UNIVERSIDAD YACAMBÚ

VICE-RECTORADO DE ESTUDIOS VIRTUALES

DOCTORADO EN GERENCIA

FASE III

MEMORIA 2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Modelo Teórico Gerencial, para la Transferencia de Conocimiento en las Empresas del Sector Plástico del Estado Anzoátegui.

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                   

Lic. Silvia Colasacco

                                                                     

 

 

 

 

Julio, 2008

 

 

 

 

MEMORIA 2

Bases Teóricas.

 

Una vez analizado el propósito del estudio se consultó sobre lo que se ha dicho hasta este momento sobre la transferencia del conocimiento en la literatura. Lo primero que hay que decir, es que no existe una única base teórica sobre este tema, muy por el contrario me encuentro con múltiples teorías y enfoques al respecto. Así, que el ya mencionado enfoque de la dirección estratégica basado en los recursos y capacidades de la empresa, parte de éstos como los pilares en los que se sustenta la ventaja competitiva de la misma y, el conocimiento es considerado uno de estos recursos.

 

Transferencia del Conocimiento.

 

 

La transferencia del conocimiento es otra de las actividades que forman parte de la gestión del conocimiento (Grant, 2000). Cuando se habla de transferencia del conocimiento se hace referencia al conocimiento que es comunicado desde un agente a otro. Este proceso tiene lugar a su vez entre individuos o entre grupos y la organización en general (Camelo, 2000).

 

Se ha dicho que el conocimiento puede ser explícito o tácito. Transferir el conocimiento tácito es para Winter (1987) susceptible de enseñanza, si bien no puede articularse fácilmente. Para que este conocimiento pueda ser transmitido es necesario que los individuos aprendan mediante la imitación o la emulación del comportamiento, lo cual significa que su transferencia se realiza no mediante la comunicación por códigos o símbolos, sino a través de la práctica en el centro de trabajo.

 

Durante mucho tiempo, la transferencia del  conocimiento se ha realizado de forma informal. Pertenecía al que lo poseía, quien a fuerza de costumbre, disponía de él de manera inconsciente, sin poner por escrito sus principales fundamentos. La tradición oral bastaba y se transmitían con más o menos éxito las bases de un oficio, de un servicio o las claves de un conocimiento poco frecuente. En el caso de los antiguos obreros cualificados, el conocimiento se transmitía mediante la experimentación y los consejos, pero eran pocos los que formalizaban sus técnicas. Los secretos del oficio se aprendían, se descubrían, se explotaban sin ayuda de un soporte escrito, mediante la única transferencia del conocimiento del maestro (Bück, 1999). En la actualidad, la transferencia del conocimiento tácito se puede lograr mediante la creación de relaciones basadas en las interacciones personales y/o sociales y el diseño de las organizaciones de manera tal que el conocimiento pueda ser compartido.

 

Visto el proceso de transferir el conocimiento desde una perspectiva de comunicación hay que considerar a los elementos que participan en la transferencia: la fuente y el receptor, los atributos de éstos y los componentes del contexto que rodean esta relación como elementos importantes del proceso (Szulanski, 1996). El receptor del conocimiento ha sido analizado en términos de la capacidad de absorción (absorptive capacity) por Cohen y Levinthal (1990), según los cuales tanto  a un nivel individual como a un nivel organizativo, la capacidad de absorción depende de la habilidad del receptor para añadir un nuevo conocimiento al conocimiento existente. Al mismo tiempo, es importante localizar mecanismos por los cuales se pueda codificar el conocimiento tácito en un lenguaje accesible para el receptor (Leonard-Barton, 1988).

 

Lo relevante a señalar en los estudios que se han centrado en la transferencia del conocimiento es que el conocimiento analizado es aquél que ha sido transferido fuera de los límites de la empresa. Mientras el trabajo conceptual en el campo de la gestión del conocimiento está orientado hacia la generación del conocimiento, la literatura empírica de la transferencia de este recurso examina principalmente los flujos de conocimiento entre empresas. Así, Darr, Argote y Epple (1995) observan el flujo de conocimiento en las franquicias; Appleyard (1996) estudia cómo fluye el conocimiento entre las empresas en industrias específicas; Mowery, Oxley y Silverman (1996) analizan el rol de las alianzas Sin embargo, existen pocos estudios empíricos orientados a la transferencia intra-organizativa del conocimiento. En particular, podemos destacar cuatro estudios. En primer lugar, Zander y Kogut (1995) han observado la reproducción interna y la imitación externa al analizar las transferencias de innovación en 35 empresas manufactureras suecas. Con respecto a la transferencia interna, los resultados de su estudio muestran que el grado de codificabilidad y enseñabilidad (teachability) del conocimiento tiene un mayor impacto estratégicas en la transferencia de conocimiento, y Cowan y Foray (1997) estudian cómo la codificación del conocimiento tácito afecta los flujos del conocimiento sobre la rapidez en que se realiza la transferencia interna.

 

 En segundo lugar, Szulanski (1996) ha estudiado las barreras en las transferencias de 38 prácticas en ocho empresas multinacionales, encontrando que, contrario a la idea convencional que sugiere que los factores motivacionales son las principales barreras para la transferencia de las mejores prácticas, los factores relacionados al conocimiento son significativamente más fuertes.

 

En tercer lugar, Fiddler (2000) ha investigado la transferencia interna del conocimiento en equipos de trabajo de seis empresas londinenses del sector de la informática y ha identificado que la principal barrera de la transferencia interna es el conocimiento tácito y que los factores contextuales, en particular los métodos mediante los cuales las empresas transfieren sus competencias con alto  porcentaje de conocimiento tácito, son particularmente significativos para el éxito de las transferencias internas. Por último, Gupta y Govindarajan (2000) estudiaron la transferencia del conocimiento dentro y entre 374 subsidiarias de 75 multinacionales estadounidenses, europeas y japoneses, encontrando que los factores motivacionales no son importantes al momento de compartir el conocimiento dentro de las subsidiarias, ni al hacerlo entre ellas. Lo que sí es crítico para la transferencia interna del conocimiento es la existencia  de riqueza de canales de transmisión y la capacidad de asimilación por parte de la subsidiaria receptora.

 

Aparte de los mencionados, se han publicado resultados de otros proyectos de investigación, entre los que destacan los trabajos de Davenport, Jarvenpaa y Brees (1996), O´Dell y Grayson (1998) y Ruggles (1998). Davenport et al (1996), examinaron proyectos de mejoramiento del conocimiento en 30  organizaciones y, encontraron que existen diferencias en la forma en que se debe aplicar la gestión del conocimiento en una misma empresa. Esto depende de la relevancia  del conocimiento tácito para la ejecución de determinada actividad. O´Dell y Grayson (1998) realizaron  entrevistas en 20 organizaciones miembros de la American Productivity and Quality Center. Investigaron la manera en que las empresas mejoran sus beneficios por la transferencia interna de sus mejores prácticas. Su estudio ofrece numerosos ejemplos de empresas que han tenido éxito en la realización de la transferencia, pero no han diseñado propiamente una metodología. Finalmente, Ruggles (1998) analizó los resultados de una investigación realizada por el Ernst and Young Center for Business Innovation a 431 empresas  estadounidenses y europeas. El objetivo era determinar lo que están haciendo las empresas para gestionar su conocimiento, utilizando conceptos como cultura organizacional y apoyo de la alta gerencia.  Sus conclusiones se acercan a una clasificación de facilitadores y barreras de la gestión del conocimiento.

 

 

 

Enfoque basado en la gestión del conocimiento.

 

 

Una extensión del enfoque basado en los recursos y capacidades de la empresa y una muestra de la lógica de la teoría evolucionista, es lo que representa el enfoque basado en la gestión del conocimiento, al fundamentarse en un único recurso, el conocimiento, el cual es inimitable y es una fuente potencial de ventaja competitiva. Así pues, todas las contribuciones teóricas de la gestión del conocimiento tienen un punto en común: analizar a las empresas desde una perspectiva basada en los conocimientos que éstas poseen (Foss, 1996). De aquí parte el supuesto básico de este enfoque, la concepción de que las empresas están constituidas por un cúmulo de conocimientos (Nelson y Winter, 1982; Grant, 1995, 1996).

 

En particular, los representantes de la escuela japonesa dentro de la teoría basada en el conocimiento (Nonaka, 1991, 1994; Hendlund  y Nonaka, 1993; Nonaka y Takeuchi, 1995), y otros como Garud y Navyar (1994) y Kogut y Zander (1992, 1995) consideran que las organizaciones deberían ser estudiadas a través de sus procesos internos, es decir, desde el punto de vista de cómo éstas crean y transfieren conocimiento, identificando el stock de conocimiento que poseen y cómo se usa para generar nuevo conocimiento (Camelo, 2000).

 

 

Generación del Conocimiento.

 

En sus inicios, el trabajo conceptual sobre la gestión del conocimiento se centraba en la creación de diferentes tipos de conocimiento (Nonaka y Takeuchi, 1995), en concreto en conocimiento tácito o explícito. Basándose en este modelo e incorporando la teoría evolucionista, Kogut y Zander (1992) desarrollaron una teoría basada en el conocimiento de la empresa. Esta teoría se centra en la naturaleza del contexto de la empresa como la creadora y la que transfiere el conocimiento en la misma. Argumentan que el conocimiento de la empresa reside en los recursos humanos coordinados y que las empresas son comunidades sociales en las cuales las acciones individuales están ligadas a un conjunto de principios organizativos. Estos principios protegen las capacidades organizativas, así como la estructura protege las relaciones entre los individuos y los grupos. Para Kogut y Zander las empresas no son solamente almacenes de conocimiento, sino que tienen la capacidad de aprender y adquirir nuevo conocimiento. La habilidad para adquirir y aprender nuevo conocimiento ha sido denominada capacidad combinatoria (combinative capability) de la empresa.

 

En este sentido, las empresas cuentan con un stock de conocimientos que van a ser producidos y reproducidos en un marco social. Por tanto, las empresas son entidades sociales e históricas distintivas, portadoras de conocimientos tácitos y de carácter social que se forman y desarrollan teniendo en cuenta los pasos o caminos que anteriormente han seguido en su desarrollo. En decir, las empresas son organizaciones sociales especializadas en la creación y transformación de conocimientos.

 

 

La Teoría de los Recursos y Capacidades.

La teoría de los recursos y capacidades de la empresa surge en el seno de la dirección estratégica bajo la premisa fundamental de la existencia de heterogeneidad entre las empresas en lo que a dotación de recursos y capacidades se refiere; heterogeneidad que explica las diferencias de resultados entre ellas. En los últimos años se ha producido una serie de notables aportaciones a la teoría de los recursos y capacidades de la empresa, aportaciones de la que se hace eco en este trabajo, cuyo objetivo es presentar una visión global y sistematizada de dicha teoría, el enfoque de Recursos y Capacidades se fundamenta en tres ideas básicas:

1.-  Las organizaciones son diferentes entre sí en función de los recursos y capacidades que poseen en un momento determinado, así como, por las diferentes características de la misma (heterogeneidad). Además, dichos recursos y capacidades no están disponibles para todas las empresas en las mismas condiciones (movilidad imperfecta). La heterogeneidad y la movilidad imperfecta explican las diferencias de rentabilidad entre las empresas, incluso entre las pertenecientes a la misma industria (Barney, 1991; Peteraf, 1993; Ventura, 1996).   

 2.-  Los recursos y capacidades cada día tienen un papel más relevante para definir la identidad de la empresa. En el entorno actual (incierto, complejo, turbulento, global,...), las organizaciones se empiezan a preguntar qué necesidades pueden satisfacer, más que qué necesidades quieren satisfacer.   

 3.-  El beneficio de la empresa es consecuencia, tanto de las características competitivas del entorno, como de la combinación de los recursos de que dispone.

 

            La teoría de recursos y capacidades, es una herramienta que permite determinar las fortalezas y debilidades internas de la organización. Según está teoría, el desarrollo de capacidades distintivas es la única forma de conseguir ventajas competitivas sostenibles.  Si los recursos y capacidades que posee una empresa le permiten explotar las oportunidades y neutralizar las amenazas, son poseídos sólo por un pequeño número de empresas competidoras y son costosos de copiar o difíciles de obtener en el mercado, entonces pueden constituir fortalezas de la empresa y de este modo fuentes potenciales de ventaja competitiva (Barney, 1997).

 

            Al identificar los recursos y capacidades de la empresa y establecer así las fortalezas relativas frente a los competidores, la empresa puede ajustar su estrategia para asegurar que esas fortalezas sean plenamente utilizadas y sus debilidades estén protegidas (Navas y Guerras, 1998). Es preciso recordar que los recursos intangibles y las capacidades suelen estar basados en la información y el conocimiento, por lo que no tienen límites definidos en su capacidad de utilización (Navas y Guerras, 1998).

 

            Partiendo de esta teoría, cada día es más evidente que el valor de la empresa está relacionado más con aspectos intangibles que con los tangibles sobre los que tradicionalmente se hacía la valoración (Jiménez, 1999). Dentro de los intangibles, el Capital Intelectual juega un papel cada vez más relevante. Sin duda, La Gestión del Conocimiento y la Medición del Capital Intelectual se encuadran dentro de la Teoría de Recursos y Capacidades. Son herramientas que permiten gestionar, mejorar y medir las capacidades organizativas. Por ello, la Gestión del Conocimiento se ha convertido en una de las principales cuestiones del management actual. Gestionar el conocimiento significa gestionar los procesos de creación, desarrollo, difusión y explotación del conocimiento para ganar capacidad organizativa (Revilla, 1998).

 

      Enlazando con lo anterior, podemos clasificar el conocimiento como un recurso y al mismo tiempo como una capacidad. El conocimiento puede ser una fuente de ventaja competitiva sostenible si se fundamenta en dos propiedades importantes:

 

1.  Que dicho conocimiento esté basado en la experiencia acumulada más que en la tarea, lo cuál implica que contenga una gran cantidad de conocimiento tácito, lo que hace difícil transferirlo de una firma a otra e imitarlo por sus competidores.

2. Que el conocimiento de la empresa no radique únicamente en los individuos, sino en la forma en que estos individuos interactúan entre sí.  Esto es lo que Coleman ha descrito como “capital social” y Prescott y Vischer como “capital organizacional”, según refiere Knudsen (1995).

 

 

 

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