La Salud y el Rescate cautivan el casco viejo con su rigor penitencial de estética andaluza
M. DE LA VIEJA • MURCIA
El cortejo de la Pontificia, Real, Hospitalaria y Primitiva Asociación
del Santísimo
Cristo de La Salud y el de la Hermandad de Esclavos de Nuestro Padre Jesús
del
Rescate y María Santísima de La Esperanza desfilaran esta
noche por la ciudad.
Manteniendo un corto distanciamiento, recorrerán prácticamente
las mismas calles.
La primera procesión en echarse a la calle es la de La Salud. Procesionan
cuatro
tronos de alto valor artístico. Sus nazarenos llevan capa en todas
las hermandades
en color rojo o blanco de forma combinada con la túnica. Lucen como
insignia la
Cruz del Santo Espíritu. El cortejo de la cofradía de El
Rescate sale a las nueve
menos cuarto para alcanzar al cortejo de La Salud a la altura Eulogio Soriano,
a
cuya trayectoria se incorpora. Los nazarenos de El Rescate visten túnica
y capuz
morado con capa blanca en la hermandad del titular y túnica blanca
con capuz del
mismo tono y capa verde los de La Esperanza.
Ambas procesionan al son del rigor penitencial, no dan caramelos y sus
nazarenos
mantienen un reverencial silencio. En su forma de desfilar y por la estética
de sus
tronos se alejan de la tipología típica murciana para acercarse
a la andaluza. Abre
la procesión de La Salud la imagen de Nuestro Padre Jesús
de La Merced, atribuida
a Nicolás Salzillo. Después desfila una imagen de vestir
de San Juan, obra de
Roque López, seguida por la Santísima Virgen del Primer Dolor,
preciosa imagen
realizada por Francisco Salzillo. Finalmente desfila el titular, un Crucificado
anónimo
datado a finales del siglo XV o principios del XVI.
La procesión de El Rescate sacará este año por vez
primera y cerrando su cortejo
el Libro de Reglas de la Hermandad, realizado en plata y piel morada. El
paso de la
Cruz Guía, precioso trabajo de orfebrería realizado por Vicente
Segura, inicia la
procesión, seguida por la imagen de La Esperanza, y el titular Nuestro
Padre Jesús
de El Rescate, anónimo del siglo XVII. Es tradicional que acompañen
a El Rescate
numerosos fieles con velas encendidas.