DIARIO "LA VERDAD", DE MURCIA.
29 DE MARZO DE 2002
 
El silencio se hizo cántico al paso del Cristo del Refugio

El Crucificado de San Lorenzo se adueñó de los fieles pese a la destemplada y fría noche El recogimiento y las voces de catorce corales arroparon al cortejo

M. DE LA VIEJA MURCIA
 
 

Las puertas del templo de San Lorenzo se abrieron anoche con gran solemnidad para dar paso al cortejo de la Cofradía del Santísimo Cristo del Refugio, que este año conmemora el sesenta aniversario de su fundación.

El viento reinante hacía peligrar el fulgor de las candelas. El Crucificado, que se significó en una noche de vendaval haciendo de pacificador de los elementos, desafió el fuerte viento y se decidió a revestir de luto el corazón antiguo de la ciudad. Ni tan siquiera las cuatro gotas de lluvia que asomaron a mitad de la procesión perturbaron el recogimiento del público.

La coral Discantus acogió la salida de la comitiva del silencio con la interpretación de diversos cantos sacros. Cuando la procesión alcanzó la plaza de Santo Domingo, fueron las voces del Orfeón murciano Fernández Caballero las que arroparon la solemnidad del desfile, encabezado por el pendón cofrade y luciendo, de forma intercalada, unos artísticos faroles, pintados a mano por distintos pintores murcianos. En el cristal de estos cirios están plasmadas, con gran belleza, las distintas estaciones del Vía Crucis.

Los auroros del Carmen de Rincón de Seca aguardaron junto a la entrada a Trapería para cantar una salve al Cristo del Refugio.

El Crucificado, obra anónima del siglo XVII, va colocado sobre un hermoso trono realizado por el orfebre Vicente Segura en 1945. Tanto sus estantes como el resto de cofrades mantienen un riguroso silencio desde que bajan el capuz sobre sus rostros.

Al paso del cortejo por las Cuatro Esquinas, la coral Silae dejó oir sus voces. El único paso que procesiona la cofradía del Refugio se mueve a impulsos de una campana que bate su cabo de andas con un mazo de madera de naranjo, regalo de la cofradía malagueña de Jesús El Rico. La Tuna de Magisterio interpretó al Cristo en la plaza de la Cruz, frente a la Catedral, mientras la ciudad se hacía tinieblas al paso de la procesión.
 

Rodilla en tierra ante el titular

Un tercio de mujeres ataviadas con la típica mantilla española dio escolta al Cristo del Refugio anoche en la procesión del Silencio. A la entrada del trono en la iglesia de San Lorenzo, los cofrades doblaron rodilla en tierra para que el Crucificado avanzara solemne hasta la parroquia. El Orfeón Fernández Caballero acompasó el silencio procesional con sus aterciopeladas voces.
 

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