| ESTAMPAS DE MI PUEBLO Con dedicaci�n a Atanasio Vergara � un gran amigo- |
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| INDICE ESTAMPAS DE MI PUEBLO APECA HISTORIA RODRIGO PEREZ NIEVES |
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| LA CHAMARRA ROJA | ||||||||
| Mi Coatepeque querido, es un lugar bendecido por Dios, esta rodeado de caser�os, aldeas, villas y fincas, sus habitantes, en su mayor�a, para sus negocios convergen en el cerro de la serpiente, Coatltepec.
Hace muchos a�os en una de las fincas cercanas a mi Coatepeque querido, existi� una familia de campesino que se formaba de Jos� y Guadalupe, los esposos, el �nico hijo de nombre Pedro y el abuelo paterno conocido por Don Juan. El grupo familiar viv�a en un rancho que constaba de una sola habitaci�n, por un lado los tapexcos para dormir, a la izquierda en el fondo el poyo, hecho de adobes y piedra, en una de las esquinas tarros amarrados a cuadro tablas, el piso de la vivienda de tierra negra apretujada, el techo de lamina y cercado de tablas de Ceiba. Te digo por treinticuatro vez, que ya no es posible vivir todos en una sola pieza�.no hay privacidad, tu padre se da cuenta de nuestras relaciones amorosas, nuestro trato amoroso�. -Sabes que, la �nica forma de arreglar esta situaci�n es que tu papa se vaya de la casa�.. -Por favor, ni pensarlo es bueno, Dios me libre, vos testas loca, como se te ocurre que yo eche a mi papa de la casa�..imposible. Dicen que una gota de agua puede perforar una piedra. Jos� durante un mes, todos los d�as, d�a y noche, escuchaba de Guadalupe, su mujer, la misma propuesta y adem�s ella opto, como medida de presi�n acostarse con su hijo, seg�n ella para castigar la actitud de su marido. As� pasaron los d�as, un mes, dos meses y ninguno de los dos ced�a���.Jos� se manten�a de mal humor, no era para menos, despu�s de tanto tiempo sent�a que su torrente sangu�neo se inflamaba cuando pensaba en los besos y caricias de su mujer, la que de noche se le aparec�a en sus sue�os. Al final el hombre cedi� y ofreci� a su compa�era, su esposa que hablar�a con su papa��. y con el hijo llamado Pedro. Cuando Jos� se juntaba con los amigos le gastaban bromas, puyas que le golpeaban el coraz�n.; -Much�, Pedro ya no tiene pocito para darle ag�ita al p�jaro- -Pedro te estas poniendo flaco por falta de vitaminas amorosas-. Los compa�eros sab�an parte de la situaci�n familiar de Pedro, este cuando e echaba los tragos hablaba de la actitud de su esposa y por eso le lanzaban frases guasonas que aunado con los desprecios de la mujer, lo orillaron a tomar la decisi�n de pedirle a su viejo que abandonara el rancho�. -Pedro, hijo, quiero decirte� que en vista de que el rancho es de una sola habitaci�n y por eso es que vivimos apretados�. Inc�modos, he decidido que mi papa, tu abuelo��se vaya del rancho�. -�Que dices!- exclamo el ni�o es imposible que est�s pensando en echar al abuelo del rancho� -�Que te pasa papa, estas loco�..! -Mi abuelo es el �nico que se ha preocupado por mi, el me ense�o a nadar en el r�o, a pescar las mojarras y juilines, me ense�o a cazar iguanas, chachas y clarineros, me ense�o a fabricar mis propios juguetes, el capirucho, la guasaza, el chajalele, los carros y pistolas de madera�. Me ense�o el nombre y la posici�n de los luceros y las estrellas�. Y tantas cosas m�s��. El ni�o una y otra vez, pidi� al papa que cambiara su decisi�n, mas todo fue en vano. -Lo siento hijo, pero el abuelo se ira ma�ana y te pido que seas tu quien lo despida, te agradecerte que le entregues la chamarra roja para que se proteja del fr�o y de la lluvia�. Llego el d�a, en el ambiente se sent�a la tristeza y cuando paso por el rancho de Juan se quedo all� haciendo g�rgaras�. -Adi�s abuelo, Dios lo bendiga, cuando sea mayor lo buscare y viviremos juntos� Ud. es un hombre inteligente y se que subsistir� adi�s abuelo��. -El viejo conocedor de las cosas no dijo nada, le dol�a dejar a su nieto, paro el ya lo present�a� bastaba fijarse en los ojos y gestos de Guadalupe. -Hijo Pero, �Hijo dime!: ya se fue el abuelo? -Ya se fue�.respondi� el ni�o- �Le diste la chamarra roja que te dije?- Pedro vio que el ni�o estaba sentado sobre la chamarra roja llorando su tristeza�. �Hijo! �Hijo ingrato! Que haz hecho, no le diste la chamarra roja al abuelo��. El ni�o se le queda viendo al padre y le dice: -�nicamente le di la mitad de la chamarra, la otra mitad la guarde para ti, cuando yo te mande al carajo de mi rancho�. El d�a, no dijo nada, de puntillas camino al horizonte. REVISTA MI COATEPEQUE No. 37 31 Diciembre 1995 P�g. 44 |
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