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Un niño viene a despedirse
de mí porque se van de Colombia y me dice: "Nos vamos a Miami, porque este país es
pura shit!" La palabrita en ingles: a muchos de nuestros niños les da mamera hablar
español, que es una "ceba", un "guiso". Están en colegios
bilingües, puestos allí por padres convencidos de que el futuro es de la cultura de los
gringos, y que no se dan cuenta de los problemas de identidad personal y cultural en que
crecen estos niños, que aprenden, casi únicos en el mundo, a leer y escribir primero en
un idioma distinto al de sus madres. ¿O alguien piensa que un francés o un inglés
dejaría que sus hijos aprendan en la escuela otro idioma antes que el suyo? Estos niños
crecen pensando que lo único bueno es lo extranjero, lo ajeno. No ven mucho de que
enorgullecerse en Colombia y, como al fin y al cabo son colombianos, su propia autoestima
es dudosa: a muchos les da "oso" que sus mamás no sepan inglés, y su sueño es
irse a Miami, donde hay dólares y puede consumirse de todo. Se van con sus padres, aunque
allí los adultos se vuelven muy sensibles a toda crítica a Colombia, como si en el fondo
no lograran explicarse porque se fueron de un país al que "quieren tanto" a un
país en el que no los quieren tanto. Pero hay otra clase de niños: los que no pueden ir a estos colegios donde se habla inglés. Pobrecitos! su idioma los marca, deja ver que hacen parte de los otros, de los excluidos, de la "lobería". Por eso, al crecer, tratan de mejorar el lenguaje, y toman de las presentadoras de televisión ese idioma falsamente literario con el cual uno trata de mostrar que no hace parte del pueblo: entonces ya no meten sino que "introducen", ni se interesan por algo sino que se "involucran", no juegan fútbol sino que "incursionan" en él, no se mueven sino que se "desplazan" y sobre todo, el colmo, no ponen nada sino que "colocan": si hasta se "colocan felices!", porque tienen la "dentadura" radiante y el "cabello" recién lavado. Los James, Milton, Lady Dee y John Kennedy pulen su español imitando la televisión, mientras que los Camilos, Pedros, Mateos y Jerónimos (que recibieron ese nombre apenas los pobres empezaron a copiar a los John y William de la clase alta de antaño) hablan en inglés, o en un español que se reduce a unas pocas palabritas. La perdida de variedad, riqueza y capacidad de expresión del idioma, cuando todo lo bueno es "chevere" y lo malo una "seba", acaba empobreciendo aún más a nuestra gente, pues la propia identidad se forma en el lenguaje, o "se construye en el discurso", como dirían los postmodernistas. Unos, tratando de imitar a las modelos vueltas presentadoras (Caracol, el brassier que si modela...), por no hacer el oso de parecer lobos acaban haciendo el lobo y el oso, mientras los demás, que creen que hasta la mierda local es de peor familia y menos vitaminas que la gringa, cuando algo les sale mal, lo único que saben decir es Shit!
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