INDICE

Denominaciones de Origen

Proceso de elaboración y envejecimiento

Clasificación de los cerdos ibéricos

La salud y el jamón ibérico

Recomendaciones de consumo. Corte

La dehesa

Denominaciones incorrectas

Legislación

 

El Jamón Ibérico es uno de los productos estrella de la gastronomía española. Hablar de jamón ibérico, a quién ya lo ha probado, es equivalente a provocar una instantánea segregación de jugos gástricos y a la aparición de una imperiosa necesidad de tomar, aunque solo sea, una lonchita.

Y todo gracias a ese estupendo animal, cuyas virtudes se subliman en la raza Ibérica, que, además de cerdo, recibe los nombres más denigrantes que uno se pueda imaginar: guarro, cochino, marrano, gorrino, puerco... pero la verdad es que, pese a estos nombres despreciativos, a todos nos gustan sus productos; así, alguien decía, contemplando a una piara de estos bichos: "Del cerdo me gusta todo... hasta sus andares".

La carne del jamón ibérico está entreverada por finas vetas de grasa, su color va del rosa pálido al rojo púrpura y sus lonchas están salpicadas con unas pintas blancas, cristales de tiroxina, que denotan su buena curación. Su textura es untuosa, como si resbalase en la boca, su sabor dulce, poco salado, con un aroma agradable y muy intenso. La grasa es brillante y fluida. Dos son las causas de esta exquisitez: la raza del animal, cerdo Ibérico, y su alimentación: bellotas y piensos controlados.

Las piezas , tanto de jamón como de paletilla, se distinguen por la finura de su caña, predominando la longitud sobre la anchura lo que les confiere un aspecto muy alargado y elegante; en la cara externa, la piel o cuero tiene un característico corte en "V" que deja al descubierto la grasa que recubre a la pieza, (aunque en realidad esto significa que es un jamón serrano, aun que no sea ibérico) mientras el costado contrario aparece recubierto por la inevitable flora blanca o azulado-verdosa clara, rasgo inequívoco del lento y característico proceso de maduración en bodega.

 

Denominaciones de Origen

Como casi todos los productos extraordinarios, su precio es astronómico, ya que su producción es muy limitada. Tan solo se produce en tres zonas de la península ibérica, en cada una la producción se ampara bajo una Denominación de Origen, tutelada por un Consejo Regulador que vela por la calidad. Estas zonas son:

Denominación de Origen: "Dehesa de Extremadura"

Denominación de Origen: "Jamón de Huelva"

Denominación de Origen: "Guijuelo"

 

Denominación de Origen "Dehesa de Extremadura"

El cerdo ibérico ha formado parte del paisaje de Extremadura desde la más remota antigüedad, ya los romanos - exigentes gastrónomos - sabían apreciar las cualidades excepcionales de los jamones ibéricos. Esta tradición se ha mantenido desde entonces, conservando y mejorando una raza que constituye un autentico tesoro genético.

La zona de producción de los gorrinos se ubica en las dehesas arboladas de encinas y alcornoques de las provincias de Cáceres y Badajoz, que suponen más del 50 % de la superficie agraria útil de esta comunidad autónoma. Hay registradas unas 1400 explotaciones ganaderas, pero su elaboración y maduración, de la que se encargan cerca de 80 industrias, se restringe a las zonas más frías: Sierras del Suroeste de Badajoz, Ibor-Villuercas, Cáceres-Gredos Sur, Sierra de Montanchez y Sierra de San Pedro.

 

Denominación de Origen " Jamón de Huelva "

Durante siglos, en la Sierra de Huelva se han elaborado artesanalmente jamones y paletas ibéricos de reconocido prestigio mundial. Las características únicas del cerdo ibérico, las excepcionales condiciones ambientales de la Sierra y los métodos tradicionales de curación y maduración son, desde siempre, el origen de un jamón y una paleta de textura, aroma y sabor exclusivos.

La zona de producción de los cerdos ibéricos de "Jamón de Huelva" se encuentra en las dehesas de encinas, de alcornoques y quejigos andaluzas y extremeñas.

La zona de elaboración y maduración de los jamones y paletas está delimitada por los 31 municipios de la Sierra de Huelva, de los que hasta la fecha se han inscrito en la Denominación de Origen las localidades de Almonaster la Real, Aracena, Aroche, Corteconcepción, Cortegana, Cumbres Mayores, Jabugo y Santa Olalla del Cala.

 

Denominación de Origen Guijuelo

La elaboración y maduración tiene lugar en las estribaciones de la Sierras de Gredos y Bejar, al sureste de la provincia de Salamanca y a una altitud sobre los 1000 metros. El favorecido microclima, con inviernos fríos y secos y veranos suaves y cortos, permite un perfecto secado y maduración de los jamones. Las poblaciones con mayor numero de industrias son Ledrada, Campillo, Bejar, Frades de la Sierra, Tamames

 

Clases de Jamón Ibérico

Hay tres tipos de Jamón Ibérico o Paleta Ibérica, comunes a las tres DO.:

Jamón Ibérico y Paleta de bellota, procedentes de animales que en su etapa de montanera se alimentas exclusivamente de bellotas y pastos naturales.

Jamón Ibérico y Paleta de recebo, obtenidos de animales que además de la alimentación natural con bellotas, tienen una última etapa de engorde con piensos autorizados.

Jamón Ibérico y Paleta de cebo o pienso, criados en libertad, pero alimentados exclusivamente con piensos autorizados por el consejo regulador, además de los pastos de las dehesas.

Estas calidades pueden distinguirse por las etiquetas, vitolas y precintos regulados en cada Denominación de Origen, según el cuadro siguiente

Color de los precintos para cada tipo de Jamón Ibérico

 

Guijuelo

Extremadura

Huelva

Ibérico de bellota

Rojo

Rojo

Rojo

Ibérico de recebo

Verde

Verde

Azul

Ibérico de pienso

 

Amarillo

Amarillo

Proceso de Elaboración y Maduración

En realidad el proceso se inicia en el mes de octubre cuando comienzan a marcarse los cerdos que entran en la "montanera" y que hasta los meses de enero y febrero libremente camparán por las dehesas alimentándose de bellotas y hierbas. Tras el sacrificio en los meses de enero a marzo donde se identifica cada pieza con un precinto numerado, inician los jamones un proceso de duración que finaliza al cabo de 18 a 24 meses.

Para la obtención de estas joyas astronómicas se siguen los pasos siguientes:

Salazón:

Las piezas seleccionadas estarán en salazón aproximadamente un día por kilo de peso, permaneciendo a una temperatura de entre 1º y 5 º C y humedades relativas en torno al 80-90 %. Tiene por finalidad la incorporación de sal marina a la masa muscular, favoreciendo la deshidratación de las extremidades del cerdo y su perfecta conservación.

Lavado y asentamiento:

Terminada la salazón, las piezas se lavarán con agua fría o tibia para eliminar la sal adherida a su superficie, luego se moldean y perfilan, para después trasladarlas a las cámaras donde se producirá un reparto homogéneo y natural de la sal en los tejidos. Así, da comienzo un lento proceso de perdida de agua en el que las piezas adquieren la consistencia adecuada. El tiempo medio de duración de este proceso es de 35 a 60 días, manteniéndose una temperatura entre 3º y 6º C y una humedad relativa del 80-90%.

Secado y Maduración:

Se realiza en secaderos naturales con un riguroso control de ventilación y temperatura y puede durar entre 6 y 9 meses con temperaturas entre los 15º y 30º C, hasta el momento que se denomina " sudado", en el que se estima que la desecación es suficiente. Durante este periodo de reposo se asegura la conservación de la pieza y se propicia la distribución uniforme de las grasas en el tejido muscular, las cuales, una vez impregnadas en el músculo, darán al jamón su aroma característico y único.

Envejecimiento en bodega:

Después de una clasificación previa según su peso, calidad y conformación, los jamones y paletas pasan a una bodega, donde pasan largo tiempo colgados y en reposo, permaneciendo así entre 6 y 18 meses, según el tipo de jamón. En esta fase la temperatura oscila entre los 15º y 20º C y con humedades relativas en torno al 60-80%.

 

Control de calidad

El control de calidad que establecen las Denominación de Origen comienza con los cerdos vivos, en las propias dehesas y termina en la salida del producto hacia el mercado.

Aunque cada Denominación de Origen tiene sus propias normas de calidad, básicamente coinciden, cuando menos en los criterios que las amparan. Fundamentalmente se exige:

Genéticamente tienen que ser cerdos ibéricos con una pureza de raza del 75 % como mínimo y que sean criados en la zona de producción, limitada a determinadas provincias y comarcas del suroeste español, en la que es tradicional la cría y engorde del cerdo ibérico.

El genuino cerdo de bellota se sacrifica a una edad adecuada, en torno a los 12 meses.

No se permite el congelado de las piezas.

En la explotación ganadera, el número de cerdos por hectárea no puede superar los 15 animales.

Se establecen unos pesos mínimos, tanto para el marcaje, que es cuando se produce la montanera, es decir, cuando se deja al cerdo en libertad, cuanto para el momento del sacrificio.

También se establecen unos porcentajes de engorde mínimo durante la montanera.

Las visitas de los técnicos del consejo regulador están perfectamente establecidas en frecuencia y forma.

El sacrificio se hará en mataderos inscritos y registrados por el Consejo Regulador.

El precintado de los jamones y paletas lo realizarán los Técnicos del Consejo Regulador sobre la canal del cerdo sacrificado.

Se cumplirán los tiempos, temperaturas y humedad marcados para cada etapa del proceso.

Se hará la cala en todas y cada una de las piezas ya maduradas y listas para el consumo.

 

Clasificación de los cerdos ibéricos:

Según la genética:

Cerdos Ibéricos Puros - 100% raza ibérica

Cerdos Ibéricos Cruzados- Mínimo 75% de sangre ibérica

 

Según la alimentación:

Cerdo de Bellota: Es aquel que teniendo un peso de entrada en montanera entre 80 y 105 Kg , repone a base de bellotas y hierbas un mínimo del 60% de su peso de entrada para los ibéricos puros y del 65 % para los ibéricos cruzados.

Cerdo de Recebo: Es aquel que repone en montanera a base de bellotas y hierbas un mínimo del 30% de su peso de entrada, siendo completada su alimentación con piensos naturales autorizados por el Consejo Regulador.

Cerdo de Campo: Es aquel cuya alimentación se realiza a base de piensos naturales autorizados por el Consejo Regulador y con pastos naturales de la Dehesa. Como norma habrá una distancia mínima de 100 metros entre el comedero y el bebedero para favorecer el ejercicio del animal

 

La Salud y el Jamón Ibérico

El jamón ibérico es rico en proteínas, esenciales para mantener en un buen estado el organismo. Asimismo, aporta vitamina B1 y B6, muy beneficiosas para el sistema nerviosos y el buen funcionamiento del cerebro.

El jamón también es rico en grasas y minerales como el cobre, esencial para los huesos y cartílagos, hierro y fósforo. Por si fuera poco, es muy útil en las dietas de adelgazamiento, pues cada 100 gr. solo aportan 185 calorías.

El jamón ibérico de bellota tiene casi todas sus grasas monoinsaturadas y casi la mitad de ellas ( 48,2 %) tienen la naturaleza del ácido oleico, el más beneficioso para contrarrestar los efectos de las enfermedades cardiovasculares; de ahí que se afirme: "El cerdo ibérico es como un olivo con patas". Por tanto el cerdo ibérico, alimentado de bellotas, no eleva el nivel de colesterol, además de mantener entre sus consumidores un bajo nivel de cardiopatías.

El jamón ibérico tiene un alto contenido en vitamina E. Si se toma con tomate, (jamón con pan y tomate) dobla los efectos beneficiosos como antioxidante.

 

Recomendaciones de consumo

Los jamones y paletas no necesitan una forma especial de conservación, tan solo deberán estar en un lugar fresco y seco y preferentemente colgados o en un jamonero.

Para su degustación se recomiendan las siguientes pautas:

El consumo se hará siempre a temperatura ambiente entre 23 y 25 ºC, nunca frío, mejor si se deja que se atempere durante un par de días fuera de la bodega.

Las piezas deben cortarse justo antes de ser servidas. Nada mas entrar en contacto con el aire, las lonchas de jamón comienzan a perder parte de sus perfumes.

Las lonchas serán finas y de mediano tamaño.

Todas las lonchas llevaran grasa intramuscular para hacerlas más jugosas

 

El corte

Pasos a seguir:

Usar un buen jamonero que nos proporcione una buena fijación de la pieza y nos dé seguridad y comodidad durante el proceso. Siempre hay que ser cautos y olvidar las prisas.

Disponer de tres cuchillos muy bien afilados, además, la chaira para asentar sus filos:

Uno de hoja ancha y fuerte para el pelado

Uno tipo puntilla, para el deshuesado durante el proceso de corte.

Por último el "cuchillo jamonero" de hoja estrecha, larga y flexible.

Hay que pelar el jamón, quitándole todo o parte del tocino que lo envuelve (dependiendo de la cantidad a cortar), el cuero y la costra formada por mohos y exudados naturales del proceso de secado y maduración.

Se inicia con un corte perpendicular a la pata y circular a la altura del corvejón, después se harán cortes a lo largo de ambos lados de la caña para quitar la piel y tocino.

Si se va a consumir rápidamente, o se desea un corte más vistoso, se comenzará la pieza por la parte principal más jugosa e infiltrada, llamada la maza. Para un consumo más lento es recomendable comenzar por la zona de la babilla, la más afilada, para evitar que al final pueda quedar excesivamente reseca.

Los cortes serán siempre paralelos entre sí, las lonchas han de ser pequeñas y tan finas como sea posible, casi transparentes y no serán más largas de 6 ó 7 cm.

Al llegar al hueso de la cadera, usando la puntilla, se hará un corte incisivo alrededor del hueso para que las siguientes lonchas salgan limpias de esta zona.

Independientemente del tiempo que se tarda en consumir, el jamón ha de tener siempre el borde limpio y perfilado, evitando así sabores rancios o cortezas innecesarias.

En el plato, las lonchas se disponen en una sola capa, sí acaso con un ligero solapamiento entre ellas

Si se deja de cortar, hay que proteger la zona con algunos de los trozos más gruesos de tocino y corteza, sacados al principio, de forma que la grasa superficial se mantenga siempre fresca.

La carne arrimada a los huesos, que no pueden cortarse en lonchas, sino en tiras y trazos irregulares, son excelente complemento en numerosos platos o guisos e incluso consumirse en " taquitos ".

El hueso del jamón es un gran ingrediente para dar sabor al puchero o cocido. Con este ultimo paso se aprovechan completamente las distintas calidades de un producto único.

 

La dehesa

Las dehesas son un ecosistema de bosque mediterráneo formado básicamente por arboledas de encinas y alcornoques, robles y algunos fresnos. El fruto de todos estos árboles es la bellota que forma parte de la dieta del cerdo y aquí es donde se cría el cerdo ibérico.

Aproximadamente, una encina produce de 20 a 25 kilos de bellotas, habiendo unas 50 encinas por hectárea. Por su parte, el consumo del cerdo varía en función de su peso, aunque se consideran de 6 a 10 kg por animal y día, además de unos 3 kg de hierba diaria. En el supuesto de que todas las hectáreas de la dehesa arbolada se pusieran en régimen de producción podrían albergar como máximo un millón y medio de cabezas de cerdo ibérico.

En España existen un total de 2.889.000 Ha. de encinares aprovechables, lo que representa la mitad del área mundial, distribuidos básicamente en tres comunidades autónomas : Extremadura, Andalucía y Castilla León.

 

Denominaciones Incorrectas del jamón

Jamón de Pata Negra:

El término "Jamón de Pata Negra" es un termino que estará prohibido el 15 de octubre de 2005 para las paletas ibéricas y el 15 de abril de 2006 para los jamones ibéricos según Real Decreto 1083/2001, de 5 de octubre, por el que se aprueba la norma de calidad para el jamón ibérico, la paleta ibérica y la caña de lomo ibérico.

También queda prohibido por esta norma el empleo de los términos "ibérico","ibérico puro", "montanera", "recebo", "bellota", "retinto" y "pata negra".

El termino "pata negra" es un término que tradicionalmente se ha utilizado para designar a los jamones ibéricos. La denominación de "pata negra" es debido a que se asociaba el color de la pata del animal al color del oscuro animal. Los profesionales del sector no utilizan este término, porque se considera confuso y no responde a la realidad:

1º.- Porque hay muchas razas de cerdos de piel negra, y por lo tanto de pata negra, que no son cerdos ibérico.

2º.- Porque dentro de la raza ibérica hay diferentes variedades de cerdos que pueden no tener la capa negra (el Manchado de Jabugo y el Torbiscal). Lo mismo puede pasar con la pezuña, que no sea negra no quiere decir que no pertenezca a un cerdo ibérico.

Por tanto, es mejor hablar de Jamón Ibérico y olvidarse del término confuso de Pata Negra

Jamón Serrano:

Esta denominación solo nos indica el tipo de corte del cuero del jamón ( en V).

 

Legislación

Las denominaciones correctas del jamón, la paleta y la caña de lomo según el Real Decreto 1083/2001, son:

- Ibérico de bellota o terminado en montanera.

- Ibérico de recebo o terminado en recebo.

- Ibérico de cebo.

En el REAL DECRETO 1083/2001, de 5 de Octubre, se aprueba la Norma de Calidad para el jamón ibérico, la paleta ibérica y la caña de lomo ibérico elaborados en España.

Fuentes:

Jamón Ibérico.com

El Jamón en la gastronomía española de A Fuego Lento.com

Sabor Mediterráneo.com

jamondebellota.com

telejamon.es

 

 

 
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