MIÉRCOLES SANTO, EL DESFILE MÁS POPULAR
Los ‘coloraos’ se adueñan de Murcia con su
barroco cortejo
Diez tronos forman la comitiva del Cristo de la Sangre Decenas de personas esperan desde esta mañana la procesión
M. DE LA VIEJA MURCIA
Murcia hoy es colorá. La procesión del Cristo de la Sangre, que desfila esta tarde, goza de alta raigambre en la Semana Santa. No en vano fue la primera cofradía que se fundó en la ciudad y pronto cumplirá 600 años de existencia. Decenas de personas se apostan en las calles desde bien temprano para coger el mejor sitio para ver la procesión. Diez tronos forman el barroco cortejo, ente ellos, el Cristo de la Sangre, titular de la cofradía, una imagen venerada por todos los carmelitanos. Con los pies desprendidos del madero, la talla, obra de Bussi, parece que camina.
El primero de los tronos de la procesión más huertana es el de la Samaritana, de Roque López. Le sigue el conjunto Jesús en Casa de Lázaro, de Hernández Navarro, y el Lavatorio de González Moreno. El patrimonio de la Sangre está formado por tallas antiguas y modernas, ya que numerosas imágenes se perdieron durante la guerra civil. Un ejemplo es La Negación. La talla de San Pedro es de Bussi (1699), mientras que el Cristo es de Molera (1948). Preciosas son las imágenes de San Juan y la Dolorosa.
RECOMENDACIÓN
No hay que perderse: Una de las estampas más bonitas de la Semana
Santa murciana es ver a los nazarenos de la Sangre cruzar el Puente de
los Peligros. El retorno del Crucificado por este mismo viaducto es también
emocionante. La imagen parece caminar hacia el barrio de El Carmen.
DIARIO "LA VERDAD", DE MURCIA.
28 DE MARZO DE 2002
Los ‘coloraos’ abrazan a miles de personas en el corazón de la ciudad
El frío no restó público a la procesión del Cristo de la Sangre, que recorrió las calles del centro con más rapidez que en años anteriores
M. DE LA VIEJA MURCIA
El frío no restó público a los coloraos. Cuando el trono de la Samaritana –único que no sale por la puerta de la iglesia debido a sus dimensiones–, del cortejo de la Sangre, se echó a la calle parecía que el viento iba a deslucir la procesión más huertana de Murcia.
Afortunadamente la tarde noche se hizo serena y aunque gélida, permitió el lucimiento de los diez pasos que sacó la cofradía del barrio del Carmen.
Aunque el cortejo resultó algo alborotado, como la sangre de un corazón joven, lleno de vida. El presidente de la Sangre, Carlos Valcárcel, va cumpliendo los objetivos de encauzar el torrente colorao.
Encabezaba, como siempre, el pelotón infantil. Después iba la sección de carros bocina y tambores destemplados, escindida de los moraos, y la Cruz Guía, con guarnición de plata, que se estrenó el pasado año. La ornamentación es obra del sacerdote José Imbernón.
Detrás, el pendón mayor escoltado por dos artísticos faroles, y con el rostro arrebolado por el esfuerzo, los estantes de los pasos de la Samaritana, Jesús en Casa de Lázaro y el Lavatorio avanzaban con la primavera murciana subida a sus tronos. Detrás de cada estandarte destacaban grupos de niños y largas filas de penitentes.
En el Berrugo cargaba el presidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel. También desfilaron los concejales Barnés y Sánchez Carrillo.
El cortejo desfiló más ágil que nunca –poco más de dos horas tardó en pasar–, sin que se produjesen los temidos cortes. La imagen del Cristo de la Sangre conmovió a cuantos lo vieron. Sobre un calvario de claveles rojos, rutilantes por el parpadeo de las velas, la imagen parece viva.
AL DETALLE
Participantes: entre penitentes, estantes, mayordomos y músicos
salieron en la procesión unas 2.500 personas. Bandas: diez agrupaciones
musicales destacaron por su calidad y número: la Samaritana de Alguazas,
que escoltó el paso de La Negación; la banda de La Soledad
de Huéscar (Granada) acompañó al titular, y la agrupación
de Huéscar, que desfiló junto a la Dolorosa. Representaciones
en la presidencia: pedáneos, Paso Encarnao de Lorca y Asociación
de Caballeros de Santa Barbara de La Unión. Carros bocina y tambores:
cinco Acólitos: más de una veintena con velas e incensarios.