DIARIO "LA VERDAD", DE MURCIA.
7 DE ABRIL DE 2001

Jesús del Gran Poder será trasladado mañana al convento de las Capuchinas a hombros de sus devotos

              M. DE LA VIEJA • MURCIA
              La Venerable Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo y María Santísima
              de los Dolores desfiló ayer con gran solemnidad por las calles de Murcia,
              revistiendo la primaveral tarde-noche de su azul nazareno. La cofradía
              estrenó un nuevo paso, el de San Juan, de Fernández Henarejos, que
              despertó la admiración del público. También salió una sección de tambores
              y carros bocina, dando mayor solemnidad al desfile. La imagen de Jesús
              del Gran Poder estrenó una hermosa túnica barroca, en terciopelo azul,
              siguiendo el color de las túnicas nazarenas del Amparo. La noble cabeza
              del Cristo de los Toreros llevaba una nueva corona de espinas. Las saetas
              jalonaron el paso del Amparo y del Gran Poder, en conmoverdor lamento.
              La recogida de la procesión fue de gran belleza plástica, con el solemne
              encuentro de la Virgen y su Hijo, en la recóndita plaza de San Nicolás.

              Con el sol relumbrando en los aleros se echó ayer a la calle la cofradía del
              Santísimo Cristo del Amparo. Las puertas de la iglesia de San Nicolás se abrieron
              para dar paso al cortejo azul del Amparo. Casi un millar de penitentes dieron
              escolta a los siete tronos del cortejo. Cuando la imagen de San Juan se recortó en
              el atrio de la iglesia, el público rompió en aplausos, acogiendo con calor y fervor su
              incorporación de la nueva hermandad. Abrió el cortejo el paso de la Sagrada
              Flagelación, obra de Hernández Navarro, totalmente restaurado, sin que se note el
              accidente que sufrió el pasado año. Después desfiló el Lavatorio de Pilatos, de
              Labaña, seguido por la Verónica, de Fernández Hernarejos. Todos los tronos
              lucieron un acertado arreglo floral. El paso de Jesús del Gran Poder por las calles
              de la ciudad despertó gran fervor. Vestido con túnica de terciopelo azul, bordado en
              oro, el llamado Cristo de los Toreros, –porque, tradicionalmente, es portado por
              varios diestros murcianos, entre ellos Mondéjar, y Pepín Liria–, conmovió a todos
              cuantos le vieron.

              La hermandad de San Juan Evangelista procesionó anoche por vez primera, seguida
              por la hermandad de la Virgen de los Dolores, de Salzillo, que estrenó unos
              artísticos faroles de plata.

              El cortejo lo cerraba, como es tradicional, el Cristo del Amparo, titular de la
              cofradía. Se trata de un hermoso Crucificado, obra de Salzillo, cuyo paso por las
              calles de la ciudad, es acogido de forma reverencial. Si conmovedor es el desfile del
              Amparo por las calles y plazas de la ciudad, mucho más es la la belleza plástica de
              su recogida. Por eso, al filo de la madrugada, una gran cantidad de público se
              concentró en la plaza de San Nicolás para ver el sagrado encuentro de la Virgen de
              los Dolores y el Cristo del Amparo. Con un fondo de saetas, con el lamento de los
              carros bocina rompiendo el alba, el cortejo del Amparo entró en San Nicolás
              cumpliendo su decimo quinto aniversario. Al verlos se vienen a la memoria los
              versos de Juan Ramón Jiménez: «Dios está azul, la flauta y el tambor anuncian ya
              la Cruz de Primavera». Y la primavera murciana se abre con el azul del Amparo.
              Mañana a las 11.30 horas, Jesús del Gran Poder retornará al convento de las
              Agustinas, portado por los fieles que lo deseen.

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