POSICIÓN DEL SUTEP SOBRE LA CALIDAD EDUCATIVA
I.
ASPECTOS GENERALES:
El concepto de calidad, como categoría, tiene su origen en el ámbito de la
actividad productiva de bienes materiales y, tuvo su auge y presencia rectora
durante la época de la denominada tercera revolución industrial. Inicialmente,
su medición, vale decir, la calificación de la «calidad del producto», se hacía
a partir de la valoración del producto terminado y mediante determinados
indicadores generales como el diseño, la presentación, el costo, la
durabilidad, etc.
En la actualidad,
esta arcaica concepción de «calidad» está totalmente superada a partir de la
comprensión de la presencia interrelacionada de diversos elementos, características
y consideraciones como:
a) LA CALIDAD
TIENE UN CARÁCTER HISTÓRICO-CONCRETO: La calidad varía según el momento y lugar
en que es apreciada. Un producto considerado de alta calidad ayer, hoy no goza
de igual apreciación; y un producto de mucha calidad en un país, no lo tiene en
otro.
b) La calidad
fluctúa en relación con la situación económica en que se presenta y en función
a la oferta y la demanda. Es decir, LA CALIDAD TIENE UN CARÁCTER ECONÓMICO.
c) LA CALIDAD
TIENE UN CARÁCTER RELATIVO: La calidad varía según la persona que la valora.
En virtud de lo
anterior, hoy se entiende por calidad de un producto, «El grado de satisfacción
que brinda a las necesidades materiales y espirituales del hombre para el que
fue producido» (1).
Del mismo modo, que el mundo de hoy, el concepto de «calidad» y «control de
calidad» ha revolucionado sustancialmente. Ya no es la valoración sólo del
«resultado final» (producto), sino también la valoración de cada uno de los
elementos componentes que han sido partes del proceso en la obtención de dicho
«resultado final». Es decir, un enfoque de la «calidad» no sólo como PRODUCTO
sino también como PROCESO. Este último es, justamente, el concepto de «calidad
total», muy en boga en estos tiempos y que de viene aplicada a la producción de
bienes y servicios de «alta calidad» capaces de penetrar, con éxito, en un
«mercado mundial altamente competitivo».
II. LA
CALIDAD EDUCATIVA
En el campo de la educación, el concepto de la «calidad» también ha
evolucionado notablemente. Antes, la calidad educativa se valoraba solo en
función de los resultados obtenidos: por ejemplo, se observaba el cumplimiento
o no de los planes y programas de estudios establecidos, el nivel de disciplina
reinante en la escuela, el número aprobados o desaprobados, etc. Otros aspectos
no eran tomados en cuenta. Es la concepción de calidad educativa que focaliza
la atención sólo en el «resultado final» y valora la calidad solo por el
«producto terminado».
En la actualidad,
la calidad educativa ya no es posible enfocarlo sólo como resultado. Si hasta
en la producción de bienes materiales el concepto de «calidad» ha revolucionado
para dar importancia al proceso y a los componentes del proceso; con mayor
razón en una actividad social de formación de seres humanos y de formación de
formadores de seres humanos, como es la educación. En efecto, la calidad
educativa es el resultado de múltiples factores que intervienen e interactúan
en el fenómeno educativo y su valoración tiene que ser integral y con un
enfoque sistémico; es decir, analizando las cualidades individuales de sus
componentes o factores más relevantes, y luego las cualidades del resultado
obtenido, pero no aisladamente sino como sistema integral.
El Instituto de
Pedagogía Popular (IPP) al tratar este tema, afirma «La educación es un
servicio que tiene mayor o menor calidad, en la medida que responde en mayor o
menor grado a las necesidades, intereses y expectativas de los padres de
familia, alumnos, grupos sociales y la sociedad en su conjunto» (2) y, a
renglón seguido agrega que «La calidad se establece también mirando los insumos
y los resultados finales. Tenemos, así un sistema de calidad total» (2). Sin
duda, este es un enfoque integral y sistémico de calidad educativa, el cual
compartimos.
III. LA
CALIDAD EDUCATIVA EN LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN 28044.
En el contenido de los Arts. 13, 14, 15 y 16 de la nueva Ley de Educación están
presentes las concepciones arcaicas, sobre calidad educativa y evaluación de la
calidad educativa, de nuestros gobernantes y legisladores (mayoría y minoría).
Aún cuando hayan incluido ocho factores de calidad, (que no son todos), al
momento de evaluar la calidad educativa, mediante el Sistema Nacional de
Evaluación, Acreditación y certificación de la calidad Educativa, focalizan su mirada
y su atención únicamente en el resultado. La inmediata deducción y consecuencia
de esta concepción arcaica de calidad educativa es responsabilizar de los malos
resultados, vale decir, de mala calidad educativa, a la escuela y a los
maestros, ambos aislados del contexto y de factores económicos, sociales y
culturales que intervienen en todo proceso educativo; justificándose así las
privatizaciones de los centros educativos públicos «mediante convenios» y el
despido masivo de maestros en todo el país , toda vez que se les indica como
«Unicos responsables» del fracaso educativo.
De los ocho
factores de calidad mencionados en el Art. (13) de la Ley 28044, sólo dos son
responsabilidad de los maestros y la escuela y los seis restantes le
corresponden al Gobierno. Si como consecuencia del incumplimiento de estos dos
factores de responsabilidad de los maestros y las instituciones educativas se
evaluarán y despedirán a los maestros, según la Ley, la gran pregunta es ¿a
quién sancionaremos por el incumplimiento de los otros seis factores de
responsabilidad del Estado?
A este respecto,
se hace un imperativo desenmascarar esta concepción unilateral, antihistórica e
interesada de «calidad educativa» que impera en la mente de congresistas y
gobernantes, a la cual hecha mano el neoliberalismo para alcanzar sus protervos
objetivos: desprestigiar y debilitar la Escuela Pública y levantar como
alternativa su privatización, así como liquidar la estabilidad laboral y abolir
la Carrera Pública Magisterial.
IV. EL
SUTEP Y LA CALIDAD EDUCATIVA
Como conclusión de todo lo anterior, el SUTEP plantea su posición sobre la
calidad educativa, en los siguientes términos:
1. Para el SUTEP,
la calidad educativa es al mismo tiempo PROCESO Y RESULTADO. Es decir, tomamos
en cuenta no solo el resultado final, sino también el proceso educativo y todos
los elementos y componentes; factores endógenos y exógenos que interactúan en
dicho proceso, algunos de los cuales están, sin duda, en el ámbito de
responsabilidad de la Escuela y los maestros pero también hay otros, y no
pocos, que están en el ámbito de responsabilidad del Estado y sus gobiernos de
turno. Por lo tanto, la calidad del quehacer educativo no puede valorarse sólo
por el resultado, sino, también, valorando la calidad de los componentes o
factores, con un enfoque integral y sistémico.
2. Los
neoliberales que gobiernan el país y sus legisladores que han aprobado la Ley
de Educación 28044, en cambio, sea por ignorancia o por interés concreto,
conceptúan la calidad educativa focalizando su atención sólo en «resultado
final», aislado del sistema de factores y componentes que intervienen en el
proceso.
3. En cuanto a los
factores endógenos y exógenos que determinan la calidad educativa existen ámbitos
y responsabilidades. Hay responsabilidades que corresponden al ámbito de la
Escuela y de los maestros, como: la buena organización institucional, las
óptimas relaciones humanas y el espíritu investigativo e innovador de los
maestros, sus capacidades y habilidades para dirigir y lograr aprendizajes
significativos en sus alumnos, etc. Pero también hay responsabilidades que
atañen al Estado y sus gobernantes, como son: Los presupuestos suficientes, la
inversión educativa adecuada por alumno, la situación de las infraestructura,
tecnología y equipos educativos; la provisión de materiales de trabajo; la
formación inicial y permanente, de calidad, para maestros y directores; los
currículos educativos, el contexto socio cultural y el papel de los medios de comunicación;
la calidad de vida de los educandos etc. los cuales, como todos sabemos, no han
sido ni son atendidos por los gobernantes, debido a la férrea disciplina fiscal
que le impone el neoliberalismo y sus medidas económicas y políticas.
4. El deterioro
dramático de la Calidad Educativa en el Perú, particularmente los últimos 15
años, no se debe exclusivamente al factor Escuela y Maestro; sino
principalmente, al incumplimiento del Estado y el abandono de sus
responsabilidades con la educación, antes señaladas. Por ello, si bien debemos
procesar una autocrítica por no habernos planteado seriamente el tema de la
Calidad Educativa, desde nuestro ámbito , también debemos rechazar
categóricamente, las acusaciones de los neoliberales que pretenden culpar a la
escuela y a los maestros de la situación de colapso en que se halla la
educación, y así justificar los despidos masivos de los maestros o la
privatización de C.E. estatales, que lo vienen preparando.
5. El SUTEP hace
un llamado a los maestros y maestras sutepistas de todo el país a asumir la
Calidad Educativa como un objetivo permanente de nuestra reflexión y práctica
pedagógica, mejorar nuestro desempeño a favor de los hijos de nuestro pueblo
empobrecido y que tienen en la Escuela Pública su única esperanza para acceder
al progreso. De este modo, tendremos mayor capacidad moral para exigir al
Gobierno el cumplimiento de sus responsabilidades para con la Educación y al
mismo tiempo para exigir la solución de nuestras demandas reivindicativas.
6. Finalmente, las
diversas instancias gremiales del SUTEP a través de las Secretarias de Asuntos
Pedagógicos, deben incorporar en sus agendas de discusión y debate el tema de
la Calidad Educativa, de sus factores e indicadores correspondientes, con
arreglo al diagnóstico de sus necesidades locales y regionales, de sus
contextos y sus perfiles respectivos. Todo ello en la dirección de enriquecer
nuestro Proyecto Educativo Nacional de desarrollo del país y de construir un
modelo pedagógico desde una visión autocentrada.
Lima- Perú, Agosto
2003