Consejo Nacional de Educación
EDUCACIÓN PERUANA: URGENCIAS Y PROPUESTA
A
la opinión pública
El Perú vive desde hace una generación una larga y
grave crisis: el deterioro de su educación. El sistema educativo se ha separado
paulatinamente de las exigencias del desarrollo nacional. Ha dejado de ser para
la mayoría de peruanos un instrumento de ascenso social y mejoría económica; es
decir, un instrumento de igualdad y justicia. En los últimos años ha dejado de
ser también una prioridad real de inversión y planeación del Estado,
incumpliéndose el compromiso de incrementar, anualmente, la participación del
presupuesto público de educación respecto del PBI hasta alcanzar un sostenido
6%.
Los diagnósticos elaborados desde perspectivas
políticas y educacionales diferentes coinciden en señalar la inoperancia e
irrelevancia de nuestro sistema educativo evidenciadas por pobres resultados
académicos, altas tasas de deserción y fracaso escolar, frustración y
desmotivación de un número creciente de docentes, y por una de las más bajas
inversiones por alumno en América Latina. Esta situación no puede perdurar más
y pone en riesgo el futuro del país y el de las nuevas generaciones. Sólo podrá
ser superada con una clara y contundente decisión política al más alto nivel y
con un compromiso de Estado y Sociedad que impulse y desarrolle el Proyecto
Educativo Nacional.
El
Consejo Nacional de Educación, en su obligación de ejercer permanente
vigilancia del proceso educativo llama la atención sobre los asuntos
siguientes:
1)
Se observa con expectativa, pero también con
preocupación, el proceso de descentralización iniciado este año, ya que del
éxito del mismo dependerá en buena parte el éxito de la ejecución de las
políticas educativas. Si bien la descentralización es una promesa de mayor
democratización y desarrollo de todos los pueblos del Perú, hay que alertar que
el proceso se ha iniciado con un marco legal básico incompleto, sin un plan
suficientemente claro de transferencia e implementación de competencias, con gobiernos
regionales que en su mayoría nacen con presupuestos muy pobres y sin
estrategias claras para los procesos de participación social.
2) Un punto crítico es la necesaria continuidad en el
desarrollo de la educación. No es dable que las alternancias de gobierno e incluso
de ministros, lleven a rupturas y cambios traumáticos en el sistema educativo,
se frenen programas en marcha, se descalifiquen métodos, se desestabilice al
personal técnico, se angustie a los maestros y se desoriente a los padres de
familia. Preocupan particularmente los cambios masivos de personal; el
apresurado anuncio de un “nuevo modelo pedagógico” sin los estudios y debates
necesarios y la escasa información sobre las características que tendrán los
cambios curriculares durante el año escolar que se avecina; la ausencia de una
respuesta sistemática a los graves problemas del magisterio nacional que se han
agravado en los últimos años; la situación de los maestros contratados que han
trabajado el año pasado sin haber cobrado sus sueldos y, la posibilidad de que
esta situación vuelva a repetirse.
3)
Es indispensable que el Legislativo y el
Ejecutivo, con sustento técnico, y teniendo como base la concertación plural
definan el marco legal de la educación: la Constitución, la Ley General de
Educación, la Ley Orgánica del Sector, la normativa sobre el profesorado, la
carrera y remuneración docente, las leyes que faltan sobre financiamiento de
los gobiernos regionales, de incentivos para la fusión de Regiones, sobre el
papel de los gobiernos locales en la educación. Esto debe ir acompañado de un plan
de transferencia que asegure la asistencia técnica y capacitación necesarias a
los Gobiernos Regionales.
4)
El Ministerio de Educación y los Gobiernos
Regionales deben establecer metas precisas para el año 2003 e informar
trimestralmente sobre su consecución. Estas metas deben ser particularmente
ambiciosas para programas de alta significación estratégica ligados a la lucha
contra la pobreza, tales como la educación de la primera infancia, la educación
inicial y la educación rural.
5)
Para que la administración educativa recobre el
liderazgo que le corresponde, se requiere una conducción eficiente, respaldada
por funcionarios altamente profesionales, competentes, abiertos a las
demandas y expectativas de la comunidad educativa nacional y de la sociedad en
general. El Ministerio de Educación y los Gobiernos Regionales deben definir
mecanismos transparentes, que tomen en cuenta factores como trayectoria,
eficiencia y probidad profesional, en la designación de funcionarios del más
alto nivel, tanto para la administración central como para las Gerencias de
Desarrollo Social, las Direcciones Regionales de Educación y las Unidades de
Gestión Educativa, desarrollando una carrera administrativa bien remunerada,
muy exigente, permanentemente evaluada en sus resultados y ajena a los
vaivenes políticos.
6)
Es necesario llevar a cabo un proceso intenso,
serio y planificado de evaluación, consulta y debate sobre la reforma
curricular, la capacitación docente y la dotación de textos y material
didáctico antes de ponerlos en vigencia. En consecuencia, el año 2003 debe
dedicarse a preparar los cambios pedagógicos que empezarán a operar, en un
contexto de descentralización, el año 2004. Se sugiere, asimismo, realizar los
estudios orientados a crear el Instituto Nacional de Evaluación, Acreditación y
Certificación propuesto en los dictámenes de Ley de Educación.
7)
Los Gobiernos Regionales deben desde ahora
imprimir su propio sello en cuestiones sustantivas relacionadas con el
currículo, las políticas de equidad, las modalidades de organización escolar,
los estilos de supervisión, recogiendo las experiencias e iniciativas generadas
en sus propias comunidades,
desarrollando la capacidad de contraloría social de la población,
fortaleciendo a los centros educativos y apoyando e incentivando la
iniciativa, creatividad y capacidad de decisión de los directores y equipos
magisteriales.
8)
El gobierno debe respetar la condición profesional
de los docentes y confiar en su disposición y capacidad para conformar equipos
y ofrecer una educación de alta calidad a los niños, niñas y adolescentes del
Perú. Deben hacerse públicas las estrategias para cumplir la promesa de
duplicar el sueldo de los docentes, mejorar sus condiciones de vida y revalorar
la profesión docente, incluyendo el control de calidad de las instituciones de
formación pedagógica.
9) Debe
conformarse una comisión mixta de representantes de los Ministerios de
Educación, Economía y Finanzas y congresistas de representación multipartidaria
para elaborar una ampliación presupuestaria que permita mejorar de inmediato
las condiciones de vida de los docentes, así como preparar anteladamente el
presupuesto del año 2004 para que recupere el aún no asignado adicional de
0.25% del PBI por año, acordado en la duodécima política de Estado del Acuerdo
Nacional.
10) La
atención a las preocupaciones aquí planteadas requiere de una acción concertada
por parte de muchos actores. Las organizaciones políticas e instituciones de la
sociedad civil firmantes del Acuerdo Nacional, los medios de comunicación, las
organizaciones de maestros, las universidades e instituciones educativas tienen
el derecho y la responsabilidad de contribuir a enfrentar los graves problemas
que aquejan a la educación.
En cumplimiento de las funciones
que el país le ha encomendado,
el Consejo Nacional de Educación se ofrece a participar y monitorear
la implementación de las acciones sugeridas.
Lima, 30 de enero de
2003
El Consejo Nacional de Educación es un organismo
plural y autónomo conformado por 24 miembros designados por el Poder Ejecutivo
con un mandato de 6 años, comprometidos en la tarea de trazar los lineamientos y
estrategias que faciliten la participación y la cooperación entre la Sociedad
Civil y el Estado para la formulación de las políticas y acuerdos destinados a
enfrentar la crisis actual de la educación y su desarrollo en el mediano y el
largo plazo.
Miembros del Consejo
Nacional de Educación del Perú, periodo 2001 – 2006:
·
Comité
Directivo: Padre Ricardo
Morales (Presidente); Patricia Salas O´Brien (Vice-presidenta del Consejo);
Manuel Bello Domínguez, Idel Vexler
Talledo y Carlos Malpica Faustor (vocales).
·
Consejeros
miembros: León
Trahtemberg Siederer; César Barrera Bazán; Baldo Kresalja
Roselló; Luisa Pinto Cueto; Luis Piscoya Hermosa; Walter Peñaloza Ramella; Heriberto
Bustos Aparicio; Constantino Carvallo Rey; Sigfredo Chiroque Chunga; Aurora Marrou Roldan; Hugo
Díaz Díaz; Elsa Fung Sánchez; Jesús Herrero Gómez; Gerardo Ayzanoa del
Carpio (con licencia); José Barletti Pascuale; Patricia Mc Lauchlan de Arregui;
Edmundo Murrugarra Florian; Grover Pango Vildoso y José Rivero Herrera.
Secretario
Ejecutivo: José Martín Vegas
Torres.