Jesús del Gran Poder será trasladado mañana al convento de las Capuchinas a hombros de sus devotos
M. DE LA VIEJA • MURCIA
La Venerable Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo y María
Santísima
de los Dolores desfiló ayer con gran solemnidad por las calles de
Murcia,
revistiendo la primaveral tarde-noche de su azul nazareno. La cofradía
estrenó un nuevo paso, el de San Juan, de Fernández Henarejos,
que
despertó la admiración del público. También
salió una sección de tambores
y carros bocina, dando mayor solemnidad al desfile. La imagen de Jesús
del Gran Poder estrenó una hermosa túnica barroca, en terciopelo
azul,
siguiendo el color de las túnicas nazarenas del Amparo. La noble
cabeza
del Cristo de los Toreros llevaba una nueva corona de espinas. Las saetas
jalonaron el paso del Amparo y del Gran Poder, en conmoverdor lamento.
La recogida de la procesión fue de gran belleza plástica,
con el solemne
encuentro de la Virgen y su Hijo, en la recóndita plaza de San Nicolás.
Con el sol relumbrando en los aleros se echó ayer a la calle la
cofradía del
Santísimo Cristo del Amparo. Las puertas de la iglesia de San Nicolás
se abrieron
para dar paso al cortejo azul del Amparo. Casi un millar de penitentes
dieron
escolta a los siete tronos del cortejo. Cuando la imagen de San Juan se
recortó en
el atrio de la iglesia, el público rompió en aplausos, acogiendo
con calor y fervor su
incorporación de la nueva hermandad. Abrió el cortejo el
paso de la Sagrada
Flagelación, obra de Hernández Navarro, totalmente restaurado,
sin que se note el
accidente que sufrió el pasado año. Después desfiló
el Lavatorio de Pilatos, de
Labaña, seguido por la Verónica, de Fernández Hernarejos.
Todos los tronos
lucieron un acertado arreglo floral. El paso de Jesús del Gran Poder
por las calles
de la ciudad despertó gran fervor. Vestido con túnica de
terciopelo azul, bordado en
oro, el llamado Cristo de los Toreros, –porque, tradicionalmente, es portado
por
varios diestros murcianos, entre ellos Mondéjar, y Pepín
Liria–, conmovió a todos
cuantos le vieron.
La hermandad de San Juan Evangelista procesionó anoche por vez primera,
seguida
por la hermandad de la Virgen de los Dolores, de Salzillo, que estrenó
unos
artísticos faroles de plata.
El cortejo lo cerraba, como es tradicional, el Cristo del Amparo, titular
de la
cofradía. Se trata de un hermoso Crucificado, obra de Salzillo,
cuyo paso por las
calles de la ciudad, es acogido de forma reverencial. Si conmovedor es
el desfile del
Amparo por las calles y plazas de la ciudad, mucho más es la la
belleza plástica de
su recogida. Por eso, al filo de la madrugada, una gran cantidad de público
se
concentró en la plaza de San Nicolás para ver el sagrado
encuentro de la Virgen de
los Dolores y el Cristo del Amparo. Con un fondo de saetas, con el lamento
de los
carros bocina rompiendo el alba, el cortejo del Amparo entró en
San Nicolás
cumpliendo su decimo quinto aniversario. Al verlos se vienen a la memoria
los
versos de Juan Ramón Jiménez: «Dios está azul,
la flauta y el tambor anuncian ya
la Cruz de Primavera». Y la primavera murciana se abre con el azul
del Amparo.
Mañana a las 11.30 horas, Jesús del Gran Poder retornará
al convento de las
Agustinas, portado por los fieles que lo deseen.