Colombia en el diván



¿De malas desde chiquitos?




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Entre los mensajes que he recibido por las columnas anteriores, de felicitaciones unos, de desacuerdo otros, y uno que otro de insultos –el argumento del que no tiene argumentos- hay muchos en los que me preguntan cual es entonces la salida para tantos y tan difíciles problemas que, en mi opinión, aquejan el país -prueba como para Mandrake, el David Copperfield de antes del Internet, porque solución a corto plazo no creo que haya.

La educación, y sólo la educación, con calidad y para todos, es el camino, ya que, entre otras cosas, el saber es lo único que nos hace libres. Pero desafortunadamente esa es un solución que el país no ha tomado en serio. El Ministerio de Educación siempre ha sido el menos importante, el del cuadre de cuotas políticas o de otra clase. Porque además, ¡que pereza!, su principal función es pelear el salario con los maestros, que según decía un amigo mío, merecen su suerte porque no han sido capaces de educar una generación que les pague bien y a tiempo, y parece que es lo que más les interesa porque, digo yo, salen corriendo cuando se les habla de capacitación.

Y es que los colombianos, desafortunadamente, somos criados por quien nos odian, educados por los menos preparados y defendidos por los menos aptos. Criados por niñeras y muchachas resentidas, con sobrada razón, ya que dejan a sus propios hijos para cuidar los ajenos, educados por maestros que entraron a ciencias de la educación porque sus puntajes en el ICFES eran tan bajos que no les permitían ingresar a otras carreras, y defendidos por soldados casi adolescentes, que no conocen las zonas donde se mueven y cuya experiencia es de un instante comparada con la del enemigo al que tienen que enfrentarse.

La educación, que es la base de todas las soluciones, es empresa de muy largo plazo, y talvez sus frutos no les toquen sino a los hijos de nuestros hijos. Por eso hay que tomarla en serio desde ahora, , pues principio tienen las cosas. !Ojo!,señores políticos que tengan ganas de futuro y no solo de poder, cosa muy difícil de encontrar. !Ojo con los ciudadanos de cero a cuatro años! Si uno se interesa de verdad en la educación, tiene que prestar atención especial, muy especial, a los niños más pequeños. El trabajo más importante debe hacerse antes de la entrada a la escuela primaria, porque es el período en el que puede arraigárselos en una identidad irreductible a todo lavado del cerebro. Es la edad donde se pone la estructura del cachorro humano. Es el momento en que se requiere personal más calificado y capacitado, y por eso es el colmo de la irresponsabilidad que cualquier señora que tenga un garaje de sobra monte una guardería. Y no deja de ser extraño que entre nosotros, los maestros más "escalafonados" enseñen en los cursos superiores.

Aunque pues, creo que la solución no está en seguir tomando tantas medidas, como si estuviéramos en un país de sastres (o de desastres), ni en cambiar constituciones y leyes, hacer acuerdos patrióticos, pactos nacionales, referendos o negociaciones, que son gestos que dejan igual las cosas, sino en algo más sencillo, aunque fundamental: tomar en serio a los que desde chiquitos les está tocando tan maluca la cosa.

 


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