principalmente porque no es observable. Sostiene que el objeto de la psicología no son ni los contenidos de conciencia, ni las funciones psíquicas, ni los procesos fisiológicos, sino ‘ la conducta’ a la que define como la actividad del organismo en su conjunto. Rechaza la introspección como método. Los únicos métodos válidos son los objetivos y el método por excelencia es la técnica del reflejo condicionado. Un reflejo es una reacción involuntaria, automática, que es posible gracias a conexiones existentes en el sistema nervioso y que se activan ante la estimulación de un nervio sensitivo y terminan en una contracción muscular o en una secreción. De este modo la respuesta refleja natural de un animal hambriento frente a su comida será la secreción de saliva. El reflejo natural es innato pero el reflejo condicionado es producto del aprendizaje de tal forma que si a un animal hambriento, unos segundos antes de mostrarle la comida (que es el estímulo absoluto del reflejo de salivación) lo estimulamos artificialmente haciendo sonar un timbre o una campanilla (este sería el estímulo asociado ) y repetimos esta experiencia varias veces, al poco tiempo va a suceder que el solo sonido de la campanilla va a producir la salivación. Se dice entonces que se ha instalado un reflejo condicionado. Watson propuso estudiar la conducta bajo esta perspectiva pues, según él las conductas innatas son mínimas mientras que las aprendidas mediante el proceso de condicionamiento son la gran mayoría. De acuerdo con esto estudió los condicionamientos emocionales y explicó la compleja vida emocional en base a un encadenamiento de reflejos condicionados sobre la base de tres tipos de respuestas emocionales innatas: ‘miedo’,’ira’ y ‘amor’. Esta corriente se orienta al estudio de la conducta infantil y a la educación.

Teoría de la Gestalt (forma): Nace en Alemania como un enfrentamiento con la psicología de Wundt que era una psicología ‘atomista’ pues intentaba construir el aparato psíquico con elementos de estructura similar a los elementos de la física y química. Para el fundador de la teoría de la Gestalt (Max Wertheimer) y para sus discípulos y colaboradores (Wolfgang Kohler y Kurt Koffka) no percibimos los objetos como una ‘suma de elementos aislados’ (que conocemos con el nombre de sensaciones) sino como una ‘totalidad’ pues lo percibido tiene significación y esta significación es lo que le dar carácter de totalidad a lo percibido. Esta totalidad o forma es anterior a las partes y les da sentido. Un aspecto fundamental de esto es que la percepción se estructura dentro de un marco indiferenciado que se llama ‘fondo’, sobre el cual se distingue la ‘forma’; pero estas relaciones son cambiantes pudiendo el fondo pasar a ser figura y la figura convertirse en fondo según los intereses y las circunstancias. Esta teoría se opone tanto al estructuralismo como al conductismo porque ambas escuelas toman el material de estudio en forma fragmentaria.

Todas las escuelas vistas hasta ahora trataron de explicar lo psíquico a través de su relación con lo orgánico, con métodos de observación y experimentación rigurosas pero habían dejado de lado el estudio psicológico del hombre concreto, es decir, del hombre dentro de una realidad histórica y social y participante de un mundo cultural. El avance de las ciencias sociales, la antropología, el psicoanálisis, los estudios históricos, etc. dan lugar para que la psicología, ya en el siglo XX, estudie al hombre en su realidad concreta, al hombre y sus circunstancias (su aquí y ahora, los valores y normas de acuerdo con los cuales ajusta su obrar al medio cultural en el que vive, etc.). Nace así la ‘psicología comprensiva’ de Wilhelm Dilthey, Eduard Spranger y Karl Jaspers. Nace una corriente de la psicología basada en el ‘método fenomenológico’ desarrollado por Brentano y Husserl. Nace el ‘psicoanálisis existencial’ de Sartre. Un último desarrollo de la investigación psicológica ligada a la cibernética en su búsqueda de una inteligencia artificial es la ‘psicología cognitiva’.

 

 

 

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