MURCIA
EL ARCA
Jóvenes penitentes
ALBERTO CASTILLO/
Cuando el sol de la tarde ponga tintes dorados en tejadillos, campanarios y torres de esta Murcia barroca, el Santísimo Cristo de la Fe saldrá en solemne estación de penitencia por las calles de la ciudad cruzando, en primer lugar, los hermosos jardines de la Redonda. Cofradía nueva, la más joven de Murcia, que surgió en el seno colegial de Capuchinos para dar culto al divino crucificado de Antonio Dorrego que, diariamente, preside el altar mayor de la parroquia de San Francisco de Asís. Silencio, austeridad, meditación...
Visten los nazarenos túnica que recuerda el color frailuno de sus raíces franciscanas y procesionan bajo la misma impronta de su característica humildad. Apenas dos horas después de la austera salida penitencial del Cristo de la Fe, se abren las puertas de la iglesia de la Merced, de nuevo los franciscanos, y se inicia el solemne traslado de Jesús de las Mercedes hacia la iglesia museo de San Juan de Dios donde tiene su sede la Hermandad Hospitalaria de la Salud. Cofradía que realiza su estación de penitencia el Martes Santo, y que utiliza la atardecida de este sábado pasionario para trasladar una de sus sagradas imágenes. Al llegar al corazón de la ciudad, la Plaza de Belluga, ante la mole imponente del imafronte catedralicio, Jesús de las Merced se encontrará con San Juan y la Dolorosa realizándose un acto lleno de emoción y solemnidad.
Mientras todo esto ocurre en ese enclave urbano, desde la iglesia de Santa Catalina, ha salido a la calle la Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad. Túnicas corinto y estética tradicional murciana para rendir culto a un crucificado obra de Rafael Roses que desde 1994 procesiona en el anochecer del sábado murciano. Estamos, por tanto, en una jornada relativamente nueva que, hasta hace pocos años, permanecía sin contenido procesional alguno y que gracias al empuje de la juventud cofrade se ha llenado hasta el extremo de convertir a Murcia, en este día, en un gran templo a cielo abierto donde rendir culto publico a los sagrados titulares.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada se vive en el
jardín de Santo Domingo, sobre las diez de la noche, cuando ambas
cofradías, la de la Fe y la de la Caridad, se cruzan en el trazado
urbano y los nazarenos corinto salen al encuentro del Crucificado de Capuchinos
para depositar ante sus divinas plantas un delicado ramo de flores de los
huertos murcianos. Ejemplo, sin duda, de hermandad, respeto y cariño
entre estas dos jóvenes cofradías. Ya cuando la madrugada
impera en la ciudad que se resiste al descanso, vuelven los de la Caridad
al templo reparador de Santa Catalina y en aquella recoleta plaza se entonan
cánticos y oraciones en honor de Jesús crucificado. El silencio
se adueña del entorno nazareno. Se apagan las luces. La luna de
la Parasceve baña de plata los edificios decimonónicos que
conforman la plaza. Se escucha una oración y la música sacra
inunda de sonidos la amarga madrugada. El Santísimo Cristo de la
Caridad vuelve a su casa donde, en ningún momento del año,
sus cofrades le dejaran solo allá en la capilla junto al altar mayor.
MURCIA
MURCIA DE PASIÓN LOS DESFILES PASIONARIOS DE HOY
Marrón y corinto en un Sábado de Pasión
La Cofradía de la Caridad y el Cristo de la Fe inundan hoy las
calles de miles de cofrades que partirán de Santa Catalina y Capuchinos
A. B./MURCIA
Advierte San Pablo a los corintios de la existencia de la fe, la esperanza y la caridad evangélicas, como un anticipo de lo que sería, casi 2.000 años después el Sábado de Pasión y el Domingo de Ramos en Murcia. Porque a partir de esta tarde, y en menos de 24 horas, desfilarán por las calles las Cofradías de la Fe, la Caridad y la Esperanza, por este orden. Hace ahora cuatro años se erigió la Cofradía del Santísimo Cristo de la Fe, imagen obra de Antonio Dorrego (1954), que hoy, a partir de las 19.00 horas, teñirá de marrón oscuro las calles de la ciudad, desde la iglesia de San Francisco de Asís. Abren el cortejo los tambores sordos que anuncian a la Fe, que clamarán en un desierto de grandes almacenes, ante los que desfilará mirando al cielo, sobre un trono de Javier Bernal, bajo el mando de Miguel Martínez Mayo y Francisco Ortega, el Crucificado que preside Juan de Dios Rogel.
Cofrades alumbrantes o con la cruz al hombro, que no reparten caramelos para guardar el silencio y respeto de los que esta institución hace gala. Lo que resulta patente a la salida del cortejo, cuando izan el Cristo, debido a sus grandes dimensiones, para ajustarlo al trono. Entre las filas de penitentes, dos cojines de terciopelo mostrarán a los fieles los símbolos de la Pasión, la corona de espinas y el Inri, tallado en madera.
Anda este Cristo al encuentro de la Cofradía de la Caridad que, a las 20.00 horas, organizará su cortejo desde Santa Catalina. La Cofradía incorporó el año pasado a la Verónica y María Dolorosa, obra de Salzillo (1732). La Caridad incluye en su itinerario calles recuperadas de la tradición nazarena -Frenería, Puxmarina y Sociedad- y suprime el entorno del mercado de Verónicas a la recogida, cuando celebrará el solemne encuentro entre el titular y la Virgen.