Silencio de pasión
La imagen de San Juan lució anoche una Cruz de Isabel La Católica que perteneció al músico Acisclo Díaz
M. DE LA VIEJA • MURCIA
El sonido de los tambores destemplados desgarró la noche cuando
se abrieron las
puertas de la iglesia museo de San Juan de Dios para dar paso a la comitiva
de la
Pontificia, Real, Hospitalaria y Primitiva Asociación del Santísimo
Cristo de La
Salud. Con gran solemnidad y respeto, los cofrades de La Salud se echaron
a la
calle formando su primera hermandad, la que procesiona a Nuestro Padre
Jesús de
La Merced.
Los cofrades que portaban los tronos de La Salud desfilaron con la cara
cubierta y
túnica larga. Son de los llamados anderos porque no utilizar el
tradicional estante
huertano. Su discurrir por las calles de la ciudad impuso especial devoción
y
respeto, y la gente no pudo reprimir el impulso de santiguarse ante los
tronos de La
Salud, tanto por la belleza de sus imágenes como por la señorial
elegancia con la
que son portados.
La imagen de Jesús de La Merced encabezó anoche el cortejo
sobre un trono
bellamente engalanado de flores. La doliente mirada del Nazareno rompía
a su paso
la primaveral noche. La segunda hermandad, la de San Juan, procesionó
la imagen
del Evangelista, obra de Roque López. Su camarera, Isabel Martínez,
va donando a
la imagen cada año las joyas y condecoraciones que heredó
de su antepasados,
entre ellos, el músico murciano Acisclo Díaz. Anoche, San
Juan lució sobre su
cíngulo negro, como aportación de este año, la Cruz
de Isabel La Católica, con la
que se premió al músico en un concurso internacional de bandas
de música.
Bellísima desfiló la Virgen del Primer Dolor, hermosa imagen
que Francisco Salzillo
hizo para la iglesia de San Miguel y que en el año 1966 se añadió
al desfile de La
Salud cedida por la parroquia. El impresionante Cristo de La Salud, que
en siglos
pasados salía a la calle en tiempos de epidemia o calamidad pública,
impuso su
particular carisma por las calles de la ciudad. Su salida del templo, tanto
como la
recogida, requiere gran pericia. Anoche muchos fieles se congregaron a
la puerta de
la iglesia de San Juan de Dios para no perderse esa ceremonia. El Cristo
de La
Salud lució a sus pies un tricornio y un birrete, símbolo
de las dos entidades con
las que está vinculada la cofradía. La Salud, que comenzó
saliendo el Viernes de
Dolores, es toda una institución del Martes Santo murciano.