RESPALDO A LA COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN
Considerando
que:
1. La necesidad de crear una Comisión de la Verdad y Reconciliación en el país,
surge como consecuencia de conocer las graves y masivas violaciones a los
derechos humanos cometidos por la violencia terrorista tanto de Sendero
Luminoso y MRTA como de las FF.AA. y FF.PP, contando con la complacencia y
complicidad de los gobiernos de turno que gobernaron el Perú desde 1980 al año
2000.
2. Los maestros
afiliados al SUTEP, así como sus dirigentes fuimos también víctimas de esta
espiral violentista y de terrorismo, basta señalar el vil asesinato de
Marcelino Pachari, en Azangaro; de Norman Bedoya, en Puno; de Juan Corilloclla,
en Huancavelica; de Tino Lopez, en Huancayo; de Aladino Melgarejo, en Oxapampa;
de Esteban Flores, en Tingo María, por las hordas criminales de Sendero y de
las FF.AA. y FF.PP.
3. Concluido su
mandato, la CVR ha elaborado un Informe Final dando cuenta de todo el trabajo
realizado en cumplimiento de sus objetivo y, presentando sus conclusiones y
recomendaciones al Estado y la sociedad con la esperanza de que nunca más se
cometan nuevas violaciones de los derechos de las personas.
4. La CVR ha realizado
una apreciación bastante ecuánime de lo ocurrido en los últimos 20 años. Lo que
quiere decir que los horrores acaecidos en la violencia terrorista no fueron
únicamente obra de Abimael Guzmán y sus secuaces, del grupo Colina, el
Comandante Camión y de otros asesinos más. Detrás de cada asesinato,
desaparecido y torturado hubo decisiones políticas fríamente ejecutadas, y ésta
es responsabilidad de los gobiernos de turno durante la época investigado que
compromete a los gobiernos de Belaunde, Alan García y de Fujimori.
5. Hoy, muchos
politicastros criollos se refugian en algunos adjetivos utilizados en el
informe final de la CVR para eludir su responsabilidad y desacreditar a la CVR.
La incapacidad de estos políticos de no asumir su responsabilidad, nos lleva a
prever un futuro pesimista, en el que no se podrá avanzar en el proceso de
reconciliación nacional y la superación de las prácticas del odio de clase y
discriminación. Estamos por una reconciliación de estos políticos con el país,
a partir del reconocimiento de sus responsabilidades, porque si las fuerzas del
orden cometieron “excesos”, fue porque ellos y los regímenes de turno se lo
permitieron.
POR LO QUE
EL II CONGRESO NACIONAL EXTRAORDINARIO ACUERDA:
1. Respaldar el trabajo que la CVR ha realizado porque conjuga elementos
sumamente importantes como el esclarecimiento de la verdad, la búsqueda de la
justicia, propuestas de reparación integral a las víctimas y la formulación de
recomendaciones y garantías a fin de que la violación de los derechos humanos
no se repita NUNCA MAS y nos encaminemos a una reconciliación nacional con
justicia.
2. Exigir al
Gobierno y los poderes del Estado, en particular al Poder Judicial, sancionar a
los culpables de esta barbarie y hacer justicia a las víctimas a través de una
reparación integral a sus familiares. No basta con conocer la verdad, debe
haber justicia para reparar el daño ocasionado, ubicar a las personas
desaparecidas. Para que haya reconciliación en el país es indispensable que
haya justicia y no impunidad.
3. Realizar un
gran debate nacional sobre el contenido y alcances del informe y sus
conclusiones. Un debate que nos permita ubicar las verdaderas causas de la
violencia en sus diferentes expresiones y nos permita levantar propuestas
programáticas que contribuyan a construir un país moderno, desarrollado, con
prosperidad y justicia social.
4. Rechazar la voz
corrosiva de los politicastros criollos encubridores de la violencia terrorista
que ahora pretenden desconocer y satanizar el informe final de la CVR,
promoviendo abierta y descaradamente la impunidad, la indolencia, la ineptitud
y la indiferencia, de quienes pudieron impedir esta catástrofe humana.
5. Ratificar
nuestra condena y repudio al senderismo y al MRTA como expresiones del
dogmatismo violentista y militarista culpables también de esta barbarie y que
desvirtuaron y alejaron a las masas de las banderas del socialismo y la
revolución.
Huampaní, 31 de Agosto del 2003