PRESUPUESTO EDUCATIVO

1. El Presupuesto es un instrumento financiero que se elabora teniendo en cuenta algunos supuestos macroeconómicos como: el crecimiento del PBI, el tipo de cambio, recaudación fiscal, inflación, etc.

Bajo esta conceptualización podemos establecer que el Presupuesto no es más que un instrumento que proporciona un plan global para un ejercicio económico que generalmente se fija a un año, donde se tiene en cuenta los objetivos y metas que en este caso el Sector Educación ha fijado teniendo en consideración la política educativa que el Gobierno se ha trazado con la finalidad no sólo de garantizar una verdadera educación pública, gratuita y de calidad; sino también de hacer esfuerzos mancomunados que nos permita salir de la difícil situación en que nos encontramos en materia educativa a nivel regional.

2. La inversión en educación es decreciente, ocupando el Perú el puesto 118 entre 144 países en materia de contribución del Estado en Educación Pública. Hasta el año 2000, el Estado peruano invertía un promedio de 155 dólares por alumno, contra 1,158 dólares invertidos por Argentina o los 5,371 dólares invertidos por Estados Unidos.
3. Además es necesario y justo decirlo, debido a desaciertos en el enfoque de la capacitación docente, en la gestión de los procesos de cambio de los antiguos hábitos pedagógicos y en la política magisterial, entre otros factores, no se visualizan avances en pro de la mejora de los resultados educativos.

4. Justamente en 1997, en el marco de una evaluación internacional efectuada por la UNESCO a estudiantes de 3° y 4° grados de primaria, el Perú ocupó el último lugar en matemáticas y el antepenúltimo en Lenguaje entre los países de América Latina. Estos resultados fueron ocultados por el Gobierno de entonces y confirmaron, en general, que los resultados educacionales seguirán la curva de distribución de los ingresos. En otras palabras, la educación no contribuirá a reducir la pobreza.

5. Las diferencias en la calidad y equidad educativa son notorias entre la educación urbana y la educación rural. La pobreza educativa en las zonas rurales afecta directamente a las poblaciones indígenas y en comunidades alejadas y dispersas de la selva y sierra central, especialmente a las niñas. Es oportuno señalar que en las escuelas del campo, se recibe apenas 250 horas anuales de clases, siendo el mínimo requerido de 1,050 horas al año; completando apenas 4,4 años de escolaridad, mientras en áreas urbanas es de 8,7 años en promedio y recibe de 500 a 600 horas efectivas de clase.

6. El actual Presidente de la República, Alejandro Toledo, se autoproclamó como Presidente de la Educación, para tal efecto ofreció destinar el 6% del PBI para el Sector Educación; asimismo se comprometió duplicar el sueldo de los maestros al final de su mandato.

Sin embargo, constatamos que el régimen toledista no tiene el menor interes de cumplir con estos ofrecimientos. Por esta razón el SUTEP realizó la exitosa VIII Huelga Nacional que tuvo el mérito, entre otros, de cuestionar con sólidos argumentos la injusta e inequitativa redistribución del ingreso nacional.

7. Si en verdad queremos no sólo defender la educación pública sino garantizar, gratuidad plena, universalización y calidad para todos los sectores excluídos; es más, si queremos revalorar la profesión docente, tenemos que trazarnos metas en el tema presupuestario teniendo en cuenta las recomendaciones de la UNESCO de invertir en educación en un porcentaje equivalente al 8% del PBI. Esto es lo más justo y necesario para un país como el nuestro, que permita resolver desigualdades e inequidades manifiestas, secularmente existentes y que cada vez más se agudizan. Basta señalar que en pleno siglo XXI el analfabetismo es del 12%.

8. La nueva Ley General de Educación establece que el presupuesto para educación no debe ser menor al 6% PBI y el Acuerdo Nacional establece como meta al 2006, el 6% del PBI y señala que para tal fin se debe incrementar anualmente el 0.25% del PBI. Nuestro punto de vista es distinto a este planteamiento, porque si se destina solo el 0.25% del PBI anualmente, no llegaremos a tener un 6% del PBI, al 2006. Es necesario asignar como mínimo el 1% del PBI anualmente.

9. Uno de los grandes incovenientes que el país tiene y que no permite que tanto salud y educación tengan presupuestos importantes y significativos es el pago puntual y oneroso de la deuda externa al que actualmente se destina el 25% del Presupuesto general de la República, es decir 2,600 millones de dólares.

El pago de la deuda externa alcanzará 3,000 millones de dólares el próximo año; 3,540 millones en el 2005, llegando a 4,320 millones de dólares en el 2006. Bajo estas condiciones jamás el sector educación podrá tener un presupuesto importante y significativo. Y mientras sigamos exportando dólares es imposible la acumulación interna y mucho menos pensar en el desarrollo nacional o la mejora de las condiciones de vida de la población.

10. Es momento de decirle a nuestro pueblo, así como lo hicimos en las jornadas de lucha y combate de mayo y junio que, no podemos seguir pagando la inmoral e impagable deuda externa porque esto constituye un drenaje a nuestro país y que por tanto lo vuelve inviable.

Es hora de luchar contra el pago de la deuda externa. Luchar por la condonación y el canje de la deuda externa por deuda social y ecológica; por inversión en infraestructura y en tecnología productiva; igualmente tomar medidas de moratoria unilateral hasta que se esclarezca sus verdaderos montos, el manejo arbitrario y negociación corrupta de la deuda que se ha perpetrado en más de 25 años.

Debemos trabajar estrategias comunes con otros países endeudados, a fin de demostrar que la deuda externa es impagable en base a consideraciones jurídicas, históricas, sociales, económicas, medioambientales y morales.

Perú, Lima, agosto, 2003

 

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