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ANA JOSEFA CAROLINA VEGA TRANGAY
Naci� en la ciudad de Coatepeque en el a�o 1959, hija de los se�ores Julio Cesar Vega Gonz�lez y Estela Trangay de Vega.

Cultivo la lectura de poes�a desde los diez a�os empezando a plasmar en papel sus inspiraciones a los trece a�os
Publico sus primeros trabajos en el peri�dico del Club de Leones.   El Rey de la Selva.

Recientemente se la han abierto las puertas en la revista MI COATEPEQUE y la revista LA COSTA.

Miembro activo de APECA.  Asociaci�n en la cual ocupa el cargo de tesorera.

Sus Obras
EL AS DEL VOLANTE
EL AS DEL VOLANTE
Corr�a por las calles del pueblo en su veloz autom�vil �ltimo modelo, rechinando las llantas en cada esquina, despidiendo a cuanto conocido encontraba; pasaba todas las tardes veraniegas roleando, seg�n el decir de los j�venes de es �poca.  A veces tambi�n corr�a en moto, siempre a a gran velocidad sin olvidarse nunca del pide v�as y de los cambios.

En ocasiones alg�n descuidado coatepecano no reparaba en su veh�culo estacionado y se lo chocaban.  O, peor a�n si era su moto la que estaba parqueada, llegaba al colmo de estacionarse sobre ella.  Se enfurec�a y reclamaba con vigorosos gestos el descuido del automovilista.

Una memorable Noche Buena subi� a un alegre grupo de ni�os y j�venes a su camioneta nueva y los llev� a dar la vuelta a la manzana.  Divertida escena aquella en la que el iba al volante y tras �l corriendo a su paso, todos los invitados al rol.

En las fiestas sol�a ser todo un caballero con las damas, a las que con mucha cortes�a invitaba a bailar pues, a pesar de su sordera, no era mal bailar�n.

Un amigo bien intenciona decidi� que el automovilista y motorista ficticio deber�a aprender a manejar una moto de verdad, pero se qued� en el arranque pues a pesar de ser un conductor extraordinario, no pudo ni siquiera sostener una verdadera moto.


�Habr�n olvidado ya los coatepecanos de aquella �poca a es as del volante que alegraba las calles en las tardes soleadas y calurosas? � Recordar�n al joven intr�pido que recorr�a a toda velocidad el pueblo haciendo saber a Coatepeque entero que hab�a algo de especial y grandioso?

Hace ya muchos a�os que no se escucha el zumbar de los motores de su veh�culo.  Ir�nicamente la muerte le lleg� en un accidente automovil�stico, pero todos los que lo conocimos recordamos con cari�o a ese joven sencillo y optimista que hac�a las tardes veraniegas toda un ocasi�n para celebrar.

Lolo el "As del Volante", el automovilista con carros del a�o y motos de lujo que nunca tuvo, pero con los cuales corri� mucho por este pueblo que no lo olvida.

LA CASA DE LOS ESPANTOS
Saliendo del barrio "Las Casas", por la carretera que va a Colomba, tomando el camino a la Finca "El Chag�ite", hay una gran casa de madera; con verja de ladrillo y hierro.  Probablemente en sus d�as fue majestuosa y espl�ndida.

Seg�n cuentan pertenece a una familia capitalina que en alg�n tiempo muy lejano la habit�, pero qued� desocupada, sin m�s habitantes que lo que la gente invento. 

En la �poca de su ni�ez, para un grupo de estudiantes curiosas, esa casa representaba un reto a la valent�a, As� pues, un d�a en que se suspendieron las clases a media ma�ana una veintena de ni�as valientes y aventureras, decidieron emprender la haza�a y enfrent�ndose a la temida casa para descubrir a los espantos.

Pudieron pasar entre las rejas y llegar al patio, fisgoneando por las ventanas; en el patio trasero descubrieron una pileta abandonada, una piscina de anta�o, llena de agua sucia.  Las m�s atrevidas se despojaron de sus vestidos y en ropa interior disfrutaron de un chapuz�n.

Todo iba perfecto no encontraron espantos ni descubrieron el misterio de la casa, pero la estaban pasando de lo lindo.  Al estar en el patio m�s escondido, una ni�a empez� a gritar espantada asegurando haber visto a una bruja.  De pronto apareci� de la nada una viejita de los cabellos largos y alborotados, desdentada y con mil arrugas.

Tremendo susto fue para el grupo el descubrimiento.  Con gritos y alborotos corrieron por todos lados buscando el mejor lugar para salir desesperadamente.

En tan loca hu�da, hubo quienes no pod�an pasar por las rejas, obteniendo raspones, empellones y ca�das.  As�, las valiente e intr�pidas aventureras no dejaron de correr sino hasta llegar a "El Safari", de donde salieron dos feroces perros y vuelta a correr sin parar hasta el parque central.

La Casa de los Espantos verdaderamente espant� a tanta ni�a fisgona, curiosa y valerosa.  Sigue de pie, igual que hace veinte a�os, la bruja no era m�s que la cuidadora, pero le hizo el d�a c�lebre a un pu�ado de valientes que perdieron el valor al verse rodeadas del misterio de esa casa y la presencia de una se�ora tan extra�a: "La bruja de la casa de los espantos", seg�n se determin� por consenso de todo el grupo.
LA CASA DE LOS ESPANTOS
LA CEIBA
LA CEIBA
Hay un especial encanto en sentarse a su pi� y ver desaparecer el sol en el horizonte, escuchar a los p�jaros que se resguardan en los �rboles para pasar la noche al amparo de sus ramas, sentir el viento fresco de la tarde veraniega que suavemente toca tu rostro.   Ver la inmensidad del cielo cambiando tonalidades: del rojo encendido al naranja, caf�, gris.

Ver descender lentamente ese gran astro encendido de rojo hermoso y majestuosos.

Sentirse peque�o ante la grandeza de la naturaleza, pero al mismo tiempo grande al poder tener la dicha de contemplar la obra maestra de Dios.

Cubierta por las enormes ramas de la vieja ceiba ves volar tu esp�ritu lleno de la belleza que en ese instante se adue�a de la tarde.

Luego viene la noche y el silencio, te vuelves lentamente a la realidad, tienes el coraz�n enchido por la dicha de sentir en el alma vibrar la vida con todo ese esplendor.

Tienes una cita al pie de la ceiba, te espera el ensue�o el encanto y la dicha.  Contempla el atardecer a su pie v� lo que Dios es capaz de hacer sentir a tu coraz�n en ese instante que d�a a d�a te regala.
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