Fulgor de estirpe ‘colorá’
La cofradía de La Sangre desfiló más
ordenada que nunca en su 590 aniversario
La Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor
Jesucristo se echo a
la calle ayer con el orgullo nazareno de tener a sus espaldas 590 años
de historia.
Los coloraos de El Carmen conmemoraron ayer que el 11 de abril de 1411
San
Vicente Ferrer fundó en Murcia la cofradía de La Sangre.
El multitudinario y popular cortejo colorao fue esperado en las calles
de Murcia con
redoblado interés. La venta anticipada de sillas no evitó
que los murcianos, desde
primeras horas de la tarde, se volcaran en buscar un sitio donde ver la
procesión. Y
es que La Sangre arrastra profundas raíces de estirpe huertana,
siglos de fervor y
penitencia.
Visten los penitentes túnica nazarena en vivo color rojo a la que
deben su
sobrenombre de los coloraos, aunque en sus inicios vistieron túnica
morá de
penitencia. Sus estantes son la típica estampa de la Semana Santa
murciana.
Lucen túnica corta de la que se escapan almidonadas enaguas que
dejan ver
robustas piernas cubiertas por medias huertanas de repizco.
Los buches y senás de penitentes y estantes desfilaron ayer repletos
de dulces
golosinas. No faltaron las habas ni las monas con huevo, pues la generosidad
de
los nazarenos coloraos es desbordante y arrolladora. En sus inicios procesionaron
un Cristo de Las Penas hoy desaparecido. En el siglo XVIII (1703) Bussy
realizó la
imagen de El Crucificado que actualmente desfila como titular y que, por
la singular
disposición de sus pies, desclavados de la cruz, parece caminar,
mientras de su
costado mana la sangre redentora.
El primer paso de La Sangre es el de La Samaritana, realizado en 1799 por
Roque
López. Por su tamaño se echa a la calle por las puertas del
museo en lugar de salir
desde el templo como el resto de tronos. La olivera que adornaba el trono
fue traída
expresamente desde Jaén para el desfile por deseo de su camarero.
Las
hermandades de nazarenos coloraos se forman en el patio anexo a la iglesia.
Su
presencia en la tarde primaveral y soleada es un latido de vida. Destaca
la salida de
casi 700 niños que, en pelotón y como pajaricos sueltos,
encabeza la procesión.
Son la sementera del mañana.
El segundo de los pasos es el de Jesús en la Casa de Lázaro,
conjunto escultórico
realizado por Hernández Navarro y que fue incorporado en 1985 a
la procesión de La
Sangre. Le sigue El Lavatorio, realizado por González Moreno en
1952 para sustituir
otro que fue destruido durante la Guerra Civil.
La Negación o paso del Gallo es uno de los más admirados.
La figura del Señor,
realizada por Gregorio Molera en 1947, sustituye a otra realizada por Bussy
destruida en 1936. El San Pedro (de Bussy) tiene la majestuosa traza de
su autor.
El concejal Antonio Sánchez Carrillo sacó ayer el paso de
El Berrugo, del que es
cabo de andas, con sus maticas de habas a los pies del sayón que
hiciera Molera
para sustituir los de Bussy, quemados en 1936. El Pretorio, junto a las
Hijas de
Jerusalem, es el más popular y esperado por el público. Portando
las Hijas de
Jerusalem desfiló ayer el presidente de la Comunidad.