DIARIO "LA VERDAD", DE MURCIA.
10 DE ABRIL DE 2001

Fervoroso triunfo del Perdón

El corazón de la ciudad se tiñó de magenta y bellas estampas de pasión procesionadas por 2.500 fieles.

              M. DE LA VIEJA • MURCIA
              Las túnicas tiñeron de magenta el corazón de la ciudad. La procesión de la
              Real, Ilustre y muy Noble Cofradía del Santísimo Cristo de El Perdón es una
              de las más largas y populares de la Semana Santa. El pueblo acoge con
              gran cariño la presencia en la calle de las vestimentas magenta y los bellos
              tronos repletos de imágenes. Las sillas colocadas en el itinerario se
              ocuparon desde primeras horas de la tarde, y el fervor y el entusiasmo
              arroparon el desfile de El Perdón por el corazón de la ciudad. El redoble de
              los tambores y el sonido de los carros bocina puso su toque de pasión en la
              primaveral tarde anochecida. Los niños reclamaron sus caramelos,
              anidados en las senás nazarenas, y la tradición triunfó bajo el signo de El
              Perdón.

              Las calles del recorrido magenta se llenaron desde primeras horas de la tarde de
              público, y el resplendor de los nazarenos fue acogido con especial reverencia. Los
              niños observaban ansiosos las embuchadas túnicas, promesa de caramelos y
              golosinas, mientras los mayores centraban su atención en las bellas imágenes que
              coronaban los tronos. Mil penitentes conformaron las diez hermandades de El
              Perdón, a los que acompañaron 350 mayordomos, 500 estantes y otros 500
              músicos. Más de 2.500 fieles desfilaron con la cofradía del Santísimo Cristo de El
              Perdón. El cortejo lo abrió una nube de niños juguetones, sementera del mañana, y
              la hermandad de Promesas, que viste túnica de tergal, en vez de terciopelo aunque
              mantiene el color magenta de la cofradía.

              El primer trono del desfile es el de Getsemaní, obra de Hernández Navarro. Lleva
              cinco años saliendo en el cortejo de El Perdón, y desfiló seguido por el paso del
              Prendimiento. Se trata de un conjunto escultórico con obras de Sánchez Lozano.
              Está formado por Cristo, dos sayones judíos y un soldado romano. Es el vestigio
              del antiguo gremio de los Torcedores y Tejedores de Seda. Su hermandad desfiló
              encabezada por el antiguo estandarte de los sederos, datado en 1600.

              Los regidores de la procesión se esforzaron por mantener el buen ritmo del cortejo y
              consiguieron que no se produjeran cortes. Mientras, los nazarenos vaciaban el
              dulce contenido de sus senás en las ávidas manos de niños y mayores. El paso de
              Jesús ante Caifás fue admirado por el público. Lucía un precioso arreglo floral que
              realzaban la bella disposición de las imágenes de Pastor y Castillejos. A
              continuación iba la Sagrada Flagelación de Sánchez Lozano y la Coronación de
              Espinas de Hernández Navarro, que muestra las distintas fases de dolor que sufrió
              Jesús en su Pasión.

              Las marchas procesionales de las siete bandas que participaron en el cortejo
              encendieron el fervor del público. El desfile del paso Encuentro en la calle de La
              Amargura, único de la cofradía de El Perdón que no fue destruido durante la Guerra
              Civil, despertó el interés de los entendidos, ya que mostraba sus imágenes
              totalmente restauradas. La Verónica, obra de Francisco Toledo, y el Ascendimiento
              de Hernández Navarro, precedieron el desfile del Calvario, cuyo centro es la imagen
              del titular de la cofradía, el Santísimo Cristo de El Perdón. Un rosal encendido
              trepaba por el mástil de la Cruz, mientras a los pies del Crucificado estaban María
              Magdalena, San Juan y la Virgen mostrando su recobrado color. Cerró el cortejo la
              solemne imagen de La Soledad, Virgen realizada por Sánchez Lozano en 1943 y
              que, envuelta en su manto negro, con el corazón traspasado por los siete dolores,
              es portada por una hermandad formada sólo por mujeres.

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