| ESTAMPAS DE MI PUEBLO NARCISO ANGULO ZEPEDA VOLVER |
| Hoy despu�s de tantos a�os de ausencia volv� a recorrer tus calles...... Antes callecitas de piedra hab�an otras de tierra, actualmente casi todas adoquinadas. |
| Fui un extra�o ante tanta cara nueva caminando buscaba entre los nuevos habitantes un amigo, una persona, conocida, cosa dif�cil, es ubicar en el presente, cuarenta a�os bregando en otros ambientes de la patria... |
| Tu calle de la estaci�n, llena de luz, de mujeres y ni�os all� a lo lejos unos ancianos platicando cosas vanas que el tiempo entreteje de oro y plata. |
| Mi calle era una entrada al pueblo cuando el tren llegaba. Era expectante y hab�a que escuchar el bullicio que se armaba a las ocho de la ma�ana y cuatro de la tarde de todos los d�as. |
| Tu parque central, circulado de almendros con su copret�rito fuente, que cuando la iluminaban se miraba preciosa. |
| El verde jade de la natura bailaba de la mano con la luz solar y ambas se perd�an entre las matas de flores -mariposas de mil colores, que hac�an agradable la vida- |
| Tu mercado municipal, centro que origina encuentro de la gente trabajadora, ayer los j�venes de la platica ligera, hoy son viejos que recuerdan experiencias y se abrazan y se pierden presurosos entre la gente que a diario lo visita -ora j�venes, ora viejos- |
| Tu campito de f�tbol asentado sobre tierra centenaria a cuatro vientos abierto, plano inclinado apuntando hacia el sur, enjambre de patojos corretean por tu grama olvidando debido a alegr�a el hambre y la pobreza... |
| Al final de la tarde, p�jaros cruzando el firmamento, regresan a la casa cansados y sedientos donde siempre aguarda la familia salvadora. |
| Tu sal�n de baile antes de madera, ahora de metal, en su pista se luc�an las mujeres m�s bonitas, siempre bellas, hermosas flores, perfumadas, delicadas... Existen contigo Coatepeque, la fila indescriptible de novias y reinas que tu cuidad desde los l�mites de tu espacio. |
| El cementerio, callado, inerte, lleno de recuerdos. Las avenidas de tierra morena y las tumbas todas blancas, las tumbas todas blancas, se palpaba el silencio, f�cilmente se meditaba pensando en los muertos: familiares o amigos, record�ndoles con cari�o. |
| El d�a de los difuntos era motivo para reunir a la familia ausente, saludar a los amigos y volver a la casa satisfechos de haber cumplido con la tradici�n como Dios manda. |
| Hoy el barullo de la m�sica en el d�a de los santos ha ahuyentado la tranquilidad, la paz sempiternamente que los muertos se merecen. |
| Para las fiestas de Navidad y A�o Nuevo, que de carreras d�bamos cuando sonaban las doce, y no miento, se formaba alborozo y alegr�a pegajosa -unos felices, otros llorando a trav�s del abrazo sincero, obligado o espont�neo- |
| A las doce de la noche en Navidad y A�o Nuevo los pitos trepidaban y anunciaban estridentes el advenimiento del ni�o Jes�s y la llegada del A�o Nuevo trompeta de hierro apuntando al cielo estrellado, el acontecimiento e imprim�an al ambiente alegr�a y tristeza........... |
| Recuerdo, las escuelas nacionales solo hab�a dos de primaria, no ten�an nombre, �nicamente se dec�a: Escuela de varones, escuela de ni�as.... Antes no hab�a pared de por medio, nos separaba el cerco de postes y alambre, pie de ni�o y vara de clavel y una pila grande con sus chorros que juntos compart�amos en los recreos bullangueros, no era problem�tico observar a las ni�as todas lindas, estrellas ma�aneras, jugando a la cuerda, a la pelota y a los novios algunas veces..... Mi Coatepeque, haz cambiado, es l�gico, despu�s de tanto tiempo todos hemos cambiado, mas tu cielo, tus soles y estrellas, tus vientos y lluvias, las tempestades siguen iguales... Y como esto es parte de mi vida, continuo queri�ndote, estoy adherido a ti hoy, eternamente........ |
| Author Narciso Angulo Zepeda Coleccion Estampas de Mi Pueblo Publicado en la Revista Mi Coatepeque |