DIARIO "LA VERDAD", DE MURCIA.
25 DE MARZO DE 2002

El perdón sale a la calle

Las sillas para ver la procesión se ocupan desde primera hora de la tarde

M. DE LA VIEJA MURCIA

La Real, Ilustre y Muy Noble Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón saldrá esta tarde, a las 19 horas, desde la iglesia de San Antolín, para procesionar los artísticos conjuntos escultóricos de su patrimonio sobre diez tarimas o tronos.

La procesión del Perdón es una de las más populares. Las sillas para presenciar su salida del templo suelen ocuparse desde primeras horas de la tarde.

Abre el cortejo la hermandad de promesas. Son los únicos que no lucen túnica de terciopelo, ya que se trata de penitentes ocasionales. Su túnica es color magenta, como las del resto de cofrades, pero hechas en tergal.

El patrimonio escultórico del Perdón corresponde a distintas épocas, ya que durante la guerra civil desparecieron muchas de sus imágenes. Modernamente se han complementado los pasos con tallas actuales.

El primero de los tronos muestra a Jesús en Getsemaní, de Hernández Navarro. Es la incorporación más reciente, 1996. Le sigue el Prendimiento de Jesús, obra de Sánchez Lozano (1947) y Jesús Ante Caifás con tallas de Damián Pastor y Castillejos.

La actual cofradía del Perdón es sucesora de otra gremial que salía en Jueves Santo desde San Antolín como desfile del Arte de la Seda. En el actual cortejo desfila el estandarte antiguo de los tejedores y torcedores de seda, con cuatro siglos de historia.

El cuarto paso es obra de Sánchez Lozano (1945) y presenta la Flagelación. A continuación desfilan la Coronación de Espinas, de Hernández Navarro (1982) y el Encuentro en la Vía Dolorosa, con imágenes de Sánchez Lozano (1948) y Clemente Cantós (1924).

Una Verónica de Toledo Sánchez (1945) precede al paso del Ascendimiento, obra de Hernández Navarro (1988).

Cierran el cortejo un conjunto escultórico representando el Calvario y la imagen de la Soledad.

El Calvario lleva la imagen del titular de la cofradía, el Santísimo Cristo del Perdón, atribuido a Salzillo, con la Dolorosa a sus pies, talla de Roque López y un San Juan, de Salzillo. También les acompaña María Magdalena, de Sánchez Tapia (1897). Como adorno floral la Cruz del Perdón luce un hermoso rosal florido abrazado al madero.

Nuestra Señora de la Soledad, es obra de Sánchez Lozano, dentro de la estética tradicional. Su hermandad, formada por mujereres, luce túnica de raso negro.

RECOMENDACIONES
Ver salir la procesión: Los tronos se echan a la calle desde el interior de la iglesia de San Antolín mientras que las hermandades se forman en la calle lateral. La recogida: Es impresionante. El Cristo del Perdón entra a su iglesia tras un emotivo acto, a los sones del himno nacional.

 

DIARIO "LA VERDAD", DE MURCIA.
26 DE MARZO DE 2002

 

El sello de la pasión magenta

Regalan una corona de oro y plata al Cristo del Perdón en el besapié, que ayer convocó a cientos de devotos en la iglesia de San Antolín

M. DE LA VIEJA MURCIA

Siete horas antes de que las túnicas magentas llenaran de color las calles, la iglesia de San Antolín recibió ayer, a las 12 horas, a cientos de fieles para celebrar el tradicional descendimiento y posterior besapié del Cristo del Perdón, imagen titular de la procesión del Lunes Santo. Con una emocionante saeta de fondo, los operarios bajaron al Cristo y después lo colocaron ante un río de fieles que llegaba hasta la puerta del templo con la intención de besarle los pies.

La novedad de este año estuvo en el regalo que le hicieron al titular de la Cofradía del Perdón. Francisco Soler Ródenas, fundador del paso de Getsemaní, entregó al cristo una corona de oro y plata realizada por la joyería Solercia.

Al acto asistieron el alcalde, Miguel Ángel Cámara, y los concejales Antonio González Barnés y Joaquín Moya-Angeler. La recolecta efectuada en la iglesia será destinada a Cáritas.

 

El Perdón conmueve en la noche

La cofradía del Crucificado de San Antolín lució anoche todos sus tronos recién restaurados portados hombros por casi cuatrocientos estantes

M. DE LA VIEJA MURCIA

El reloj de la torre de San Antolín marcaba las 20.55 horas de anoche cuando las campanas se alzaron al vuelo para anunciar la salida del venerado Cristo del Perdón. La banda de Averroes de Cieza interpretó el Himno Nacional, mientras el público, que abarrotaba la plaza, rompía en un cerrado y emocionado aplauso.

Con un rosal trepador abrazado al duro madero de la cruz, el Cristo del Perdón se erguía sobre un calvario florecido de plantas montaraces, claveles, gladiolos y rosas. Lucía sobre su noble cabeza la corona de espinas de plata y oro que estrenó este año. A sus pies, María Magdalena, la Virgen y San Juan, formando un conjunto escultórico que despierta gran fervor popular.

La cofradía del Perdón, sucesora de aquellos tejedores y torcedores de seda que procesionaban en el 1600, ha terminado este años de restaurar su patrimonio escultórico.

Los tronos de la Flagelación, el Prendimiento y la Verónica lucieron anoche recién restaurados con esplendidos arreglos florales. El paso de la Verónica portaba un manto de claveles rojos, pegados a la tarima, para no interferir en la contemplación de las bellas tallas. En las esquinas, un rosetón de onturios y rosas blancas ponían armonía al conjunto.

El paso del Encuentro en la Vía Dolorosa presenta al Nazareno frente a la Virgen y San Juan. Cada talla es de un autor y época distinta, pero están muy bien complementados. Su hermandad lució un estandarte nuevo, bordado en los talleres La Egipcia de Lorca.

Encabezaba el cortejo el pendón de la cofradía, escoltado por grandes tenebrarios. Detrás, la hermandad de promesas y el paso de Jesús en Getsemaní, de Hernández Navarro.

El fulgor magenta de las túnicas nazarenas se desgranaba como un largo rosario tras cada uno de los tronos. Mil penitentes participaron en el cortejo pasional, repartidos entre las distintas hermandades. Cerca de cuatrocientos estantes, de almidonadas enaguas y medias de repizco, portaban sobre sus hombros los pasos.

El prendimiento de Jesús, de Sánchez Lozano, y el paso de Jesús ante Caifás fueron admirados por el numeroso público. Mientras, los niños se mostraban interesados en desentrañar el contenido de las senás nazarenas.

Jesús ante Caifás y la Flagelación salieron plenos de luz y de flores. Nuestra Señora de la Soledad deslumbró en todo su bello esplendor con su manto negro refulgiendo entre sonrosadas orquídeas y blancas rosas.

Su hermandad, formada por mujeres, no lucen túnica magenta.Visten de negro, marcando el color cofrade en el fajín.

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