ARIETE  No. 10
EDITORIAL
ARIETE

INDICE

APECA

FERIA

HISTORIA

ariete celebra su edici�n N� 10 manifestando la cultura y el arte, la denuncia y el compromiso. Nacida en medio de una crisis estructural, convivimos con los fen�menos que surgieron de la misma.
En esta ocasi�n ariete le rinde homenaje a Quetzaltenango, que ahora es noticia, y no s�lo a nivel nacional sino internacional: �Festival Internacional de Poes�a Dos Pu�os en la tierra�, Grupo Emergente organiza festival de Cine, Met�fora invita a� as� podemos continuar con espacios culturales que han reabierto las ventanas al mundo de la
emperifollada, solemne, casi m�tica, Cuna de la Cultura, la Xelaj� de Otto Ren� Castillo.

La emigraci�n despide a nuestros hermanos. Los asentamientos en los barrios son un fen�meno m�s de la crisis. Suicidios, ineficiencia en la casa de gobierno, por falta de pan. Ni�os que se desvanecen de hambre en municipios del oriente del pa�s. La justicia le ha dado la espalda al pueblo, poco a poco �ste ir� tomando las riendas de la misma. La represi�n se manifiesta en una pol�tica de manos sucias, en donde el �nico
camino que se toma frente a la denuncia, es el de la violencia.

Se oye a lo lejos una tierna poes�a y tambi�n un dulce canto a la patria, en sus estrofas nos dice, que no bajemos los brazos, demostremos que juntos y de a poquito podemos reconstru�r nuestro pa�s, arrancando la hierba de ra�z para plantar semillas de esperanza. Como dice la canci�n: �..�Qui�n dijo que todo est� perdido?...�
LAS CALLES Y LOS D�AS.

PANTOMIMA DEMOCR�TICA                                                                            Jos� Barnoya. [email protected]

Como nacimos en �poca de dictadura, los de mi generaci�n no sab�amos nada de democracia hasta que en plena adolescencia lleg� la Revoluci�n del 44. Fue en esos a�os que empezamos a disfrutar de una democracia que dur� tan solo diez felices a�os en que nos atiborramos en las aulas del instituto y la universidad de ciencias, artes y cultura general, al mismo tiempo que ve�amos que en el pa�s reinaba una democracia efectiva y participativa.

Un movimiento espurio decapit� el proceso democr�tico instaur�ndose la represi�n y la regresi�n que dur� una larga noche de m�s de 30 a�os al cabo de la cu�l cre�mos que iba a llegar un nuevo amanecer democr�tico a mediados de los a�os 80; pues en 1985 fue nombrada una no bien representada Asamblea Constituyente que hizo una constituci�n a
la medida de los poderosos de siempre. Eso dio pie para que se instaurara una democracia electorera en donde compiten para los diferentes puestos p�blicos: el dinero, la mediocridad, el narcotr�fico y el cinismo.

Veo entonces hacia abajo y encuentro en nuestro hermoso inframundo al hombre que me dio el nombre, y le confieso: A Usted pap� le va a parecer raro que perturbe su prolongado descanso de m�s de 40 a�os, pero es que la tristeza, la ira y la desesperanza me est�n atosigando. La tristeza, al ver c�mo la impunidad se ha metido hasta en el �ltimo rinc�n; la ira, al darme cuenta que la indiferencia se ha escondido hasta debajo de mi cama; y la desesperanza, al comprobar que la desfachatez y el cinismo ondean en banderas y pancartas.

Usted pap� � lo digo con franqueza � no hubiera podido presentarse ahora para aspirar a un puesto p�blico, pues ni su nombre, ni su trayectoria, ni mucho menos su largo y honrado trajinar por esta vida, le llegan a las ejecutorias y realizaciones de muchos de los que en este momento se pelean con ambici�n desmedida por sentarse en una c�moda
poltrona presidencial o en una placentera curul parlamentaria. Usted pap� � a pesar de ser m�dico y cirujano � nunca envi� a nadie al otro mundo, y si lo hizo fue sin intenci�n y con un poco de anestesia. Salvo los cohetes que quem� para los cumplea�os y la Nochebuena, no quem� ranchos ni mucho menos aldeas. La �nica ametralladora que le vi terciada fue la que encendi� para el holgorio de Dolores. No tuvo reparos con el fisco, ni afront� procesos por defraudaci�n, ni mucho menos dio gavetazos en organismos judiciales, ni acept� d�divas de nadie. As� como pag� los vales por las enchiladas y los frijoles que degust� donde la Ni�a Chenta, as� tambi�n devolvi� los envases que le
prestaron en La Selecta.

Todos lo d�as y no s�lo en �poca de elecciones, saludaba sonriente a Tin el barbero; extend�a la mano amigable a Beto el de los tamales colorados, y abrazaba cari�oso a do�a Lina, la de los chilacayotes. Usted pap�, hubiera desentonado en esta pantomima.

Julio 20 de 2007
Julio Roberto Figueroa Tobar
Coatepeque
Yolanda B. de Aguilar
George W. Bush
(Mefist�feles Moderno)

Y el Mefist�feles
hecho hombre sigue
con sanguinolencia gobernando,
actuando y amenazando.
Su demencia y sed de sangre
no tiene fin,
hoy Irak, ayer Afganist�n,
ma�ana a saber quienes ser�n.
Ll�melo usted como quiera,
locura, paranoia, protervia,
el asunto es hacer feria
con la vida y la patria ajena,
esas patrias que enajena
y destruye con soberbia.
Esconde en nombre de la libertad
las m�s crueles intenciones,
y no le importa mentir en bastedad
con tal de que crezcan las ganancias,
en todas sus matanzas.
Sordo a los lamentos
de sus propios ciudadanos,
que ven con detrimento
la muerte absurda de sus hijos
por algo tan insano,
m�s sordo todav�a
a los llantos y sollozos
de tantos inocentes,
que s�lo son culpables en su mente
y as� merecen morir descuartizados.
Los se�ores de la guerra
con los se�ores del petr�leo,
saqueadores de la tierra,
ven hinchadas sus haciendas
porque estas marionetas
a las que tienen de las jetas
les obedecen ciegamente
con su sentir omnipotente.
Cruel entre los crueles,
cobarde como pocos,
mentiroso compulsivo,
te convierte en su enemigo
si te opones a sus males,
por eso �l con su cohorte
de seres infernales,
ponen en peligro
a la misma humanidad,
y si algo tengo claro
es que ellos representan
a la misma oscuridad
Este es un poema de amor, escrito por Yolanda B. de Aguilar a la memoria de Salom�n Figueroa Marroqu�n,   coatepecano distinguido.

Don Salom�n
Al Salom�n que yo conoc�
retrocedo en el tiempo y lo contemplo,
ese personaje salido de la vida
como el caballero hidalgo recto y
erguido.
�C�mo fue que hered� ese don de
justicia,
esa sabidur�a para caminar por la vida,
esa caballerosidad que lo distingu�a,
esa paz de los hombres de bien?
A veces veo sus ojos brillantes,
oigo su risa suave y tranquila,
pienso en sus palabras medidas,
recuerdo que el honor lo envolv�a.
�C�mo se puede a la vez
ser fuerte y sensible en el recorrido?
�C�mo fue que su barca no zozobr�
en los oc�anos de borrascas y
tormentas?
El no vino de un lejano lugar de La
Mancha,
teji� con hebras de oro los puentes de
su camino,
ese hombre que afront� con sabidur�a la
vida
llev� el merecido nombre de Salom�n, el
Rey.
Guatemaltequismos
� Alagran ya perdieron los de la selecci�n otra vez
� Alagran ya aburrieron esos candidatos
� Alagran ya no terminaron los anuncios
Obviamente el ALAGRAN es una deformaci�n de la frase;(perdonenme los susceptibles) a la
gran puta, por eso tambi�n combinamos el alagran con el chucha, as�:
� Alagran chucha no tengo internet
� Alagran chucha con mi jefe
� Alagran chucha ya me agarro la tarde
Pero el alagran no se acaba aqui, muta, es decir, un alagran o un alagran chucha se queda
corto en ocasiones y para demostrar que nos referimos a algo incre�blemente sorprendente,
sustituimos las A por U, o sea, ULUGRUN, ejemplo;
� Ulugrun asaltaron la tienda de la esquina
� Ulugrun se muri� el vecino
� Ulugrun secuestraron a la ni�a
Y si pensaban que esto se quedaba aqu�, se equivocaron, cuando algo es s�per incre�blemente
sorprendente, tambi�n decimos ULUGRUN pero sin expresar nada m�s y prologando la duraci�n
del sonido de las U, por ejemplo:
Hace dos d�as hubo un temblor(sismo) en Guatemala y fue bastante fuerte, entonces todos los
guatemaltecos que lo sintieron, pronunciaron algo as� como:
UUUULUUUUGRUUUUN
Y ahora si, eso es todo, hasta aqu� una lecci�n-recordatorio m�s de guatemaltequ�smos o
chapin�smos, como m�s les guste.
MUCHACHITA
Julio Roberto Figueroa Tobar (Coatepeque)
Muchachita de piel de concha n�car
de sonrisa de la m�s bella GIOCONDA,
de ojos misteriosos que resplandecen
sin parar,
encendiendo la ilusi�n m�s honda
en todo aqu�l que recibe su brillar.
Tu gracia de princesa misteriosa
me recuerda a las musas de Dar�o,
m�s bella que la m�s preciada joya,
m�s radiante que la m�s cercana
estrella.
Qui�n pudiera romper el escudo de tu
alma
para perder en tu coraz�n la calma,
quien pudiera en un beso arrebatado
abrir el camino para estar siempre a tu
lado.
Yo s� que alcanzar tu amor
m�s parece una locura,
pero si el hombre alcanz� ya
el otro lado de la luna
desvar�o pensando que logro tal fortuna.
�Ay muchachita!
M�s princesa que la mayor�a de ellas
juntas
�Ay mujer!
M�s reina que todas ellas juntas,
quiero confesarte que te veo
en las estrellas que titilan en la noche
y adivino tu presencia en el aire que
respiro,
de tal manera que en �xtasis suspiro
que contigo del amor hago derroche.
Foto borrosa con mochila (Al verano (creo) del 76)
Rodrigo P�rez Nieves
Con qu� ferocidad y a qu� hora importuna
salen mis veinte a�os de la fotograf�a
para exigirme cuentas
Digamos que soy yo y lo sigo siendo
que la edad es materia de la mente y
evocar, el verbo que me queda.
Digamos que la piel es a�n la misma
menos el�stica en las partes que interesan
que el pelo ya no se lleva as� de largo
y la alopecia es una parte de mi herencia
Digamos que la foto que me asalta
cuando revuelvo papeles y carpetas
tiene el valor de guardarme ese recuerdo
y la malicia de se�alar lo que me falta.
Pero es mi foto
y soy yo perdido en la carretera al puerto
con la mochila al hombro
y ese sombrero ladeado que olvid� en cualquier
naufragio
Llevo sandalias
un vaquero remendado
el pelo largo
la misma barba- al menos algo queda
el mismo desconcierto entusiasmado
dos o tres tallas menos
No recuerdo qui�n me sac� la foto
junto a un letrero indicador hoy ilegible
me niego a interrogar a la memoria
sobre aquella que mis dedos olvidaron
Pero me intriga el embrujo borroneado
y la certeza de saber ad�nde iba
aqu�l verano hace treinta a�os o m�s
mochila al hombro camino por delante
� voy todav�a.


FESTIVAL DE POES�A EN XELA
Rodrigo P�rez Nieves
Recib� un mail de 7 p�rrafos
Para invitarme a leer mis poemas
En el pr�ximo festival de poes�a
Que organizan los letrados, los cultos
Habr� comida, habitaci�n y guaro
Habr� cupo para poetas y poetisas
Los invitados deben llevar sus versos
sus tristezas, desamores y esperanzas
Habr� un acto de inauguraci�n
Con el secretario de cultura de �tu muni�
Y un espect�culo de m�sica
Con el grupo los cuatro del siguan
Habr� mujeres guapas y uno que otro maric�n,
chafarotes, ni�os poetas y p�blico general
Habr� m�s poetas que p�blico general
Estar�n los directores de las universidades
que no saben ni mierda de poes�a
y prestan el recinto para lavar su ignorancia
Habr� poetas de los setentas �como vos y como yo-
Un taller de versos ser� obligatorio
mi nombre aparecer� en los peri�dicos
Y en el programa oficial el del alcalde
Cama, comida caliente
Y bebida hasta que decidan los mecenas
Durante todo un fin de semana
La oferta sacudir�a al mismo Shakespeare
... o levantar�a de su tumba a Otto Ren�
quien nos mandar�a a comer mierda / por
mancillar la poes�a�
Primero ciclo
Romance de Mujer
Yolanda B. de Aguilar.
Cu�l perla blanca que brilla
ba�ada por la espuma de mar
toma vida en lo tibio del sol
se conjuga con notas de armon�a
y sin temor abre alas a la vida.
La mece el oleaje
la acaricia el viento
el vaiv�n de las aguas al duerme
y cuando se asoma la luna
directo a besarla viene.
Da los primeros pasos
deja sus huellas sobre alfombra
suave
tejida con p�talos de jacaranda
y acurrucada sobre amores
crece entre aromas de durazno en
flor.
�Cu�ndo fue que creci�?
�Por qu� se asoma a la vida con
tanto candor?
�Por qu� llega el viento como
estampida?
�Por qu� en la calma de la vida,
tiembla?
�Por qu� la vida se disfraza de amor?
Es el cuento mil veces contado
es el tiempo mil veces vivido
es el invierno que llega aterido
es la vida que marca el camino
es el amor con disfraz de pasi�n.
No queda nada despu�s del invierno
se seca la sal de las l�grimas
se arrastran las �ltimas estrellas de
mar
en tumultuoso torbellino de arena
que en avalancha al oc�ano va.
No quedan m�s sonidos en el viento
es estertor del coraz�n se oye lejano
el ritmo de vida lentamente fallece
la pasi�n se envuelve y se convierte
en espuma
es el amor que vuelve a dormir en la
perla del mar.
Rita de Buezo

Noche sin luna

Lobo que amenaza
con mirada de inquisidor
Sed de furia implacable
como bestia en celo
desgarrando un list�n rojo
sobre su vientre carcomido
Con los dedos quita la escarcha
que su cuerpo envilecido escupe
sobre el recuerdo
que anclado a su pecho va
Hojas que sangran
y se mutilan
Viejos senderos al borde de un
abismo
haciendo un ritual
que por las noches se desvanece
tras una sangrienta melod�a
bailando al comp�s de las siete velas
Acerico: Es una palabra tierna, dulce, un acerico es el lugar donde se pueden clavar todos los sue�os y
deseos por muy peque�os que estos sean
Marvin Garc�a
Xela

Para alcanzar un sue�o
Se tiene que hacer fila y esperar
los nombres se remplazan por aburridos
n�meros

As� comienza la vida que se sue�a
antes del cart�n
Nuevo, ajeno, extra�o
sentado y tomar nota
tu mente vale lo que ellos digan
lo que te piden ser
antes de que recarguen,
un mal gesto a tu
cuenta

�nter ciclo
Pasado el momento
Todo parece tener calma
Intranquilos son los d�as
Las notas, son s�ntomas de nuestra
mediocridad
Aqu� todos hacemos silencio
-sentado se ve mejor-
Se levanta la mano para decir: no hay
preguntas, sue�os, nada�
La mejor duda
Seguro es, la que no se responde
La que se pierde
La que se olvida

Segundo Ciclo
De paso y esperamos a que alguien nos
ayude
Hay que reponer las horas
muertas,
Abrir el paso
colocar las ideas en el
piso
Y es prudente
La factura con recargos sobre el pecho
y seguir esperando
----
Los dibujos muestran
verdades guardadas
El amarillo brinca de la pantalla gris
Y coloca el revolver tras las nubes
La costumbre de estar con los de
siempre
Sentados donde siempre
esperar una tonta reacci�n al final del
capitulo
y ella sigue sin hablar
all� nosotros
imaginado palabras
all� nosotros
perdidos,
resignados
condenados esperar
por si alguien nos observa
all� nosotros
damos lastima
all� nosotros
con nuestro poco lenguaje
a salir del paso con los textos
aqu� el mundo
aqu� ustedes
siempre ustedes
La casa sigue estando sola
Vac�a
Apagada como las ciudades sin nombre
La casa sigue sin luz
Sin espacios para vibrar
Esperando una peque�a se�al de amor
De compasi�n
La casa sigue sin voces
Sin cantos que pinten las paredes
Sin ventanas que cuenten ma�anas
menos solitarios
La casa sigue en la misma calle
Donde la dejaron
No se mueve, camina, pero no se mueve
La casa tiembla de susto
Vibra de recuerdos
La casa no es hogar
Es infierno, golpe, cicatriz
Pero no es hogar

II
La calle no conduce a ning�n lugar
Es solo un corredor h�medo
Un caminito rodeado de espantos
Un espejo con adornos viejos
En la orilla
Dos sombras
Sacuden el polvo con sus pies
Borrando sin piedad
La vida de nadie
La calle es un buen lugar para creer en
las palabras

III
La fe rota
las horas contadas
detener la luz con los dedos
la aparente calma del silencio
es una manera de crecer
Caminar con un perro a la
par .
Es
un
acto
de fe
Acerico
El retrato

JRenato Buezo P�rez

En ese momento repentino cuando apagaba el monitor, volte� hac�a la fotograf�a.
Escuch� el sonido de la m�quina y�ndose como si de verdad estuviera implorando.

Juntas las manos fue despoj�ndolas de alhajas y tensiones, tambi�n se quit� el reloj pero
no vio la hora. En la fotograf�a, recostadas en una farola, la camisa a cuadros y la
peque�a redondez de la barriga en la plaza Abril, sosten�an toda la vida. �Eran buenos
tiempos�, pens�.

Le gustaba ver en el retrato como cambiaba de formas la sonrisa
protuberante. �A veces siento como si se carcajeara �dijo �claro, s�lo son recuerdos.�
Se acerc� al aparador y de puntillas tom� la fotograf�a. El agua empez� a bullir en la
cocina. Quiso llegar a la habitaci�n de al lado llevando apretujado contra el pecho al
cuadro, pero se qued� en la entrada, temblando.

La puerta era negra, la cama a�n
desordenada, en ambos lados las mesitas luc�an fotograf�as donde estaban juntos. El
sonido de sus l�grimas se mezcl� con el del agua que bull�a desapareciendo en la nube
h�meda que bajaba desde las esquinas de los recovecos todas las noches. Triste, su
cuerpo se desliz� por la pared amarilla donde hab�a un colgador de llaves en forma de
b�ho. Sostuvo el retrato sobre las piernas recogidas, mientras, las �ltimas gotas aisladas
en la olla ped�an clemencia en un solo grito. Con l�quidos viscosos sobre los labios y
l�grimas derramadas en el rostro, puso la frente desesperada sobre el vidrio g�lido,
creyendo que la pon�a sobre la frente sonriente y est�tica del retrato.

Imagin� que sus manos despojadas se met�an sin tapujos entre las manos del retrato, y apret� fuerte.   �Son como antes �esta vez lo pens� �grandes y tibias.� Sac� la derecha. Los ojos
ca�dos, como mirando las botas oscuras en la fotograf�a. Recorri� el rostro con la punta
temblorosa del �ndice.

El cuello le pareci� m�s suave, detuvo el dedo en el tercer bot�n de la camisa y lo desabroch�, as� continu� hasta el �ltimo. Hizo lo mismo con la suya, despu�s meti� la derecha entre su abultado pecho desnudo. La izquierda solt� las manos del retrato para meterse dentro del claro que dejaban los extremos de la camisa a
cuadros. Un poco m�s arriba sinti� los latidos. �Ojal�, fuera cierto�, suspir�, sacando la
argolla dorada de la bolsa de la camisa.

La coloc� entre el cuadro y sus respiraciones.
Despu�s de verla unos minutos dej� libre la izquierda, y �sta fue acerc�ndose con el
anular extendido, como el primer d�a de matrimonio, cuando a �l mataron a tiros en una
esquina de la calle Mart�.
Suyo es el reino

C�sar Escalante

Suyo es el reino de Hastabajo,
suya es la boca del Hambre,
suyos son los ojos de la Droga,
suya es la piel de la Miseria,
suyos son los huesos del Fr�o,
suyo es el cuerpo de Nada,
suya es la sombra de Todo,
suyo es el nombre Soledad.

A sus a�os, la Aventura es la inercia de la Supervivencia. Sobrevivir para el
hambre; para la droga, el fr�o y la miseria; para nada y para todo; para la soledad.

En el vaho de su reino de ultracalle, los espectros flotan imitando el estado b�sico
de la felicidad. Discuten premisas para el desarrollo, con esa sangre de nopal fresa que
mana de sus bolsillos como bocas expertas en la elegancia de los helipuertos.

Intercambian recetas de as�pticos manjares, dietas para el culto al �dolo del vientre
plano. Proclaman el candor de la psicodelia y el estar el esp�ritu de su Raza como agua
para chocolate frente el mercado de los sue�os. Les indigna la fricci�n ind�gena en el
sistema de la Cruz y la Espada, escudo con flores de zarzuela, id�nea protecci�n para
mujeres y ni�os que son apaleados en n�huatl. Condenan la violencia terrorista contra
Si�n y, al margen, declaman el chiste del jud�o que se suicid� de hambre para abaratar el
precio de su muerte. Se alarman por la jungla negra que cubre, bestial quiste, el seno de
la urbe y aplauden la excelencia barroca en la vig�simo-novena parte de �Masacre en la
ciudad sangrienta�. Rom�nticas de tetas anor�xicas, tal vez desean el an�nimo abrazo
de m�sculos sudorosos; galanes Summa Cum Laude en mercadeo, quiz�s cazadores
furtivos de cet�ceos del mar negro. Espectros, nobles espectros, para rogarles el don de
un milagro, de la misericordia. Espectros, pinches espectros, para robarles el num�rico
cr�dito, la engarzada autoestima.
Pero, no ahora.

All�, oscuro, arrimado a la pared, no est� al acecho. No devoran sus ojos la cena de
los comensales de piedra. Solo (hipocor�stico y modo) busca un �ngulo propicio, con todo
el cuidado para no ofender las blandas lentes hipnotizadas tambi�n por la sierpe
electr�nica.

As� est�, con una gota m�s de dolor flagelando su vientre, con una angustia
adicional que no repara en su hambre y su droga, en su miseria y su fr�o, en su nada y
su todo, en su soledad.
Ah� y as�, porque hay colores (colores que ignoran su existencia: su rostro y sus
ojos, su piel y sus huesos, su cuerpo con su sombra, su nombre) que hoy resuenan con
la vibraci�n de neuronas sobrevivientes cuando parece extinguirse, para ellos, el fuego
del Mundial.

Por un instante ser�n los colores de su reino.
Suyo es el reino...
Poemas

H�ctor Rodas Andrade (Xela)

El poema letrado
Un poema que se encontraba en una antolog�a de literatura universal
acostumbraba infiltrarse entre las dem�s p�ginas mientras el libro permanec�a
cerrado. Era de esa forma como saciaba su avidez por la lectura. Estos continuos
viajes alimentaron su creatividad y su imaginaci�n, cosa que demostraba cuando
al ser le�do contaba a cada quien algo distinto.
El canto del resplandor
Hoy me enamor� intensamente
de la vida
tom�ndola por la cintura
salimos a caminar durante el d�a
ya a solas los dos
perd� toda ingenuidad
entre sus brazos
Acarici� su resplandor tiernamente
su piel brill� en mi cuerpo
como una espada incendiaria
Me refresqu� en su sombra
como al pie de un �rbol
Tom� en sus manos el pulso
del viento
Beb� de su boca la plenitud
de su sentido
y lentamente
por debajo de su blusa
haciendo m�a su hermosura
sent� en su pecho arder su coraz�n
como un p�jaro de fuego
Careoto
Luna de Xelaj�
la claridad estalla
en la niebla
�������.
Otto Ren�
Ecos de tu voz
atraviesan el aire
de mi libertad
���������
Este malpa�s canta
y sigue en el alma
buscando soledades
que le sobran
�����.
Se incendi� mi casa:
ahora nada me obstruye
la visi�n de la luna
���������.
� dos oto�os
Yo que me voy,
y t� que te quedas
���������.
Un trueno impreciso turba mi coraz�n
Tiemblo de emoci�n
Me inclino para escucharlo
es el ruido de tu moto
�����������
Utop�a por jugar
El pueblo ver� la luz
Si fenosa no falla
�������
La revoluci�n
es para las �lites
no para ratas
����..
Por qu� la grulla
esconde la otra pata?
Es �el elegido�!


Fest�n de sentimientos grises

Luc�a Sa-Figueroa
I
Caminando van los �tomos
de tu presencia marchita,
de tu olor a hojas de oto�o
de tu voz que no recuerdo.
Tan amiga soy de la agon�a
desde que el mar nos esconde
secretos me cuenta la soledad
nos hacemos tanta compa��a!
II
Lloro por vocaci�n,
r�o por no llorar,
te espero por costumbre
te amo porque s�.
Me pierdo por encontrarme
y vuelvo a llorar
que regreses imploro
porque ya no s� que m�s implorar.
Lloro porque por algo he de llorar.
III
D�jame saber que hay en tus ojos
cuando ya no hay miradas
ahora que extra�o tanto tu ausencia
y tu presencia sabe amarga.
D�jame saber que hago con las caricias
da�adas
con los besos rancios llenos de olvido
d�jame saber que hago con las palabras
absurdas
�Les falto peso? �les falto amor? �qu� les
falto?
si nacieron de la nada, vol�tiles
prematuras y murieron a falta de calor
d�jame saber como calmo esta pena
inmensa
de no saber en donde se entierran las
palabras
�En d�nde yacen sus cuerpos quebrados?
�en qu� tumba las lloro?
�en tu boca que las carga muertas
o en tus ojos que ya no tienen miradas?.
IV
Me he propuesto no escribir m�s de cuanto
te extra�o,
me he propuesto tallar en papel el color de la
voz,
la voz del ave que me visit� hoy durante el
alba
me he propuesto hablar de la luna, que hoy
esta muy alta.
Me he propuesto entregarme a las flores del
campo, aquellas que se ba�an de fragancias,
a la brisa del mar que se deja acompa�ar de
misterios
a las verdades discretas de los tiempos.
Si la dichosa voz del ave no pareciera el eco
de tus susurros
si el esplendor de la luna no fuese el reflejo
de tus ojos
si el aroma de las flores no fuera el fulgor de
la miel que destilas
si la brisa del mar no fuera tan indiscreto y te
dejara en el recuerdo...
Qu� f�cil hubiese sido no escribir de lo
mucho que te extra�o!
V
El viento sopl� hoy contra mi cabello
me asegur� que no fuera contra tu recuerdo.
La lluvia se derram� sobre mi cuerpo
evit� que lavara tus huellas peregrinas.
El sol me bes� cuanto quiso
lo permit� para obsequiarte un poco de celos.
La luna se dejo ver hoy m�s temprano
le ped� un deseo (con tu nombre y apellido)
Me inclin� en el arrollo de sentimientos,
en las bondades inciertas llenas de cenizas
en los besos coagulados en el recuerdo,
en las llanuras de los espejos detr�s de mis
ojos.
Te encontr� apilado en un c�mulo de
antig�edades,
te present� en todo (te invent�)
le vend� mis ansiedades a la nostalgia
te escond� en los manglares de mis figuras.
Le supliqu� al viento que te llevara un
susurro
y al sol que lo multiplicara en calidez,
quise que la lluvia te inundara de besos
y a la luna le ped� el mismo deseo una y otra
vez.
Agnosia

Jos� Donayre (Peruano)

Tras cargar dolorosamente sus huesos hasta el fin, despu�s de rendirse ante la
insistente atrofia de no pocos �rganos, cay� muerto frente a la gran piedra que se�alaba el t�rmino oeste de la ciudad. Cientos de transe�ntes lo vieron, durante d�as, descomponerse hasta ser caldo de cultivo para existencias repugnantes. Entre la inmundicia y la fetidez de los restos, empez� a asomar la osamenta y la leyenda acerca de sus bondades para aliviar ciertas penas del alma. Horas despu�s de que se recogiera la �ltima fracci�n de reliquia, un sismo movi� la inmensa mole de granito hacia el lugar en el que se hubo de derrumbar el despreciado errante.

Conforme los despojos empezaron a curar insomnios, delirios, epilepsias, tercianas, lepras blancas y posesiones diab�licas, fue creciendo el n�mero de peregrinos que dejaba ofrendas y hac�a abluciones, entre sahumerios, ensalmos, rezos y promesas. Un artista, por encargo de un poderoso comerciante, rescat� la forma que conten�a el gran bloque: un macizo y sereno rostro que parec�a nacer de las fuerzas del subsuelo. Los otrora ni�os que presenciaran el malogramiento del errante, entonces ya viejos carcamales, dieron fe de la semejanza
entre el recuerdo que apenas asomaba y la p�trea faz �ante el reclamo de las
autoridades, que encontraban un sacr�lego parecido con los rasgos del ostentoso
mercader�. Tras la muerte del �ltimo testigo, un rapsoda y sus ep�gonos recogieron las ense�anzas del maestro que, de acuerdo con los habitantes del monasterio aleda�o, se hallaba bajo el bloque esculpido.

Tras las guerras intestinas por el gobierno de esta sant�sima casa consagrada al legendario profeta, un iconoclasta parti� la l�pida y corrobor� la verdad de la hasta entonces cuestionada Escritura: el cuerpo glorioso no estaba, pues hab�a ascendido para regocijar a los herederos de la indolencia.

TOCANDO FONDO

Julio Figueroa Robles
Coatepeque.

Como sacada de una pel�cula de acci�n
al m�s puro estilo de Quentin Tharantino y
Kevin Walker
un poco m�s fr�a y sangrienta
pareciera ser la historia que estamos
escribiendo los Guatemaltecos,
�y es que no puede ser!
�En qu� estamos pensando?
�En qu� nos hemos convertido? y
no quiero pensar en que terminaremos sino
hacemos algo.
Si la deshumanizaci�n se ha convertido en
virus y
cada d�a se propaga m�s,
la descomposici�n del humano ha llegado a
l�mites qu�
ni Julio Verne imagin�,
el que no se adapta y rechaza este mal que
nos condena
ponen en sus manos el pasaje de la muerte
�y como no! si la vida ya no vale nada,
al menos para algunos que solo le dan el
valor de una bala.
Esta tan corrompida la sociedad
que ya hasta ser gangster se mira bien,
que las mafias ahora se visten de diputados,
ministros, alcaldes y dem�s,
buscando la inmunidad y abrir sus fronteras,
todav�a pretenden ser admirados y
respetados,
cuando se han servido de nosotros �el
pueblo�,
para alcanzar sus metas personales
a costa del caos, la zozobra, la violencia, la
corrupci�n y la sangre.
�Si! Llora sangre mi Guatemala
brotan sus l�grimas en cada calle, avenida,
camino o vereda de mi tierra,
pareciera no encontrar consuelo y
cada d�a llora m�s,,
no somos ajenos a este mal
ya que todos tenemos una cruz que cargar,
hemos vivido en carne propia la opresi�n y
coacci�n del Gobierno y
ahora el martirio de una sociedad civil sin ley,
donde cualquiera hace lo que se le da la gana,
que la honorabilidad, el respeto y la
cordialidad son quimeras,
donde el fin justifica los medios y
el chantaje, corrupci�n, homicidios,
secuestros, violaciones son el pan de cada
d�a.
Sin estar en guerra nos estamos matando
�y para que me pregunto?
�y para que les pregunto?
�qu� puede valer m�s que la vida misma?
a veces puede ser deprimente estar en este
escenario,
otras veces triste, otras insoportable y
otras motivante cuando ves que hay personas
como t�,
dispuestas a sacrificarse por el cambio,
estoy en contra de la mentira, la traici�n,
el odio, el rencor, la hipocres�a, la ambici�n y
la codicia,
as� como del resto de los pecados capitales,
por eso no trato de quedar bien con nadie.
Simplemente soy�
y quiero que me dejen ser� y estar,
ser feliz y vivir,
siempre apegado a las reglas del juego de la
vida honesta,
porque quiero paz,
unidad, respeto, armon�a, trabajo
y la conciencia tranquila,
de saber que no fui solo un ave de paso.
me dirijo al Tigre un d�a lluvioso
Roxana Cris�logo

Argentina

mis botas mojadas
mis anteojos nublados
oigo m�s de lo que deber�a
escuchar
una ma�ana cualquiera
en el tren
el inusitado ofrecimiento
de cantar
el desemplumado oficio de contar
aunque todos r�an
y sea demasiado temprano
para desocupar las estrellas
y en mi cerebro siga danzando
el polvo blanco de la noche
que aconteci�
abro y destruyo
el libreto que hice de mis palabras
y me acomodo en la levadura del
pan
y a�oro el sexo que tantos
sudores dejan
titilar como granitos de nieve
en mi piel
me sumerjo en su solemnidad
de s�banas
vendedores �digo�
perdedores �dicen�
veo m�s de lo que
corrientemente un ser humano
podr�a presenciar
una ma�ana cualquiera
dirigi�ndose al Tigre
una telara�a de cables
una intromisi�n de formas
no m�s pensamiento
ni ilusi�n
que
una ciudad que detiene la lluvia
unas muchachas
con pinta de italianas
que arrastran r�pidamente sus
bicicletas
al tren
para no mojarse
el graznido del acorde�n
que el agua diluye
en un ofrecimiento
m�s
que se impregna en las ventanas
como una medida de fuerza
�c�mo deshacerme
de esta extra�a intromisi�n
mientras arrugo con el peri�dico
otra conversaci�n anodina?
una ciudad
que se esfuerza por invisibilizar
la lluvia
estas est�pidas tarjetitas
que sin querer recibo
de una ciega
que su lazarillo empuja
hacia mis manos
viajo consciente
de que nada conseguir� aclarar
a pesar de la lluvia
sabiendo que no me quedar�n
fuerzas
para tomar un bote
e internarme en el Tigre
ni me interesar�
por alguno de esos
curiosos nombres alemanes
ni mucho menos comer�
salchichas
ni beber� cerveza
viajo sin dejar que el silencio
influya
que fluyan los �rboles
abandonarse
a f l o r a r
El muerto m�s feliz del mundo

Jorge Mario P�rez Guzm�n
Existi� hace mucho tiempo, en un pa�s rodeado de costas donde sol�an atracar las abuelas rojas, un hombre, que mas que hombre, era isla.
Definitivamente no era un hombre com�n, como vos o como yo. Su vida transcurri� entre altares de jungla y sue�os en la Plaza Roja. Luego esos altares cayeron lenta y dolorosamente, hasta convertirse en lo que ser�a su vida: una lucha incesante, de frente y mirando a los ojos a la gran bestia que siempre pretendi� dominar lo que nunca pudo.

Era un hombre como pocos, ya que era muchos hombres y mujeres al mismo tiempo.   Al morir glorioso, una tarde calurosa al sur de su vida, �l no muri�, ya que todo un pueblo   sigui� vivo en la memoria perpetua de la isla. �l no fue un muerto triste, fue el muerto m�s feliz del mundo, ya que su vida sigui� por siempre...

Miro a trav�s de la ventana, observo los �rboles que corren aprisa
A lo largo del tiempo, de la saciedad.
Observar esos �rboles, monta�as, personas, casas y estrellas es como verlos muertos, muy ajenos bien muertos.
Es como ver por televisi�n. Como atravesar las calles de Dili en una Land Rover del a�o m�s reciente viendo al otro lado
ni�os muriendo de hambre.

Es como intentar atravesar el vidrio a tu pasado y tan solo tocar lo fr�o de tu imagen que revuelve el est�mago del presente hasta provocar nauseas y v�mitos de sangre.

Es todo Existi� hace mucho tiempo, en un pa�s rodeado de costas donde sol�an atracar las abuelas rojas, un hombre, que mas que hombre, era isla.
Definitivamente no era un hombre com�n, como vos o como yo. Su vida transcurri� entre altares de jungla y sue�os en la Plaza Roja. Luego esos altares cayeron lenta y dolorosamente, hasta convertirse en lo que ser�a su vida: una lucha incesante, de frente y mirando a los ojos a la gran bestia que siempre pretendi� dominar lo que nunca pudo.
Era un hombre como pocos, ya que era muchos hombres y mujeres al mismo tiempo.
Al morir glorioso, una tarde calurosa al sur de su vida, �l no muri�, ya que todo un pueblo sigui� vivo en la memoria perpetua de la isla. �l no fue un muerto triste, fue el muerto m�s feliz del mundo, ya que su vida sigui� por siempre...

Miro a trav�s de la ventana, observo los �rboles que corren aprisa   A lo largo del tiempo, de la saciedad.
Observar esos �rboles, monta�as, personas, casas y estrellas es como verlos muertos, muy ajenos bien muertos.
Es como ver por televisi�n. Como atravesar las calles de Dili en una Land Rover del a�o m�s reciente viendo al otro lado ni�os muriendo de hambre.
Es como intentar atravesar el vidrio a tu pasado y tan solo tocar lo fr�o de tu imagen que revuelve el est�mago del presente hasta provocar nauseas y v�mitos de sangre.

Es todo eso y mas, o simplemente eso y nada mas.
No s� realmente lo que sea talvez simplemente una fusi�n de arena
sil�cea con potasa que no me deja ir al otro lado mientras miro tranquilo el paisaje. a resignaci�n es un suicidio cotidiano (Honor� de Balzac)


Jorge P�rez Guzm�n
Creo aun sobrevivir bajo esta lluvia en Agosto que extrae las l�grimas para que se mezclen con la lluvia.

Dif�cilmente estoy presente aqu�: estoy en muchos lugares, en muchos pasados y en muchas palabras tuyas.

Lucho porque as� suceda; porque estos d�as que pas� contigo sean eternos en nuestras memorias y tan reales como las luci�rnagas de media noche.

Lucho por no morir diariamente Por no sobrevivir en un mundo inerte.
Por construir un mundo propio, Habitado por tu presencia y la m�a.
Pero no hago nada aqu�, So�ando frente al ordenador. Necesito respirar el aire de tu respiro Y tocar lentamente tu existencia.
Distances et absence

DINA BELLRHAM, ECUADOR

Cada noche mis falanges paren
circunferencias
y apenas son ba�les repletos de
viruta est�riles de roces...
vestigios atmosf�ricos...
No me dejes sin ti...
Le tengo miedo a las horas
brunas y los monstruos conspiran
l�grimas por debajo de mi catre...
ascienden a mi �nfora de alas mascullen su rosario de blasfemias

y me atav�an de ausencias (tus ausencias)
�se me r�en!
mientras rasgu�an mi halo de
besos mientras fragmento tu miga de
relojes mientras descubro que las
alevillas han sido �lceras hambrientas.
No te marches temprano.

Qu�date.
T�, mi alabarda de ocasos
�ven mutila los monstruos!
y nutre pronto las grietas
las manos   las noches    la boca
los d�as...
y no me dejes nunca...   demasiado suplicio
esta �nsula de insomnios,   esta distancia, este dolor.
Cada noche mis falanges paren   circunferencias...
Y nosotros... prism�ticos
h�litos...    asfixi�ndonos de im�genes.
Insomnio y Desvar�o

DINA BELLRHAM, ECUADOR

Como buen lector noct�mbulo he andado volando incertidumbres en el corto espacio donde el silencio deja de ser un sue�o y me envuelve engre�do en su cobija de se�ales...
Y la maldita cabeza se torna quebradiza y lipot�nica �seguro es esa ausencia absurda de vitaminas� pero poco me importa caerme en este momento
porque no hay nada m�s lindo que estar mudo y procurar escuchar a mis fantasmas y de los que est�n dormidos...

ah! ya quisiera yo estar en esa cama libre de conciencia (o talvez no)
no sea que me acostumbre y la nariz se me refine y de a poco no pueda oler un buen pastel de chocolate caliente o fr�o... da lo mismo, como muerte o libertad para ser comparativa

Esta madrugada es distinta a todas... a�n las sinapsis me evocan intrigas...
ya me he fumado algunos litros de agua, porque ya no fumo
�aunque hidropismo no es lo mismo que pintar figuras de humo�
pues ni modo� a veces cortamos plagas queridas por ese insomnio de besos
porque el amor es cosa seria� tan seria como esta soledad de ciclos, y gracias a que siempre fui rom�ntica (a excesos que espantaba) hoy tengo mi �nfora de ara�as y mi mujer recargada un tanto reprimida tanto, tanto que murmullo con seres inanimados y les hago actuar a la fuerza y coloco en sus no-rostros, m�scaras de bocas para no olvidarme ese movimiento esferoidal y violento abrazado de humedad, ah! nada como eso! ..Otra vez la cefalea� ya todo se vuelve pegajosamente vicioso, la emoci�n me silba�
entonces es mejor paralizar la pluma y unirme al mundo de los ojos cosidos�
acariciar fragmentos de antiguos vuelos que se quedan en la almohada�
e irme� ser aquella pseudo-muerta que no est� contigo
�siempre he sido d�bil y algo triste� ya no es culpa terminar nombr�ndote,
no soy de palo, el hueso es hueso� yo soy t� conmigo�
Addendum
Quetzaltenango no en vano se le ha llamado �La Cuna de la Cultura� y varias
generaciones han hecho honor al apelativo, creando arte en sus diferentes
manifestaciones: pintura, m�sica, folcklore, poes�a, teatro y literatura en general. Xela es cuna de excelentes literatos, probablemente m�s conocidos en el arte de la poes�a, pero
as� tambi�n los hay historiadores, cuentistas y novelistas y escritores que se han
encargado de mantener vivas las tradiciones de la ciudad y de esta regi�n del pa�s, tal es el caso de algunos de los miembros del grupo de escritores �Los Quijotes�. Son varios los escritores que han gozado de �xito al publicar sus obras, aunque creo que es necesario mencionar que no han contado con el apoyo de editoriales o instituciones para tal fin, por lo que han tenido que hacerlo por y con sus propios medios. No fue hasta recientemente cuando la Tipograf�a Nacional de Guatemala publicara una antolog�a de poes�a de H�ctor Rodas Andrade, que por cierto re�ne gran parte de su madurez po�tica
a lo largo de su carrera profesional. H�ctor Rodas Andrade ha incursionado igualmente en la rama de cuento, su trabajo se inclinan m�s a la poes�a, y muy especialmente a su trabajo en Amorosidades y Canto Amatorio. El Ministerio de Cultura y Deportes, a trav�s de su editorial �Cultura� reci�n public� una antolog�a de la obra de Robin Rossell: �La �ltima Tarde del Milenio�. . Otro grupo de escritores poetas que ha dado de que hablar, es el grupo juvenil Ritual, el Grupo Met�fora, el Movimiento Emergente que en su corta carrera ha organizado dos festivales de cine, de poes�a, conversatorios y de sus filas ha salido escritores que colaboran en Ariete. Hablar de Quetzaltenango, es hablar del gran poeta revolucionario Otto Ren� Castillo, quien desde el exilio publicara la mayor�
a de sus libros, canto a la libertad, al amor, a la ternura, a la patria y al exilio.
Su libro m�s famoso y que recopila lo mejor de su obra: Informe de una Injusticia.

Otros artistas que merecen menci�n son: Paco P�rez, Werner Ovalle L�pez, Domingo Betancourt, Jes�s Castillo, El Doctor Carlos L�pez, poeta laureado y cuentista, El Lic. Oscar Soto, historiador, Francisco Cajas Ovando, Cronista e historiador, por mencionar a algunos.
Niebla en Cantel
( Rodrigo P�rez Nieves Xela)
Hijo...hoy no llueve
Hoy hace mas fr�o que ayer   y la niebla se mete por los bolsillos
como queriendo quedarse  para diversi�n de un ni�o
Hoy hace mas viento y menos aire  Menos alma menos en qui�n creer
Veo a tu hermano espantando a las  gallinas  Ya dormidas tranquilas y confiadas
Pero s�lo es una travesura de tu  hermano  Que quiere por un instante  sentirse dios
A�os atr�s otros irrumpieron en el gallinero,  A golpes, a gritos, a culatazos, a insultos,
No fue un juego esa vez Se llevaron al padre, Y la madre y a la hija y al hermano
...y empez�
La zozobra sin nombre de la mutilaci�n: El trabajo tenebroso de los que juegan a
ser Dios. Hoy es un buen d�a para desaparecer hacia adentro
Volverse nada, volverse todo, volverse  canci�n,
Y gritar siglos de muerte  Sentir la niebla en la vac�a copa de los
pinos  La cifra del silencio...de muchas muertes
Hijo
Hoy no llueve...hay niebla en mi alma
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