ELISEO PEREZ LOPEZ
Lugar de nacimiento Hacienda El Recuerdo, Aldea las Palmas, Coatepeque. . Fecha de nacimiento 21 de Junio de 1937.
Falleci� en su querida Ciudad de Las Gardenias Diciembre 2003

Peri�dicos para los que  escribi�: Prensa Libre, Diario el Grafico y Peri�dico Presencia de San Marcos.  Revistas para las que ha escrito: Zaculeu, Xelaju y Mi Coatepeque.

Sus obras
APECA

INDICE

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COMUNICACION


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REGIONAL
CANTARES A MI COATEPEQUE
CANTARES A MI COATEPEQUE
                    - I -

Siempre alegre y bullanguero en
en mi pueblo querido,
entre todos el primero
es de Dios el escogido.

Orgullo es de mi pa�s
porque siempre va adelante,
el ganado y el ma�z
dan riqueza y lo hacen grande.

Es mi pueblo pues hermoso
es pujante y poderoso
es de todos el primero.

Es lugar de cosas bellas
tierra de sol y de estrellas
el m�s hermoso lucero.


               - II -

Eres ejemplo latente
de progreso sin igual
eres de lo m�s reluciente
en el sur occidental.

Son tus r�os so�adores
tus paisajes bellos son,
lugares encantadores
que nos llenan de emoci�n


En caser�os y aldeas
hay siempre nuevas ideas
y se lucha con af�n.

Porque seas tierra bella
reluciente como estrella
trabajando siempre van.   

                 - III -

Van con gusto mis cantares
para mi tierra de ensue�o
pues no hay otros lugares
tan lindos que son un sue�o.

Hoy hago vibrar mi lira
y el canto est� dedicado
a mi pueblo que me inspira
porque mi pueblo es so�ado.
Lucero es de la ma�ana
mi tierra coatepecana
que tierra es de promisi�n.

Por ser mi tierra bendita
mucha gente la visita
tiene de Dios bendici�n.


                     -  IV -
A la tierra que es de todas la primera
yo te entrego mi canto en este d�a,
forma parte de la eterna primavera
esta tierra siempre llena de alegr�a.

Es por eso que le pido a mis paisanos
en mi verso inspirado este momento,
que luchemos unidos como hermanos
hasta verlo ser departamento.

Y si un d�a logramos ese sue�o
yo les pido trabajemos con empe�o
porque grande sea siempre nuestra tierra.

Que no haya dolores ni pesares
que la paz reine siempre en los hogares
que se alejen los horrores de la guerra.



                    - V -

Gardenia hermosa y perfumada
entre todas eres t� la m�s hermosa,
en tu n�tida blancura la alborada
en el bello jard�n la m�s preciosa.


Coatepeque mi pueblo tan querido
no pod�a escoger entre las flores
otra flor m�s bella y distinguida
para serla su flor con mil honores.

Y por esto hoy el poeta al brindarte
su poes�a con amor quiso cantarte
y decirte que es mucha tu belleza.

Y te entrega emocionado su poes�a
en su canto te rinde pleites�a
por tu n�tida blancura y grandeza.
GRANDEZAS DE MI COATEPEQUE
GRANDEZAS DE MI COATEPEQUE
           MUJER

!Oh! Mujer coatepecana
gardenia de plata y oro
roc�o de la ma�ana
dama de gracia y decoro.

Eres digna de admirarte
porque tus nobles sentimiento
el progreso es tu estandarte
adem�s de tus encantos.

Canto pues a tu belleza
a tu rostro de princesa
que a tu pueblo engalana.

Labios de claveles rojos
dos luceros son tus ojos
!oh! Mujer coatepecana.
         HOMBRE

T�, hombre coatepecano
eres un hombre brillante
llevas el alma constante.

Orgullo eres de tu raza
ejemplo de juventudes,
no te amedrenta amenaza
y lleno est�s de virtudes.

Eres poeta, artesano,
profesor o cirujano,
agricultor, comerciante.

Siempre llevas el orgullo
de que defiendes lo tuyo
eres pues hombre brillante.
          POETAS

Poeta coatepecano
que demuestra en su poes�a
su amor por el ser humano
cantando con alegr�a.

Y cuando hay amargura
�l la calma con su canto
pues escribe con dulzura
y vuelve sonrisa el llanto.

Diego P�rez y otros tantos
al cielo brindan sus cantos
pues ya del mundo partieron.

Por eso hoy a las estrellas
les dicen cosas muy bellas
como en el mundo lo hicieron
.       PAISAJE

Lugares so�ados
de grandes maizales,
de arroz, de ganado,
en los pastizales.

De pampas hermosas
que adornan las aves
que nadan pasmosas
cual fr�giles naves.

Rumor de tus r�os
que corren brav�os
en busca del mar.

Hermosas follajes
que forman paisajes
que me hacen so�ar.
                     FERIA

Es tu feria de verano
es verdad esplendorosa,
desde el lugar muy lejano
llega gente presurosa.

Porque all� el visitante
encuentra un ambiente sano
y atendido es al instante
por un buen coatepecano.

Tu concurso literario
es ahora un santuario
para el centroamericano.

El poeta con su lira
cuando en tu feria se inspira
siente el cielo muy cercano.
En la parte m�s calida de nuestro querido municipio se encuentran las fincas Argelia, Monte Cristo, El Retiro y Manchuria, en ellas habitan personas humildes pero con una gran inteligencia y con una gran experiencia en narrar historias que han aprendido de su antepasados y es as� de generaci�n en generaci�n se vienen sucediendo estas bellas historias de cosas que seg�n ellos sucedieron hace muchos a�os.

Estas historias forman parte de nuestra tradici�n y son muy hermosas, pero en nuestra �poca casi est�n olvidadas pues ya no existen personas que las cuenten en reuniones como se hac�a antes.

Cu�ntas leyendas preciosas se escuchaban en tiempos pasados en esas fincas de la costa, en velorios o fiestas de familias y a degustar de un delicioso caf� con aguardiente y donde no faltaban los ricos tamales y la m�sica de un viejo viol�n o guitarra, era com�n ver a los ancianos rodeados de los j�venes que con mucha seriedad escuchaban historias como la que a continuaci�n describo para usted querido lector.
LA REINA DE LAS PAMPAS
LA REINA DE LAS PAMPAS
Un ancianito dec�a que en el potrero del Malucal de la finca Argelia en un hermoso ojo de agua rodeado de �rboles de maluco de donde proven�a su nombre en las noches nadie deb�a arriesgarse a cazar venados pues estaban protegidos por la Reina de las Pampas, una mujer vestida de blanco que siempre les acompa�aba montada en el m�s hermoso ciervo y que castigaba a quien se atreviera a cazar en sus dominios.

Contaba aquel honorable anciano que un joven cazador llamado Jos� que viv�a a orillas de la pampa el Espejo y que era muy valiente, siempre se burlaba de lo que dec�an los ancianos y dec�a que �l no le tenia medio a nada, para �l aquello era solo una leyenda o una historia de viejos a la cual no deb�a ser caso pues no hab�a lugar a donde no hubiera llegado por apartado o solitario que fuera.

Una noche desoyendo los consejos de las personas mayores decidi� ir a cazar al ojo de agua del Malucal.  Era una obscura noche de Octubre, cuando prepar� su escopeta, su machete y coloc� en un morral los cartuchos y un cuchillo de caza, se fum� un cigarrillo y despu�s emprendi� camino buscando aquel apartado lugar.

Fue trabajosa la llegada pues no hab�an veredas ni caminos que lo llevaran hasta ese lugar que se encontraba en lo m�s espeso de los matorrales, con ayuda de su machete Jos� se habr�a paso entre los tupidos zarzales, a eso de las once de la noche lleg� al sitio deseado y se puso en vela.

Dec�a la leyenda que como las doce de la noche llegaban los venados a beber al ojo de agua, esper� el cazador un poco intranquilo pues no pod�a fumarse un cigarrillo y que el olor de tabaco delatar�a su presencia y espantar�a la caza y por lo tanto ten�a que soportar los piquetes de los mosquitos y zancudos que por lo h�medo del terreno abundaban a orillas del lugar.
Llegada la media noche Jos� se encontraba medio dormido cuando de pronto escuch� que algo se acercaba a la laguna, alist� su escopeta y la l�mpara de cacer�a y se puso en alerta, de pronto vio aparecer un gran ciervo con una hermosa cornamenta, lo enfoc� con su l�mpara apunt� a la cabeza del animal y dispar�, pero no acert�, volvi� a disparar pero tampoco dio en el blanco, dispar� dos veces m�s con el mismo resultado, el animal no se mov�a del lugar, de pronto vio Jos� que sobre el lomo del animal se encontraba una mujer vestida de blanco con un enorme cabello que le cubr�a el rostro y la espalda al verla pens� aquel cazador, bueno si no mato el venado por lo menos me enamoro a esta dama, sin pensarlo m�s se acerc� y la tom� entre sus brazos, pero cuando le descubri� el rostro para besarla vio que solo era una calavera que le sonre�a y que le invitaba a besarla y le abrazaba fuertemente, al ver esto el valiente enamorado forceje� y logr� soltarse sin pensar en m�s que salvar su pellejo, sali� corriendo sin tomar la vereda por donde hab�a llegado, rompiendo la espesa zarza con el pecho rasg�ndose la ropa y la piel, al llegar a la rancher�a no entro a ninguno de los ranchos pues estaba como loco y solo corr�a y corr�a sin tomar ninguna direcci�n.


Al d�a siguiente unos campesinos que muy de madrugada se dirig�an a sus labores en el campo encontraron a Jos� muerto debajo de un enorme �rbol de conacaste, con la ropa completamente desgarrada, con heridas en la cara y en varias partes del cuerpo, ten�a una marcada expresi�n de terror en el rostro desfigurado, los mozos santiguaron y llenos de p�nico fueron a dar parte al administrador de la finca y este dio aviso a las autoridades para que levantaran el cad�ver.


Se cuenta que en las noches oscuras cuando la gente se encuentra ya descansado en el hogar, se escucha el canto del tecolote y el aullar de los perros que en l�gubre serenata anuncian que Jos� y aquella mujer se pasean por el camino real y nadie se atreve a salir para no ser v�ctima de la Reina de las Pampas.
LA REINA DE LAS PAMPAS
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