Una hermandad infantil debuta con la cofradía de la Esperanza
Una nueva sección de heraldos y timbales se estrena en la procesión de hoy Jesús del Gran Poder, a hombros de mujeres, retorna con las Capuchinas
M. DE LA VIEJA MURCIA
Esta tarde, a las 19 horas, saldrá de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, el cortejo de la Pontificia, Real y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza, María Santísima de los Dolores y del Santo Celo por la Salvación de las Almas.
La procesión presentará como novedad una nueva hermandad formada por niños. Desfilarán tras el pendón mayor y constituyen el primer tercio infantil de las cofradías murcianas. Su creación se debe al deseo de fomentar una cantera nazarena, sin los problemas que ocasionan los chavales sueltos en el llamado «pelotón».
La comitiva discurrirá por las calles del corazón de la ciudad para recogerse finalmente sobre las 23 horas. La entrada del titular, el Cristo de la Esperanza, es un acto muy emotivo. Ante la iglesia se congregan centenares de personas mientras el Crucificado es encarado a su madre, la Virgen Dolorosa y a San Juan, su discípulo amado.
El cortejo de la Esperanza lo conforman siete tronos de gran belleza artística. El primero de ellos, el Arrepentimiento y perdón de María Magdalena presenta a Jesús ante una mesa, revestida de fino mantel y ricas viandas. El vino lo regala todos los años el bar Rhin y el restaurante El Cherro aporta los panecillos, mientras que las frutas exóticas son seleccionadas con cuidadoso mimo por los estantes del paso, para que sean dignas de figurar ante el Señor.
Luego está el trabajo de insertar todo en finos alambres para que queden bien sujetos a la mesa y no se caigan durante la procesión.
El segundo trono es el llamado popularmente el de la burrica y representa a Jesús entrando en Jerusalén. Es un bonito conjunto escultórico, obra de Hernández Navarro. Le sigue en el cortejo el paso de San Pedro, o del gallo, llamado así por llevar un hermoso ejemplar de dicha ave, junto a la imagen tallada por Salzillo.
El desfile del Nazareno de Baglietto es acogido con reverencial fervor por el público.
A continuación va el paso de San Juan, que luce una airosa palma, en sus manos. Dicha palma se la traen expresamente de Elche todos los años y es de perfecto trazado.
El trono de María Santísima de los Dolores es uno de los más bonitos del cortejo. La Virgen luce precioso manto y túnica bordados en oro. A sus pies, unos ángeles juguetones la contemplan. Realizada por Salzillo en 1756, presenta dificultades para entrar y salir de la iglesia por el tamaño de los brazos de luces que ornamentan el trono.
El titular, el Santísimo Cristo de la Esperanza, obra de Salzillo, es el que cierra el cortejo. Todos los años presenta un espectacular arreglo floral por cuenta de su camarero, el florista Antonio Ríos.
Mujeres estantes
La imagen de Jesús del Gran Poder, retornará esta mañana, a las 11.30 horas, desde la iglesia de San Nicolás al convento de las madres Capuchinas, tras haber participado el Viernes de Dolores en la procesión del Amparo. Su cabo de andas, González Barnés, ha dicho que se permitirá a las mujeres que lo deseen, cargar el trono, igual que se hizo por vez primera el pasado año. Al principio del Malecón saldrán a esperar la imagen el pedáneo de La Arboleja y vecinos. Después habrá una comida de hermandad en el Soto, donde se entregarán algunas distinciones a estantes y colaboradores.
DIARIO "LA VERDAD", DE MURCIA.
25 DE MARZO DE 2002
Fervor en verde y oro
La Esperanza dio muestras de seriedad y organización en su desfile del Domingo de Ramos
M. DE LA VIEJA MURCIA
La Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza y María Santísima de los Dolores se echó ayer a la calle en una tarde primaveral cargada de luz y olor. Tras el pendón de la cofradía iba la hermandad infantil, que debutaba este año en la cabeza del cortejo. Los pequeños cumplieron bien su cometido, con seriedad y compostura.
El trono del Arrepentimiento y Perdón de María Magdalena lució las tallas de Liza y Labaña, formando un armonioso conjunto por las calles del casco viejo. La entrada de Jesús en Jerusalén y el paso de San Pedro desfilaron con bellos arreglos florales. Mientras que Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra de Balietto, levantó un año más una expectante marea de devoción entre el numeroso público que acudió a ver el cortejo de la Esperanza.
El verde y oro de las túnicas nazarenas refulgía en el atardecer murciano, al tiempo que la comitiva avanzaba por el corazón de la ciudad. Los pasos de San Juan y de la Dolorosa iban perfectos con sus estantes dando fe y prueba de nazarenía. El titular el Santísimo Cristo de la Esperanza motivaba al público a santiguarse ante su hermosura.