ESTAMPAS DE MI PUEBLO
NARCISO ANGULO ZEPEDA
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ALBUM

  
1993


  
1997

 
2001

   2004

Hoy despu�s de tantos a�os de ausencia
volv� a recorrer tus calles......
Antes callecitas de piedra
hab�an otras de tierra,
actualmente casi todas adoquinadas.
Fui un extra�o ante tanta cara nueva
caminando buscaba entre los nuevos habitantes
un amigo, una persona, conocida, cosa dif�cil,
es ubicar en el presente, cuarenta a�os bregando
en otros ambientes de la patria...
Tu calle de la estaci�n, llena de luz,
de mujeres y ni�os all� a lo lejos
unos ancianos platicando cosas vanas
que el tiempo entreteje de oro y plata.
Mi calle era una entrada al pueblo
cuando el tren llegaba.
Era expectante y hab�a que escuchar el bullicio que se armaba
a las ocho de la ma�ana y
cuatro de la tarde de todos los d�as.
Tu parque central, circulado de almendros
con su copret�rito fuente,
que cuando la iluminaban se miraba preciosa.
El verde jade de la natura
bailaba de la mano con la luz solar
y ambas se perd�an entre las matas de flores
-mariposas de mil colores, que hac�an agradable la vida-
Tu mercado municipal,
centro que origina encuentro de la gente
trabajadora,
ayer los j�venes de la platica ligera,
hoy son viejos que recuerdan experiencias
y se abrazan y se pierden presurosos
entre la gente que a diario lo visita
-ora j�venes, ora viejos-
Tu campito de f�tbol
asentado sobre tierra centenaria
a cuatro vientos abierto,
plano inclinado apuntando hacia el sur,
enjambre de patojos corretean por tu grama
olvidando debido a alegr�a
el hambre y la pobreza...
Al final de la tarde, p�jaros cruzando el firmamento,
regresan a la casa cansados y sedientos
donde siempre aguarda la familia salvadora.
Tu sal�n de baile
antes de madera, ahora de metal,
en su pista se luc�an las mujeres m�s bonitas,
siempre bellas, hermosas flores,
perfumadas, delicadas...
Existen contigo Coatepeque, la fila indescriptible
de novias y reinas que tu cuidad
desde los l�mites de tu espacio.
El cementerio, callado, inerte,
lleno de recuerdos.
Las avenidas de tierra morena y
las tumbas todas blancas,
las tumbas todas blancas,
se palpaba el silencio,
f�cilmente se meditaba pensando en los muertos:
familiares o amigos, record�ndoles con cari�o.
El d�a de los difuntos era motivo para reunir a la familia ausente, saludar a los amigos
y volver a la casa satisfechos de haber cumplido
con la tradici�n como Dios manda.
Hoy el barullo de la m�sica
en el d�a de los santos ha ahuyentado
la tranquilidad, la paz sempiternamente
que los muertos se merecen.
Para las fiestas de Navidad y A�o Nuevo,
que de carreras d�bamos
cuando sonaban las doce, y no miento,
se formaba alborozo y alegr�a pegajosa
-unos felices, otros llorando a trav�s del abrazo
sincero, obligado o espont�neo-
A las doce de la noche
en Navidad y A�o Nuevo
los pitos trepidaban y anunciaban estridentes
el advenimiento del ni�o Jes�s
y la llegada del A�o Nuevo
trompeta de hierro apuntando al cielo estrellado,
el acontecimiento e imprim�an al ambiente
alegr�a y tristeza...........
Recuerdo, las escuelas nacionales
solo hab�a dos de primaria,
no ten�an nombre, �nicamente se dec�a:
Escuela de varones, escuela de ni�as....
Antes no hab�a pared de por medio,
nos separaba el cerco de postes y  alambre,
pie de ni�o y vara de clavel
y una pila grande con sus chorros
que juntos compart�amos en los recreos bullangueros,
no era problem�tico observar a las ni�as
todas lindas, estrellas ma�aneras,
jugando a la cuerda, a la pelota y
a los novios algunas veces.....

Mi Coatepeque, haz cambiado,
es l�gico, despu�s de tanto tiempo
todos hemos cambiado,
mas tu cielo, tus soles y estrellas,
tus vientos y lluvias, las tempestades
siguen iguales...

Y como esto es parte de mi vida,
continuo queri�ndote, estoy adherido a ti
hoy, eternamente........



Author Narciso Angulo Zepeda
Coleccion Estampas de Mi Pueblo
Publicado en la Revista Mi Coatepeque
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