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¿ Existe la “madre moderna”?
Las madres son muy diferentes entre sí: hay una gran variación entre las de distintas clases sociales. Pero si uno quiere describir un prototipo de “madre moderna” puede ser la madre telefónica, que atiende a los hijos desde la oficina: llama al hijo al que ha dejado solo con un televisor, para mostrar su preocupación anunciando que ya va con la cartulina para que “hagamos la tarea”, pues habla en pluralidad ficticia. Pero son iguales a las madres antiguas de los grupos más pobres, que debían y deben dejar los hijos solos para ir a trabajar, muchas veces cuidando los niños de las que tienen plata. ¿Qué tan importante es para los hijos de hoy la figura materna” La madre (no la figura) es definitiva en los primeros años de vida. La salud de los adultos se consolida a lo largo de toda la infancia, pero los cimientos de esa salud, en las primeras semanas y meses de la vida del bebé, dependen de la madre. Por eso es importante permitir que otras gentes cuiden del mundo mientras la madre produce un nuevo miembro de él. ¿A esa madre se la respeta, se la obedece o se la soporta? En la primera infancia el niño necesita en forma perentoria a la madre; la ama y cuando ésta lo frustra la odia, porque el amor siempre está acompañado de impulsos agresivos. ¿Existe un catálogo de derechos y deberes del hijo hacia la madre o de la madre hacia el hijo? Aun cuando suene extraño, los padres no tienen derechos sobre los hijos, sino solamente deberes. Y el deber de los hijos es cuidarlos cuando estén viejos, como ellos los cuidaron. ¿La madre represiva frente a la madre permisiva. ¿Cuál de las dos consigue mejores resultados? Todo extremo es vicioso: es tan perjudicial la madre que prohibe todo como la que no establece ninguna regla. Es importante que la madre no prohiba lo que ella se permite, que explique la razón de las reglas que señale, que ofrezca alternativas de acción cuando una norma limita lo que el hijo puede hacer y, en general, que respete la personalidad de cada uno de sus hijos. Además, que al establecer modelos para el niño, le dé la libertad de no seguirlos. Un niño sano no es un niño sumiso. Debe poder ser agresivo o rebelde, y tener una madre que lo soporta porque lo ama. ¿La relación padre-hijo está determidada por la imagen del padre que la madre transmita al hijo? De la actitud de la madre depende que el padre llegue o no a conocer a su niño y éste a su padre. La madre le presenta al niño la figura paterna, es decir le transmite al niño la imagen que ella tiene del padre. ¿Hasta qué punto es benéfico o nocivo obedecer a la madre? Los niños aprenden muy rápido a hacerse los buenos para mantener el amor de las madres. El niño “obediente” es usualmente un simulador, y la misma idea de “obediencia” parece más propia para los que domestican o doman animales. ¿Culpan los hijos a las madres por sus problemas? Generalmente los adolescentes las culpan y se enfurecen para poder crecer y separarse de ellas, sin sentirse culpables. El memorial de agravios de un adolescente es parecido a la canción que dice “usted es la culpable de todas mis angustias y todos mis quebrantos... usted me desespera, me mata, ¡me enloquece!”. En definitiva, ¿Si hay diferencias en el comportamiento de la madre frente a los hijos dependiendo de su sexo? Por ser mujer, la madre tiende inconscientemente a preferir a los hijos hombres. Por eso las niñas buscan ganarse el afecto del padre embelleciéndose, maquillándose, haciéndose iguales a la madre. Los varones son los amados de la madre, e incluso satisfacen los deseos del padre de prolongarse en alguien igual. La mujer, por esta falta inicial, se convierte habitualmente en un ser que busca siempre que la quieran, que se deja definir por el afecto de otro. ¿El divorcio modifica la relación madre-hijo? El divorcio generalmente soluciona una situación insostenible en el hogar, pero crea muchas dificultades para los hijos. Como los niños desean y fantasean que se quedan con uno de los padre, el del sexo opuesto, cuando ellos se separan se sienten responsables y se castigan a sí mismos de diferentes maneras se deprimen, se vuelven irritables e insoportables. Además, el divorcio plantea problemas de lealtades al niño, pues si le da la razón a uno de los padres, se siente culpable con el otro. ¿Por qué los hijos comienzan su relación con las instituciones educativas a edades cada vez más tiernas? Fuera de las madres que no tienen más remedio que trabajar para sostener a sus hijos –y lo ideal sería que estas madres fueran subsidiadas durante los dos primeros años para que los atendieran- las otras mujeres, con el afán de tener recursos para consumir más cosas innecesarias, o de competir con los hombres, o por otras razones más o menos débiles, salen a trabajar y mandan a sus hijos a guarderías desde muy temprano. ¿La educación que hoy imparten los colegios reconoce y aprovecha, o por el contrario desestima, el papel de la madre? Los niños no van al colegio a buscar la madre: más bien van a desplazar esos afectos tan intensos que hay en la casa y a transferirlos a otras personas. Van principalmente a desarrollar su capacidad de relacionarse con otros, a aprender a manejar esas relaciones con los iguales que son siempre tan difíciles, para entrenarse para la vida. La instrucción en diferentes ramas académicas no es la principal función de la escuela. ¿Las madres están permitiendo que la televisión y los videojuegos “eduquen” a sus hijos? Lamentablemente, muchos niños no tienen más interlocutor que el televisor: niños de apartamento cuyas madres trabajan. La pérdida de complejidad y riqueza del lenguaje de los niños puede deberse en buena parte a esto. ¿Están educando las madres colombianas a sus hijos con patrones foráneos? En las clases altas los niños viven en el exterior sin dejar el país, pues los padres, con su esnobismo, se enorgullecen de que hablen otro idioma desde chiquitosy menosprecian la cultura propia. Por supuesto, es muy importante que los niños aprendan otro idioma cuando ya dominen el idioma materno, y que estén abiertos a otras culturas, pero conociendo la propia y sin despreciarla. ¿Las colombianas han educado, quizás sin proponérselo, hijos hombres que no respetan a las mujeres? Las madres que hacen que sus hijos dependan exclusivamente de ellas, forman hijos machistas. El machismo proviene del miedo a las mujeres, del temor que tienen los varones de depender de ellas como dependen de sus madres. ¿Cuándo deben los hijos educar a la madre? Nunca. ¡Las madres ya tienen caparazón! ¿Qué papel tiene la madre en la tarea de formar hijos capaces de respetar las ideas ajenas? La madre que respeta la identidad de su hijo, que no trata de que sea como ella quiere, forma hijos que saben respetar a los demás. ¿Colombia es un país de madres agobiadas por la violencia de sus hijos? Los niños que han sido violentados en su infancia, se convierten en seres humanos violentos. Las madres y padres que rechazan o maltratan a sus hijos recogen lo que siembran. ¿Cuál es el gran pecado de la madre? Mentirles a los hijos alegando que lo hace por conveniencia de ellos. Ellos tienen derecho a saber la verdad, sin esperar a que se las revelen in articulo mortis, como en la copla popular. “Ceferino está muy triste/ se le murió la mamá/ pero ella al morir le dijo/ su papá no es su papá”. ¿La relación emocional madre-hijo comienza durante el período de gestación o después del parto? Desde el mismo momento de la gestación, cuando se convierte en un habitante de su cuerpo, o incluso desde antes, cuando desea tenerlo. ¿Cómo debe una mujer embarazada manejar es relación emocional con el hijo? El período en que una mujer espera ser madre es un período en el que renuncia a muchas satisfacciones o intereses propios, con la idea de prepararse para la llegada de su hijo. La madre buena no debe permitir que nadie interfiera en esa relación que tiene con el futuro niño. ¿La madre como esa especie de figura hogareña perpetua, ¡está mandada a recoger? Un exceso de madre es tan dañino como un déficit de madre. La madre es un vehículo para el nacimiento del niño, pero esto no la convierte en su dueña. Debe ejecutar su papel en los primeros años, enseñarle que el fuego quema y que el agua moja y después soltarlo, quedar como un apoyo o una amiga, pero no como una madre eterna. Entrevista con Clarita de Gómez, Cromos, mayo de 2001
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