DEVOCIÓN. Los estantes
portan al Cristo. / JUANCHI LÓPEZ / AGM
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La lectura de la primera estación fue realizada por el padre Laureano en el interior del templo, siguiendo la línea que el Papa Juan pablo II iniciara la noche del Viernes Santo en el Coliseo de Roma, el año 1991, y que ha sido recogida en un libro por el padre capuchino Miguel Ross Gallent.
La imagen del Santísimo Cristo de la Fe, portado por diez de sus estantes a mano, sin su trono, fue sacado a la calle. Junto al resto de la parroquia, con el Cristo alzado, se rezó la segunda estación que estuvo a cargo del nazareno Marcial Alarcón.
Después se cruzó a la zona ajardinada de la Rotonda, donde aguardaba la coral Discantus, que acogió la imagen con un motete. El rezo de la tercera estación lo inició Yula Luzón, profesora del colegio de San Buenaventura.
Los fieles daban escolta a la imagen con cirios encendidos, creando una emotiva estampa entre el agua cantarina de la fuente y el bullir de la circulación en el entorno.
La cuarta estación, sobre Jesús negado por Pedro, estuvo a cargo de Pilar Galán, y la quinta la leyó Ana Pérez, vicepresidenta de la cofradía de la Fe, y versó sobre Jesús juzgado por Pilatos. La sexta estación fue leída por María Cantabella. La piedad y la emoción llenaba a todos los miembros de la cofradía y demás fieles, que atendían cada una de las meditaciones en recogido silencio.
El padre Laureano, intervenía también en todas las estaciones, y además iniciaba los cantos sacros. El próximo viernes, a las 19.30 horas, dará comienzo el triduo en honor del Cristo de la Fe.