... después
Siempre
flota en el aire
un
trozo de incandescente
metal.
Surge de un volcán
rugiendo. Un sueño entre brumas
apasionado.
Un
montón de arena húmeda
y la
piel temblando de amor,
anhelando cada roce,
tejiendo
caricias
con la
mirada.
(El
fuego conversa con la Luna)
Las
notas se apagan. Suenan
cada vez
más lentas, casi
olvidadas. Los giros
y
cabriolas dormidos.
En la
danza, solo tú, eterna,
persistes a mi lado.
... Los
años regalados
Nadie
bajo la imponente encina
ni
cobijado en su sombra azulada.
Más
allá, nadie caminando
ni
musitando oraciones paganas.
Nadie
oyendo la música apagada
ni
besando la verde cobija.
Nadie
perdido,
ni
hallado.
En aquel
verano nació la luz
que va
transitando la vejez,
aquellos
años regalados,
aquellos
sobrevenidos a la mar,
a la
vida soñada, al aire.
...
falseando la decencia
Turbio
vas a su encuentro
con los
ojos fatigados en la espera,
reclamando la sonrisa y la mano,
musitando lascivas palabras de amor.
Falseando la decencia.
Te
sientas en su halda
Queriendo reclamar y desistiendo.
Con los
ojos fatigados, con la mano
débil y
sumisa. Con el amor a cuestas.
Falseando la decencia.
...
Nocturno
Poco a
poco fui perdiendo
el poder
sobre el secreto.
Gotas de
locura y dolor
conformadas en suspiros
Quizás
me sedujo el fuego,
rítmico
baile de labios
pintados
de rojo sangre
que
parecen sobrenadar
un mar
de alcohol y sexo.
...
Insoportable disposición
Disposición en simétricas hileras:
mil
soldados inventados en madera.
Fue ese invierno rojo de lánguidos brazos,
escamas
secas y brillo entumecido;
los
hombres quebrando sus voces
en cada
verso, en cada frase del saxo,
cuando
el frío viento se inunda de golpe
de polvo
seco y cortante, afilado
en esas
rocas que coronan y observan.
El
camino se estira y se ondula
como su
cabellera, como mi alma
en la
espera, en la agonía, en el pecado.
En mi
garganta queda un regusto a vino,
en mi
pecho anida un suspiro oculto,
porfiado
y comprado en silencio.
Insoportable disposición
en
hileras, largas hileras.
...en la
carretera
En cada
recodo un árbol
desgranando su sombra
en la
arena del camino
que tus
montes serpentea.
Y el
alma oliendo cada aroma,
la piel
sintiendo el calor,
la boca
musitando plegarias,
los
sentimientos mojados.
Tras
cada rueda
una
estela.
En el
pretil del puente
una luz.
Manso
rugido ascendente
donde el
calor se agolpa.
...las
luces veladas
Están
llegando las luces
veladas
por la niebla.
La
sombra de los árboles
apenas
desdibujada
en
colores descompuestos.
Tus
manos, tus pensamientos.
Esa es
la clave sagrada.
Como la
mar naciente,
como el
brillo desvanecido,
como tu
mirada serena.
Están
llegando las luces,
como las
horas robadas,
siempre
confusas
sin
colores, en blanco y negro.
Como la
niebla, la sombra,
como tu
mirada.
.....
la mano del tiempo
Nada hay
perdido, pero si
perversamente oculto.
La
niebla generada está
esparcida en la memoria
por la
mano del tiempo
que cada
año la raíz deshace,
que lo
ancestral va robando.
.......
no va a huir
El aire
no va a huir y llorar esta vez
aunque
cada segundo del día
tenga
que cauterizar al amor,
la
pasión entretenida y procaz.
Arando
el suelo como un topo gris,
transitando los senderos sin luz.
Mientras
los besos corren y se van
sepultando muecas rotas, sin piel.
......
vives
Vives
hoy impenetrable,
lejos de
los recuerdos,
ausente
de la locura.
Vives en
un galpón oscuro
donde
los herreros baten
el
hierro rojo, candente,
de la
pasión vulnerada.
Vives
como el cielo
de las
lagunas mansas
que
vomitan niebla gris
al nacer
cada mañana.
Vives
ausente,
impenetrable,
lejos de
mí,
de mi
locura.
....corre
Corre
como el corzo herido.
No
permanezcas a su lado.
Procura
que el sol no lance
las
sombras como dardos;
que el
viento no esparza tus sentidos;
deja que
el agua disuelva
la luz
que vas gastando
cada día
que reclamas.
Usa tu
sangre como tinta
y
envenena cada palabra.
Que la
hoguera no renazca
cuando
la noche os cubra.
No sigas
danzando ebria,
ni
imites a las verdes olas,
ni
cantes a la aurora.
Con
lagrimas, borra tus huellas.
Huye
como el corzo herido.
No
permanezcas esperando.
...........pensamientos
Debajo
de los árboles del tiempo
se
cobijan los ritos
que
nunca quieren morir.
En las
casas sin techo yacen,
huérfanos del viento,
todos
los pensamientos.
Ay! Los
pensamientos,
flores
de jardín oscuro,
aledaños
de una vida.
....y
tú tan cerca
Hablábamos de dios
y un
soplo en vuelo inaudito,
miles de
estrellas rojas,
rojas
como centellas,
me
inundaron la boca
vacía de
savia fresca.
Hablábamos de un dios
...y tu
tan cerca
.......besos
oníricos
Discos
de metal, brasas
de los
pigmentos más íntimos
del alma
soluble en rayos.
Luces
que inciden
en una
superficie rugosa,
como un
producto tóxico
que
requiere cien años
para
fijarse en la piel.
Y al
final
siempre
triunfa el amor.
Maletas
de tubos rojos
que
suplican alientos calientes
en la
meseta de piedra,
humeante
del verano.
Y al
final
siempre
triunfa el amor.
Indefinidos limites vaporosos
se
funden en un papel.
Felicidad de amor cotidiano,
entre
copos de dulzura,
que un
algodón de espino
grita en
ademán indecente,
heridos
los más tiernos
sentidos
de los sueños.
Colores
centelleantes:
besos,
discos ardientes.
Y al
final
siempre triunfa el amor
.........sueño en 35 mm
Gozosos
momentos:
Cortina
de humo,
vaivenes
de luz,
secuencias.
Imágenes
rotas,
después
recompuestas.
Un hilo
de vida
prendido
del techo.
Y al
final un faro
que
ilumina la escena
cada
tres segundos
Gozosos
momentos:
Un ser
extraño,
con
cuidado exquisito,
va
borrando las sombras
vacío de
manos,
vacío de
todo argumento.
Gozosos
momentos:
Imágenes
sueltas,
retazos
de bruma,
rimero
de estrellas.
.....precipicio
Si
estuvieses aquí
oirías
su aguda
voz de
arroyo, pero tú,
impasible tú, no estás.
Ah!
Bellísimas flores adornan
el veril
del precipicio. Se esconden
de tu
aroma pretencioso.
Y tú
oyes sorda
y tu ves
andar ciega
y tu los
sientes muerta,
Impasible tú,
que
estás ausente
como un
precipicio.
......el rayo
El rayo
permanecía hincado en la tierra
alargando innecesariamente
su
brevedad permitida,
como si
quisiera que el viento
de olor
azufre, moviendo sus ramas,
agrandase la herida que ya manaba.
El hedor
de la batalla
iba
nivelando los placeres.
A veces:
de pechos acorazados;
otras:
de ojos convertidos
en
trazas luminosas y breves.
Pero tú
huías del infierno.
Tu,
incapaz de segar
todo el
trigo de aquella cosecha
que
esperábamos como luz
de un
rayo hincado en la tierra.
.... son
las tres
Como un
helecho sin agua
se
desvaneció tu sombra.
Fui tu
guía en aquel trayecto
final,
mientras el aire
suavemente dibujaba tu cara,
antes de
que el camino,
ya
ausente de serpenteos
despoblado de claras luces,
en
desnivel brusco, súbitamente,
nos
dispersase para siempre.
Tu
caíste en la playa,
yo en el
bosque
y ya
nunca volverán
todas
las pequeñas burbujas
que se
forman al despertarte.
(Antes
se habían apagado las luces
....son
las tres.
Y
seguimos buscando.
...son
las tres.
Tú
conocías el misterio.
...son
las tres.)
...copos
de nieve
Copos de
nieve, latidos breves,
el ruido
lejos, el paisaje borrado.
Estás
ausente. Sola en la escena,
alrededor de tu ropa bailan
las
imágenes confusas y tercas.
En el
juego de luces y sombras
con tus
manos vas tejiendo
la trama
de esta historia.
Anudando
la soga a la garganta,
desoyendo el consejo,
en cada
vuelta presente,
en cada
nudo incierto.
Y todo
se eterniza
difuso
en la espera
Valencia, febrero 2001
...llegará el aniversario
No te
quejes sí con sus pies
manchan
la alfombra de cristal
que
tanto te costó despintar.
Tú los
has mandado venir.
Tus
desdichados dioses
ya no
visten seda y oro.
Ya sus
corceles sin fuerza,
derrotados, vagan por el monte.
Vendieron su esplendor.
Y
llegará el aniversario
de
cuando el sol moribundo
nos
cedió aquel plato de lentejas
que nos
debilitó hasta hoy.
Quizás
ya sea ayer
y aun no
lo sabemos
.....paseo por el campo
Por el
horizonte pasea
un rayo
de sol que corta,
como
afilado estilete,
cada
árbol, cada casa,
cada
roca, cada anhelo.
Después
las nubes apagan
el
estridente paisaje.
La
imagen se difumina
como tu
mirar esquivo,
como tu
suspiro incierto.
Un perro
ausente corretea inquieto.
Y el
estruendo que acompaña,
el
rasgueo de la guitarra
y el
redoble de un pequeño tambor,
van
definiendo la escena.
Pequeños
ríos candentes de luces
y lava,
rompen esa imagen
del
cristal donde te reflejas.
Llegó la
sombra y el crepúsculo
va
invadiendo los sueños.
Claroscuros empapados
de
lluvia. Incesantes parpadeos
violaceos de nubes y boatos.
Ya no
hace falta la noche
... ni
los ropajes negros.
.... la
tarde
Todo en
la tarde transcurre
turbio,
suave y verde.
De las
semillas nacen
los
tiempos llenos de sombra.
De las
cenizas, la cólera.
De los
suspiros, las flores.
De las
gotas de rocío, el temor.
La luz
se torna lisa y esbelta.
Las
horas encadenadas
se
cobijan bajo el viento.
Al final
la tarde yace
en un
rincón con el sol.
....siempre la lluvia
Caída
mansa en larga espera
con los
recuerdos revueltos.
Siempre
presente un acorde,
un golpe
de baqueta,
un
violín trinando.
Tres
notas en armonía.
Incierto
futuro. Más allá
de la
necesidad de oír,
del
ambiente, de la voz.
La
música brillando
siempre
presente, en todo
o en
parte. Convergiendo
una y
otra vez. Siempre presente.
La
lluvia es música
diluida
en agua, en lagrimas
de
emoción, de dulce
y larga
espera.
....pretérito
imperfecto
(El tiempo pasa
nos vamos
poniendo viejos)
(Silvio Rodríguez)
Vivo en
pretérito imperfecto
de
indicativo: fui, amé, tuve.
¿Imperfecto? ¿No será deteriorado?
El deseo
intacto, las ganas
muriendo. Los ojos tristes,
la boca
estremecida,
las
manos hueras.
La
pelleja como colgajo.
Hice,
conseguí, amé, tuve.
Las
ilusiones como pelleja.
Siempre
mirando las huellas.
Siempre
diciendo:
¿Ay, ay
si yo pudiera?
... los
días
Los días
desnudos caminan.
Van
tejiendo cambalaches
con las
horas, con los mimos
vertidos
y olvidados.
Los días
se envuelven en nubes,
negocian
la pasión,
contratan desespero.
Trascurren desdoblados, lenes.
Se
apagan y se encienden
como las
blancas velas,
como mi
cara al despertar
del
sueño incierto,
de la
quimera.
Después,
los días desnudos
van
recorriendo mi cuerpo.
...en el
invierno
Arde el
olvido
dibujando en la piel
manchas
opacas.
Se
marchita cada verso,
las
nubes desaparecen,
el
viento sur nos invade,
la luz
se tiñe de sangre
y mi
cuerpo se estremece.
En este
invierno
el agua
perenne,
gota a
gota,
nos
disuelve.
...cuarenta años no es nada
Hollé
sus calles. Y las piedras
en mi
piel depositaron
su limo
que fue penetrando
hasta
consumar el rito.
En sus
pétreos soportales
cobijé
mis recuerdos.
Me
entretuve en tejer redes
de
hierro con sus balcones
para
poder atrapar
ilusiones casi olvidadas,
heridas
de años y polvo,
de
fascinación y metralla.
Cientos
de bares y garitos
de
olores y sonidos invencibles,
amalgamados en la noche
con la
lluvia siempre presente.
Lluvia
de agua o de sueños.
Tantos
años.
Tanta
ausencia.
Pontevedra, Mayo de 2006
...promenade
En el
curso del paseo
andan
los años turbados,
años
pintados en grises
y
negros. Arde la tarde
tras
infinitas praderas
con la
tristeza plegada
en la
fantasiosa espera,
con la
mirada aturdida
recorriendo encinas secas
plantadas por la ira de un dios
en la
orilla de la niebla.
Berrea
el corazón hastiado
cercado
en muros de piedra.
Queda el
aliento partido
dormido
sobre traviesas.
En la
olvidada estación
ya nadie
espera.
....la
luz que nace en lo oscuro
La luz
nacida en lo oscuro
súbita
se apaga,
como
brisa que nace
en
aurora temprana.
Como ese
fuego fatuo
que nace
en el agua.
Como la
luz de faro
que
aparece y naufraga.
Luz que
nace oscura
siempre
se acaba.
.... la
noche abrupta
La noche
abrupta
como
muro. Transgresiones.
Noche.
Sonidos
turbios
y embelesados.
Colgajos
prendidos
en cada
encina colmada
en cada
fruto
en cada
hoja confusa
en cada
rama.
La noche
desgarrada
pellejo
ensangrentado
con
tintura de estrellas.
Los
suspiros ocultos.
La
túnica ceñida
con
cíngulo de palabras.
Voces,
altar, púlpito,
deseo
marchitado
...
escena trasparente
El
tiempo se torna fachada policroma
curtida
de luz y de siglos. (Tersa
como el
parche del tambor).
En el
aire de la alcoba se dibujan
nacaradas espirales perplejas
(vivo
incienso irreverente).
Las
rachas de viento cada noche llaman
a la
puerta que guarda los secretos
(y vagan
dejando consignas).
Los
pájaros del humedal ya no aletean
contra
el tímido cristal de la ventana
(ni
cantan la sonrisa de la aurora).
El
camino se torna arduo y perezoso
y las
piedras multiplican sus aristas
(remarcando el eco de las pisadas).
Finalmente la luz hace luz,
lo vivo
está ausente y es procaz ,
lo
muerto cabe en la mano.
El
árbol, la lluvia, la voz
de
colores límpidos que
van y
vienen y nunca existen.
(un gato
ronronea en el regazo)
Las
nubes de algodón turbado
cubren
despacio, con mimo,
la
transparente escena.
(Mientras, el sonido claro de sus ojos
va
cantando una melodía trémula).
....Debajo de nubes
Debajo
de esas nubes espesas
se oye
un coro de místicas voces
que en
torrente de palabras rezan
irreverente oración pagana.
Voz de
arrullo sobre cristal puro,
trasparente vida templada y breve,
la
inocencia que surge perversa
de la
mano atrofiada en el gesto,
en la
sonata de un solo arpegio.
Hermosa
canción desvencijada.
.....
esperando
Te
espero en el tiempo eterno
con el
alma a luz abierta,
sin
miedo. Te espero cierto.
Llenando
con agua el hueco
que
dejan las horas yermas.
Pregunto
y sueño esperando
¿dónde
está el libro de mi vida?
¿dónde
el secreto que mis ojos
se
afanan en ignorar?
No ansío
retornos, ni agonías,
porque
ya no hay esquinas
tras las
que firme aguardar.
....vieja canción
En los
momentos densos aparece
la vieja
canción que suena insistente,
desde
tiempos lejanos, a toda hora,
de
suaves notas. Los bailarines
ya
retuercen sus imposibles cuerpos
en
infinitos escorzos. La danza.
La veja
canción que siempre conmueve.
Unas
veces suena en vals elegante.
Otras
como espada. Nota tras nota.
Voz
sobre voz. Eternamente.
La vieja
canción que siempre evoca
luces y
humo, besos y desconsuelo.
...
sombra
Sombra
humilde, desdibujada
siempre
pegada a mis pies.
Sombra
humilde de una hora.
Compañera de sueños
y de
vientos. Sombra
de
bordes deshilachados.
Sombra
humilde, desdibujada,
sombra
humilde de una hora.
FIN