Domingo, 16 de abril de 2000 La verdad
MURCIA 21

NUEVA INCORPORACIÓN A LOS DESFILES
Sobriedad y buen gusto en la Fe

El público aplaudió la difícil maniobra que hicieron los cofrades a la salida para colocar al crucificado en su trono

M. DE LA VIEJA - MURCIA

La primera salida procesional del Santísimo Cristo de la Fe a la calle resultó altamente emotiva para los cofrades y para los profesores y alumnos del colegio San Buenaventura de los Padres Capuchinos, que aguardaron en la puerta lateral de la iglesia el inicio del cortejo. Había expectación por conocer la nueva cofradía que desfilaba camino de la Catedral.

La tarde era primaveral, aunque con algunas ráfagas de viento racheado. El Santísimo Cristo de la Fe lució un hermoso trono, realizado por Javier Bernal, en madera de caoba sobre el que se colocó la imagen del crucificado, que habitualmente preside la parroquia de San Francisco de Asís.

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Fe de Puerto Lumbreras envió una representación de seis mayordomos y su banda de cornetas y tambores, que dieron escolta a la imagen de la cofradía murciana.

La puerta lateral de la iglesia de San Francisco de Asís se abrió solemnemente para dar paso a un nazareno con una cruz de cristal opaco y metal con iluminación interior. A su lado le daban escolta dos mayordomos. Durante unos minutos resonaron los tambores destemplados y el entrechocar de baquetas al aire, que tocaban un grupo de cinco nazarenos en el dintel de la parroquia.

Después salieron el escudo de la cofradía y un tercio de penitentes, con elegantes y sobrias túnicas de terciopelo marrón oscuro, llevando su correspondiente cruz al hombro. Mientras los primeros tramos del cortejo salían a la calle, en una ventana situada sobre la puerta de la iglesia se preparaban Santiago Pujante, profesor de Educación Física del colegio San Buenaventura, y los hermanos gemelos García Andrés y José Víctor Nicolás, que serían los encargados de alzar al Santísimo Cristo de la Fe para que pudiera ser colocado en el trono. Las reducidas dimensiones de la puerta obligaron a hacer antes una difícil maniobra para que el trono pudiera salir a la calle. Primero sacaron la imagen de forma horizontal y tras engancharla en las cuerdas la izaron hasta la ventana. Después salió el trono y descendieron al Cristo hasta insertar el mástil de la cruz en la peana correspondiente.

Tras los nazarenos penitentes formaron otros alumbrantes que llevaban unos sobrios velones de metal. El pendón de la cofradía fue escoltado por dos cofrades que portaban unos artísticos faroles de estilo granadino.

A continuación del paso del Santísimo Cristo de la Fe se formó la presidencia,en la que hubo una alta representación del Cabildo Superior de Cofradías. También figuraban los pendones de las cofradías penitenciales o de silencio y de las cofradías murcianas como La Salud, Yacente y Refugio. Los mayordomos de Puerto Lumbreras vestían túnica roja con capuz y capa de raso negro. Salió el Padre Clemente, delegado de la Orden Capuchina, junto al Padre José Rives, uno de los promotores de la hermandad. La cofrade María José Garrido no se quiso perder la procesión, pese a tener una fractura, y salió en silla de ruedas con su túnica nazarena.
 

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