DIARIO "LA VERDAD", DE MURCIA.
12 DE ABRIL DE 2001

Fulgor de estirpe ‘colorá’

La cofradía de La Sangre desfiló más ordenada que nunca en su 590 aniversario
 
 

              La Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo se echo a
              la calle ayer con el orgullo nazareno de tener a sus espaldas 590 años de historia.
              Los coloraos de El Carmen conmemoraron ayer que el 11 de abril de 1411 San
              Vicente Ferrer fundó en Murcia la cofradía de La Sangre.

              El multitudinario y popular cortejo colorao fue esperado en las calles de Murcia con
              redoblado interés. La venta anticipada de sillas no evitó que los murcianos, desde
              primeras horas de la tarde, se volcaran en buscar un sitio donde ver la procesión. Y
              es que La Sangre arrastra profundas raíces de estirpe huertana, siglos de fervor y
              penitencia.

              Visten los penitentes túnica nazarena en vivo color rojo a la que deben su
              sobrenombre de los coloraos, aunque en sus inicios vistieron túnica morá de
              penitencia. Sus estantes son la típica estampa de la Semana Santa murciana.
              Lucen túnica corta de la que se escapan almidonadas enaguas que dejan ver
              robustas piernas cubiertas por medias huertanas de repizco.

              Los buches y senás de penitentes y estantes desfilaron ayer repletos de dulces
              golosinas. No faltaron las habas ni las monas con huevo, pues la generosidad de
              los nazarenos coloraos es desbordante y arrolladora. En sus inicios procesionaron
              un Cristo de Las Penas hoy desaparecido. En el siglo XVIII (1703) Bussy realizó la
              imagen de El Crucificado que actualmente desfila como titular y que, por la singular
              disposición de sus pies, desclavados de la cruz, parece caminar, mientras de su
              costado mana la sangre redentora.

              El primer paso de La Sangre es el de La Samaritana, realizado en 1799 por Roque
              López. Por su tamaño se echa a la calle por las puertas del museo en lugar de salir
              desde el templo como el resto de tronos. La olivera que adornaba el trono fue traída
              expresamente desde Jaén para el desfile por deseo de su camarero. Las
              hermandades de nazarenos coloraos se forman en el patio anexo a la iglesia. Su
              presencia en la tarde primaveral y soleada es un latido de vida. Destaca la salida de
              casi 700 niños que, en pelotón y como pajaricos sueltos, encabeza la procesión.
              Son la sementera del mañana.

              El segundo de los pasos es el de Jesús en la Casa de Lázaro, conjunto escultórico
              realizado por Hernández Navarro y que fue incorporado en 1985 a la procesión de La
              Sangre. Le sigue El Lavatorio, realizado por González Moreno en 1952 para sustituir
              otro que fue destruido durante la Guerra Civil.

              La Negación o paso del Gallo es uno de los más admirados. La figura del Señor,
              realizada por Gregorio Molera en 1947, sustituye a otra realizada por Bussy
              destruida en 1936. El San Pedro (de Bussy) tiene la majestuosa traza de su autor.
              El concejal Antonio Sánchez Carrillo sacó ayer el paso de El Berrugo, del que es
              cabo de andas, con sus maticas de habas a los pies del sayón que hiciera Molera
              para sustituir los de Bussy, quemados en 1936. El Pretorio, junto a las Hijas de
              Jerusalem, es el más popular y esperado por el público. Portando las Hijas de
              Jerusalem desfiló ayer el presidente de la Comunidad.

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